Flamenca, Lengua y Literatura LIT.
Categoria:
Literatura
Lengua. Por flamenco se entiende el idioma que se habla en esa parte de Bélgica que está al norte de la frontera lingüística (V. BÉLGICA VI), que va desde la frontera con Francia en el O hasta la región de Lieja en el E, pasando al S de Bruselas. Lingüísticamente hablando, fue el flamenco un dialecto constitutivo del neerlandés (v. HOLANDA VI). El flamenco es, en los s. XIII-XV, con mucha diferencia, la corriente lingüística más desarrollada y creativa de los Países Bajos; luego pasa el predominio al brabantés y al holandés, hasta que se forma a partir del s. xvii un neerlandés común libre de particularismos.Por la desintegración política de la herencia de Carlos V y la consiguiente separación entre las provincias flamencas y Holanda, el idioma flamenco quedó rezagado en su desarrollo. La posición dominante del francés en los círculos oficiales lo relegó a una situación inferior de lengua del pueblo bajo y de los campesinos. La unión política de Bélgica con Holanda de 1815-30 estimuló su resurgimiento: en 1823 fue reconocido como idioma oficial de las regiones flamencas. Sin embargo, la indepen dencia del estado belga, adquirida en 1830, lo hace letra muerta, llegándose en los años posteriores a un verdadero movimiento de emancipación del flamenco, que también implica una purificación idiomática. La ley de 1883 establece, finalmente, la enseñanza del propio idioma para las provincias flamencas aunque, en un principio, sólo durante un número reducido de horas. El s. XX ve la completa identificación del flamenco con el neerlandés común y la integración cultural entre el norte (Holanda) y el sur (Bélgica neerlandófona) de esta región lingüística, sin pérdida de la propia fisonomía de cada uno. Tal vez se conserve actualmente en Flandes un lenguaje más telúrico, y se muestre el neerlandés del norte más abstracto.Literatura. Se trata aquí la literatura belga de expresión neerlandesa a partir de 1830, fecha de la fundación del Estado belga independiente. La literatura anterior no tiene una demarcación rigurosa y está integrada en la historia general de la literatura neerlandesa (v. HOLANDA VII). La vida literaria en Flandes recomienza después de 1830 casi ex nihilo. Los esfuerzos de los escritores se centraron ante todo en la emancipación ideológica de su pueblo. El primero en iniciar la ofensiva fue jan Frans Willems (1793-1846), llamado "el padre del movimiento flamenco". Funda la revista Het Belgisch Museum (1837), para la divulgación de la cultura entre el pueblo. La primera obra de talla es la novela histórica De Leeuiv van Vlaanderen (El León de Flandes), 1838, de Hendrik Conscience (1812-83) de quien se dice que "enseñó a leer a su pueblo". Evoca el pasado glorioso de Flandes, que culminó en la famosa batalla de las Espuelas Doradas contra los franceses. En seguida fue acogida como una epopeya nacional por un pueblo que de nuevo tenía que descubrir su propia identidad.Pero es la obra poética del sacerdote Guido Gezelle (1830-99) la que consagra de nuevo y definitivamente el flamenco como una lengua cultural. Este incomprendido profesor de poética, conocedor de casi todas las grandes literaturas occidentales, dio al flamenco moderno flexibilidad inagotable e infinidad de matices; nadie antes que él se había expresado con tanta riqueza y, sin embargo, de modo tan natural y personal. Era la voz del flamenco popular y puro que se había conservado incólume. La bondad de Dios, la bondad de la naturaleza en sus múltiples manifestaciones de insectos, peces, pájaros, flores, y el amor a los hombres forman la materia continua de su admiración poética, plasmada en un juego magistral de sonido y ritmo. Su inspiración contagió a sus alumnos, y éstos, a su vez, la trasmitieron a otros. Entre ellos hay que nombrar a Albrecht Rodenbach (1856-80), quien para la juventud universitaria creó canciones en las que resuena la pasión por los ideales del revivir flamenco. Otra figura que prepara la normalización de la vida literaria es Pol de Mont (1857-1931), menos importante por su obra poética que por su papel de coordinador e historiador de la cultura.El continuo progreso llega a su cauce natural y maduro en la fundación de la rev. Van Nu en Straks (De ahora y luego), en 1893. Fue un podio en el que se fraguó la nueva vida intelectual de Flandes a nivel europeo. Despertó también críticas, ya que no solía expresarse de manera muy ortodoxa (dado el contexto tranquilo del catolicismo flamenco de aquel entonces), sino más bien impulsado por una tendencia vitalista y anárquica, aunque, dentro de la revista, creyentes y revolucionarios se encontraron en completa armonía. Amplió definitivamente las finalidades del movimiento flamenco, considerando la lucha por la emancipación del idioma como una sola parte del movimiento social general, extendiéndose desde una convivencia humana más libre hasta la economía. Entre los fundadores de la revista destaca August Vermeylen (1872-1945), quien influyó mucho en la ampliación del movimiento flamenco hacia dimensiones europeas con su Kritiek der Vlaamsche (Crítica del movimiento flamenco y Vlaamsche en Europeesche Beweging (Los movimientos flamenco y europeo). Importante es su novela de 1906 De wandelende food (El judío errante) que recoge la temática de la leyenda de Ahasvero, dándole una interpretación interiorizada, en un intento descriptivo de la propia evolución mental.Muchos autores noveles encontraron en la revista el cauce apropiado para su iniciación literaria, entre ellos el gigante de la novelística belga del s. XX, Stijn Streuvels (seudónimo de Frank Lateur; 1871-1969). Sobrino de Guido Gezelle, en un principio panadero de profesión, autodidacta, adquirió vastos conocimientos de la literatura en siete idiomas, atraído primero por el naturalismo francés y después por la atmósfera de los autores rusos y escandinavos; pero fue esencial para él la vivencia de su propia tierra, en cuya vida nadie ha penetrado con tanta fuerza. Todo está presente en su obra: la fuerza de la fatalidad, el ciclo de la naturaleza y la vida, la dependencia humana de las potencias cósmicas, la gloria de la belleza y del amor, la amargura y la nostalgia del solitario. Se considera De Vlaschaard (El campo de lino), 1907, como la expresión más completa de su estilo. Casi a los 90 años escribe un relato vivo de rasgos autobiográficos: Kroniek van de Familie Gezelle (Crónica de la familia Gezelle), 1960.Al ambiente de la revista pertenecen también el poeta Karel van de Woestijne (1878-1929), de rica expresión imaginativa y mística, y el polifacético Herman Teirlinck (1879-1967), novelista y dramaturgo. He gevecht met de engel (La lucha con el Ángel), 1952, constituye una gran epopeya, la cual, por su exploración de la psique, abre- el camino a la novela psicológica que es la síntesis de su obra: Zel f portret of Het Galgemaad (Autorretrato o El Banquete del Condado), 1957. A partir de Van Nu en Straks no se detuvo ya la cultura flamenca. En el conjunto de las letras europeas, la novelística belga alcanza un nivel destacable, partiendo de una larga tradición narrativa. Los últimos narradores de la sociedad rural son Ernst Claes (1885-1968), con sus preciosos cuadros de la vida animada en las aldeas, descritos con un delicioso humor, y a su lado Felix Timmermans (1886-1947), quien lleva a la vida popular la directa emoción de los lienzos de los flamencos primitivos, lo que le valió el mérito de ser el autor flamenco más traducido.Después de ellos, la nueva generación se dedica a la novela-problema o novela-proyecto. También narrador, pero ya en búsqueda de su proyecto psicológico, es Willem Elsschot (1882-1960). Ha borrado lo idílico; sus personajes viven en ciudades grises, soñando sarcásticamente con los medios de procurarse una vida mejor. Los años 20 conocen el fuerte impacto del poeta expresionista Paul van Ostayen (1896-1928). Se dedica al experimento, incluso tipográfico, acercándose al dadaísmo y Pécriture automatique. Gerard Walschap (n. 1890) vuelve a la novela formal; no es una vuelta al realismo ingenuo, sino que, en su obra, el hombre asume toda la existencia y realidad. En Marnix Gijsen (n. 1899), Maurice Gilliams (n. 1900), John Daisne (n. 1912) y Hubert Lampo (n. 1920) sube el tono de la autoconciencia: la realidad se convierte más en el objeto del yo. La nueva novela es la búsqueda directa de la propia identidad, la realidad es conciencia verbal. Hugo Claus (n. 1929; también dramaturgo y poeta), Hugo Raes (n. 1929) y Ward Ruyslinck (n. 1929) son los más penetrantes creadores de este género. Es Ivo Michiels (n. 1923) quien lleva actualmente la novelaconciencia a sus últimos límites, en el ciclo todavía sin terminar: Het Boek Alfa (El Libro Alfa), 1963, Orchis Militaris (1968) y Exit (1971). Para la literatura belga en lengua francesa, v. BÉLGICA VI, y para la lengua y literatura propiamente neerlandesa, v. HOLANDA VI y VII.HANS TROMP.
BIBL.: F. DE BACKER, Contemporary Flemish Lit., 1934; A. VERMEYLEN, De Vlaamse Letteren van Gezelle tot heden, Hasselt 1963; R. F. LINSSENs, De Vlaamse Letterkunde van 1780 tot heden, Bruselas 1967; B. F. VAN VUERDEN, Van In’t Wonderiaer tot De Verwondering, Amberes 1969; Teatro flamenco contemporáneo, trad., pról. y notas de F, M. LORDA ALAIZ, México 1962.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.