Fleming, Alexander
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Biografía GER
Bacteriólogo escocés, descubridor de la penicilina; n. en la granja Lochfield (Ayrshire) el 6 ag. 1881. A los 13 años se traslada a Londres, donde trabaja junto a su hermano Tom. Hasta los 20 no comenzará a estudiar Medicina, en la Escuela del St. Mary Hospital, donde campea la figura de sir. Almroth Wright, investigador del mecanismo inmunitario; casi por azar entra F., en 1906, en su Inoculation Departament, y allí iba a quedarse toda su vida. Doctorado en 1908, pasa en Francia la I Guerra mundial, con el equipo de Wright que estudia el tratamiento de las infecciones traumáticas; y en un permiso (1915) se casa con Sarah, enfermera irlandesa, que sería excelente compañera de la mayor parte de sus días. Wright forma a F. en su peculiar doctrina de la inmunidad (v.), las famosas "opsoninas"; pero también se verá influido al contacto con Ehrlich (v.) que acaba de abrir la vía de la quimioterapia: será F. el primero en ensayar el salvarsán en las Islas Británicas (1909). Sobre ambas orientaciones elucubra la mente de F., al mismo tiempo que sus manos realizan una labor cuidadosa y hábil, en medio de un aparente desorden. Pero había de rebasar los 40 años de edad antes de alcanzar el primer descubrimiento: cuando observa que las colonias de un germen del aire que accidentalmente han cubierto una de sus placas de cultivo se deshacen al contacto del moco nasal. Una bien llevada serie de experimentos le conduce a encontrar también en las lágrimas y otros productos orgánicos como la clara de huevo, etc., una acción licuante de diversas bacterias que correspondería a una sustancia ampliamente difundida a la que llamará lisozima. La lástima es que este agente no se deja aislar y que su poder bactericida no da cuenta de los gérmenes patógenos, que, piensa F., tal vez por eso lo sean. Sus aportaciones sobre este tema (1924-27) despiertan poca atención; pero ponen a F. en la línea de su gran hallazgo.Será también "ese azar que sólo favorece a los espíritus preparados" (Pasteur), el que lo provoque. En 1928, advierte que el moho que ha contaminado un cultivo de estafilococos ha hecho desaparecer en su torno las colonias bacterianas. Y esta observación va a ser punto de partida de las investigaciones que habrán de demostrar que este hongo del género penicillium segrega una sustancia destructora, aun en mínimas cantidades, de varias bacterias patógenas. La penicilina se revela tan activa como inocua y hace concebir las mejores esperanzas; pero F. carece de medios para purificar tan delicado producto, paso previo para su ensayo clínico. La nota en que publica sus resultados y apunta sus consecuencias (mayo 1929) parece caer en el vacío. Con todo, defiende la penicilina en los Congresos mundiales de 1936 y 1939; y continúa investigando en Londres.Mientras tanto, en Oxford, un australiano, H. W. Florey, que estudia el antagonismo bacteriano, se ha interesado por las publicaciones de F. Y su colaborador E. B. Chain, competente bioquímico, logra, con Heatley, la purificación de la penicilina, a partir de una cepa del primitivo moho de F. Estos científicos, con otros más que forman el llamado "equipo de Oxford", ponen a punto el uso del nuevo agente terapéutico que se revela eficacísimo en infecciones experimentales, como darán a conocer en agosto de 1940. De 1941 son las primeras aplicaciones de la penicilina en clínica humana; y en ellas colabora ya F. que ve confirmada al fin su intuición y que será el primero en aplicar este fármaco por vía raquídea. Las gestiones de Florey en EE. UU. logran que en Peoria se inicie la obtención industrial de penicilina; Chain y los suyos obtienen en Oxford cantidades apreciables que se aplican a los heridos de guerra, y el Gobierno británico impulsa la producción del salvador antibiótico.A partir de 1943, la fama de sir A. F. corre por el mundo entero. Sobre él llueven los honores civiles y académicos que culminan en el Premio Nobel, compartido con Florey y Chain en 1945. Una serie de viajes triunfales llevan a F. por diversos países. Estando en España, en 1948, enferma su esposa del mal que truncaría su vida meses después. Con todo, continúa su trabajo en el Instituto del St. Mary que dirige desde 1946. Allí colabora una joven griega, la Dra. Voureka, por la que F. siente gran estima; cuando ésta regresa a su país, el Dr. F., ya solo, se ve arrastrado por su recuerdo e irá por ella para hacerla su esposa en 1953. Poco disfrutaría nuestro sabio de su recobrada felicidad conyugal; hallándose en plena forma física, una afección irrelevante puso fin a sus días el 11 mar. 1955, cuando ya una amplia gama de nuevos antibióticos multiplicaban los benéficos efectos del que él había descubierto.V. t.: PENICILINA.J. A. PANIAGUA ARELLANO.
BIBL.: SIR ALEXANDER FLEMING, Penicillin, Londres 1950; F. BuSTINZA, La penicilina y los antibióticos antimicrobianos, Madrid 1945; A. MAUROis, Fleming, Madrid 1963; F. BuSTINZA, Diez años de amistad con Sir Alexander Fleming, Madrid 1971; 1. JIMÉNEZ GIRONA, Alexander Fleming, en F. PÉREz-EMBID (dir.), Foriadores del Mundo contemporáneo, IV, 6 ed. Barcelona 1970, 277-288.
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