Festivales. III. Cine.
Categoria:
Cultura
Festivales generales. Tanto el carácter artístico del cine como su faceta comercial han originado el moderno fenómeno de los f. de cine, que comenzaron a celebrarse regularmente desde 1932 con la Biennale de Venecia. En este primer f. se concedía la copa Mussolini a la mejor película italiana y a la mejor producción extranjera y, como su nombre indica, se celebraba cada dos años; al poco tiempo se convirtió en acontecimiento anual, prueba de la abundancia y calidad media de la producción cinematográfica.Las circunstancias de la creación de la Biennale de cine, en plena era de entusiasmo fascista, marcó al f. con un cierto matiz político, igual que ocurre con bastantes f. de nuestros días, que han proliferado de forma sorprendente y, para algunos, alarmante. Con motivo del concurso de Cannes en 1967 la Fédération Internationale des Associations des Producteurs des Films (FIAPF), entidad que autoriza y determina la clasificación de los f. internacionales, se enfrentó con el problema de la limitación de su número y aconsejó reducir a 20 los f. internacionales importantes, que actualmente, entre certámenes generales y especializados, pasan de 200. De éstos solamente hay cinco que hayan sido clasificados hasta 1967 de primera categoría (A) por la FIAPF, y son los de Cannes, San Sebastián, Berlín, Venecia y Punta del Este o Mar del Plata. El problema fundamental es que muchos de los f. menores carecen de las necesarias cualidades de viabilidad internacional y se mantienen gracias al inteligente esfuerzo de sus organizadores, a quienes no les preocupa tanto el aspecto artístico o incluso comercial de los filmes, como lo que tengan de fomento del turismo local. Por ello se tiende, como único medio dé singularizar un f., a especializarlo en un concreto aspecto del cine, aunque son pocos los que de éstos quedan inéditos.El F. Internacional de Cannes se celebró en 1946 por primera vez, y el gran premio de la Palma de Oro fue concedido a La batalla del raíl, de René Clément. Desde entonces ha tenido lugar ininterrumpidamente cada año, y ha sido un f. privilegiado en cuanto a asistencia de actores, productores y empresarios, ya que une al hecho de ser el primer acontecimiento cinematográfico importante del año internacional (abril-mayo) la benignidad del clima y el cosmopolita ambiente de la Riviera. Sus fechas favorecen la organización de un mercado privado de películas particularmente activo, y las proyecciones de la llamada sección comercial superan casi cuatro veces el número de filmes presentados oficialmente a concurso o invitados por el f. (28 en. 1967).La ciudad veraniega de San Sebastián (España) comenzó a celebrar en los años 50 un concurso nacional que fue ampliando su horizonte en sus ediciones sucesivas, hasta ser reconocido oficialmente por la FIAPF en 1957 en la categoría A. Ese año concedió su primer premio, la Concha de Oro, al filme de Dino Risi Sabela. Despltés de haber bajado un año a la categoría B, volvió de nuevo a la A, y tuvo un señalado éxito en 1964 por la selección de películas presentadas, pero no pudo mantener este nivel en los dos años siguientes y en 1966 sufrió una grave crisis complicada por lo desapacible del clima cantábrico y la falta de alojamientos. La competencia de Palma de Mallorca y Málaga, que ofrecían y prometían mejores ventajas para la celebración del f. español, fue salvada por San Sebastián en 1967 mediante una reorganización del certamen y la inclusión en la sección informativa de interesantes películas que la censura española no permite se exhiban íntegramente en el país. La decidida participación de Estados Unidos en el f. de 1967 de San Sebastián, dado el interés en ampliar el número de sus filmes dentro del limitado cupo de importación de películas extranjeras, contribuyó de forma decisiva a superar la crisis del año anterior.La Biennale de Venecia, transformada luego en concurso anual, no se celebró en la etapa 1943-46 a causa de la guerra. Por el mismo motivo no se reconocieron internacionalmente como oficiales los certámenes de los a. 1940-42. Desde 1947 se concedió como primer premio el León de Oro de San Marcos, obtenido ese año por Sirena, del checo Karel Stekly. Aunque al principio parecía que Venecia iba a competir con Cannes en el aspecto comercial, el tono intelectual e ideológico de su selección le ha ido confiriendo un carácter especial de austeridad, poco propicio a la comercialidad de otros certámenes, pero mucho más interesante como exponente de los contenidos sociales de la producción actual.Comenzado en 1951 con fuerte matiz político bajo el patrocinio del bloque occidental, el F. de Berlín ha concedido sus galardones, a partir del gran premio del Oso de Oro, todos los años a excepción de 1952. Los filmes premiados en la inauguración de la Berlinale fueron Sin dejar dirección de Jean-Paul Le Chanois, Cuatro en un jeep de Leopold Lintberg, y justicia cumplida, de André Cayatte. La exclusión de filmes de países comunistas y un criterio de elección demasiado amplio respecto a cinematografías incipientes ha restado importancia a Berlín hasta que, al igual que San Sebastián, abrió su criterio político, exigiendo a la vez mejor calidad en las películas escogidas.El f. argentino de Mar del Plata, que alterna con el de Punta del Este en Uruguay, es el más famoso de toda América, y su selección de filmes suele tener notable categoría. En 1967 no se celebró, por la política económica de austeridad impuesta en Argentina.Entre los f. de categoría B destaca el de Moscú, inaugurado en 1959 y que alterna anualmente con la localidad checa de Karlovy-Vary. A pesar de su reciente creación, es uno de los más concurridos por el interés adicional de visitar la capital de la Unión Soviética.Festivales especializados e influencias externas. Lo mismo que toda ciudad importante desea su f. de cine, hay pocos acontecimientos de interés público internacional que no cuenten a las películas en su programa. Esto ocurre, p. ej., con las exposiciones mundiales. En la de Bruselas, celebrada en 1958, se eligieron por 117 críticos e historiadores de 26 países las 10 mejores películas de la historia. La primera: El acorazado Potemkin (1925), del ruso S. M. Eisenstein. La Expo 67 de Montreal tartlbién ha tenido su f. de cine durante dos semanas, y todos los pabellones nacionales hicieron uso de las películas para entretener a los visitantes mostrando aspectos visuales del hombre en las artes y la industria.Entre los f. especializados, hay algunos que son un resumen o selección de los anteriores, más alguna nueva aportación para mantener el interés. Así ocurre con los de Londres (British Film Institute), Nueva York (Lincoln Center) y Sáo Paulo. De este modo comenzó a celebrarse también en México el F. de Acapulco, que ahora tiene ya personalidad competitiva. Películas infantiles se presentan en Mar del Plata, Venecia y Gijón; cortometrajes en Tours, Oberhausen, Bérgamo y Bilbao; cine en color en Barcelona; ciencia-ficción en Trieste; valores religiosos y humanos en Valladolid; animación en Annecy; documentales en Montevideo; cine experimental en Knokke-le-Zoute (Bélgica); filmes católicos en Asís; películas científicas en Viena. Para facilitar más directamente el comercio cinematográfico, en la feria de Milán de 1960 se creó el MIFED, mercado internacional de películas, telefilmes y documentales; celebra dos exhibiciones anuales, en abril y octubre, y concede varios premios, como el trofeo Cinco Continentes a la mejor película de largometraje.Es indudable la importancia de los f. de cine para informar de la situación cinematográfica y estimular la producción. Premiando la calidad artística se contribuye a fomentar nuevos caminos de experimento que con frecuencia tienen dificultades comerciales. Pero todo ello exige gran integridad al seleccionar y premiar, superando un ambiente artificial de admiración sofisticada hacia tendencias de impacto sensacionalista. Esto se consigue eligiendo a los jurados por su capacidad y no para publicidad. Otro aspecto importante es evitar excesivo patriotismo y compromisos bilaterales en la concesión de los premios. El riesgo de parcialidad es grande cuando, como sucedió en Cannes en 1967, de los 12 miembros del jurado cinco eran franceses. Y en Moscú en 1967 por tercer año consecutivo, trató Rusia de conceder el gran premio a su película, aprovechando la favorable circunstancia de que ocho de los 14 miembros del jurado procedían del bloque comunista.MARIANO DEL POZO.
BIBL.: W. BEARE, La escena romana, Buenos Aires 1964; J. JACQUOT, El teatro moderno, Buenos Aires 1964; Rev. "Primer Acto", Madrid 1962-65.
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