Garbo, Greta
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Biografía GER
Actriz del cine norteamericano, sueca de origen, que personificó en la pantalla el prototipo de la "mujer fatal" en interpretaciones de notable profundidad dramática.Su verdadero nombre es Greta Loyisa Gustafsson, y n. en Estocolmo el 18 sept. 1905. Las necesidades familiares la obligaron a trabajar en edad temprana. Estuvo colocada en unos grandes almacenes de la capital, primero como recadera, pasando luego a vendedora. Tenía 16 años cuando fue escogida por un productor publicitario para aparecer en unos cortometrajes publicitarios. Esta primera relación con el mundo cinematográfico fue seguida por una breve intervención en el film de Erik Petschler Pedro el vagabundo. Interesada por la interpretación, ingresó en la R. A. de Arte Dramático. Conoció allí al realizador Mauritz Stiller, adaptador para la pantalla de grandes sagas (v.) nacionales. Para su versión de La leyenda de Gdsta Berling, de Selma Lagerlbf, escogió Stiller como actriz secundaria a aquella muchacha de 18 años, cuyas posibilidades dramáticas intuía de modo genial.Con el nuevo nombre de Greta Garbo, sugerido por el realizador, la incipiente actriz obtuvo un señalado triunfo. Stiller continuó formándola en las exigencias de la interpretación, y en 1925 G. G. hizo en Alemania Bajo la máscara del placer, de Georg Wilhelm Pabst, junto a la célebre actriz danesa Asta Nielsen. Contratado Stiller por Hollywood, exigió de Louis B. Mayer otro contrato para G. G., aún desconocida por los productores de California. Después de esperar en Nueva York varios meses a que Mayer la incluyera en algún reparto, causó cierta sensación al posar para el fotógrafo de moda Arnold Genthe. Por fin pasó a Hollywood, y en 1926 logró un triple éxito con El torrente, La tierra de todos y El demonio y la carne. La expresión hierática de sus personajes, la fatalidad de sus influjos y el enigma de su persona atrajeron poderosamente al público universal. Con películas sucesivas -Ana Karenina, La mujer divina, La dama misteriosa, Orquídeas salvajes, Tentación, El beso- se convirtió en la estrella más fascinante del cine mudo.Por su parte, Stiller no había tenido suerte en Hollywood. No solamente no dirigió ninguno de los films de G. G. -aunque había comenzado La tierra de todos, terminada por Fred Niblo-, sino que, apenas realizadas dos películas completas, su precaria salud le impidió acabar la tercera. Vuelto a Estocolmo, m. el 8 nov. 1928. Fue éste un duro golpe para la actriz, que se aisló de la sociedad haciéndose cada vez más misteriosa e inasequible. El paso al cine sonoro, que tantas deserciones impuso entre las estrellas de la época muda, fue superado brillantemente por G. G. con Ana Christie (1930), film anunciado en todo el mundo con el lema Garbo speaks! (" ¡La Garbo habla! "). El acierto del realizador Ciarence Brown fue confiarle el papel de una inmigrante europea, justificando así su incorrecto acento inglés. Vinieron después otros títulos famosos: Susan Lennox, Mata Hari (1931); Gran Hotel, Como tú me deseas (1932); Cristina de Suecia (1933), El velo pintado (1934), la versión hablada de Ana Karenina (1935). En Margarita Gautier (1937) tuvo como pareja a Robert Taylor. entonces el galán por excelencia de la pantalla cinematográfica.A partir de 1937, su trayectoria cinematográfica entra en declive, principalmente por el fracaso económico de María Valewska, fastuosa producción en la que encarnaba a la condesa polaca amante de Napoleón (Charles Boyer). En 1939, tiene un último éxito con Ninotchka, encantadora comedia de Ernst Lubitsch. Esta vez el lema fue Garbo laughs! (" ¡La Garbo ríe! "). La inolvidable escena del café, cuando el suave seductor parisino (Melvyn Douglas) intenta hacer reír con chistes a la impasible inspectora soviética, que rompe en carcajadas incontrolables cuando él se cae de la silla, ha pasado con honor a la antología del cine. Pero la tentativa posterior de George Cukor, La mujer de las dos caras (1941), confirmó la crisis. En espera de guiones que sirvieran adecuadamente a sus posibilidades, G. G. se retiró de la pantalla.El peligro que acecha a las personalidades de gran sensibilidad artística es la influencia de su propia capacidad receptora. Con frecuencia, la tentación de sustituir la reflexión por la intuición puede llegar a anular la inteligencia. Este riesgo supo evitarlo G. G., sometiendo su espontaneidad a los dictados de la interpretación. Su docilidad al genio de Mauritz Schiller fue decisiva, imprimiéndole un férreo sentido profesional que sobrevivió a la muerte de su mentor. Hollywood, cuya Acad. de Artes y Ciencias Cinematográficas no premió ninguna de sus interpretaciones, saldó en 1954 la gran deuda otorgándole un Oscar especial "en reconocimiento a su labor" dentro de la historia del séptimo arte.MARIANO DEL POZO.
BIBL.: 1. BAINBRIDGE, Garbo, Londres 1955; 1. GRAU, El actor y el cine, Madrid 1962; M. CONWAY Y OTROS, The films of Greta Garbo, Nueva York 1963; R. DURGNAT y J. KOBAL, Greta Garbo, Londres 1965; J. L. GUARNER ALONSo, Greta Garbo, en Enciclopedia ilustrada del cine, Barcelona 1969; N. ZIEROLD, Garbo, Londres 1970.
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