Geomorfología CIENCIA
Categoria:
Ciencia
Como indica su etimología, es el estudio de las formas de la Tierra, no a escala planetaria, en la que la Tierra tiene una forma banal esférica, sino a escala de la visión humana, en la que se perciben las irregularidades de todo orden que tiene la corteza terrestre, es decir, el relieve de la superficie planetaria.De la Orografía a la Geomorfología. El hombre se ha interesado siempre por denominar y medir las formas del relieve, que constituyen los puntos de referencia para su orientación, y los elementos decisivos para marcar el territorio donde desarrolla su vida. Ha sabido utilizar el relieve en su servicio, sobre todo desde que se sedentarizó, valorando las diferentes formas en función de su defensa, explotación agraria, emplazamiento de núcleos de población, circulación, etc. Todo esto trajo consigo un conocimiento de las diversas formas y un esfuerzo por medir los desniveles y clasificar los tipos de relieve, que dio lugar a una G. que podemos llamar precientífica y que recibió el nombre de Orografía (descripción de las montañas), por ser el relieve montañoso el más espectacular y llamativo. Lo Orografía formó parte de la descripción geográfica de un país desde la época clásica y se constituye en un elemento inseparable de la Geografía. En esta etapa, los intentos de explicación del relieve fueron aislados y puramente empíricos, obtenidos de la observación curiosa de los accidentes más banales o más anecdóticos, pero no se superó nunca el nivel descriptivo y matemático de la Orografía.La Orografía se convirtió en G. con el intento de dar una explicación sistemática de las formas de relieve, fijando la atención en su génesis. Esto fue posible con el desarrollo de la Geología científica a finales del s. XVIII y de las técnicas de ingeniería. Formación de montañas y erosión fueron los primeros conceptos sobre los que se elaboró una doctrina científica de las formas de relieve (v.), siguiendo los principios del actualismo de Lyell. Su autonomía como ciencia especializada tuvo lugar a finales del s. XIX y fue obra de Davis, geólogo norteamericano que formuló por primera vez una doctrina coherente sobre la evolución del relieve terrestre con la famosa teoría del ciclo de erosión (v. EROSIÓN II). El relieve originado por la tectónica es reducido progresivamente por la erosión pasando por los estadios de juventud, madurez y vejez, hasta la elaboración de una superficie de erosión que es el punto de partida para un nuevo ciclo. Esta concepción fue admitida sin crítica y aplicada al estudio regional, ya que ofrecía un esquema coherente en el que encajaban todas las situaciones posibles. Geomorfología climática y aplicada. En Europa, y contemporáneamente al ciclo de erosión, prosperó una concepción nueva iniciada por los geógrafos alemanes Penck y Passarge, que basaba la explicación del relieve en los agentes erosivos proporcionados por el clima. Como el clima es un fenómeno zonal, es decir, que varía según las distintas zonas del relieve terrestre del ecuador a los polos, naturalmente su efecto sobre el relieve es también variable y los diversos tipos de clima dan modelados diferentes. Surge así la G. climática, que arremete climáticamente contra la concepción davisiana, acusándola de teórica y desconectada de la realidad.En la actualidad, el concepto de ciclo ha sido sustituido por el de evolución paleoclimática y el objetivo de la investigación consiste en descifrar las huellas que la sucesión climática del pasado han dejado en el paisaje. La importancia dada al clima ha favorecido el interés por el análisis de los procesos y mecanismos de la erosión actual, en un afán por basarse en datos reales como contraposición a concepciones demasiado teóricas. También la G. se ha contagiado del positivismo pragmático y se intenta llegar a una G. aplicada.Factores del relieve. El problema fundamental de la G. es explicar las formas de relieve actuales. Si consideramos que la superficie del planeta está sometida a constante evolución, cuyos estadios escapan a nuestra percepción, el relieve actual debe interpretarse como el resultado de un conjunto de vicisitudes que le han dado la forma que ahora tiene. El acento se pone en lo genético-evolutivo como explicación de lo presente y, en consecuencia, la G. se convierte en la historia del paisaje (v.), en el que al pasado se le considera como factor configurador del dispositivo actual. En este sentido, la G. científica debe mucho a su iniciador Davis y a la ciencia geológica, que es también una historia de la corteza terrestre. Pero el geomorfólogo va más allá y trata de investigar los mecanismos de esta evolución fijándose especialmente en aquellos gi.Ie inciden sobre los relieves ya construidos, modificando su forma original. Los procesos antiguos se pueden deducir de los actuales y reconstruir de esta manera la dinámica de la historia evolutiva del relieve.En la explicación de todo relieve intervienen tres factores: su estructura o armazón de conjunto que proviene de las formas endógenas constructivas originadas por la tectónica de la corteza; la litología, es decir, el material rocoso de que está compuesto el relieve y que se comporta como un elemento pasivo, pero de cuya naturaleza dependerán en buena parte las formas del relieve; y, por último, la erosión que actúa sobre estructura y litología, modelando el edificio constructivo original, y que representa el elemento activo y hasta cierto punto constatable por la observación directa. Los tres factores se combinan siempre y su papel configurador puede destacarse en cualquier tipo de relieve. Pero su importancia relativa puede variar y uno de los factores imponerse sobre los otros, acaparando por sí solo las posibilidades interpretativas del relieve; todo es cuestión de escala, es decir, de la amplitud del campo sometido a observación. A escala planetaria o continental, se impone el factor estructural como verdadero configurador del relieve, en la distribución de continentes y océanos, o el dispositivo que adoptan las unidades de relieve que compartimentan la superficie continental en cordilleras, macizos, depresiones y llanuras, todas ellas debidas a la tectónica (v.). La influencia de los factores litológicos y erosivos sólo se destaca cuando se reduce el campo de visión a la escala de un valle o de una montaña singular, p. ej.La cuestión de escala permite la distinción de formas mayores y menores en el análisis de cualquier relieve. Las primeras son las que determinan la orientación, altura y dispositivo de conjunto que vienen dadas por la estructura; las formas menores o de detalle, como el perfil de una ladera, o las cicatrices provocadas por la erosión, son tributarios de los otros dos factores.Diversas Geomorfologías. La orientación que se dé a la G. depende, en definitiva, del punto de vista que se adopte, y así pueden coexistir diversas G. según se fije la atención en las formas mayores o menores del relieve. La G. estructural tiene por objeto el estudio de la estructura, clasificación de las formas debidas a la tectónica, y queda estrechamente vinculada a la Geología y a la descripción y explicación de grandes conjuntos de relieve. Su cultivador más destacado es P. Birot y su escuela. La G. litológica centra su atención en los diferentes modelados que adquieren las rocas en función de su resistencia a la alteración. La G. climática, en fin, acomete el estudio de los sistemas de erosión morfoclimáticos y de los procesos morfogenéticos elementales y opera preferentemente sobre unidades pequeñas. Tricart y su escuela pueden citarse como cultivadores de esta tendencia, que se atribuye a sí misma, en forma frecuentemente polémica, el título de verdadera G., plenamente independiente del tronco maternal.La complejidad de los problemas de método y enfoque denuncian la madurez de la ciencia del relieve, pero tienen el peligro de descoyuntar su unidad con una especialización excesiva. Las tres tendencias son válidas y el buen geomorfólogo es el que sabe aunarlas y dosificar su empleo según el tema que se propone estudiar. -S. MENSUA FERNÁNDEZ.
BIBL.: P. BIROT, Les méthodes de la géomorphologie, ’París 1955; 1. TRICART, Principes et méthodes de la géomorphologie, París 1965; A. REYNALD, Épistemologie de la géomorphologie, París 1971; W. D. THORBURY, Principios de Geomorfología, Buenos Aires 1960; M. DERRUAU, Geomorfología, Barcelona 1966..
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