Francia, V. Historia Moderna y Contemporánea Ii. HIST.
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Historia
9. La Revolución francesa. A pesar de estos éxitos en el exterior, pocos años después se inicia una aguda crisis para la monarquía francesa: es la Revolución. F. se debatía en la confusión y desorganización; en las provincias había interferencias entre los distintos organismos gubernamentales, mientras que en ellas diferían los límites administrativos, militares y eclesiásticos; la justicia variaba según las personas y las provincias, y la abundancia de tributos evitaba la unidad en su percepción; aparte de que sólo eran pagados por burgueses y campesinos, pues las clases privilegiadas estaban exentas de ello.Calonne, sucesor de Neeker al frente de la Hacienda, continuó con los empréstitos, pero presentó al rey un proyecto de ley que obligaba a todos los estamentos a pagar tributos, con lo que esperaba reducir la deuda pública; para que fuese aprobada se reunió una Asamblea de Notables afecta a la corona, aunque, a pesar de ello, el proyecto fue rechazado y el ministro dimitió (1787). Lomenie de Brienne, después de recurrir al empréstito, retorna también al proyecto de igualdad de todos ante el impuesto; disuelve la Asamblea y establece sus reformas por decreto; luego se hace portavoz ante el Consejo Real de la petición de reunión de los Estados Generales, no convocados desde 1614, fijando la convocatoria para mayo de 1789. Poco después, ante la presión de los privilegiados, tuvo que dimitir, y fue llamado de nuevo Necker, en agosto de 1788.Todas las clases sociales pensaban beneficiarse de los recién convocados Estados Generales. Dos cuestiones había que resolver: número de representantes del Tercer Estado y sistema de votación. La burguesía triunfó al conseguir que sus representantes sumasen tanto como los del clero y la nobleza juntos, pero nada se decidió acerca de si la votación sería en común o por estamentos. Tras la apertura de los Estados (5 mayo 1789), el Tercer Estado, al negarse los nobles a deliberar en común, se erige en Asamblea Nacional y jura no disolverse hasta dar una Constitución a F. El rey cede y se forma una sola asamblea, la Nacional Constituyente (9 julio). La agitación revolucionaria se apodera de la calle, produciendo el asalto a la fortaleza de la Bastilla. Para preservar la obra revolucionaria y evitar nuevos tumultos se forma la Guardia Nacional, a cuyo frente se coloca M.-J. La Fayette (v.), mientras comienza la emigración de la nobleza para desde fuera de F. combatir la Revolución. Los principales decretos emanados de la Asamblea fueron: supresión de los privilegios tradicionales, 4 de agosto; Declaración de los Derechos del Hombre, 26 de agosto; confiscación de los bienes de la Iglesia, noviembre de 1789; Constitución civil del clero, julio de 1790, pronto condenada por el Papa. Entretanto, las mujeres de París habían asaltado Versalles, octubre de 1789, y obligado al rey a trasladarse a la capital. Los diputados se habían ido reuniendo en distintos clubs, de los cuales el más conocido era el de los jacobinos (v.). Ante la creciente agitación republicana y democrática, Luis XVI decidió huir de F. y buscar apoyo fuera, pero fue reconocido en Varennes y remitido a París, en abril de 1791. La Asamblea le suspendió en sus funciones y sólo le restableció después que el monarca hubo jurado la Constitución (septiembre 1791), en la que se establecía la división de poderes, el voto censitario y la división de F en 83 departamentos (v. REVOLUCIÓN FRANCESA).En la Asamblea Legislativa no aparecen ya ni conservadores ni monárquicos absolutistas, y la mayoría de sus miembros pertenecen a los clubs fuldenses (moderados), jacobinos y girondinos (v.) exaltados. En noviembre de 1791 se decretó la confiscación de los bienes de los emigrados, lo que suponía la guerra con el Imperio (abril 1792), de la que todos esperaban sacar beneficios. La marcha adversa del conflicto motivó la llegada a París de abundantes voluntarios, y en medio de una gran exaltación revolucionaria la Asamblea decretó el destronamiento del rey y la convocatoria de una Convención; era el triunfo de la minoría extremista. En la Convención el enfrentamiento de los girondinos, republicanos moderados, contra los extremistas de la Montaña aumentará el confusionismo del momento. En este ambiente se procede al juicio de Luis XVI que, al ser declarado culpable de alta traición, subió el 21 en. 1793 a la- guillotina. Se generalizó entonces la reacción antirrevolucionaria. La coalición de las potencias legitimistas europeas, sus victorias iniciales y la sublevación monárquica de la Vendée hicieron peligrar a la Convención. El Comité de Salud Pública se puso al frente de ella y procuraría salvar la situación, aunque para ello tuviese que acudir al Terror; se depuró la Convención de los jefes girondinos y se promulgó la Constitución de 1793, más demócrata que la anterior. El Comité recibió casi plenos poderes; acabó con la descentralización, y a través de la Ley de Sospechosos envió a la guillotina a todos los contrarios a su obra. María Antonieta y los jefes girondinos fueron ajusticiados por aquellos días. Se estableció un calendario republicano, y para hacer frente al peligro militar se declaró la movilización general, de suerte que los ejércitos enemigos fueron rechazados. Una vez superado el peligro exterior, la mayoría de los convencionales se inclinó hacia la supresión de las medidas de excepción. Danton se puso al frente de ellos; Herbert, sin embargo, postulaba la extremización máxima de la acción revolucionaria. Robespierre (v.), basculando entre ambas posturas, tendía a la dictadura para mantenerse en el poder; envió a la guillotina a los jefes de una y otra tendencia y se sostuvo a costa de acentuar el Terror.La reacción moderada inicia el movimiento descendente de la Revolución. La Convención recupera el poder ejecutivo y lleva al patíbulo a los terroristas. Dicta medidas de pacificación nacional, aunque se opone a una restauración monárquica, y después de votar la Constitución de 1795 se disuelve. En aquella ley fundamental se establecía la bicameralidad del poder legislativo, en tanto que el ejecutivo se entregaba a un Directorio de cinco miembros; se volvía a la descentralización y al voto censitario. El Directorio fue un régimen transitorio que logró mantenerse por mediación del ejército; las conspiraciones de los monárquicos y de los jacobinos imposibilitaron la reorganización económica que tanto necesitaba el país. Sieyés (v.) consiguió atraerse al ya famoso general Bonaparte y juntos dieron el golpe de Estado de noviembre de 1799, comenzando así el Consulado (v.). Aceptando las tres conquistas revolucionarias conseguidas, la igualdad civil, las fronteras naturales y la propiedad de los bienes nacionales, Napoleón (v.) evolucionará hacia el Imperio militar; en la Constitución de 1799 consigue que el poder ejecutivo recaiga en un Primer Cónsul con grandes atribuciones, y a continuación retiene el cargo para sí. Se dedica a centralizar el poder, a reorganizar la economía y a lograr la pacificación nacional al suprimir las listas de los emigrados y firmar un Concordato (1801) con Pío VII por el que se proclama el catolicismo como la religión de la mayoría de los franceses, pero se respeta la secularización de los bienes eclesiásticos. Dada su enorme popularidad, no tardó en recibir el Consulado vitalicio (agosto 1802), y poco después, tras plebiscito mayoritario, el Imperio hereditario (noviembre 1804). El proceso revolucionario había finalizado.10. La era napoleónica. Más de 20 años de guerras contrarrevolucionarias llenarán el periodo de cambio de siglo. Se iniciaron en abril de 1792 por el problema de los emigrados: Austria y Prusia declararon la guerra a F., pero la preocupación por los asuntos polacos restó decisión a sus ejércitos, que fueron contenidos en Valmy y derrotados en Jemmapes (noviembre 1792); Saboya, Niza y Bélgica fueron anexionadas a F. La muerte de Luis XVI motivó la formación de la Primera Coalición, integrada por Inglaterra, Austria, Prusia, España, Rusia, etc. La guerra comenzó mal para las fuerzas revolucionarias, derrotadas en Holanda, el Rin y los Pirineos, pero la movilización francesa y la reorganización de su ejército contuvieron a sus enemigos. Tras la victoria de Fleurus y la conquista de Holanda, F. obtuvo la paz con Prusia y España, en 1795. Con España se consigue el tratado de San Ildefonso para contrarrestar el dominio inglés de los mares, que se acentuó tras la batalla de San Vicente. Contra Austria se lanzaron tres ejércitos aunque sólo el de Italia, conducido por Napoleón Bonaparte, consiguió salir airoso. Austria firmó el tratado de Campoformio, en octubre de 1797, por el que reconocía la anexión de Bélgica por F., y la formación en Italia de las Repúblicas Cisalpina y Ligúrica, vasallas de F. Para reducir a Inglaterra, Napoleón realizó la expedición a Egipto. Sus triunfos terrestres perderían valor al consagrarse el dominio del mar por la flota inglesa de Nelson. Para beneficiarse del derrumbamiento del Directorio y para combatir a una Segunda Coalición formada por Inglaterra, Austria, Rusia y Turquía, Napoleón volvió a F. Tras fracasos iniciales, Massena venció al ejército ruso, y Napoleón obtuvo la decisiva batalla de Marengo sobre el austriaco, en junio de 1800; por el tratado de Lunéville, Austria reconocía la anexión por F. de toda la orilla izquierda del Rin y la formación de las Repúblicas vasallas Bátava en Holanda, Helvética en Suiza, y las italianas Cisalpina y Ligúrica. Un cambio de gobierno en Inglaterra posibilitó el tratado de Amiens, en marzo de 1802, por el que los británicos devolvían las conquistas coloniales y F., por su parte, renunciaba a Egipto.Napoleón aprovechó la paz para asegurar su posición interior, vitalizar la economía y organizar un ejército, la Grande Armée; para utilizar su flota, mantuvo la alianza con España. Contra él se forma la Tercera Coalición entre Inglaterra, Austria y Rusia. Fracasado el intento de invadir Inglaterra por la derrota de la flota en Trafalgar (v.; 1805), Napoleón emprende la conquista de Europa. Obliga al ejército austriaco a capitular en Ulm y le vence después unido al ruso en Austerlitz (v.; diciembre 1805); Austria capitula y Napoleón hace y deshace a su gusto en Alemania. Esto motiva la entrada en acción de Prusia; pero su ejército es fulminantemente batido en Auerstádt y Jena (octubre 1806). Berlín, lo mismo que antes Viena, es ocupada por los franceses. Queda en pie el ejército ruso, que es vencido en Friedland, en junio de 1807. Por los tratados de Tilsit, Prusia es desmembrada, y Alejandro I de Rusia se alía a F. para imponer la paz al continente.Con el fin de someter a Inglaterra, Napoleón decreta el bloqueo continental para evitar el comercio con las Islas; pero para completar este bloqueo necesitaba apoderarse de Portugal, España y los Estados Pontificios; la primera cae con el apoyo español, en 1807; Roma es ocupada en febrero de 1808; la familia real española fue atraída a Bayona y su corona cedida a José Bonaparte, aunque pronto comenzó la reacción popular contra F., con los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid (v. INDEPENDENCIA, GUERRA DE LA). Austria, apoyada por Inglaterra, busca el desquite y se lanza al ataque, pero es de nuevo vencida en Wagram (julio 1809). El Emperador contrae matrimonio con una princesa austriaca mientras que su gran Imperio aparece fuertemente asentado en Europa. Únicamente Inglaterra y España se oponen a él de forma manifiesta. Sin embargo, las relaciones con Rusia se debUitan y pronto se prevé el enfrentamiento: en junio de 1812 el inmenso ejército francés entró en Rusia en busca de una batalla decisiva, pero no se le presentó la oportunidad, aunque pudo ocupar Moscú, en septiembre de 1812. La inminencia del invierno y los defectos en el avituallamiento de la Grande Armée obligaron a una cruenta retirada en medio de la nieve y el acoso ruso. La estrella de Napoleón declinaba, y para aprovechar el desastre entraron en la lucha Prusia, Inglaterra, Austria y Suecia; entretanto, los franceses eran expulsados de la península Ibérica. La batalla decisiva se dio en Leipzig, el 19 oct. 1813, siendo un rotundo triunfo de los aliados: F. quedaba reducida a sus antiguas fronteras, que fueron ya rebasadas en 1814, a pesar de los esfuerzos de Napoleón; los aliados entraron en París, el 31 de marzo, y pocos días después abdicaba el Emperador. Tras el armisticio pasaba a reinar en la isla de Elba. Casi un año después intentó restaurar su poder y desembarcó en F., pero los aliados no lo aceptaron. En la batalla de Waterloo (v.), 18 jun. 1815, se decidió la suerte del Imperio napoleónico y la vuelta de Luis XVIII a París.11. La Restauración y la Monarquía del mes de julio. Luis XVIII (v.), 1814-24, aceptó en parte los principios revolucionarios, tratando de compaginarlos con la conservación de ciertas formas del Antiguo Régimen, y gobernó ateniéndose a una Carta constitucional otorgada. Exteriormente, su ministro Talleyrand (v.) evitó unas duras condiciones de paz y elevó el prestigio de F. en el Congreso de Viena (v.). En el interior, las medidas contrarrevolucionarias de los antiguos emigrados provocarían frecuentes distorsiones. La prudencia del rey se plasmó en ministros moderados, pero el asesinato del sobrino del rey, el ultraconservador duque de Berry (1820), llevará a los "ultras" al poder y con su ministro Villéle se dictarán medidas de excepción contra los liberales.Carlos X, 1824-30, acentuó la tendencia conservadora frente a la oposición de los liberales y moderados. Cuando la Cámara de Diputados presentó su voto de censura al gobierno del príncipe de Polignac, éste con el consentimiento del rey dio unas ordenanzas por las que se disolvía la Cámara y se suprimía la libertad de prensa (25 jul. 1830). Ante esta flagrante transgresión de la Carta de 1814, el pueblo y, en especial, la burguesía de París se sublevó contra el rey: en los días 27, 28 y 29 de julio, parapetados tras las barricadas, los amotinados se apoderaron de la capital y a pesar de la abdicación del rey en su nieto, establecieron una nueva dinastía (v. REVOLUCIóN DE 1830), la de Luis Felipe de Orleáns (v.), 1830-48, al que la Cámara ofreció la corona como rey de los franceses; un monarca burgués para una clase social, la burguesía enriquecida.En la derecha del régimen se colocan los aristócratas y los legitimistas, que consideran a la monarquía nacida de los sucesos de julio como usurpadora; a la izquierda los demócratas y los bonapartistas: los unos se reconocen continuadores de la obra revolucionaria; y los otros, mandados por Luis Napoleón Bonaparte, del Imperio y la gloria exterior. En el régimen quedaba la burguesía. Los dos políticos más importantes fueron Guizot y Thiers (v.), y, en especial, el primero, liberal moderado; desde 1840 él dirigió la política. Exteriormente, se prosigue con éxito la conquista de Argel, iniciada en tiempo de Carlos X, y la intervención en el resto del Magrib.12. La Revolución de 1848. Ante la creciente corrupción del Gobierno, los elementos fuera del régimen eran cada vez más poderosos; se reunían en banquetes y a los postres lanzaban discursos pidiendo limosnas. Cuando Guizot los prohibió, 22 feb. 1848, motines de estudiantes y obreros obligaron al rey a dimitirlo; en la noche del 23 un enfrentamiento con la fuerza pública ocasionó 20 muertos y el problema se agravó. Aparecieron de nuevo las barricadas, la Guardia Nacional no quiso oponerse a los amotinados. Luis Felipe, presionado por sus hijos, abdicó en su nieto, pero los rebeldes no se conformaron y el mismo 24 proclamaron la República (v. REVOLUCIÓN DE 1848).El sufragio universal suponía el fin del dominio de París sobre las provincias; en las elecciones del 23 de abril para la Asamblea Nacional, la mayoría de los diputados fueron republicanos moderados frente a una minoría socialista. Los trabajadores en paro fueron acogidos en los Talleres Nacionales, forma de economía colectiva con pocas posibilidades de éxito; en estos talleres se fermentaba la agitación social. Al ser suprimidos, los obreros y la burguesía se aprestaron a la lucha; del 24 al 26 de junio se enfrentan de un lado los obreros armados protegidos por barricadas, de otro el ejército y la Guardia Nacional mandados por el general Cavaignac. Se combatió con furor, y ambos bandos sufrieron miles de muertos. El Gobierno triunfó y millares de socialistas rebeldes fueron deportados. La Constitución de noviembre de 1848 se hacía. portavoz de este triunfo moderado: instituía una sola Asamblea, un presidente elegido por votación popular en mandato de cuatro años y garantías liberales.Para el poder ejecutivo, frente a Cavaignac se presentó Luis Bonaparte, sobrino del Emperador, y obtuvo una mayoría aplastante. La ambición del presidente no se acomodaba a los cuatro años de mandato no reelegible; por eso procuró poner al frente del Gobierno y del ejército personas afectas a él y se aprovecharía de la división de los monárquicos y de la indecisión de los republicanos para caminar hacia la dictadura personal. Para el 2 dic. 1851, aniversario de Austerlitz y de la coronación de Napoleón I, se preparó el golpe de Estado, que se llevó a cabo con pleno éxito. La Constitución de 1852 establecía un poder ejecutivo con grandes prerrogativas y tres organismos colaboradores: el Consejo de Estado para preparar las leyes, el Cuerpo Legislativo para votarlas y un Senado vitalicio para velar por el mantenimiento de la Constitución. Poco después, un plebiscito, el 2 dic. 1852, confería a Bonaparte dignidad imperial como Napoleón 111 (v.).13. El Segundo Imperio. El lI Imperio tendrá una base de apoyo mayor que los anteriores regímenes; sólo los legitimistas y los intelectuales quedarían apartados de él. F. asiste a una ola de prosperidad; los bancos privados y las sociedades de crédito, que atraían el ahorro de la pequeña burguesía, impulsan la economía del país; el gran capitalismo se apodera de la industria francesa, mientras el Estado se preocupa de la construcción de ferrocarriles. París fue embellecida con amplios bulevares rectilíneos, suprimiendo barrios antiguos de calles tortuosas apropiadas para las barricadas; para contemplar sus Exposiciones Universales de 1856 y 1867 llegaron millones de personas de todos los países. El paternalismo del Emperador hacia las clases pobres se plasmó en la creación de asociaciones asistenciales y caritativas. Luis Napoleón casó en 1853 con la española Eugenia de Montijo, que no fue muy popular entre sus súbditos y que desde 1860 tuvo una creciente intervención en la política como elemento conservador. En política exterior se preocupó de alcanzar para F. una posición de prestigio entre las naciones europeas, aunque para ello tuviera que ayudar a los movimientos nacionalistas, en otros países, postura que a la larga sería nefasta para F.En los años de su ascensión al poder se replantea el enfrentamiento ruso-turco. Inglaterra y F. intervienen para evitar el excesivo engrandecimiento de Rusia; la guerra se desarrolla en Crimea (v.; 1855) y es un éxito de los aliados. Poco después, llevado de su afecto a la obra de una Italia unificada, ayuda a Cavour (v.) y proyectan ambos una guerra contra Austria para alejarla del norte de Italia; a cambio, F. recibiría Saboya y Niza. Se combatió en Lombardía, en donde el ejército austriaco fue vencido en Magenta y Solferino (junio 1859); Napoleón III dudó continuar y convino la paz de Zurich, pues temía que la unificación llegase a los Estados Pontificios y tuviese que defenderlos al necesitar el apoyo de los católicos en F. Un ejército francés ocupó Roma.Durante el Imperio se acrecientan las colonias por una mezcla de deseo de aventuras y la búsqueda de nuevos mercados para los productos franceses; la apertura de China al comercio francés y el asentamiento en Indochina serán el lado positivo; la aventura mexicana, el negativo. Deseoso de establecer un Imperio latino en América, Napoleón 111 quiso aprovechar la desunión entre los mexicanos y envió un ejército francés que ocupase el país, ofreciendo la corona al archiduque Maximiliano (1863), pero la resistencia nacional y la situación en Europa le obligaron a repatriar el ejército (1866), y Maxi niliano fue fusilado (v. MAXIMILIANO /OSÉ DE AUSTRIA). En Alemania, Prusia marchaba hacia la reunificación del país; vencida Austria, sólo quedaba la oposición de F. Por su parte, la corte francesa aceptaba la guerra para que la victoria asentase el régimen; por ello, al considerar ofensivo el telegrama enviado por Bismarck (v.) relativo a la candidatura de un Hohenzollern a la corona española, se declaró la guerra a Prusia, en julio de 1870 (v. FRANCO-PRUSIANA, GUERRA). La superioridad militar prusiana fue aplastante; actuando con rapidez, el ejército alemán se apodera de Alsacia y Lorena, bloquea un ejército francés en Metz y otro mandado por el mismo Napoleón fue rodeado en Sedán y obligado a capitular el 2 de septiembre. Esto ocasionó un golpe de Estado en París, el 4 de septiembre, y el establecimiento de un gobierno de Defensa Nacional que continuase la lucha, pero París tuvo que capitular y por el tratado de Versalles, en febrero de 1871, F. entregaba Alsacia, Lorena y una importante indemnización de guerra.14. La Tercera República. Las elecciones de febrero de 1871 reportarán una mayoría monárquica a la Asamblea Nacional; se auguraba una próxima restauración, mas para hacer frente a la reconstrucción del país se formó un Gobierno provisional presidido por Thiers (v.). En estos momentos se produce la revolución socialista y anarquista del pueblo de París, que a través de la Comuna (marzo a mayo 1871) trata de luchar contra el tratado de paz y el conservadurismo de la Asamblea (v. COMMUNE, REVOLUCIÓN DE LA). Thiers abandona la ciudad a los amotinados, pero la sitia para evitar su propagación y, al no responder las provincias a la llamada revolucionaria, pronto tiene que capitular París; entre muertes, fusilamientos y asesinatos más de 15.000 personas perdieron la vida en los dos meses de lucha. Fortalecido interiormente, el régimen camina hacia la República al fracasar el intento de restauración; la división de los monárquicos en legitimistas y orleanistas y la testarudez del pretendiente legitimista, conde de Chambord, al negarse a aceptar la bandera tricolor de ascendencia revolucionaria (octubre 1873), fueron los motivos. En enero de 1875 se estableció constitucionalmente la 111 República: el presidente sería elegido para un mandato de siete años por el Senado y la Cámara de Diputados.El mariscal Mac-Mahon fue el primer presidente, y en las elecciones de 1876 la mayoría quedó para los republicanos moderados. Cuando la Cámara aceptó algunas proposiciones anticlericales del ala radical, el presidente la disolvió, pero en las elecciones subsiguientes la oposición obtuvo mayoría de escaños y Mac-Mahon tuvo que dimitir, en 1879. En aquellos años F. consiguió rehacerse rápidamente de la derrota militar y de sus consecuencias económicas; se pagó la indemnización, se reorganizó la Hacienda y se acrecentó la industria, en especial la pesada. Tres crisis pasaría la 111 República hasta consolidarse. El general Boulanger, atractivo, popular, encarnaría en su persona el deseo de desquite frente a Alemania, mientras los conservadores le acogían en sus filas; su ascensión hacia el poder personal quedó cortada en mayo de 1889. En 1892. Se hizo público el fracaso de la Compañía de Panamá dirigida por Lesseps (v.) para abrir un canal centroamericano; al conocerse la participación de varios ministros y diputados el escándalo adquirió matiz político. En 1894 un capitán, Dreyfus (v.), era condenado a cadena perpetua por vender secretos militares a Alemania. Después se comprobó la falsificación de los documentos acusatorios y, tras varias vicisitudes, en 1906 fue reintegrado a su cargo, ascendido y condecorado; el célebre affaire Dreyfus dividió a F. en pro o en contra suya, y los partidos políticos procuraron utilizar el asunto en su beneficio. Los radicales y socialistas, prodreyfusistas, obtienen el poder en 1902 y en él se mantendrían hasta 1914; sus hombres más representativos eran Clemenceau (v.), laurés (v.), Briand (v.) y Poincaré (v.). La postura anticlerical fue decidida, desembocando en la declaración de separación de Iglesia y Estado, en diciembre de 1905, que producirá malestar en los católicos y conflictos con el Papado.15. Política exterior. La I Guerra mundial. Exteriormente, la 111 República desarrolla una activa política colonial y participa con los demás Estados europeos en el sistema de alianzas de la paz armada. En el reparto de Asia y África que por estos años se hace, F. queda fuertemente asentada en ambos (V. BERLÍN, CONFERENCIA DE). La posesión de Indochina se completó con el protectorado sobre Tonkín, Camboya y Laos. En África la rivalidad colonial fue muy dura, dando lugar a violentos incidentes, como el encuentro de Fashoda con los ingleses, en 1898. Partiendo de los establecimientos costeros se emprenden expediciones exploratorias por el interior del continente para luego pasar a la conquista de lo descubierto (v. EXPLORACIONES GEOGRÁFICAS); casi toda la parte occidental del norte y centro de África lo formarán colonias francesas (V. COLONIALISMO). Los años que preceden a 1914 son de paz, pero de preparación para la guerra; el excesivo fortalecimiento alemán, la recuperación francesa y su ansia de desquite, la inquietud inglesa por la creciente marina alemana y otros problemas acercarán a los Estados europeos para formar bloques compactos mientras se procede al rearme general y a la producción industrial bélica. Para oponerse a la Triple Alianza (v.) de Alemania, Austria e Italia, F. se aproximará a Rusia (alianza secreta de 1893); Inglaterra, indecisa unos años, llega con F. a una Entente Cordial (v.) sobre asuntos coloniales (1904), y poco después con Rusia (1907). Las crisis marroquíes, por la intervención de Alemania para evitar el protectorado francés en ese país, y las crisis balcánicas, por el choque de Servia y Austria, conducirán a la guerra general.Tras el atentado de Sarajevo, el 3 ag. 1914, Alemania declara la guerra a F. Avanzando por Bélgica, su ejército intenta envolver al francés; al replegarse éste, los alemanes llegan hasta cerca de París; pero su empuje fue contenido en la cruenta batalla del Marne (6-13 de septiembre). Los dos ejércitos inician la marcha hacia el norte para envolver al enemigo; ambos alcanzan Calais y se estabiliza el frente en una línea de trincheras hasta la frontera suiza. Ello significaba el prevalecimiento de la guerra de posiciones sobre la de movimientos y, a la larga, la derrota de Alemania. Mientras en el frente oriental continúa la guerra ofensiva, en el occidental triunfa la defensiva; el ataque general aliado en 1915 fracasa en el Artois y Champaña; el contraataque alemán en 1916 sobre Verdún, después de seis meses de lucha y medio millón de muertos, no consigue tampoco romper la línea enemiga, lo mismo que la batalla del Somete, que los aliados comienzan en julio y dura hasta octubre. En la primavera de 1917 el ejército francés se lanza a la segunda batalla de Champaña, que no produce más que muertos; la moral decae y sólo el general Pétain (v.) consigue restablecerla.En abril de 1917 entra en la guerra EE. UU. y pronto envía refuerzos en hombres y material que desharán el equilibrio en el frente occidental; tras la ofensiva alemana de la primavera de 1918, en agosto los aliados contraatacan y rompen las líneas enemigas; en los primeros días de octubre los alemanes abandonan F., y el 5 oct. 1918 solicitan un armisticio, que se firma el I l de septiembre en Compiégne bajo duras condiciones para los vencidos: F. recibe Alsacia y Lorena y una fuerte indemnización, a convenir aún, además de conseguir la desmilitarización de Renania; el texto definitivo se suscribió en Versalles (v.; 28 jun. 1919), a pesar de las protestas alemanas (V. GUERRA MUNDIAL, PRIMERA).16. El periodo de entreguerras. La III República continuó su existencia en medio del enfrentamiento de los socialistas, radicales y comunistas contra los moderados. Ambos grupos intentan reparar los daños de la guerra y atajar la crisis financiera, agravada por la negativa de Alemania a pagar la indemnización. En 1920 triunfaron los moderados con Millerand, Briand y Poincaré; en 1924 pasaron los socialistas y radicales al poder con Blum (v.) y Herriot, pero la crisis económica se agravó y Poincaré presidió un ministerio nacional para sanear la Hacienda, consiguiendo que el franco volviese a su cotización de la preguerra. En las elecciones de 1928 ganaron de nuevo los moderados, que solventaron, al menos de momento, la crisis económica de 1929. Sin embargo, poco a poco el sistema parlamentario se vio duramente atacado desde la extrema derecha y la extrema izquierda, alentadas por los éxitos de los regímenes totalitarios en los países europeos. En 1932 volvieron los socialistas con Blum, pero en 1934 se recurrió de nuevo a un Gobierno de Unión Nacional con ministros de todos los partidos, que-tampoco solucionó nada, mientras que la agitación subía de tono. La crisis económica, largo tiempo contenida, alcanzaba por entonces su mayor gravedad.En 1936 los socialistas, radicales y comunistas, agrupados en el Frente Popular (V. FRENTEPOPULISMO), vencían en las elecciones, pero Blum no consiguió la unidad de programa de los tres partidos y, a pesar de sus medidas en favor de los obreros, la situación internacional y la devaluación del franco por un nuevo déficit financiero motivaron la caída de su Gobierno. En mayo de 1938 volvían los radicales de Daladier y su Gobierno de Unión Nacional, pero la guerra estaba llamando de nuevo a las puertas de F.La diplomacia francesa intenta, después del tratado de Versalles, obtener garantías contra una posible revancha alemana; pero EE. UU. y la URSS se aíslan, e Inglaterra teme la potencialidad de F.; hasta 1922 se suceden las conferencias de paz, que nada resuelven. Para conseguir el pago de la indemnización, reclamada a Alemania, Poincaré decide ocupar el Ruhr, en enero de 1923, y no lo abandona hasta que recibe promesa alemana de formalizar el pago. El deseo general de paz conduce a la conferencia y pacto de Locarno (v.), en octubre de 1925. Briand. (v.) dirige la diplomacia francesa por estos años y acepta el plan Kellog, que declara fuera de la ley a la guerra y que firman después los demás países, en agosto de 1928. La crisis económica de 1929 y el auge de los partidos nacionalistas acabarían con el ambiente de paz. Para contrarrestar el encumbramiento del nacionalsocialismo alemán, F. entabla relaciones con la URSS y en 1934 comienza el rearme. La débil respuesta de los regímenes parlamentarios a los golpes de mano totalitarios alentarían a éstos hacia nuevas empresas; tras la crisis de los sudetes, en 1938, F. moviliza parcialmente su ejército y se alía con Inglaterra. La crisis quedó conjurada de momento, pero se reproduciría, con resultados trágicos, unos días más tarde. Al invadir Polonia el ejército alemán, F. e Inglaterra declararon la guerra al 111 Reich, el 3 sept. 1939.17. La II Guerra mundial y la posguerra. Mientras los franceses e ingleses confiaban en la línea Maginot para imponer la guerra de posiciones, el 10 mayo 1940, las divisiones acorazadas de la Wehrmacht avanzaron rápidamente por Holanda y Bélgica, abrieron una brecha en el frente francés y marchando hacia el oeste encerraron en una gigantesca bolsa a los ejércitos belga e inglés y a las mejores divisiones francesas. El primero capitula y el resto reembarca en Dunkerque el 4 de junio. El general Weigand no puede mantener la línea del Somme, y París es ocupada por los alemanes el 14 de junio. Ante la derrota y el desconcierto general, el Gobierno capitula en Compiégne (22 de junio), quedando F. dividida en dos partes: una atlántica, ocupada por los alemanes y otra mediterránea, con capital en Vichy, dirigida en precario por el mariscal Pétain. Desde entonces la lucha de F. contra los alemanes se centrará en una resistencia interior cada vez más audaz, que entorpecerá la acción del enemigo, y en los restos del ejército francés: en Inglaterra los salvados en Dunkerque al mando del general De Gaulle (v.), que organiza el Gobierno de la F. Libre y divisiones francesas que ayudan a los aliados; en África del Norte quedaba otro ejército al mando del general Giraud, que se puso en contacto con los norteamericanos y colaboraría al desembarco aliado en Argelia y Marruecos, en noviembre de 1942. El 6 jun. 1944 se realiza el desembarco anglosajón en Normandía; la superioridad aliada es manifiesta y su avance ininterrumpido le lleva a París, que es liberado el 25 de agosto; el 15 de agosto otro ejército aliado había desembarcado en la costa mediterránea y se lanza hacia el norte sin encontrar gran resistencia. Hacia final de año, toda F. estaba libre de los ejércitos alemanes; en marzo de 1945 los aliados cruzaban el Rin y en mayo capitulaban los restos de la Wehrmacht (V. GUERRA MUNDIAL, SEGUNDA).F. había quedado destrozada: millones de viviendas afectadas, comunicaciones rotas, industria deshecha, agricultura y ganadería en baja producción. La desvalorización del franco y el déficit del presupuesto completaban el panorama. Aparte, las instituciones de la 111 República estaban desprestigiadas y había que modificarlas. El general De Gaulle fue el presidente del Gobierno provisional: se nacionalizaron las grandes empresas y el Gobierno dirigió la economía, pero pronto se retiró De Gaulle, molesto con sus colaboradores políticos. En 13 oct. 1946 se aprobó la nueva Constitución por referéndum: dos Cámaras en el legislativo y un presidente de siete años de mandato y pocas atribuciones. Nacía la IV República. El imperio colonial se transformó en una Unión Francesa democratizada. El socialista Auriol es el primer presidente con un Gobierno izquierdista de coalición; mas pronto se separan los comunistas, mientras, a la derecha, el partido Reunión del Pueblo Francés (RPF) de De Gaulle pide la revisión de la Constitución en favor de un gobierno presidencialista. El Gabinete no consigue mayoría parlamentaria, pero supera la crisis económica gracias a los créditos norteamericanos.En 1954, R. Coty pasa a la presidencia, mas la fragnientación de los partidos y la situación de las colonias (guerra de Argelia) le obliga a llamar a De Gaulle (v.), que propone una nueva Constitución (sept. 1958; v. ti). Comienza la V República presidiéndola el general, con plenos poderes para reorganizar el Estado y buscar solución a las colonias. Su política exterior es de prestigio para F., consigue una fuerza atómica, se acerca a Alemania y cierra el paso a Inglaterra en la CEE; reconoce a China comunista y se aleja de la OTAN y de la cooperación con EE. UU. En 1965 es reelegido. En los años de posguerra la Unión Francesa se deshace: Indochina (v.) y Argelia (v. ARGELIA iv) se separan violentamente, y en la Communauté de De Gaulle cada colonia puede abandonarla cuando lo desee. Retirado De Gaulle, le sucede G. Pompidou (1969), que suaviza las posturas internacionales de aquél y permite la entrada de Gran Bretaña en la CEE. Pompidou m. en abr. 1974; en mayo es elegido presidente V. Giscard d’Estaing.V. t.: II; VI.L. LOBO MANZANO.
BIBL.: Para las obras generales, v. la bibl. de IV, y además: J. BAINVILLE, Historia de Francia, Barcelona 1943; P. RENOUVIN, Historia de las relaciones internacionales, Madrid 1960-67; E. LAVISSE, Histoire de France Contemporaine, 10 vol., París 1920-22; G. LEFEBVRE, CH. POUTHAS, M. BAUMONT, Histoire de la France pour tous les Franpais, 3 vol., París 1950; CH. SEIGNOBos, Histoire sincére de la Nation Franeaise, París 1946; A. BAVET, Histoire de France, París 1947; J. MADAULE, Histoire de France, 3 vol., París 1945; A. IGUAL UBEDA, Historia de Francia, Barcelona 1957; J. S. BRIDGE, A History o( France, from the Death of Louis XI, 5 vol., Oxford 1921-36; R. MANDROU, Introducción a la Francia moderna (1500-1640), México 1962; ÍD, La France aux XVII et XVIII siécles, París 1967; G. ZELER, Aspects de la politique Jranj7aise sous l’Ancienne Régime, París 1964.
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