Fiscal, Política ECON.
Categoria:
Economía
Es el conjunto de medidas de política económica encaminadas a lograr una variación en el nivel y composición de los gastos e ingresos públicos.Evolución histórica. La p. f., tal como se entiende actualmente, está asociada a la Gran Depresión de 1929 y nace en el campo teórico con los fundamentos analíticos que le proporciona la aportación de J. M. Keynes en su Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero (1936). La p. f. aparece propiamente como resultado del cambio operado en la concepción de la actividad fiscal del sector público y la influencia que ésta puede tener sobre la vida económica. Los hacendistas clásicos confiaban escasas tareas a los ingresos y gastos públicos. Con alguna excepción, puede decirse que el fin fiscal o financiero constituía el único fundamento y la última causa de los ingresos públicos. Los gastos públicos, por otra parte, encontraban reducido su campo en las filosofías económicas predominantes. Como se ha puesto de relieve generalmente, era el principio del equilibrio presupuestario el que de manera inmediata limitaba las posibilidades de actuación de los ingresos y gastos públicos con el propósito de influir sobre las variables macroeconómicas. Las posibilidades de la p. f. quedaban limitadas realmente a los programas de obras públicas financiados con deuda pública y que no encontraban fácilmente la aceptación de los economistas.En Suecia y Finlandia se ensayaron en los años treinta fórmulas de presupuestación de gastos e ingresos públicos que suponían el mantenimiento del equilibrio presupuestario para el periodo del ciclo económico, desdeñándose así el principio del equilibrio anual. En suma, se trataba de una acción conciliadora de las ideas clásicas y del reconocimiento de la necesidad de actuar sobre la coyuntura, si bien se desviaba la atención en cierto modo de aquello que debía ser lo fundamental: ejercer una acción estabilizadora importante sobre la demanda efectiva.La aparición de la obra citada de Keynes supuso contar con un fundamento de la moderna p. f., y el esquema teórico propuesto por el célebre economista británico mostraba claramente cuáles deberían ser las principales actuaciones del gasto público. En los años posteriores, aparecen nuevas aportaciones sobre p. f., que tratan de incrementar los comentarios de la misma o de darle un carácter de automatismo en su funcionamiento. En los comienzos de la década de los sesenta surge en Estados Unidos lo que se ha llamado "Nueva economía", que propugna una activa intervención del sector público, no sólo con vistas a la estabilidad, sino también con miras a lograr el mayor crecimiento posible de la economía. Esta nueva aproximación descansa sobre un concepto esencial: el saldo presupuestario de pleno empleo, que sirve de orientador a la intervención del sector público y exige un aparato de previsión económica.Lo importante de la nueva política fiscal de los años sesenta es el carácter de permanencia que a la actuación de la p. f. se asigna y su especial énfasis sobre la necesidad de alcanzar el producto bruto potencial y su especial atención al objetivo del crecimiento económico.Los objetivos de la política fiscal. Aunque tradicionalmente la p. f. con preferencia se ha encaminado a luchar en favor de la estabilidad de la demanda efectiva, con posterioridad ha ido ampliando sus cometidos, orientándose asimismo hacia tareas de redistribución de la renta, equilibrio exterior y desarrollo económico. La estabilidad ha sido sin duda (y puede decirse que continúa siendo) el objetivo al que con más eficacia puede servir la p. f.; y a esta meta ha estado ligado esencialmente el desarrollo teórico que hasta ahora se ha producido de la p. f., sobre la base de la semilla que supuso la aportación de Keynes. Durante algún tiempo se propuso que la p. f. se encaminara a lograr la estabilidad de la demanda efectiva con un cierto automatismo, como reacción, sustancialmente, a la excesiva beligerancia que al principio de los años cuarenta quiso concederse a la actuación de los ingresos (por Lerner y Hansen, principalmente).La evitación de discrecionalidad en la actuación de los instrumentos de que dispone la p. f. se basa en el juego de los llamados estabilizadores automáticos, que son determinadas clases de impuestos y gastos públicos que tienen un comportamiento contrario al movimiento cíclico (v. CICLO ECONÓMICO) de las principales magnitudes de una economía. De este modo se contrarrestaba automáticamente con las armas fiscales la evolución de la economía. Por ej., un impuesto sobre la renta drena mayores cantidades cuando la demanda privada pulsa fuertemente, mientras que ocurre lo contrario en casos de debilidad de esta demanda. Y del lado del gasto público, existen gastos como los subsidios al paro o a la agricultura que añaden fuerza a la demanda privada cuando ésta atraviesa por momentos de atonía (se aumentan los gastos públicos, como consecuencia de la subvención, cuando se incrementa el paro o existe una mala cosecha agrícola) o actúan en sentido inverso en periodos de expansión. Este automatismo de los instrumentos fiscales con vistas al objetivo de la estabilidad debe tenerse en cuenta y aprovecharse al máximo, como es lógico. Pero existirán abundantes casos en que deba complementarse con una mayor o menor discrecionalidad, cobrando así la p. f. toda la importancia que en este campo le corresponde.En los países atrasados, una p. f. de desarrollo constituye tarea de suma importancia. Las reformas impositivas, la introducción de racionalidad económica en las inversiones, la selección de los gastos públicos más apropiados al nivel de desarrollo, etc., deben tender, en última instancia, a favorecer y estimular la formación de capital, motor fundamental del progreso económico.El papel y la eficacia de la p. f. en el desarrollo económico depende, evidentemente, además del grado de desarrollo alcanzado, de un buen número de variables extraeconómicas. Las valoraciones políticas, el nivel cultural, el grado de desarrollo de la administración fiscal, el volumen de renta que se haya alcanzado y otras muchas circunstancias vienen a condicionar las posibilidades de la p. f. de un determinado país.Eficacia de la política fiscal. La operatividad de la p. f. se ve frenada por un conjunto de obstáculos. Resulta preciso tener muy en cuenta las condiciones o requisitos con que debe cumplir la p. f. para que sea eficaz en relación con los fines que persigue. Esta cuestión ha sido estudiada con especial referencia a la p. f. de estabilización. En este sentido, se ha subrayado que es sumamente importante efectuar un diagnóstico exacto de la situación económica y realizar predicciones correctas, ya que intervenir en el momento adecuado es decisivo para poder lograr los fines perseguidos. Estos requisitos concretos, que vienen a condicionar la eficacia de la p. f. estabilizadora, poseen menor relieve cuando lo que se persigue es el desarrollo económico. Podría decirse que las circunstancias que pueden condicionar la eficacia de la p. f. de desarrollo, si bien de índole muy diversa, son principalmente de tipo político e instrumental.Debe subrayarse, asimismo, la necesidad de que exista la necesaria coordinación entre los fines perseguidos por las distintas políticas. La p. f. para el desarrollo debe tener en cuenta este mandamiento, procurando no atentar contra la estabilidad ni contra la distribución equitativa de la renta y la riqueza, compatibilizando adecuadamente estos objetivos. Por otra parte, la p. f. será tanto más eficaz cuanto que en mayor medida sea conocida y aceptada por los ciudadanos y en mayor grado se confíe en ella. A este respecto, no debe producir graves alteraciones en las expectativas empresariales ni causar efectos psicológicos perjudiciales en los contribuyentes en general.J. R. ALVAREZ RENDUELES.
BIBL.: D. SMITIIES y 1. K. BUTTERS, Lecturas sobre política fiscal, Madrid 1959; C. A. HALL, Política fiscal y crecimiento estable, Bilbao 1964; N. F. KEISER, Macroeconomics, Fiscal Policy and Economic Growth, Nueva York 1964; 1. SCHERER y 1. A. PAPKE, Public Finance and Fiscal Policy, Boston 1966; B. HANSEN, The Economic Theory of Fiscal Policy, Londres 1958; A. T. PEACOCK y G. K. SHAw, The Economic Theory of Fiscal Policy, Londres 1971; INSTITUTO DE ESTUDIOS FISCALES, La política fiscal en acción, Madrid 1971.
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