Formación Politica POLÍTICA
Categoria:
Política
La palabra f. (del latín formado-tenis) significa la acción de educar o adiestrar, en el sentido de proporcionar a las personas mayor desarrollo o aptitud para su función en la sociedad. La f. referida a la política, si bien cumple esa función genérica, la dota o impregna de ese contenido espiritual que surge de la adhesión y cohesión en unos ideales que individualizan a un pueblo como tal, proporcionando los conocimientos precisos para las relaciones del ser humano en la convivencia sociopolítica (v.). Tanto su contenido como aquellos conocimientos que son esenciales para establecer las relaciones de convivencia, nos proporcionan los elementos que debe comprender la f.: a) el cívico, y b) el político.El elemento cívico es el que se proyecta hacia el recto ejercicio de los derechos individuales, y ha de desenvolver la actitud humana en tal dirección, adiestrándola para que se reconozcan tales derechos y éstos puedan ser ejercitados, para que se tengan en cuenta las repercusiones en cuanto al derecho de los demás y se considere al prójimo como hombre y, en razón a su dignidad natural, se establezca el recto juicio sobre las ideas y su forma de expresión, y, por último, para que se fomente la comprensión y se supere el egoísmo y la envidia. El elemento político es el que se refiere al ejercicio de los derechos que posee el hombre para mejorar la organización social en la que está inmerso, y a él le corresponde desarrollar las aptitudes de comprensión, cooperación, solidaridad y justicia social.La f. p. coadyuva eficazmente para que el hombre sea agente consciente de su función ciudadana. La Ley, al reconocer derechos e imponer obligaciones, hace del hombre sujeto activo o pasivo, nunca objeto de la norma. De ahí que le sea necesario adecuar su conducta a lo que la Ley, cuando es justa, ordena, y en relación con ella haya de abstenerse o actuar. Al hacerlo puede lesionar los derechos ajenos, tanto individuales como de la propia colectividad. Por ello, en una convivencia armónica, hay que formar un espíritu cívico que incorpore a todos al interés común de la nación.Al vivir el hombre en el seno de un sistema organizado por el Derecho ha de tener conciencia de la igualdad jurídica, condicionando su conducta y actuación al bien común, o sea, al destino colectivo que ha de cumplir. Destino atrayente y sugestivo, como lo es todo afán de mejora, fundado en lo popular, nunca en lo minoritario; buscando metas de justicia y de progreso aún no logradas.La eficacia de la participación del hombre en la convivencia organizada reclama tanto la existencia de grupos intermedios entre el individuo y el Estado, como la diversidad de pareceres entre los propios individuos. Lo primero nos conduce al cauce social, que naturalmente incluye, para el cumplimiento de los respectivos deberes políticos, tanto a los gobernantes como a los gobernados. Lo segundo nos lleva a ese contraste de ideas y opiniones del que emana toda crítica positiva. El formar y coordinar la acción de los grupos sociales (v.), sus relaciones entre sí, la propia de los individuos dentro de los grupos y la de los individuos en función de su acción social, son misiones propias de toda f. p. que haga realidad la justicia social (v.) como expresión racional de la verdad, en la que el hombre y el grupo social tengan el cauce para ejercer su participación en la gestión comunitaria y en la que los derechos individuales y de la comunidad se armonicen en una sola realidad justa y digna.Los objetivos de la f. p. son, fundamentalmente, tres: elevar al hombre por sus propios valores espirituales, hacerle adquirir conciencia de su propio valor y de su fin trascendente e interesarle en el valor político del Estado, haciéndole partícipe de él. La f. p. es, en definitiva, la educación para el recto ejercicio de la libertad.L. MENDIZÁBAL OSES.
BIBL.: J. M. POVEDA ARIÑO, Convivencia social, Madrid 1960; ID, Formación social, 4 ed. Madrid 1965; G. ELORRIAGA, mañana está en nosotros, Madrid 1965; L. BUCETA FACORRO, Grupos sociales y libertad, "Rey. del Instituto de la juventud", n° 18, Madrid 1968, 63 ss.; C. GRANADOS GARÍN, Tiempo libre, educación extraescolar y animación socio-cultural, "Rev. del Instituto de la Juventud", no 19, Madrid 1968, 63 ss.; J. FUEYO, Sistema político y voluntad de futuro, Madrid 1964.
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