Fujiwara, Familia
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Biografía GER
El dominio de esta familia en el Japón (v. JAPÓN IV) se extiende del s. IX al s. XII. Fue una de lls más importantes familias señoriales japonesas; las dos terceras partes de la nobleza japonesa de nuestro tiempo pertenecen a esta rama.Origen y ascenso de la familia. La segunda mitad del s. vii fue en el Japón la era de las relaciones culturales y políticas con China; la familia Soga (v.) dirigió el país en los tiempos del viejo orden, la época de introducción de la cultura búdica en el Japón (552). La familia F. proviene de Nakatomi no Kamatari, consejero y amigo del emperador Kótoku, que le dio el apelativo de F., nombre de un lugar de Yamato. El hijo de Nakatomi, Fubito, tuvo ya gran fortuna en su país y casó a sus dos hijas con Emperadores; después, la familia siguió en su ascenso dentro de la historia medieval japonesa.La época llamada de Nara (v.; 710-784), por el nombre de la capital, fue muy importante y con una influencia predominante del budismo (v.); en el 796 se construyó una nueva capital a unos diez Km. al N, en Heian o Heiankyó, la actual Kyóto. La época siguiente, llamada de Heian, corresponde políticamente a la llegada al poder de la familia F. En este siglo de luchas entre los grandes clanes de la corte imperial por controlar el poder, el gobierno imperial era débil, y se hallaba paralizado por las intrigas y las formalidades administrativas. En esta guerra sorda y a menudo cruel entre las grandes familias, el clan de los F. ascendió de un modo extraordinario; sus miembros ocuparon todos los puestos claves del Imperio y fueron los dueños absolutos del Japón hasta la mitad del s. XII. Los F. dominaron la Administración, el Gobierno, la Religión, el Ejército y las Bellas Artes. Su política familiar se basó en dos principios: ser el suegro del Emperador y colocar a los hijos, hermanos y sobrinos en los puestos más importantes.Fubito tuvo cuatro hijos que fundaron a su vez las cuatro ramas de la familia F.; la familia del segundo, Fusamae, llamada del Norte, desempeñó un gran papel en la época Heian. El bisnieto de Fubito, Fuyutsugu (776-828), destacó como hombre de Estado y fue un excelente soldado y un letrado notable. Su hijo, Yoshifusa (804-858), cuñado del Emperador, casó a su hija con el príncipe heredero, el emperador Montoku (851-858), y aquella joven fue la madre de Korebito, el emperador Seiwa (858-876). En el 857, Yoshifusa llegó a ser gran canciller; el Emperador m. en el 858, pero como el príncipe heredero tenía entonces solamente ocho años, Yoshifusa administró el Imperio japonés durante largo tiempo. Mientras educaba al futuro emperador Seiwa según los ideales chinos, fue preparando a su sobrino e hijo adoptivo, Mototsune (837-893), para los puestos más elevados de la política. Mototsune ejerció el nuevo cargo de Kwampaku, regente durante la minoría de edad del soberano, lo que equivalía de hecho a dominar toda la administración del país con la obligación de dar cuenta al Emperador de los asuntos públicos.Hubo una seria amenaza por parte de la familia rival de los Sugawara, que tuvieron cierta influencia sobre el emperador Uda (887-897) y su hijo Daigo; los F. acusaron a Michizane, miembro de los Sugawara, de intentar reemplazar al Emperador por su hermano para provocar así el exilio de los Sugawara, con el consiguiente peligro de su influencia política en la corte imperial. La familia F. quedó entonces dueña del poder.Apogeo de los Fujiwara. Durante el reinado del emperador Sujaku (931-947) comenzaron las revueltas de los aldeanos y de los pequeños señores provinciales. Agobiados por los impuestos y las deudas, solían convertirse en bandidos, los rónin. Sujaku abdicó en favor de su hermano Murakami (947-967), nieto por línea materna de Mototsune. Su reinado fue el más característico y encantador de aquellos momentos históricos que los autores japoneses consideran como un hermoso sueño: música, danzas, poesía, ambiente frívolo y refinado en el que reinaban las mujeres. Fue también la época de más esplendor de la familia F.; sin embargo, una vez llegados al poder absoluto, los miembros de este clan empezaron a luchar ferozmente entre sí para situar a sus hijas en el palacio imperial. El miembro más importante de los F. de esta época fue sin duda Michinaga (966-1027), que se mantuvo en el poder bajo tres emperadores: Ichijó (9871011), Sanjó (1012-1016) y Go-Ichijó (1017-1036). Hizo ostentación de sus riquezas y de su poder, edificó el templo Hójóji en Ky6to y, en 1019, se hizo monje en este monasterio desde donde siguió dirigiendo la política del Japón. El arte búdico de esta época se caracteriza por una decoración muy rica y policromada, con. incrustaciones de nácar y metales preciosos, riqueza que refleja la magnificencia de los F.Sin embargo, mientras tanto, los clanes guerreros y las otras familias aristocráticas se preparaban para tomar el poder; la familia Minamoto (v.) tuvo posteriormente un gran papel en las guerras civiles de la Edad Media del Japón. En el aspecto militar, esta familia ayudó en el s. X a los F.; luchó contra la familia Abe, que empezaba a apoderarse de provincias en el Norte del Japón, y la venció; esta guerra de los Nueve Años aumentó el prestigio militar de los Minamoto. Junto a ellos, la familia Taira (v.) desarrolló su influencia en el Oeste del Japón. Empezó así una oposición entre las provincias y la capital: la nobleza de la corte era rica, refinada, culta, y la de las provincias era sana, activa y muy pobre. Se elaboraba el código militar y budista de los señores, el bushidó. En el campo, se creaban muchos shóen, dominios privados, que aumentaron rápidamente, convirtiéndose en chigyó, territorios en los cuales los propietarios armaban a los aldeanos y que se hicieron independientes en los s. xil y xilí. Los grandes señores de la corte eran propietarios de shóen, que administraban sus intendentes.Decadencia. Durante la primera mitad del s. xi, el trono imperial fue ocupado por una serie de emperadores de poca personalidad: Ichijó (987-1011), su primo Sanjó (1012-16), Go-Ichijó (1017-36), su hermano Go-Sujaku (1037-45), Go-Reizi (1046-68), su hermano Go-Sanjó (106873). Este último tomó la decisión de liberar el trono de la tutela de la familia F., ya en decadencia política; hizo controlar los títulos de los propietarios de los shóen, así como los altos cargos administrativos. Los siguientes emperadores asumieron la misma tendencia política, y los F., a pesar de tener importantes puestos en la corte, perdieron el poder efectivo y total de antes. Fue la época de las batallas de los monjes de los grandes templos, que luchaban entre sí para lograr ventajas materiales y que organizaban ejércitos particulares con los aldeanos de sus tierras. Subieron al poder otras destacadas familias: los Minamoto y los Taira, cuyos feudos eran notables en muchas provincias del Imperio.A lo largo de las crisis de regencia que tuvieron lugar durante el reinado de Toba (1108-23), de Sutoku, su hijo (1124-40) y de su nieto Konoe (1141-55), la lucha de influencias entre los grandes clanes fue constante y feroz. La crisis estalló con la muerte de Konoe a los 17 años y con la pugna por la sucesión al trono; los príncipes llamaron cada uno a una de las grandes familias potentes para apoyar sus pretensiones; los F., los Minamoto, los Taira, pelearon entre sí. Go-Shirakawa (1156-58), de los Taira, venció a los demás e instaló en el trono a Nijó (1159-65), hijo suyo.La familia Taira adquirió el poder con la victoria de Shirakawa, en la persona de Kiyomori; éste imitó exactamente los procedimientos de los F. para instalarse en el poder, colocando a su familia en los altos cargos y a sus hijas en el gineceo imperial. La época llamada de Rokuhara (1160-81) representó el triunfo de la familia Taira y la caída definitiva de los F.J. ROGER RIVIÈRE.
BIBL.: J. OLLER PIÑOL, Japón antiguo y moderno, Madrid 1943; R. GROUSSET, J. AUBOYER y J. BUHOT, L’Asie orientale des origines au XVI siécle, París 1941, 478-508; A. WALEY, The Tale of Genji, Londres 1935; R. BERSIHAND, Histoire du Japón, des origines á nos jours, París 1959, 83-110; G. SANSOM, A History of Japan to 1334, Stanford 1958; T. RYUSAKU, W. T. DE BABY y D. KEENE, Sources of the Japanese Tradition, Nueva York 1958; E. O. REISCHAUER, Japan Past and Present, 3 ed. Londres 1964; A. MASAHARU, History of Japanese Religion, Londres 1930.
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