Geriatria CIENCIA
Categoria:
Ciencia
La Gerontología es la ciencia que estudia el proceso del envejecimiento en general, y su aplicación clínica es la G., que se refiere a las enfermedades de la vejez (v.).Biológicamente, el ser vivo evoluciona, se desarrolla y crece, hasta conseguir la madurez sexual necesaria para la conservación de la especie. La mayoría de los autores considera que la involución o envejecimiento comienza ,cuando desaparece la función sexual, cuando el individuo "ya no es necesario" para la especie, aunque este periodo tenga la máxima importancia para el individuo mismo y marque la fase entre la terminación de la madurez y la muerte fisiológica.Sólo en los últimos años se acrecienta el interés por los estudios gerontológicos, siendo innumerables los trabajos sobre la materia, junto a las revistas y centros de investigación especializados; como resultado, han surgido muchos hospitales geriátricos. Todo ello es consecuencia del progresivo aumento del índice medio de vida y de una población envejecida que cada vez es más numerosa.Antes de hacer una referencia escueta acerca de las enfermedades de la vejez, es conveniente un somero análisis general del envejecimiento y sus causas.Manifestaciones y causas del envejecimiento. Por lo general, en los seres que envejecen se observa, en su aspecto somático, delgadez, con disminución de la talla, afinamiento de la facies y de las extremidades, reducción del grosor y consistencia muscular, calvicie y regresión de los caracteres sexuales secundarios. Junto a ello hay sensibilidad decrecida y menor agilidad mental, con modificaciones neurológicas, sensoriales y psicológicas, tales como: presbicia, presbiacusia, deficiencias mnésicas y de los juicios, infantilismo, egocentrismo, desaseo y suciedad (para un mayor estudio, v. VEJEZ I). Por otra parte, en los tejidos y parénquimas aparecen atrofia y degeneración celular, con pigmentación e infiltración grasa y desecación tisular, si bien se acompañan de aumento relativo del agua, debido a la pérdida del parénqumma activo.También puede haber acumulación de calcio, colesterol y otros metabolitos, y una hipoformación de la sustancia fundamental ósea (osteoporosis). Déficit de la secreción interna y externa de las glándulas sexuales, de la hipófisis, suprarrenales, etc. Existe una falta de regulación orgánica ante las diferentes nosas y stress.Es muy posible que estas alteraciones sean consecuencia de algo más íntimo, a nivel celular, donde radiquen las causas del envejecimiento. Resultado de ello sería el defecto progresivo de la división celular, con una reducción de las combustiones orgánicas, un metabolismo basal bajo y, en definitiva, un consumo de oxígeno pequeño. Puede suponerse que esto dé lugar a un déficit de las reacciones enzimáticas y de las combustiones intraorgánicas, que constantemente -aunque declinando progresiva y fatalmente- se opongan a la entropía máxima, a la anarquía de la materia. Pensamos que aquí radica la esencia del envejecimiento, que está señalado y marcado en la intimidad genética de los individuos y de las especies. Como decía Pavlov (v.), debe situarse la vida media del hombre en los 100 años -meta de la Gerontología-, pero la acción adversa del medio y del propio individuo acortan este delicado periodo en que el ser humano envejece.El factor endocrino, con hipofunción de las glándulas sexuales, tiroides y suprarrenales, es circunstancia secundaria, cuya corrección puede ser favorable, aunque sin los supuestos extremos de rejuvenecimiento con las hormonas gonadales tan defendidas desde Brown-Sequard hasta Voronoff.Es sabido que los excesos de nutrición favorecen la vejez prematura y la aparición de enfermedades, posiblemente a través de un mayor agotamiento del metabolismo energético (se ha comprobado experimentalmente que la hipernutrición acorta la vida de las ratas, truchas y otros animales).De mayor importancia es la acumulación de diversos metabolitos, que, como el colesterol y el calcio, pueden condicionar la arteriosclerosis y ateromatosis, procesos que son causa de la falta de irrigación de muchos órganos. Pero en este tipo de ideas, se concede más importancia a otras hipótesis muy interesantes, como la de Bjórksten, que supone que la acumulación de algunos metabolitos se une a los grupos polares de algunas proteínas formando macro-moléculas, sobre las que actúan mal los sistemas enzimáticos; estas macro-moléculas se depositan en las células "ahogando" su actividad. De parecida significación son los resultados de Verzar, para quien la vejez significa un mayor agregado de moléculas en el tejido conjuntivo, unidas con enlaces cruzados de hidrógeno y algunas hexosas, con lo que también quedan apartadas de los circuitos metabólicos.Sólo mencionamos el factor genético, responsable del hecho bien conocido de que en muchas estirpes predomine la longevidad y en otras suceda lo contrario. Por otra parte, algunos autores suponen que la irradiación continua que existe en la Tierra dé lugar a mutaciones del "código genético" y a que se destruyan los genes de muchas células somáticas, lo que lleva aparejado la imposibilidad de dividirse. En este sentido, la continuada usura y desgaste celular (wear and tear, de los anglosajones) no puede compensarse por la precaria división celular.Enfermedades de la vejez. En casos límites resulta muy difícil saber si nos encontramos ante un sano o un enfermo, ya que no conocemos lo suficiente acerca de si la capacidad funcional y la alteración orgánica de una persona corresponde a su edad, o si tales posibles situaciones anormales son indicativas de una enfermedad. Como explica Mazzey, no hay una clara delimitación entre la edad añosa o, como dice Rof Carballo, "añosidad", sin la menor mengua de las funciones fisiológicas, y la vejez o ancianidad, con defectos auditivos y oculares y algún menoscabo de la capacidad funcional; pero, en cambio, la senilidad ya significa una evidente situación de enfermedad, sobre todo con esclerosis de órganos y ateromatosis arterial.Sobre los defectos de estructura y función de la vejez y senilidad, surgen con más facilidad muchas enfermedades y tienen una evolución peculiar. Recuérdese la escasa reacción ante un proceso infeccioso, p. ej., pulmonía o tuberculosis, y la buena tolerancia (inicial) de una perforación del estómago o del apéndice, etc.Aunque el comienzo del envejecimiento se sitúe arbitrariamente alrededor de los 50 años, los problemas geriátricos suelen iniciarse a partir de los 70 años.Aparato cardiovascular. La llamada "fibrilación auricular" o arritmia completa y la "taquicardia ventricular" son las afecciones del ritmo cardiaco más frecuentes y, por lo general, de mal pronóstico, sobre todo, cuando son consecuencia de insuficiencia cardiaca. El corazón del anciano tolera mal el aumento de sus latidos. Por otra parte, y en bastantes ocasiones, la fibrilación auricular no origina especial sintomatología y se mantiene durante varios años. Los "bloqueos" cardiacos completos, a veces causa de muerte súbita y cuyo signo principal es el pulso lento, pueden requerir la implantación del llamado "marcapasos". Todas estas alteraciones son debidas a esclerosis del miocardio.Es común que la tensión arterial aumente con la edad. No hay criterio seguro para saber qué cifras son las normales. Suele admitirse que no lo es una tensión máxima superior a 150 mm. Hg., aunque muchas personas con cifras más elevadas apenas reciben tratamiento o no acuden al médico. En la vejez, la hipertensión es sistólica o máxima por endurecimiento o esclerosis de la aorta y arterias gruesas, conservándose la mínima en valores normales siempre que no haya constricción arteriolar, p. ej., cifras máxima y mínima de 180-90 mm. Hg.La "ateromatosis de las coronarias" ocasiona isquemia del miocardio, con cuadros de angina de pecho e infarto de miocardio. Junto con los choques cerebrales es la enfermedad final de tantos ancianos. Así como antes de los 70 años hay i.tn evidente predominio en varones (cuatro veces), a partir de esa edad la afección coronaria se iguala en ambos sexos. La sintomatología puede ser escasa y sin dolor; siempre hay que pensar en un infarto ante un cuadro de colapso o shock, si se eliminan otras posibles causas. Las complicaciones son muy importantes y condicionan un pronóstico serio.El "embolismo pulmonar" aumenta mucho con la edad a consecuencia de las trombosis venosas. Hay que sospecharlo si de manera inesperada e inexplicable aparece taquicardia, aumento de las respiraciones, hipotensión y comienzo brusco de una fibrilación auricular. (Según el British Ministery of Health, si el embolismo pulmonar tiene una frecuencia del cinco por ciento de todas las enfermedades médicas a los 50 años, esta cifra sube al 22% a los 80 años.)Los "accidentes vasculares cerebrales", provocando el ictus apopléjico, amenazan constantemente- a los ancianos. La alteración básica corresponde a una arteriosclerosis o ateromatosis de los vasos del cerebro que dan lugar a una trombosis o bien a una hemorragia cerebral. El comienzo suele ser brusco, como un mazazo, dejando inconsciente al enfermo para que sucumba en pocas horas (v. COMA). En otras ocasiones, no hay pérdida del conocimiento y las primeras manifestaciones son la parálisis de la mitad del cuerpo (hemiplejia), incluyendo parte de la musculatura facial y de la lengua.La "arteriosclerosis de las extremidades", en especial de las inferiores, es otro problema de la senectud. Se obstruye, total o parcialmente, el flujo sanguíneo por las arterias principales. Aparte del acorchamiento, frialdad y menor sensibilidad, el síntoma principal es la llamada "claudicación intermitente". El enfermo tiene que detenerse bruscamente en su caminar al sentir un vivo dolor en las piernas y la absoluta imposibilidad de andar; al cabo de unos minutos de quietud, ceden estas molestias y reanuda la marcha, hasta que surge de nuevo el cuadro doloroso. La gangrena seca puede ser la última fase del proceso.Está absolutamente demostrada la acción nociva del tabaco, incluso de unas simples bocanadas, y debe éste proscribirse absolutamente.Pulmón. En la senilidad se alteran las estructuras pulmonares de la colágena y fibras elásticas, con esclerosis bronquial y del intersticio; todo ello hace disminuir la distensibilidad pulmonar y la amplitud de los movimientos respiratorios, a lo que también contribuye la rigidez torácicá y la menor movilidad del diafragma. Se constituye así un tipo de enfisema pulmonar.Esta situación disminuye la resistencia a las bacterias y virus, con lo que en el anciano son más frecuentes las bronquitis, bronconeumonías y neumonías, junto con todas las complicaciones del enfisema. La gran mortalidad de otros tiempos queda reducida en la actualidad por los antibióticos. También hay que considerar como de relativa frecuencia la tuberculosis. El cáncer de pulmón predomina entre los 65 y 75 años decreciendo la frecuencia en edades posteriores.Glándulas de secreción interna. Es frecuente la función disminuida del tiroides, o hipotiroidismo, con sensación de fatiga, debilidad, y aumento del colesterol en sangre, lo que condiciona la ateromatosis arterial y alguno de los trastornos antes citados. En otras ocasiones, puede haber hipertiroidismo, como ocurre en mujeres en fase climatérica.Los trastornos del climaterio femenino son de aparición más precoz que en el hombre. Por otra parte, el climaterio masculino queda compensado por las hormonas androgénicas de la corteza suprarrenal. La actividad sexual continúa hasta edades muy avanzadas y puede crear problemas psiquiátricos. En estos trastornos es frecuente la decalcificación de los huesos por disminución de la sustancia ósea fundamental u osteoporosis, lo que explica la facilidad de las fracturas.A medida que la edad progresa, la diabetes se hace más frecuente, aparte de factores genéticos, debido al agotamiento de las células formadoras de insulina en el páncreas. Son causas facilitadoras los excesos de comida y la obesidad.Tumores. En todas las estadísticas se aprecia un agudo aumento del número de tumores malignos a partir de los 50-55 años. En muchos de estos tumores la evolución suele ser más lenta y benigna según que las personas sean más viejas.Psíconeurología. Los procesos vasculares y degenerativos del cerebro condicionan estados residuales con defectos motores (parálisis, imposibilidad de hablar, trastornos de los esfínteres), sensoriales y psíquicos, que en los casos extremos llegan a anular todas las funciones superiores.Estas situaciones, junto con los cambios psicológicos, de la motivación y conducta, de la personalidad, etc., al lado de las influencias ambientales de la familia y sociedad, incapacidad laboral, jubilación, etc., son las que han servido de acicate a la creación de Instituciones para el cuidado de los ancianos.Profilaxis del envejecimiento. Debemos mencionar algunas normas higiénico-dietéticas convenientes en edades superiores a los 55 años. Vida tranquila, sin contrastes emotivos ni stress. Actividad laboral, ejercicios físicos y paseos de 30 minutos mañana y tarde. Evitar la obesidad, con reducción de las féculas y azúcares (tendencia a la diabetes), grasas animales (arteriosclerosis) y sal (retención hídrica). Aporte de vitaminas, sobre todo del complejo B, y hormonas masculinas.Es útil seguir las reglas esquematizadas por Kehl (cit. por E. S. Mazzei, o. c. en bibl.): 1. paseos y ejercicios al aire libre; 2. una comida abundante diaria, con leche, huevos, carne, cereales, legumbres, manteca, queso suave y fruta; 3. un día semanal de ayuno completo o mitigado; 4. ducha diaria, tibia en invierno, y un baño caliente de inmersión semanal; fricciones cutáneas para activar la circulación; 5. evacuación intestinal diaria; 6. dormir siete horas diarias, en habitación ventilada; 7. habituarse a pequeña siesta, 20 minutos, o simple reposo después del almuerzo; 8. adoptar una actividad física adecuada para estimular la psicología y el placer de vivir; descanso semanal fuera de la residencia habitual, de preferencia en el campo; 9. evitar el tedio y la vida sin ideal, los motivos de aburrimiento y las provocaciones emocionales fuertes; 10. moderación en todo, incluso en lo sexual; 11. evitar locales mal ventilados y la residencia en calles de gran tráfico; y 12. parsimonia en el uso de excitantes y de bebidas alcohólicas.M. BONDÍA GARCÍA-PUENTE.
BIBL.: M. BONDíA, La involución y la senilidad; el proceso del envejecimiento, Geriatría, en Patología general de BALCELLs GoRINA Y OTROS, 1, 2 ed. Barcelona 1968; E. V. COWDRY, The care of the geriatric patient, 3 ed. San Luis 1968; E. S. MAZZEI, Biología y patología del envejecimiento, La edad añosa, progresos de Patología y clínica, 16, Madrid 1969.
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