Folklore, I. Estudio General.
Categoria:
Cultura
Aproximación histórica. Aunque el nombre y su estudio científico es joven, el contenido del f. es tan viejo como la propia humanidad. El material folklórico se nos ofrece a través de la literatura y las artes representativas. En España existen cuentos recogidos en 1335 en el Conde Lucanor por el infante D. Juan Manuel, casi coetáneos con los Cuentos de Canterbury de Chaucer en Inglaterra (1360), y anteriores al Decamerón de Boccaccio. En 1563 Juan de Timoneda reúne algunos cuentos en El Sobremesa. También existen viejos refraneros, como el del Marqués de Santillana de 1440, anteriores a los del portugués Pereyra de 1655. El romancero (v.) se inicia con el Cancionero de Castilla en 1511. Rodrigo Caro hace en 1626 una descripción de los juegos en Días geniales y lúdicos. Para costumbres en general basta recordar al Arcipreste de Hita (v.).Todo ello son, sin embargo, aportaciones sueltas; con la llegada, en todas las naciones, del movimiento romántico, se empieza a recoger todo lo que se considera en trance de desaparecer. Son folkloristas, aun sin pensarlo, los hermanos Grimm (v.), que recogen por toda Alemania cuentos y leyendas que publican en 1812. Al compararlos con los de otros países, ven que los mismos temas de las orillas del Rin los encuentran entre pastores y labradores de Francia, Irlanda o Escandinavia; comprenden que no puede ser casualidad, y al seguir investigando encuentran idéntico fondo temático en mitos clásicos, en leyendas germanas y hasta en los países orientales. Los temas han pasado de unos pueblos a otros, de modo que los cuentos, un elemento de tan pura diversión en las tertulias del invierno, pueden ayudar a encontrar el camino de las corrientes humanas y culturales. Los hermanos Grimm dan el primer paso para la formación de la ciencia del f.Esta corriente es seguida en otros países, Max Müller en Inglaterra estudia los cuentos desde un punto de vista filológico, Andrew Lang desde el antropológico. A mitad del s. XIX, las revistas literarias recogen, además de cuentos, supersticiones y hasta costumbres con elementos arcaicos que interesan a los arqueólogos, y el inglés William Thoms, con el seudónimo de Ambrosio Merton, escribe en 1846 una carta al director de la rev. "The Atheneum" en la que dice: "Sus páginas han dado tan a menudo testimonio del interés que demuestra por lo que en Inglaterra designamos con el nombre de Antigüedades Populares o Literatura popular, aunque es más bien saber tradicional, que podía designarse propiamente con una palabra anglosajona, Falk-Lore, el saber del pueblo". En toda Europa hay colectores de Literatura Popular y aun de costumbres, pero el f. no adquiere conciencia de sí mismo hasta que un grupo de ingleses, capitaneados por Laurence Gomme, considerando que la palabra es breve y expresiva, deciden ponerla en cabeza de una asociación y crean en 1878 la Folklore Society, cuyo artículo primero dice: "La F. S. tiene por objeto la conservación y publicación de las tradiciones populares, baladas legendarias, proverbios locales, dichos vulgares, supersticiones y antiguas costumbres".Toda ciencia nueva suscita discusión sobre cuáles son sus límites y cuáles los hechos que la caracterizan, discusión que no ha terminado, y apoyándonos en una frase de Hoyos Sáinz, diremos que "no es preciso que termine, pues la ciencia no está hecha, sino que se va haciendo como la vida de una nación". Veamos cómo se ensancha el campo del f. En París, E. Rolland publica el Almanach des traditions populaires, donde inserta esencialmente literatura oral; sin embargo, es curioso, que no sólo con palabras, sino también con hechos se amplía, aun sin darse cuenta, su propio concepto de f., al organizar cenas donde se recitan y narran cuentos. Se toman platos tradicionales donde la alimentación misma se incorpora al f.En 1889 se celebra en París el primer Congreso Int. de Tradiciones Populares, que tenía cuatro secciones: Mitos y creencias, Literatura oral, Rítmica, Etnografía (con las secciones de arte popular, costumbres, usos y mobiliario). El segundo congreso se celebra en Londres en 1891, bajo la presidencia de Andrew Lang, que también amplía el programa. Sin embargo, el que extiende más la investigación en aquellos tiempos es el italiano Giuseppe Pitré, que se ocupa de los hechos de la vida moral y material del hombre; y este mismo autor en el tercer congreso no sólo amplía el campo del Lore o saber, sino el del Folk o pueblo, al ocuparse "de la vida moral y material de pueblos civilizados y salvajes".En España. Un grupo de sevillanos crea en 1877 la rev. "La Enciclopedia", donde Antonio Machado (v.) lleva una sección de literatura popular, en la que publica lo que recoge del pueblo sin retoque, siguiendo la corriente de primero acopiar, luego estudiar. Esta labor es alabada por el filósofo austriaco Hugo Schuchard, y los sevillanos se ponen en contacto con G. Pitré, el portugués T. Braga y el secretario de la Folklore Society, L. Gomme, tratando de fundar en España una sociedad semejante. Machado había escrito la palabra f. en un prólogo a una Colección de cantos flamencos en abril de 1881. En este mismo año constituyen en Sevilla El Folklore Español, sociedad para la recopilación y estudio del saber y de las tradiciones populares; en su base primera se dice que su objeto es recoger y publicar todas las formas poéticas y literarias, las costumbres y ceremonias, en suma, "todos los elementos constitutivos del genio, del saber y del idioma patrios".La primera filial de El Folklore Español es El Folklore Andaluz. Sus creadores sufren, como les había ocurrido en Alemania a los hermanos Grimm, la incomprensión de los eruditos. En marzo de 1882 comienza la publicación de la rev. "Folklore Andaluz", de la que aparecen 11 números. Este movimiento tiene sus representantes en A. Machado, Alejandro Guillot y Sierra, Juan Antonio Torre Salvador, Luis Montoto y A. Rodríguez Marín. Muchas regiones españoles crearon su sociedad; así en Extremadura destacó Fregenal de la Sierra, que publicó una revista (hasta 18 localidades extremeñas tuvieron su correspondiente sociedad). El Folklore Castellano, con el poeta Gaspar Núñez de Arce (v.) y el P. Sbarbi; en Asturias; en Galicia, con Manuel Murgura y Pardo Bazán (v.); en Cataluña; la Rioja; País Vasco-Navarro.Hemos visto que son los hombres dé letras los que se han ocupado del f.; pero cuando lo hacen los científicos amplían su campo. Como ejemplos tenemos dos médicos, en Italia G. Pitré y en Portugal Leite de Vasconcelos. En España dos naturalistas, Telesforo de Aránzadi y Luis de Hoyos Sáinz, se interesan por una ciencia también joven, la Antropología (v.). Publican el primer libro de texto, en cuatro tomos, sobre esta materia, y están dedicados no sólo a Antropología física, sino también a la Etnología y Etnografía. Después, en sus respectivas cátedras dan cursos de Etnografía y F., así como un cursillo en el Ateneo de Madrid en 1917 sobre Etnografía, sus bases y métodos, donde el f. es tratado con un método científico.Discusión sobre la palabra Folklore. En Alemania no hubo problema, pues tienen palabras semejantes, Volkskunde y Volklehre. En los países de lengua romance usaban tradición, pero es incompleta. Se han intentado nuevos vocablos a base de raíz griega o latina; el portugués T. Braga propuso Demótica, que es la teoría que estudia el saber del pueblo; a él se ha sumado en España Guichot y Sierra; algunos opinan que el término más propio es Demosofía (saber popular). Machado señala Demosicología y Demobiografía. El P. Sbarbi clama contra el vocablo f. diciendo ser "una aberración espantosa el pretender ocuparse en el estudio de las tradiciones esencialmente genuinas del pueblo español, bautizando dicho estudio con un nombre extranjero". Un diario bilbaíno propuso en 1884 que se dijese saber popular. A pesar de los nombres propuestos, el grupo de los sevillanos usó desde 1881 la voz Folklore. Esto no quiere decir que la cuestión quedase zanjada, pero el vocablo se hace universal.No se discute sólo el nombre, sino también su alcance; así, para muchos es sinónimo de Etnografía (v.), Etnología (v.), artes y tradiciones populares y hasta Antropología cultural. Veamos algunos casos concretos: en Praga (1928) se celebró un Congreso Int. de Artes Populares; en Estocolmo (1951), de Etnología; en Sáo Paulo (1954), de F.; en Braga (1956), de Etnografía; en Zaragoza (1968), de Artes y Tradiciones Populares. En todos ellos, a pesar de la diversidad de nombres, el temario fue el mismo. En el Congreso Int. de Artes Populares celebrado en Praga en 1928, que reunió a los más eminentes científicos (el francés Van Gennep, el alemán Lehman, el español Hoyos Sáinz, el belga Marinus, entre otros) se creó una asociación internacional que llamaron Comisión Int. de Artes Populares (CIAP). En 1966, con motivo de una reunión en Bonn para el estudio de mapas folklóricos, se decidió cambiar el nombre a la ya veterana sociedad y llamarla Asociación Internationale d’Étnologie el Folklore, anteponiendo Etnología para darle una representación más científica (en realidad es lo mismo que algunos años antes se había hecho en España al crear nuestra Asociación Española de Etnología y Folklore).Emplazamiento científico del Folklore. El F. y la Etnografía (v.) son el eslabón entre las ciencias naturales y sociales, dentro de la Antropología (v.). La Etnografía, unida siempre al F., es una ciencia descriptiva, elevándose la Etnología (v.) a una ciencia explicativa que llega a las generalizaciones y creación de leyes universales. El F. tiene contactos con la Historia, es la historia interna o de la cultura; es más antiguo que la Historia, pues antes de conocerse el documento escrito se sabe historia por tradición oral y por perduración de objetos que nos demuestran formas de vida y aun de fiestas y costumbres. La Sociología como ciencia de hechos colectivos se funda en el F. y la Etnografía, haciendo una sola disciplina si se trata de pueblos primitivos.La Lingüística (v.) se ha dado a veces como valoración total de la cultura, aunque es sólo una de sus unidades. Los dialectos y los vocabularios de oficios son más F. que Lingüística; también las toponimias (v.) entran en el campo del F. Tiene contacto con las ciencias religiosas y la mitología, recogiendo restos de religiones precristianas (v. II). Su conexión con las artes es tan fuerte que es difícil establecer barreras entre arte popular y arte noble; del arte popular deriva la artesanía (v.). En cuanto a las artes rítmicas de cante y baile, las conexiones son tan fuertes que se ha llegado al error de estimarlas como el único folklore.El hecho folklórico. Cada elemento folklórico puede individuarse por tener algunas características determinadas: ser tradicional, es decir, continuo y permanente. A veces la tradición se rompe y se introducen cambios; es el concepto del neofolklorismo o f. naciente; pero para captarlo, hace falta un poco de perspectiva, y entonces aquella costumbre o modo de hacer nuevo ya tiene una nueva tradición, sin la cual no es f. Tiene que ser popular, que haya arraigado en el pueblo, en el más amplio sentido de la palabra. Anónimo; así una canción, o la forma de hacer un guiso, tienen su origen en una determinada persona, pero si el pueblo lo acepta y lo va reformando, ya es de todos; por eso es también colectivo, porque pertenece a todos los de una región o un oficio. Un factor que se le atribuye es el de ser universal; basta recordar las grandes fiestas (v.) como las del solsticio de verano que, aun con algunas diferencias, se celebra en todo el mundo. Tienen, sin embargo, un marcado acento regional, pues los mismos hechos se diferencian según las regiones y, a veces, se concretan a pequeñas comarcas.N. DE HOYOS SANCHO.
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