Gestos y Actitudes CIENCIA
Categoria:
Ciencia
El Diccionario de la R. Academia define el g. como la expresión del rostro o de las manos según los diversos afectos del ánimo; también como el movimiento exagerado del rostro por hábito o enfermedad. Considera la actitud como la postura del cuerpo humano, especialmente cuando es determinada por los movimientos del ánimo o expresa algo con eficacia; también como disposición de ánimo de algún moda manifestada.Hacemos a continuación un breve estudio del g. desde el punto de vista psicológico y luego nos detendremos en los llamados g, y actitudes litúrgicos.1. PSICOLOGÍA. 1. Naturaleza. El g. se considera como el conjunto de movimientos o actitudes corporales, que se pueden observar desde el exterior, correspondientes a distintos procesos mentales o estados de ánimo. Se relaciona con la mímica, que está constituida fundamentalmente por los movimientos de los músculos de la cara, pero comprende también los movimientos y actitudes del tronco, de la cabeza y de los miembros (v. MIMO).La correspondencia de los procesos motores de los miembros con los procesos mentales internos, por los que puede definirse el g., es un fenómeno innato en el hombre, aunque puede ser modificado por la educación. Así se considera el g. como movimiento instintivo o intencional que tiene valor expresivo -especialmente de un estado anímico- por sí mismo o como elemento concomitante de la expresión verbal.Es un fenómeno innato que proviene de la dualidad de elementos del compuesto humano y de la unidad funcional y perfecta solidaridad de sus distintas partes y de sus diversas actividades. El hombre no es puro espíritu, sino un ser espiritual corporal, que se expresa y actúa a través del cuerpo. Los hombres no comunican sus ideas y sentimientos sólo por medio de palabras, sino que éstas van acompañadas de g. o de mímica, hasta el punto de que a veces la sola expresión corporal es suficiente para la integridad de la comunicación, y de que si los sentimientos o ideas son intensos o vehementes, con frecuencia se experimenta como la necesidad de expresarlos con g. o actitudes corporales.Además de innato, el g. es también en cierto modo específico dentro de cada uno de los componentes de la especie humana: hay g. propios del niño, de la mujer, del hombre; los hay característicos de los miembros de un grupo social, de una familia, etc.2. El lenguaje del gesto. El hombre no es un ser aislado, sino íntimamente unido con los demás, con exigencias continuas de comunicación. El aspecto social del hombre, esencial a su naturaleza, comporta la necesidad de exteriorizar los sentimientos con actitudes que sirvan de vehículo de expresión y de vínculo de unidad; los g. y actitudes comunes expresan y provocan la unidad de los corazones en unos mismos sentimientos. La correspondencia de las reacciones exteriores de los miembros con los procesos mentales, da al g. humano un valor social y artístico no despreciable y es la base y fundamento del lenguaje del g., ya que por él y en virtud de la analogía (v.) podemos llegar al conocimiento del estado de conciencia de los demás. De la misma forma que existe un lenguaje (v.) hablado y otro escrito, puesto que existen signos auditivos y visuales que manifiestan procesos psíquicos, así también los signos del g. pueden llegar a constituir ttn verdadero lenguaje, que perfecciona el lenguaje hablado y, en ausencia de éste (en el caso de los mudos, p. ej.) puede suplirle. Ciertamente este lenguaje del g. es inferior al hablado y al escrito en cuanto a la manifestación de las ideas y conceptos abstractos, pero puede compararse con ellos cuando se trata de la manifestación de los estados afectivos. Además este lenguaje del g. puede ser incluso más universal y más veraz; más universal porque se presta menos al arbitrio y a lo convencional, ya que es la exteriorización natural y espontánea del pensamiento; más veraz por esa misma espontañeidad, pues resulta muy difícil que el g. no corresponda a la cosa significada (aunque en esto pueden influir la educación y las conveniencias sociales).Según Dumas (Nouveau Traité de Psychologie, III, París 1930 ss., 299 ss.) se pueden distinguir dos tipos de g.: g. simbólicos, producidos con ocasión de movimientos de la imaginación o del pensamiento, y g. metafóricos, que son por sí mismos verdaderas metáforas fundadas en la analogía. En general, mientras la mímica facial es de tipo prevalentemente afectivo, la del g. es prevalentemente representativa y simbólica.El problema del origen y de las formas del g. se liga al más complejo de la imitación y del lenguaje.V. t.: LENGUAJE; SIGNO Y SIGNIFICACIÓN; SIMBOLISMO; MIMO; ACTOR.M. ÁNGEL MONGE.
BIBL.: Enciclopedia universal ilustrada Espasa, t. XXV, Barcelona 1924, 15119-12; S. DE SANCTIS, Psicologia sperimentale, 1, Roma 1929, 334 ss.; PH. LERSCH, Gesicht und Seele (Rostro y alma), 1932.
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