Francisco José I de Austria
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Biografía GER
Emperador de Austria y rey de Hungría, n. el 18 ag. 1830 en el castillo de Schünbrunn, en Viena; primogénito del archiduque Francisco Carlos, hijo del emperador Francisco 1 y de Sofía, hija de Maximiliano I, rey de Baviera. Su educación fue dura y entre sus preceptores ejerció una gran influencia, sobre todo en los asuntos políticos, el mismo Metternich (v.). Cuando estalló la Revolución de 1848 (v.), en vez de marchar a Bohemia, de donde fue nombrado gobernador, F. J. se dirigió a Italia para luchar con las tropas austriacas al mando de Radetzky. Una vez que la rebelión fue sofocada, los líderes de la reacción, Schwarzenberg y Windischgrátz, quisieron establecer en el trono austriaco a un monarca que no se encontrase comprometido con los revolucionarios. El emperador Fernando fue obligado a abdicar en su sobrino el 2 dic. 1848, cuando F. J. tenía 18 años de edad.Durante los primeros años de su reinado, F. J. se halló completamente bajo la influencia de Schwarzenberg, su madre y su tutor, el card. Rauscher. La política de aquél, como primer ministro, fue desde un principio la de suspender la libertad en Alemania, en Italia y en Hungría, donde fue necesaria la colaboración de los rusos para someter a los magiares. Efectivamente, Schwarzenberg había enviado a Hungría un ejército croata al mando de Jellacic y a Windischgrátz con tropas alemanas y checas. No obstante, Kossuth (v.), el jefe magiar, pudo contener a ambos durante algún tiempo, declarando la independencia de Hungría en abril de 1849. Schwarzenberg solicitó entonces la ayuda del zar Nicolás I de Rusia, el cual deseaba reprimir todos los intentos revolucionarios en la Europa central para prevenir cualquier levantamiento en Polonia. Los ejércitos unidos de Austria y Rusia consiguieron reducir a los húngaros rebeldes en agosto de 1849, volviendo a convertir Hungría en una provincia austriaca. La política absolutista llevada a cabo por Schwarzenberg llegó incluso a suprimir en Austria el Parlamento de Kremsier. El 31 dic. 1851 revocó también la Carta otorgada que él mismo había establecido dos años antes. Además quiso estructurar el conglomerado de nacionalidades que componían el Imperio austriaco, bajo la persona del Emperador, haciendo de él un símbolo de la unidad. Schwarzenberg inculcó estas ideas a F. J. y asoció a su Gobierno a un antiguo liberal: Bach. Después de su muerte en 1852, quedó al frente del gobierno Buol, aunque siempre bajo la influencia de Bach.La política absolutista. A pesar de la falta de libertad en este periodo de la historia de Austria, se llevaron a cabo importantes reformas administrativas. Se estableció, junto a la vieja administración, otra nueva basada en círculos o distritos gobernados por funcionarios que dependían directamente de Viena. El sistema absolutista se reforzó con un régimen verdaderamente policiaco. F. J. estaba convencido de la imposibilidad de llevar a la práctica los métodos constitucionales y, dejando la política interior y las cuestiones burocráticas al equipo gubernamental que le era dócil, se embarcó en una gran política internacional, para lo cual hubo de reforzar el ejército. No tuvo, sin embargo, unos comienzos muy brillantes en el exterior: su actitud en la guerra de Crimea (v.) dejó a Austria aislada y le granjeó la enemistad del zar. Al final de la década de 1850 surgió el problema del movimiento nacionalista italiano que encabezaba Cavour (v.). Éste presionaba sobre el emperador Napoleón III (v.) para que ayudara a Cerdeña a expulsar a los austriacos de Italia, contribuyendo así a crear un Estado libre y unido. En abril de 1859, el Gobierno austriaco presentó un ultimátum a Cerdeña exigiendo la desmovilización inmediata, que al ser rechazado provocó la guerra entre Austria de un lado y Francia y Cerdeña de otro. Después de algunas victorias de los aliados, Napoleón III llegó a un acuerdo con F. J. en el armisticio de Villafranca, por el que, aunque Austria continuaba en posesión de Venecia, cedía Lombardía a Cerdeña.Tampoco tardaron en surgir complicaciones con Prusia. El deseo de F. J. de reunir un Fürstentag en Frankfort bajo su propia presidencia, a fin de discutir los asuntos alemanes, se vio frustrado por la suspicacia de Bismarck (v.), que aconsejó al rey de Prusia que no asistiese. Austria y Prusia se habían unido para arrebatar a Dinamarca los ducados de Schleswig-Holstein (v.), en manifiesta rivalidad para detentar la hegemonía en Alemania. Esta rivalidad desembocó en la guerra de las Siete Semanas, en la que Austria se encontró en inferioridad de condiciones al tener que enfrentarse en Bohemia contra los prusianos y en Venecia contra los italianos, que se habían unido a Prusia. En la batalla de Sadowa (3 jul. 1866) el ejército prusiano obtuvo sobre el austriaco una importante victoria. El subsiguiente tratado de Praga (agosto 1866) significó el paso definitivo de Prusia hacia la hegemonía alemana, viéndose obligada Austria a volcar todo su interés hacia el Danubio. Al mismo tiempo, hubo de ceder Venecia al naciente reino italiano.Estos primeros 18 años del reinado de F. J. no fueron precisamente muy brillantes. La política personalista y autocrática que llevó a cabo no dio buenos resultados. A pesar de que en sus territorios subsistía el mosaico de nueve nacionalidades diversas que no cesaban de agitarse, F. J. continuó manteniendo la idea imperial y la integridad de sus territorios dinásticos. Todo ello, unido a la crisis financiera por la que atravesó el país, que vino a complicar aún más las cosas, le obligó a iniciar una política de mayor concesión hacia sus súbditos, sobre todo hacia los húngaros, aunque también hacia los polacos, checos y alemanes. Pero a pesar de que las circunstancias lo llevaban hacia el constitucionalismo, todavía estaba muy lejos de la idea democrática. Durante esta primera etapa de su reinado, la idea de compartir la responsabilidad con la burocracia centralizada alemana, alternaba en su mente con concesiones políticas a los magnates magiares. Como ambas le llevaron al fracaso, vaciló entre uno y otro extremo y estas fluctuaciones en los a. 1859-67 fueron la causa de la manifiesta debilidad del Emperador austriaco. Nunca confió además en sus ministros y les miraba más como servidores que como otra cosa, apartándoles del poder cuando se le antojaba.El viraje en la política de Francisco José. Los a. 186667 constituyeron un cambio importante en la política y en la vida de F. J. Después de la derrota militar de Sadowa, el Emperador austriaco se dio cuenta de que su Imperio no podía continuar bajo una constante amenaza de desintegración y reconoció que era necesaria una reforma interna ’radical. Frente a los pueblos eslavos, que pedían una pentarquía, F. J. se decidió por un arreglo dual como solicitaban los magiares, ya que de esta forma su posición personal tenía menos que perder. Tras las debidas negociaciones, se llegó a un acuerdo (Ausgleich) en 1867 por el que los dominios de los Habsburgo quedaban divididos en dos partes: 1) Austria, integrada por Austria propiamente dicha, Bohemia, Galitzia, Carniola y el Tirol; y 2) Hungría, que comprendía la propia Hungría, los territorios de la corona de Croacia, el Banato y Transilvania. Cada una de estas dos partes tendría su propio parlamento y una Constitución independiente, aunque quedaban unidas por un soberano común. F. J. fue coronado rey de Hungría el 8 jun. 1867 en Cfen. El establecimiento de la monarquía dual ponía fin de momento a los problemas interiores (v. AUSTRO-HÚNGARO, IMPERIO).Hasta 1870 F. J. había soñado con tomarse la revancha sobre Prusia, aunque no’ pudo llevarla a cabo, ya que después de la creación del Imperio alemán tuvo que conformarse con jugar un papel de segunda fila en el oeste europeo. Es más, por el contrario, F. J. hubo de buscar el apoyo de Prusia contra la agitación nacionalista de su tambaleante Imperio y, en efecto, en 1871 Bismarck y el Emperador austriaco sostuvieron varias entrevistas en Ischl y Salzburgo, que prepararon el acuerdo, que se ratificó en Berlín un año más tarde y en el que entró además Alejandro II de Rusia. Por este tratado los tres países se comprometían a orientar en común sus esfuerzos para mantener la paz. También en su vida privada estos años significan la terminación de una etapa. Su unión, el 4 abr. 1854, con Isabel de Wittelsbach, había sido un verdadero matrimonio de amor; sin embargo, pronto empezaron las desavenencias, en parte por culpa del Emperador y en parte por las intrigas de su madre. Su hermano Maximiliano murió en México en 1867; las relaciones con su hijo Rodolfo no eran demasiado cordiales.La última etapa de su reinado. Aceptado el constitucionalismo, F. J. permaneció fiel a él. Probablemente veía a los húngaros como rebeldes; no obstante, trataba de mantener buenas relaciones con sus magnates y se mantuvo leal al compromiso de 1867. La prolongada crisis de 1903 fue causada por los intentos de los húngaros de alterar las bases del compromiso, en especial aquella prerrogativa por la que el Emperador detentaba el control sobre todo el ejército. Sus naturales simpatías estaban al lado de la raza alemana, aunque el principal partido alemán era el de los liberales, formado en su mayor parte por la clase media, con sentimientos anticlericales y opuesto a los grandes gastos del ejército, mientras que los distritos eslavos eran los dominios- de los magnates feudales. F. J. se mantuvo por encima de todos los partidos y mostró poca simpatía por cualquiera de ellos. Trataba de enfrentarlos entre sí, con la mirada puesta en la integridad de la monarquía.Su política exterior se fue haciendo cada vez más pacífica, pero buscó alguna compensación en Italia y Alemania, encontrando la ocasión con motivo de la disputa surgida por la inrvención rusa en el Imperio otomano. Para compensar las ganancias de Rusia, se reconoció a Austria-Hungría el derecho a ocupar y a administrar las provincias de Bosnia y Herzegovina y a poner una guarnición en la provincia de Novibazar, al sudoeste de Servia. Consiguió, además, algunos privilegios comercia’ les en Servia y en Montenegro. En 1882 quedaba concertada la Triple Alianza entre Austria-Hungría, Prusia e Italia, que produjo gran conmoción en el mundo. Se hicieron frecuentes las entrevistas entre F. J. y Guillermo II (v.), en quien aquél se apoyó para extender su influencia por el sudeste de Europa. Estrechó el Emperador austriaco sus relaciones con España, al casar a una princesa de su familia con Alfonso XII, y también para estrechar sus relaciones con Bélgica arregló el casamiento del príncipe Rodolfo, heredero de la corona, con la princesa Estefanía Clotilde, segunda hija del rey de los belgas. En 1891 y en 1903, F. J. sufrió dos atentados, de los cuales salió indemne.Su deseo de mantener la paz se manifestó en el asesinato del archiduque Francisco Fernando (junio 1914) (V. PRIMERA GUERRA MUNDIAL), ya que a pesar de haberle producido un gran dolor la pérdida de su sobrino, hubiese encontrado algún medio de impedir la guerra con Servia, de no haber sido por su avanzada edad, que hacía que la política de su país se le escapase de las manos. Aunque una vez declarada la guerra se mantuvo aliado a Alemania, F. J. manifestó con frecuencia sus deseos de llegar a una pronta paz.Los constantes desengaños de la vida de F. J. fueron debidos en parte a la continua tensión en las relaciones con sus súbditos, y en parte a la creciente soledad de su vida privada. Su esposa fue asesinada en 1897 y su hijo Rodolfo se suicidó en 1889. En sus últimos años trató con muy pocas personas, sólo con su íntima amiga Catalina Schratt, y su joven nieto. La hostilidad de sus súbditos, para quienes siempre buscó lo que él creía mejor, desapareció en estos años, pero su respeto hacia el Emperador era demasiado remoto para que se convirtiese en sincero afecto. F. J. fue un hombre reservado y rudo; en la última etapa de su vida su carácter se suavizó, mostrándose cortés, trabajador y responsable. Poseía una memoria prodigiosa y una gran experiencia, pero su inteligencia no era muy destacada y no tuvo la suficiente capacidad para ir al mismo ritmo de los tiempos en que le tocó vivir. M. el 21 nov. 1916 en el mismo palacio que le vio nacer, después de un dilatado reinado que se prolongó durante 68 años.R. SÁNCHEZ MANTERO.
BIBL.: E. ZOLLNER, Histoire de l’Autriche, Lyon 1965; J. REDLICH, Kaiser Franz Joseph von Osterreich, Berlín 1929; H. vox SRBIK, Kaiser Franz Joseph I. Charakter und Regierungsgrundsátze, Salzburgo 1949; H. FRIEDJUNG, Osterreich con 1848 bis 1860, 2 vol., Stuttgart 1908-12; C. DE SAINT AULAIRE, Francisco José, Barcelona 1957.
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