Funerario, I. Arqueología. ARTE
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Arte
El hombre, en la medida de sus posibilidades, siempre ha procurado en las grandes civilizaciones dar honrosa sepultura a los muertos, levantando espléndidos monumentos.1. Egipto. El concepto egipcio de la vida de ultratumba llevaba consigo la conservación del cadáver, que se ocultaba dentro de monumentos grandiosos, patrimonio exclusivo de los grandes personajes. Entre los tipos monumentales de enterramientos destacan las mastabas (v.), las pirámides (v.) y los hipogeos (v.). Prescindiendo del interés arquitectónico que estas construcciones tienen en sí mismas, su importancia artística y arqueológica se centra en el rico ajuar funerario que encierran. A través de las pinturas, relieves, estatuas y objetos de todo tipo que un enterramiento contiene, pueden reconstruirse la vida diaria, las costumbres y el concepto artístico y religioso del Egipto antiguo.La especial idelogía religiosa egipcia determinó la presencia, en las tumbas, de todos los objetos utilizados en este mundo por el difunto y de los que le serían necesarios en el otro. En las diferentes cámaras de las grandes tumbas aparecen el mobiliario y los utensilios que habían servido al difunto, las joyas con que se había adornado, los objetos que le habían sido familiares, hasta los casi insignificantes. Lechos, sillas, arcas, vasos de oro, plata, barro y alabastro para perfumes, agua y alimentos, tarros de cosméticos, las paletas llamadas votivas, cucharillas para ungüentos de madera, piedra o marfil, espejos, armas, carros de paseo o de guerra, etc., acompañan al cadáver en su morada definitiva. Es múltiple y variada también la presencia de objetos referentes al culto funerario, p. ej., diversos vasos destinados a ungüentos y los llamados cánopes, cuya misión consistía en contener las vísceras del difunto extraídas durante el proceso de embalsamamiento. Los uschebti o respondentes, de piedra, pasta vítrea, arcilla o madera, que representaban al difunto y que suplían a la momia en caso de destrucción de ésta, fueron de uso general durante todo el periodo dinástico. La presencia de amuletos es frecuente en todas las tumbas; entre los más corrientes destacan la llamada columnita de Zed, el nudo de Isis, el ojo de Horus, escarabeos, etc. Toda una simbología rodea materialmente al difunto. Papiros con el Libro de los muertos para recitar en el juicio de ultratumba. Estatuillas de cerámica representando innumerables figuras de dioses y demonios, proliferadas especialmente en la época tardía; entre ellas son frecuentes los miembros de la familia de Osiris (Isis, Noftis, Horus y Anubis); el dios Thot, con cabeza de Ibis, encargado de anotar en un papiro la decisión del dios de los muertos sobre el destino eterno del difunto; bastante frecuente es también la representación de la diosa Toeris, protectora de las mujeres gestantes. Los animales sagrados aparecen también por doquier, con profusión acusada en la época tardía.Rodeado de este impresionante ajuar, el difunto descansaba en un sarcófago, envuelto en vendas, cargado de amuletos y ricamente enjoyado. Los sarcófagos utilizados en Egipto fueron de diversos materiales y, en general, diestramente trabajados. En un principio fueron de madera, pasando después a ser de piedra caliza o granito, y en algunos casos de oro, de forma generalmente rectangular y cubierta plana o en bóveda, con magnífica decoración exterior pintada o en relieve. En un enterramiento aparecen a veces varios, encajados unos dentro de otros; en el interior se encuentra el cadáver momificado, dentro de una caja o estuche de madera que reproduce en sus trazos generales la forma de un cuerpo humano y el rostro del difunto, y bellamente decorado con inscripciones jeroglíficas y textos del Libro de los muertos; en época tardía aparecen también pintados algunos animales sagrados.Las pinturas y relieves de las tumbas, verdaderas obras de arte, informan sobre diferentes aspectos y ocupaciones de la vida cotidiana del difunto, e incluso sobre su entierro y purificación. Si las ofrendas fueron efectivas en un principio, posteriormente pasaron a ser simples representaciones simbólicas, formando escenas animadas de producción de alimentos, banquetes, etc. Desde las primeras dinastías, los objetos componentes del ajuar se representaron en las distintas fases de su confección con todo lujo de detalles. En la V dinastía comienzan a aparecer una serie de estatuillas de madera, figurando panaderos, cerveceros, ceramistas, etc., todos ellos servidores solícitos y proveedores del difunto en el más allá. En los finales del Imperio Antiguo desaparecen estas estatuillas aisladas para dejar paso a maquetas, realizadas en madera, que representan en pequeñas dimensiones el proceso de realización de los componentes del ajuar funerario o el desarrollo de diversas escenas de la vida diaria. En el Imperio Medio continúan, principalmente en pintura, los temas referentes al avituallamiento del difunto. Con el Imperio Nuevo se enriquece la temática a representar en las paredes de las tumbas; las escenas de tipo religioso se incrementan y los actos y ceremonias del entierro del difunto son plasmados con todo detalle. En la época tardía, los motivos decorativos y el ajuar resultan ya bastante complejos.2. Mesopotamia. Aparte de las tumbas de Ur, poco se conoce en Mesopotamia (v.) sobre el enterramiento. Si las tumbas privadas eran simples fosas con el muerto extendido y rodeado de algunas ofrendas, las tumbas reales de las primeras dinastías de Ur son extraordinariamente suntuosas en mobiliario fúnebre, aunque su arquitectura sea pobre. Consiste en una gran trinchera con paredes inclinadas y comunicada con la superficie por una rampa, abriéndose en un ángulo de la trinchera una cámara rectangular con una bóveda elipsoidal de bloques de piedra. La puerta es de arco, sin que responda a una verdadera bóveda. Los ladrillos se unen con mortero. En la cámara de una de las tumbas, cuya puerta había sido tapiada una vez colocadas las ofrendas, apareció el personaje principal con dos mujeres. En la trinchera yacían, diseminados, los guardianes, cortesanos, mujeres del harén, músicos y hasta carros con los tiros y los aurigas, indicando todo esto un sacrificio colectivo perpetrado para la vida de ultratumba. La trinchera estaba cubierta de tierra.En un momento posterior, en la tercera dinastía de Ur, al final del II milenio, el enterramiento se efectuaba debajo de la vivienda, en una cámara subterránea; desgraciadamente, se encontraron violadas las tumbas reales. Más tarde, en la época asiria, se pone de moda el enterramiento en sarcófago, sin que se conozca hasta hoy la arquitectura funeraria. Es de destacar el sarcófago de Shamshi-Adad V, del s. IX a. C., constituido por una gran bañera de dolerita y provisto de una gran tapa dotada de muñones para ser manejada. Otros sarcófagos son de terracota, y se utilizan también grandes tinajas de barro.El rico mobiliario de las tumbas de Ur ha servido para conocer el refinamiento del arte y el gran avance de la técnica del metal. Los adornos personales se reducen a bandas de oro que se mezclaban en la cabellera; amuletos de oro en forma de animales, espigas, granadas; agujas de moño con apéndices terminados en flores doradas, incrustadas de piedras preciosas a base de lapislázuli, cornalina, conchas marinas y betún como adhesivo. Las piezas más extraordinarias eran las armas de parada, entre las que existía un puñal con la hoja de oro, mango de lapislázuli con adornos dorados y funda de tejido, oro y granates. Las hachas de piedra son sustituidas por las metálicas. Entre los exvotos figura una cabra de oro, con el vientre de plata y las barbas de concha y lapislázuli, erguida y con las patas apoyadas en las ramas de un arbusto. Se trata de una ofrenda al dios de la Vegetación. Los instrumentos musicales son de cuerda con cajas de resonancia, en forma de arpa, adornados con la cabeza de un toro de oro y lapislázuli. Los elementos de unión del tiro de los carros son igualmente de gran riqueza y arte. La vajilla de oro y plata aparece con gran abundancia y comprende tazones y copas decoradas con gallones y acanaladuras. Se destaca en este periodo el vaso de plata del rey Entemena, príncipe de Lagash, hallado en Tello, ovoide, con pie de cobre en forma de pata de león con decoración grabada de animales y el águila leonina.3. Persia. La arquitectura funeraria de los Aqueménidas parece inspirada en la egipcia, y las tumbas se hallan diseminadas alrededor de la residencia real de Persépolis en Nagsh-e-Rustem. La llamada Tumba de Ciro, en Pasargada, es realmente un sarcófago monumental con techo de lajas planas a doble vertiente, levantado sobre un zócalo con gradas. La Tumba de Darío está excavada en la roca con la fachada esculpida, la puerta entre columnas en alto relieve, la cornisa con un friso, de leones, formando un panel decorativo con la representación del rey.4. Canaán. Forma un fuerte núcleo de pueblos en las costas del Mediterráneo oriental, cuya riqueza se aprecia en sus tumbas. En las casas de piedra de los s. XVIII y XVII a. C., la cámara funeraria, cuadrada o rectangular, con los muros en talud y techo de lajas de piedra, estaba excavada en una habitación, pero en un momento correspondiente al final del micénico (v. MICENAS), el enterramiento sufrió una notable evolución, apareciendo un dromos con escalera de clara influencia cretense (v. CRETA in), con puerta y cámara de falsa cúpula. Las tumbas de Ras-Shamra (Ugarit) y del puerto Medinet el-Beida han aportado abundante y rico ajuar funerario.La costumbre fenicia de enterrar en sarcófago ha hecho que, a pesar de los pocos datos, se posean notables ejemplares. El sarcófago se colocaba en una cámara subterránea a la que se descendía por un profundo pozo. El sarcófago del rey de Biblos, Ahiram, del s. XIII a. C., representa en su tapadera al muerto yacente, con un friso, en la pieza principal, de flores de loto. Este tipo prosiguió en Fenicia que lo transmitió a sus colonias. Se apoya por cuatro leones, figurando en el lado mayor el rey, que recibe las ofrendas para el banquete fúnebre, y en los menores las plañideras. Éste es también el tema del sarcófago de Sidón, hallado cuando se descubrió el llamado de Alejandro, con severas escenas fúnebres griegas. Inspirados en los sarcófagos egipcios, los fenicios esculpieron también algunos en mármol y con unos rostros que reflejan influencias helenísticas.En Chipre es notable el sarcófago de Amathus con rica decoración de carros, dioses y motivos jonios del s. v a. C.5. Egeo. Junto a los tipos tradicionales de enterramiento en cueva o en fosa, ya en el III milenio a. C., aparecen en el Egeo grandes tumbas redondas y pequeñas tumbas de cúpula, de enterramiento colectivo, influidas por las estructuras de habitación originarias de Oriente. La entrada se efectúa por un corredor o dromos dirigido hacia el Este. Otra tipología está formada por tumbas de cista consistentes en una fosa revestida de lajas de piedra, que, utilizadas primeramente para enterramiento individual, llegan a ser colectivas, convirtiéndose en un túmulo arquitectónico. Un tercer tipo es el enterramiento en tinaja o pithos, que evoluciona hasta los sarcófagos cretenses de terracota, pintados, rectangulares y con tapadera a doble vertiente, que recuerdan los recipientes de baño fúnebres, como el de Hagia Triada, y que pertenecen al minoico final, con representaciones pintadas de ultratumba sobre el viaje de las almas en carros tirados por animales míticos, sobre escenas de culto, sacrificios y ofrendas.En el II milenio a. C., las tumbas se caracterizan en Grecia por una monumentalización de las formas primitivas, que tiene sus raíces en la época premicénica, al revestirse con lajas de piedra las tumbas abiertas en el interior de los poblados, como, p. ej., el recinto alrededor de las tumbas de Malthi (Mesenia), precedente del recinto micénico y análogo al cromlech megalítico. Estos recintos circulares son formas primitivas del heroon histórico, rodeando, incluso, la forma prehelénica del túmulo. Las tumbas de cúpula y de cueva artificial evolucionan igualmente hacia una mayor monumentalidad y perfección conservando siempre las primitivas raíces del megalitismo mediterráneo, cuyos antecedentes habría que buscar en la Siria oriental del V milenio a. C. Incluso, las estelas funerarias de las tumbas micénicas tienen también raíces megalíticas en los menhires y betilos; como puros cenotafios, sustituyen a veces al difunto, y su decoración, frecuente, contiene las primeras muestras de relieve funerario griego de escenas de caza y guerra, cuyos ecos llegan hasta el sudoeste ibérico.Con el nuevo rito de la incineración, atestiguado ya en Troya VI (s. XIV a. C.), cambia el tipo de monumento y el arte funerario. Si la arquitectura pierde grandeza, el ajuar funerario no deja de ser rico en ocasiones con los sellos cretenses, idolillos femeninos, adornos de oro y abundancia de armas. Si el oro ya estaba presente en las tumbas del III milenio, su uso se acentúa fuertemente en las tumbas de fosa de Micenas (v.), en las que las mujeres se tocaban con diademas y los hombres con máscaras de oro.El periodo geométrico se caracteriza por la incineración del cadáver, y la tumba es una pequeña fosa con una simple urna y el ajuar funerario. La evolución de los enterramientos de incineración en urna puede seguirse en el Kerameikos de Atenas, desde lo geométrico hasta lo helenístico. Las grandes ánforas funerarias de tipo Dipylon, con decoración geométrica y temas fúnebres de motivos equinos, llantos, exequias, cortejos de caballeros, etc., colocadas como estelas sobre las tumbas, ocultaban ajuares de ornamentos áureos, armas, figuritas de marfil, etc.6. Grecia. Las tumbas arcaicas transforman arquitectónicamente la estructura para convertirla en la casa del difunto, primordialmente en el ambiente jónico de Asia Menor; esta tendencia se halla ligada a la difusión de la inhumación y, en consecuencia, al desarrollo del sarcófago, que se mantiene independiente de lo oriental y de lo egipcio en cuanto a la forma y a la ornamentación. El mejor ejemplo se halla en los sarcófagos de terracota de Clazomene, con representaciones pintadas de mitos eróticos del mundo jonio arcaico, escenas guerreras entre caballeros relacionadas con juegos fúnebres y con el culto a los muertos, se inicia así el arte de los sarcófagos griegos, independientes de los cretenses. Las estelas funerarias micénicas se helenizan con relieves y estatuas de kuroi como imágenes del difunto y con representaciones de esfinges, leones y sirenas, mientras en el interior de las tumbas los lekytoi están presentes en el ajuar como vasos para ungüentos, decorados con motivos fúnebres. Son frecuentes en el ajuar las terracotas relativas a divinidades femeninas de la fertilidad y de la vida.En la época clásica, el a. f. no es unitario en las diferentes regiones de Grecia. En la zona nordoriental se desarrolla la tradición de las tumbas de cúpula y de cámara. En la Magna Grecia, la tumba tiene tendencia arquitectónica, como también los sarcófagos. El Ática en los s. v y iv a. C. llega al apogeo en el arte del relieve coartado por la prohibición de Demetrio Faleroo sobre el lujo de las tumbas. Fuera del Ática, prosigue el arte del mundo funerario arcaico. La necrópolis de Tarento, emplazada dentro de la población, es un notable ejemplo de arquitectura funeraria, ritos y ornamentos de difuntos, con ricos ajuares de oro, terracotas y vasos figurados. La moda de los sarcófagos de madera o piedra que representan la morada del difunto se impone abiertamente, y están decorados los de piedra greco-orientales en relieve y los de madera con estuco dorado ornamentado con motivos de culto y mitológicos. Análogos a los sarcófagos tarentinos son los de Rusia meridional. De la necrópolis real de Sidón, se han obtenido sarcófagos, entre los que destaca el de Alejandro, antes mencionado. Las representaciones funerarias difundidas en la Grecia oriental, en Asia Menor y en el Irán fueron la base de la inspiración del mausoleo de Halicarnaso, del sátrapa persa de Caria del 353 a. C. El mausoleo, como un templo, se levanta sobre un basamento con un friso de la Amazonomaquia, rodeado de un pórtico jónico y coronado por una pirámide escalonada, que sostiene una cuadriga con las estatuas colosales de Mausolo y de Artemisa; ha servido de modelo a los edificios funerarios posteriores.Las tumbas helenísticas tienden a la monumentalidad; destacan por su arte las macedonias, y representan el apogeo de esta arquitectura los grandes túmulos, con riqueza de ajuar y de relieves funerarios. La necrópolis alejandrina de Anfousci no dejará de influir hasta la época cristiana, interfiriéndose lo griego y lo egipcio en pinturas y ajuares.7. Etruscos y Roma. Las tumbas romanas, suponen una evolución de los anteriores, con influencia, tanto del Bronce final como de lo etrusco y lo helénico, no obstante las claras diferencias funerarias entre lo romano y lo griego. El empleo de la máscara mortuoria es típicamente romano, con evidentes raíces en las inhumaciones del mundo micénico. Incluso con la incineración, ya existente en el mundo indoeuropeo villanoviano, las urnas representan en época arcaica la casa del difunto o también un rostro humano, llegando en su evolución a convertirse en vasos completamente antropomorfos.Las grandes tumbas etruscas son hipogeos de cámara de planta rectangular con corredor descendente, en cuyo interior se depositan los sarcófagos de terracota o de piedra, con formas de baúl o de lecho funerario, con la figura del difunto en la tapadera, continuando su uso posteriormente para guardar los restos incinerados. Por influencia griega las paredes del sarcófago se decoran con escenas mitológicas. Las necrópolis etruscas conocidas más interesantes son las de Veio, Bolsinii, Chiusi, Cerveteri (con grandes túmulos excavados en el tufo y con decoraciones en relieve y pintadas) y la de Tarquinia, con hipogeos donde la pintura al fresco etrusca alcanza límites inusitados desde finales del s. vii a. C. Los primeros temas se toman de los vasos griegos con coloraciones policromas y representan escenas míticas, fúnebres, danzas, banquetes, caza, pesca, etc.La estructura de las tumbas romanas está en función de la idea de la morada de los antepasados, caracterizándose por una decoración relacionada con el desarrollo del arte arquitectónico. La tumba y las máscaras de cera de los antepasados expuestas en las casas están íntimamente unidas, formando una comunidad espiritual con los vivientes. Este espíritu tradicional romano se rompe con las tumbas imperiales, como el mausoleo de Augusto o el de Adriano, en forma de túmulos impresionantes que imitan la arquitectura funeraria helenística. La tendencia a la divinización se observa más aún en otros monumentos, como en la columna de Trajano, que, conservando las cenizas en el pedestal, va narrando con relieves en espiral las campañas guerreras de la Dacia a través de la columna que sostiene su estatua. Las pirámides, túmulos, torres, templos, estelas, cipos, columbarios, hipogeos, etc., son diversas variantes de las estructuras de las tumbas romanas frente a los enterramientos pobres en simple fosa, generalmente con cubierta de tégulas a doble vertiente.En la segunda mitad del s. II a. C. renace en Roma el sarcófago al introducirse la inhumación. El lado principal del sarcófago se decora con relieves iconográficos y con símbolos de influencia griega y oriental. El retrato se conjuga con temas históricos relativos a luchas, escenas de mitología griega de carácter de ultratumba, alusivas a Dioniso y Ariadna, que prosiguen en los primeros sarcófagos cristianos (v. PALEOCRISTIANO, ARTE), antes de adaptar la simbología y la iconografía de la nueva religión, ampliamente representada en las catacumbas (v.) romanas.V. t.: NECRÓPOLIS; EGIPTO II; MESOPOTAMIA IV; PERSIA III; EGEA, CIVILIZACIÓN; GRECIA III; ETRUSCOS II; ROMA II.M. PELLICER CATALÁN.
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