Filipinas, VII. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
Etapa prehispánica. Las características de este primer periodo continúan vigentes en aquellos pueblos que viven apartados de la civilización. La arquitectura no se conserva, pues los materiales empleados en la construcción de viviendas y centros ceremoniales fueron madera y fibra vegetal; no conocieron la piedra ni la arcilla como materiales arquitectónicos. Por el contrario, es importante la escultura en madera, con formas humanas y zoomorfas. Representan generalmente a los anitos, espíritus de los muertos (v. ¡v). Muestras valiosas de esta escultura se conservan en el Museo del Hombre (París), Etnológico Nacional (Madrid) y Etnológico (Barcelona). Lugar destacado merecen los trabajos de cestería de formas y tonalidades muy variadas. La madera y la caña de bambú se emplean en la realización de armas. Entre los trabajos en metal destaca el kris, pequeño alfanje utilizado por los malayo-mahometanos.Etapa hispánicá. Con la conquista de Manila por Legazpi arranca la arquitectura hispano-filipina. En la planificación urbanística de la ciudad aparecen señalados los solares de los futuros centros religiosos y civiles que marcarían las directrices de la vida colonial. Inicialmente se emplearon materiales indígenas. El clima y los terremotos arruinarían estas edificaciones imponiéndose el uso de la piedra. La Catedral, primera obra hispano-filipina, tras sucesivas reconstrucciones, adquiere su actual fisonomía a partir de 1880 según nuevo trazado de Hervás que sigue las corrientes del eclecticismo romántico europeo. En la arquitectura conventual se utilizaron los estilos occidentales, mezclados frecuentemente con la decoración indígena. La obra de El Escorial va a inspirar las plantas de algunos monasterios e iglesias. La labor sanitaria llevada a cabo por las autoridades españolas y órdenes religiosas dará origen a la fundación de hospitales: el Real de los Españoles y el de Nativos. Merecen destacarse las obras castrenses: fortificación de Manila, de Cavite y las de Calamianes y Mindanao. La escultura de este periodo es netamente religiosa, complemento de la arquitectura. Hay gran influencia de la imaginería española sobre todo andaluza. La escuela más característica es la de Paete; trabajo típicamente filipino es el de la talla en marfil realizada por artistas indígenas y sangleyes (chinos). Las tallas, de pequeño tamaño, son preferentemente de tema religioso. La pintura no cuenta con artistas destacados y sólo florecen algunas escuelas locales, hasta que hacia 1880 surge la primera gran figura del arte filipino: el impresionista Juan Luna, autor de obras representativas del estilo, como "Spoliarium" y "Esclava ciega".Etapa norteamericana. David Burnham, de la escuela de Chicago, elabora los nuevos planes de urbanización de Manila y otras ciudades, que realizarán arquitectos filipinos formados en EE. UU. Arellano y Toledo construyen los grandes edificios públicos de Manila. Después de la Independencia se rinde homenaje a los héroes nacionales: Rizal, Bonifacio, general Luna, y en torno a ellos nace una escultura en la que se emplean nuevos materiales. Tolentino realiza el Monumento a Bonifacio y un busto del general Luna. La pintura trata de olvidar los moldes del s. XIX, asimilando las tendencias vanguardistas del arte occidental. Fernando Amorsolo, Diosdado Lorenzo, Bonifacio Cristóbal encabezan el grupo llamado "Los Trece Modernos".Etapa nacional. El arte seguirá inspirándose veladamente en EE. UU. La arquitectura pretende armonizar sus formas con la belleza del paisaje. Junto a la tarea de reconstruir las obras deterioradas en la guerra, se acomete la de renovar la arquitectura siguiendo las corrientes del funcionalismo, en busca de nuevas ideas de confort y utilidad. Destaca un grupo brillante de arquitectos: Nakpil, Concio y Pablo Antonio entre otros. Se mezclan las estructuras verticales y horizontales en sus formas. La escultura siente nostalgia por lo aborigen. Usando formas abstractas aparece el tema del indio, del campesinado y de la vida rural: Napoleón Abueva y José Alcántara son claro exponente de esta inquietud. Las exposiciones anuales de pintura, desde 1948, fomentan la inquietud por esta actividad, manteniéndose en la misma línea de los países occidentales. Actualmente existe un desarrollo importante de la artesanía.L. CABRERO FERNÁNDEZ.
BIBL.: L. DÍAZ-TRECHUELO, Arquitectura española en Filipinas (1565-1800), Sevilla 1959; M. ARTIGAS Y CUERVA, Historia de Filipinas, Manila 1916; 1. PALACIOS, Filipinas, orgullo de España, Madrid 1935.
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