Germania (lingüística)
Categoria:
Cultura
La primera dificultad con la que tropezamos al acercarnos a este término es averiguar los límites que con el caló (v.) o lengua propia de los gitanos españoles, presenta. La g. es definida como jerga especial de los delincuentes y, aunque antes del s. xviii los dos lenguajes se mantuvieran diferenciados, a partir de entonces se confunden.Procedencia del término. No es invento jergal; pues es bien conocido el levantamiento de las G. (v.) en Valencia y Mallorca durante el reinado de Carlos I; así, pues, la palabra está claramente vinculada a germá catalán (`hermano’ castellano). La idea de hermandad es muy fuerte en ella; de ahí que se llamara de este modo la asociación de rufianes, ladrones y cualquier tipo de delincuentes en los s. xv y xvi. Como en el caso del argot francés, que de designar comunidad de malhechores pasa a ser usado en 1680, por Richelet, como designación del lenguaje utilizado por éstos, la g. española denominó no ya al grupo social, sino también a la lengua propia de él, un lenguaje "definidor de sus condiciones sociales", como dice Salillas. Puede fijarse la existencia de una jerga delincuente en España anterior al s. xvi. Leyendo el Romance de Perotudo, incluido en los publicados por Juan Hidalgo en el s. xvii, encontramos estos cuatro versos: "Habla nueva germanía / Porque no sea descornado / Que la otra era muy vieja / Y la entrevan los villanos"; prueba esto que esa jerga antigua estaba ya tan difundida que no podía cumplir su fin primario, y en este caso fundamental, de ocultamiento. Rodríguez Marín, en su edición crítica del Rinconete y Cortadillo cervantino, opina que hacia 1580 la vieja g. decaía.El glemento gitano provocó más tarde la disolución de la g. Cuando este pueblo llega a España, entra en contacto con las comunidades delincuentes que viven al margen de la sociedad común, sus lenguajes se interinfluyen y si en la g. de los s. xvi y xvli los gitanismos son casi desconocidos, en la actual predominan. Aunque no se haya formado una sociedad única, gitano-delincuente, la lengua señala esta unión, ya que en la actualidad puede afirmarse que la g. no se conoce con tal nombre, sino con el de caló jergal. Son ejemplos de términos usados indistintamente: birlesca `junta de ladrones’, garfiñar `hurtar’, erdicha `pobreza’, etc.Fuentes de estudio. En 1609 se publica en Barcelona, por Sebastián Cormellas. el conocido Romancero de germanías, compilado por Juan Hidalgo, al final del cual aparecen las voces recogidas por este autor con el fin de "ayudar a la justicia". Sigue siendo el Vocabulario de Hidalgo, que alcanzó en su época mucha difusión, el más interesante para el estudio de las voces germanescas; se hicieron varias ediciones a lo largo del s. xvii. Ya en el s. XVIII, 1737, Mayans y Sisear lo recoge en sus Orígenes de la Lengua Española. Anterior a la obra de Hidalgo, Cristóbal de Chaves, procurador sevillano, publica su Relación de lo que pasa en la cárcel de Sevilla, donde ya aparece la denominación de trena para `cárcel’, que pervive hasta nuestros días en la jerga delincuente. Pero es, sobre todo, en la Literatura española del Siglo de Oro, donde encontramos abundantes términos de g.; Cervantes, Mateo Alemán o Quevedo son una buena razón para que estos vocablos aparezcan en el Diccionario de la RAE a pesar de los "pudores" de algunos filólogos, como Mac Hale, que opinan deberían omitirse en absoluto.Caracteres lingüísticos. La g., como cualquier otra jerga, es parasitaria de la lengua común donde crece y se desarrolla; por esto, a la pregunta del autor de The Zincali, Georges Borrow, de si todos los lenguajes rufianescos tendrán un origen común, resultaría bastante difícil contestar que sí. Pero hay que señalar, sin embargo, que aunque no haya una jerga internacional, sí pasan términos de una a otra; así, la g. española presta al argot francés (ejemplos de ello son: cabéche, caboche, usado ya familiarmente con el significado de `cabezón testarudo’). La g. sustituyente de la anterior al s. XVI se formó, según Rodríguez Marín, con voces castellanas usadas tropológicamente y de otras antiguas perdidas para la lengua común; cita almifora `mula’ y criojero `carnicero’, registrado en el Diccionario de Besses.Cabría preguntarse si, dentro del campo de las jergas (v. JERGALES, LENGUAS), la g. o el actual caló jergal está más cerca de las llamadas jergas técnicas o de los argots crípticos. Las primeras surgen por necesidad de precisión, de adecuar término a cosa, bien porque ésta sea desconocida para la lengua común, bien porque el aspecto que de ella interese a determinado grupo profesional sea diferente al que ve el hablante corriente. En este caso, si la lengua no cuenta más que un término, la jerga técnica se ve en la necesidad de crear otros nuevos.El argot críptico, por el contrario, no se limita a términos de oficio, sino que sustituye los usuales por otros que designan la misma cosa. Tenemos buenos ejemplos en el español coloquial; tener canguelo, `tener miedo’, es una expresión oscura para un hablante extranjero que no haya tenido un contacto muy directo con el español. A distinto nivel, es el mismo fenómeno que ocurre con los argots crípticos.Se puede afirmar que la g. participa de las dos características. Como lengua propia de un grupo profesional, distinguirá operaciones que para el habla común se designan con un solo término. P. ej., el ladrón, según su especialidad o forma de robar: alcatifero, `roba en tiendas de seda’; chinador, `corta la ropa para robar la cartera’; percador o picador, `roba con ganzúa’; gomarrero, `roba gallinas’. Para conseguir su fin críptico, la g. acude a la alteración fonética: lepar, `pelar’; a los extranjerismos: grido (griddo, italiano) `grito’, alarse (s’aller, francés) `irse’; pero, sobre todo al uso metafórico: "Al procurador remedio / al letrado llama amparo / al procurador en contra / llama, con razón, padrastro"; la cárcel es llamada madrastra, angustia, trabajo, temor; metáforas tan simples no necesitan explicación. Por tanto, la g. no sólo intenta ser un instrumento de comunicación para los miembros de un cierto tipo de sociedad, sino que procura que dicho instrumento sea desconocido para cualquier hablante no perteneciente a ella. De todo ello podemos afirmar que la g. es una jerga cripto-técnica.V. t.: CALÓ;>JERGALES, LENGUAS.M. V. ROMERO GUALDA.
BIBL.: B. BARSALY DÁVILA Y PÉREZ, Apuntes del dialecto `caló’ o gitano puro, Madrid 1943; L. BESSEs, Diccionario de argot español, Barcelona; La vida del pícaro, ed. crítica por A. BONILLA SAN MARTÍN, París 1902; J. HESSE, Romancero de Germanía, Madrid 1967; J. HIDALGO, Romances de Germanía, Madrid 1779; G. MAYANS Y SISCAR, orígenes de la Lengua Española, Madrid 1737; R. SALILLAs, El delincuente español, Madrid 1896; J. M. HILL, Poesías germanescas, Bloomington 1945;, ÍD, Voces germanescas, Bloomington 1949.
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