Foix-béarn, Casa de HIST.
Categoria:
Historia
El condado de F. y el vizcondado de B. no parecían predispuestos a unir sus destinos. Estos dos pequeños territorios, situados en la vertiente norte de los Pirineos, englobando ambos los altos valles y la antigua región de Piamonte, estaban separados unos 200 Km. Ahora ocuparían los departamentos franceses del Ariége (F.) y de los Pirineos Atlánticos (con el B. al E y el País Vasco al O). Sin embargo, un matrimonio provocó en 1290 la unión de F. y B.; desde entonces, la casa de F.-B. fue una de las más poderosas de la zona pirenaica. Pero, antes de estudiar su actuación en los s. xiv y xv, es necesario esbozar brevemente los grandes rasgos de la acción política de los condes de F. y de los vizcondes de B., cuando las dos familias dirigían dos regiones que no tenían ningún contacto entre sí.l. Orígenes de la unión. Del s. X al XIII, la política de los vizcondes de B. estuvo dominada por el problema de sus relaciones jurídicas con los príncipes vecinos, que podían pretender la asimilación del B. (v.) a su zona de influencia: los duques de Gascuña al N y los reyes de Aragón al S. Vasallos al principio de los duques de Gascuña, los vizcondes de B. se hicieron independientes de hecho a mediados del s. XI (dinastía de los Centulle). Después, con Gastón IV el Cruzado, uno de los vencedores de Jerusalén, comenzaron a caer en la órbita aragonesa. Gastón IV fue uno de los más fieles compañeros de Alfonso I el Batallador y tomó parte en la Reconquista. Poco a poco, esta alianza se transformó en una dependencia constante y estrecha.La unión de Aragón y Cataluña acrecentó la desproporción de las fuerzas, hasta el punto de que los aragoneses impusieron en B. a una nueva familia vizcondel de origen catalán, la de los Moncada (1173-1290). Los señores de B. orientaron toda su política hacia la península Ibérica (Guillermo II de B. Moncada encontró la muerte al desembarcar en Mallorca) e implantaron en su feudo una serie de fueros inspirados en los ibéricos, en una época en la que los caminos a Santiago de Compostela, atravesando B. en dirección a los puertos de Somport y Roncesvalles, bullían de animación. No obstante, a medida que la Reconquista se desplazaba hacia el Sur y que el reino catalanoaragonés se orientaba hacia el Mediterráneo, los Moncada tuvieron cada vez más dificultades en imponer a los bearneses esta dependencia, herida de muerte en la batalla de Muret. También los lazos de vasallaje entre B. y Aragón desaparecieron con el último de los Moncada, Gastón VII (1229-90), que vendió poco a poco todas las señorías que poseía en Cataluña. Sin embargo, no llegó a ser un soberano independiente, ya que se vio sometido a una creciente presión por parte de los reyes de Inglaterra, duques de Gascuña desde 1152. Después de haber tratado de reconocer al rey de Castilla como duque de Gascuña, Gastón VII tuvo que confesarse vencido y rendir homenaje a Enrique III de Inglaterra en 1240. Este último representante de la dinastía catalana fue quien, después de haber trasladado la capital de Morlaas á Orthez, tomó la decisión clave de casar a su heredero, Roger-Bernardo, conde de F., y el proclamar que la unión de F. y B. sería indisoluble. El matrimonio tuvo lugar en 1252. A la muerte de Gastón VII, en 1290, Roger-Bernardo III, conde de F., se convirtió en vizconde de B.2. La lucha por la independencia. Existe cierta similitud entre la historia de los condes de F. de los s. xl al xiii y la de los condes de B. Esta familia, descendiente de los condes de Carcasona, buscó también en vano desprenderse de todo lazo de dependencia frente a sus dos poderosos vecinos, los príncipes de Barcelona al S y los condes de Toulouse al N, que dejaron la plaza a los reyes de Francia. La herejía catara (v. CÁTAROS), desconocida en B. e implantada ampliamente en F., empujó al conde Raimondo-Roger a la cruzada de los albigenses (v.) junto al rey de Aragón, y fue uno de los vencidos de Muret. A pesar de todos sus esfuerzos por luchar contra los Monfort, no recuperó sus tierras hasta 1226, después de someterse y de haber aceptado la presencia d~ una guarnición francesa en su castillo de F. Pero Roger-Bernardo III, el futuro vizconde de B., decidió reemprender la lucha. Fracasó ante Felipe el Atrevido, como su suegro Gastón VII de Moncada ante Enrique III de Inglaterra. El rey de Francia sitió el castillo de F. El conde, hecho prisionero, no fue puesto en libertad ni recobró su feudo hasta que juró fidelidad. Desde entonces, Roger-Bernardo se condujo como fiel vasallo, lo que le valió mandar la vanguardia de las tropas francesas cuando éstas invadieron Cataluña, en 1285, en el cuadro del gran conflicto, enfrentándose a Pedro el Grande y a la coalición francoangevina.A pesar de la hostilidad declarada hacia la casa de Aragón, los condes de F. continuaron las estrechas relaciones con Cataluña. La hermana de Roger-Bernardo, Esclaramunda, se había casado con Jaime de Mallorca; el mismo Roger-Bernardo estaba emparentado con los condes de Urgel, cuya revuelta, además, había apoyado, y con los vizcondes de Castellbó. Ahora se valía de su alianza matrimonial con los Moncada para reclamar ciertos feudos catalanes; con los obispos de Urgel, los condes de F. compartían el dominio de Andorra.En 1290, cuando Roger-Bernardo unió B. y F. se encontró en una situación cargada de amenazas: vasallo del rey de Francia por la tierra de F., había prestado fidelidad al de Inglaterra por la de B. Toda la política de la casa F.-B., durante más de un siglo, estuvo dominada por este problema. A esta cuestión se agregaba una segunda: otra hija de Gastón VII de Moncada, que se había casado con el conde de Armagnac, se sentía lesionada por el reparto de la herencia; éste fue el punto de partida del gran odio entre los F.-B. y los Armagnacs.3. Independencia de Béarn y neutralidad de Foix. La guerra de los Cien Años (v.) permitió a los F.-B. realizar su sueño: adherirse al estatuto de príncipe soberano libre de todo lazo de vasallaje. Sin embargo, Gastón 11, llamado el Bravo (1314-43), había permanecido fiel a la alianza francesa a pesar de las obligaciones contraídas por B. con los reyes de Inglaterra; había participado en los preliminares-de la guerra de Flandes en las filas francesas y, a petición de Felipe VI de Valois, respondió a la llamada del rey de Castilla para tomar parte en la conquista de Algeciras, en la que encontró la muerte. Esta política pro francesa amenazaba a F.-B.; si F. apoyaba decididamente a Gastón II, los bearneses no dudaban en combatir en las filas de las tropas anglogasconas contra su propio vizconde. Gastón III, que tomó el sobrenombre de Febo (1343-90) y fue uno de los más grandes príncipes de su época, sacó partido de esta peligrosa situación; aprovechó la derrota francesa de Crécy para proclamarse único soberano de B. Al día siguiente del tratado de Brétigny, el Príncipe Negro, al reclamar pleitesía, se encontró con una negativa; el fracaso de su expedición a Castilla no le permitió hacer doblegarse a Febo.Desde entonces, B. fue reconocido independiente, soberano y neutral en la guerra de los Cien Años, como lo demuestra la frase empleada por Gastón III y referida por Froissart: "Mi país de Béarn sólo depende de Dios y de la espada". F. se benefició igualmente de esta situación de tierra neutral, continuando como vasallo del rey de Francia. Como el conde de F. disponía de una fuerza militar temible y había llenado sus territorios de castillos (hizo utilizar en B. la técnica languedociana y catalana de construcciones de ladrillo), la neutralidad fue escrupulosamente respetada por los beligerantes y por los bandidos. Sus habitantes tuvieron una paz, bien rara en esta época, que les permitió soportar con paciencia el rigor administrativo.4. La formación de un Estado. Pero la independencia del B. no fue más que el punto de partida de una política todavía más amplia: la constitución de un Estado pirenaico desde F. hasta Orthez con un solo dueño. Febo lo consiguió ocupando una parte de Comminges, Nébouzan (Saint-Gaudens) y Bigorra. Así se convirtió en el dueño de la ruta Toulouse-Bayona, hacia la que se desvió lo más importante del comercio entre el Mediterráneo y el Atlántico, en una época en la que el valle del Garona estaba asolado por la guerra. Los comerciantes bearneses y de F. se aseguraron un fructífero comercio de tránsito entre los dos campos enemigos, comprando y revendiendo el pastel de Languedoc concentrado en Toulouse, y las pañerías flamencas desembarcadas en Bayona. Este comercio de tránsito se continuaba hacia Pamplona, Zaragoza y Barcelona.Gracias a una excelente gestión financiera, que se transformó en avaricia al final de su vida, el conde de F. hizo fructificar las considerables sumas que había conseguido de su victoria militar sobre la casa de Armagnac, en Launac (1362). Había hecho prisionero al conde de Armagnac y a sus principales vasallos, y exigió enormes rescates por su liberación. Finalmente, dio prueba de una gran prudencia frente a los príncipes de la península Ibérica. Después de haber aceptado por un momento ayudar a Pedro el Ceremonioso contra Castilla, comprendió rápidamente su error, evitando en lo sucesivo intervenir en las querellas dinásticas, y sobre todo en las luchas que enfrentaron a los Trastámara (v.) con Pedro el Cruel y Portugal.Hombre de letras destacado, uno de los más grandes de su época, que escribía tan bien en la lengua de oc (poesía trovadoresca), como en francés (Tratado de Caza), o en latín (Libro de las Oraciones), gran coleccionista, Gastón Febo pertenece a este tipo de hombres de Estado, realistas y fastuosos, que surgen en la segunda mitad del s. xiv, a ambos lados de los Pirineos. Casado muy joven con Inés de Navarra, hermana de Carlos el Malo, no tardó en romper con ella. A su único hijo, que había intentado envenenarle, en complicidad con Carlos el Malo, le apuñaló Febo en una verdadera crisis de demencia.5. Hundimiento del Estado. La herencia de los F. B. volvió de nuevo a una familia catalana: la de los vizcondes de Castellbó. Febo hubiera querido desheredar a su sobrino Mateo de Castellbó, ya en beneficio de uno de sus hijos naturales, ya en beneficio del rey de Francia, con el cual había firmado un tratado en Tolosa en 1390, pero los habitantes de B. y F. se opusieron a estas soluciones e hicieron triunfar la legitimidad. Mateo de Castellbó se convirtió en señor de F. B.; la soberanía y la neutralidad del F. B. Fue mantenida, pero el Estado pirenaico se hundió con la pérdida de las tierras de Comminges y Bigorra.El reino de Mateo de Castellbó aparece como una especie de paréntesis en la historia de la casa de los F. B., dominada por los problemas derivados de la guerra de los Cien Años. En efecto, de 1391 a 1398 se preocupó casi únicamente de hacer valer, en vano, sus derechos a la corona de Aragón en nombre de su mujer, Juana, hija de Juan I de Aragón. Pero Martín el Humano y María de Luna se lo arrebataron sin dificultades, y este sueño se acabó con una catástrofe para Mateo de F. B.: fue condenado por las Cortes de Barcelona en 1397, que le confiscaron el vizcondado de Castellbó y las últimas posesiones que los F.-B. habían heredado de los Moncada: Castellví de Rosanés y Martorell. Para poder proseguir su quimera, Mateo de Castellbó había permitido la implantación en B. de una asamblea de Estados en la que el Gran Cuerpo (clero y nobleza) estaba en igualdad con el Pequeño Cuerpo (burgueses y campesinos).6. Política de acercamiento a Francia. En lo sucesivo, los Estados de B. vigilarían la política exterior de los FA. para evitar que se dejaran arrastrar demasiado hacia la órbita francesa. Efectivamente, el sucesor de Mateo, su cuñado Arquimbald de Grailly (1399-1412), había sido forzado a rendir homenaje en París al rey de Francia a fin de recoger una disputada herencia. Sus sucesores, Juan 1 (1412-36) y Gastón I V (1436-72), confirmaron esta orientación decididamente hostil a Inglaterra y que les valió numerosas ventajas a los F. B. Juan I obtuvo de Carlos VII el título de teniente general en el Languedoc, la cesión de la Bigorra y de otras señorías de la región de Toulouse. Emprendió de nuevo, en cierto modo, bajo la protección de Francia, la política pirenaica de Gastón Febo. Gastón IV, después de haber participado en la reconquista de Dax, se convirtió en teniente general del rey de Francia por la Guyena y la Gascuña. En esta función desempeñó un papel de primer orden durante los últimos episodios de la guerra de los Cien Años en esta región. Ocupó sucesivamente Saint-Sever y Mauléon, hizo capitular Bayona en 1451, y participó en las últimas operaciones que acompañaron la derrota de Talbot en Castillon y la ocupación definitiva de Burdeos en 1453. Entonces, de forma curiosa, los habitantes de F. apoyaron esta política, mientras que los bearneses continuaron una estricta neutralidad y no se alinearon junto a su vizconde hasta que la derrota inglesa fue irreversible, después de la caída de Mauléon en 1450. Esta actividad permitió que se mantuviera la independencia de B., que recibió una nueva confirmación gracias a Gastón IV; cuando éste acogió en dos ocasiones a Luis XI en B., en 1462-63, hizo notar bien al rey de Francia que no estaba en su reino, sino en un "Estado distinto y aparte de la corona de Francia", según una frase que la cancillería bearnesa no cesó de utilizar hasta finales del s. XVI.7. Retorno de la casa Foix-Béarn a España. Los F.-B. permanecieron fieles a esta política oscilante que, desde la época en que F. y B. estaban separados, constituía una constante en sus intereses del mediodía de Francia y el norte de la península Ibérica. Una vez más, fueron las alianzas matrimoniales las que prepararon el retorno de los F. B. a España. Incluso Arquimbald de Grailly, que no tenía ningún lazo de unión con la península Ibérica, tuvo la preocupación de evitar una ruptura completa, obteniendo de los reyes de Aragón la restitución del vizcondado de Castellbó y decidiendo que, en adelante, el presunto heredero de la casa de los F. tomaría el título de vizconde de Castellbó. Juan I se casó con Juana de Albret, que le proporcionó importantes dominios en Gascuña y Bordelais (matrimonio que tuvo mucha importancia para el futuro); contrajo nuevo matrimonio con la hija del conde de Urgel y, sobre todo, negoció la unión de su hijo, el príncipe heredero Gastón, con Leonor, infanta de Navarra, en 1434. Este último matrimonio orientó toda la acción de los F. B. a fines de la Edad Media.A la muerte de Blanca de Navarra (1441), su marido, Juan 11 de Aragón (v.), decidió conservar la corona en lugar de cedérsela a su hijo mayor, el príncipe de Viana. Gastón IV de F.-B., marido de la segunda hija de Juan 11 y de Blanca, decidió apoyar el partido de los agramonteses, que sostenían la causa del rey de Aragón contra los beamonteses, partidarios del príncipe de Viana. Su objetivo era obtener para sí y para su esposa Leonor de Navarra la herencia de Juan 11 en Navarra. Por el tratado de Barcelona de 1455, Juan II desheredó a su hijo y a su hija mayor, que se había unido a él, en beneficio del conde de F. Éste fue el punto de partida de una lucha extremadamente compleja, llena de cambios de situación. En 1471, por el tratado de Olite, firmado por Juan 11 y su hija Leonor de Navarra, los F. B. creyeron que iban a conseguir sus propósitos; muerto el príncipe de Viana, Juan 11 reconocía de nuevo los derechos de Gastón y de Leonor, quedándose con Navarra a título vitalicio. Instalada en Pamplona, Leonor hizo llamar a su marido para reprimir los disturbios. Sólo la muerte, que le sorprendió en Roncesvalles en 1472, impidió a Gastón IV de F.-B. realizar su sueño: ceñir la corona de Navarra.8. Unión de Navarra al vizcondado de Béarn. Por su posición, a caballo sobre los Pirineos a un lado y a otro del puerto de Roncesvalles, Navarra se unía al vizcondado de B. por medio de las tierras de Soule (Mauléon), cuyo control tenían ya los F.-B.; así nació en las dos vertientes de los Pirineos un Estado que servía de unión y cuya existencia podía poner de nuevo en tela de juicio la proporción de las fuerzas en una época en la que los reinos de Francia y de la península Ibérica progresaban en el camino de la unificación. Muerto el primogénito de Gastón IV, los derechos sobre Navarra recayeron en su nieto Francisco Febo, que estaba bajo la tutela de su madre, Magdalena de Francia. En los primeros tiempos fue Leonor de Navarra quien, como "gobernanta", hizo frente a todas las dificultades antes de ser coronada reina de Navarra en 1479, a la muerte de su padre, Juan 11 de Aragón. Falleció a su vez después de haber reconocido como legítimo heredero a Francisco Febo de F.-B. El 6 nov. 1481, Francisco Febo, en presencia de los jefes de las dos facciones que se disputaban Navarra desde hacía 30 años, fue coronado rey de Navarra en Pamplona (V. NAVARRA III).La familia de F. B. tenía acceso ya al título real. Pero el joven rey murió antes de que su madre se hubiera decidido a casarle. En circunstancias dramáticas, su hermana Catalina de Navarra, la última de los representantes de los F. B. en la Edad Media, asumió el poder (14831517).9. Dependencia francesa y conquista de Navarra. La joven princesa de Navarra se casó con Juan de Albret, quien aportó a la casa de F. B. un importante territorio que comprendía, sobre todo, tierras en Bazadais, Agenais y Gascuña (Dax), y el Armagnac con Nérac como residencia principal. Estas posesiones, junto a las de F., 1-. y Navarra, hacían de la familia una de las más poderosas de Occidente. Pero una serie de acontecimientos detuvo esta progresión espectacular. Catalina de Navarra y Juan de Albret tuvieron que hacer frente a una sublevación familiar dirigida por el vizconde de Narbona, jefe de una rama segunda que reclamaba para él parte de esta considerable herencia. Para superar tal oposición, los F. B. recurrieron a los reyes de Francia.Se comprende que, en estas condiciones, Fernando el Católico (v.) intentara crear el mayor número de dificultades a los reyes de Navarra, ya que no le complacía que Francia dispusiera permanentemente, como intermediario suyo, de una cabeza de puente al sur del puerto de Roncesvalles. Juan y Catalina se vieron obligados a buscar la protección del rey de Castilla para hacerse coronar en Pamplona (1494). Pero la agitación pronto empezó de nuevo en Navarra. Se trató incluso, en 1508-10, de un reparto de tierras de los F. B. que hubiera tenido la aprobación de Luis XII de Francia (v.) y Fernando el Católico; Juan y Catalina sólo habrían conservado Navarra; todas las tierras dependientes de la corona de Francia (F., Albret) y B. volverían a su primo Gastón de F., uno de los más destacados jefes de campaña de su tiempo. Los reyes de Francia y de España estaban de acuerdo en hacer desaparecer este Estado, vestigio de la época feudal cuando el absolutismo monárquico imperaba en Occidente. En 1512, se produjo una solución definitiva: el duque de Alba ocupó Pamplona y obligó a Juan y Catalina a refugiarse con sus hijos en B. Desde entonces, Navarra quedó partida en dos, a un lado y otro del puerto de Roncesvalles; los F. B. sólo conservaron la Baja Navarra, en la vertiente norte de los Pirineos.10. Significación de la dinastía. Es posible sacar algunas conclusiones generales de este resumen sobre el destino político de la casa F. B. durante la Edad Media. En primer lugar, resulta llamativa la atracción permanente ejercida por la península Ibérica sobre los condes; a través de los siglos trataron de construir un conjunto, bastante dispar, cuyos elemoRtos se extendían a uno y otro lado de los Pirineos; esto no debe sorprender, ya que gentes muy parecidas, con lenguas muy similares, vivían en ambas vertientes pirenaicas y, más que separados, se sentían unidos por este accidente geográfico. En segundo lugar, como todos los señores de entonces, los F. B. aspiraron a ser independientes; pero raras son las familias feudales que han dado prueba de tanta constancia en el esfuerzo. Con los Habsburgo, p. ej., la casa de F. es una de las grandes familias principescas de Europa, que supo llevar mejor una vasta política de ilianzas matrimoniales. Sucesivamente vizcondes de Marsan y de Gabardan (en las Landas), los condes de F., vizcondes de B., llegaron a ser señores de Albret y reyes de Navarra. Otra alianza matrimonial, a principios del s. xvi, con los Borbones, les abrió el camino hacia el trono de Francia. Enrique III de Navarra-B.-F. llegó a ser Enrique IV de Francia (v.). Este acierto familiar tiene todavía consecuencias prácticas en pleno s. XX. Si el presidente de la República francesa es copríncipe de Andorra, se debe a que sigue siendo heredero, a través de la persona de Enrique IV, de los derechos que ejercían los condes de F. sobre este Estado; sólo el acceso de Enrique IV al trono de Francia impidió a B. continuar siendo un principado independiente al pie de los Pirineos.V. t.: Foix; BEARNE II.P. TUCOO-CHALA.
BIBL.: R. ANTHONY y H. COURTEAULT, Les testaments des derniers rois de Navarre, Toulouse 1940; H. COURTEAULT y F. PASQUIER, Chroniques romanes des comtes de Foix par A. Esquerrier et Miégeville, Pau-Foix 1895; H. COURTEAULT, Gaston IV, comte de Foix, vicomte souverain de Béarn, roi de Navarre, Toulouse 1895; F. DURAN CAÑAMERAS, Los condes de Béarn y Foix de la casa Montcada, "Bol. de la R. A. de la Historia de Madrid" XC, 130 ss.; L. FLOURAC, lean I, comte de Foix, vicomte souverain de Béarn, París 1884; P. DE MARCA, Histoire de Béarn, 2 ed. Pau 1912; J. MIRET Y SANs, La casa de Montcada y el vizcondado de Béarn, "Bol. de la R. A. de Buenas Letras de Barcelona" I (1901-02); P. TUCOO-CHALA, Gaston-Fébus et le vicomté de Béarn, Burdeos 1959; fD, Le vicomté de Béarn et le probléme de son indépendance, Burdeos 1961; ÍD, Histoire de Béarn, 2 ed. París 1970.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.