Falla, Manuel de
Categoria:
Biografía GER
El más universal de los compositores españoles contemporáneos, n. en Cádiz el 20 nov. 1876. Fueron sus padres don José María de F., hombre de negocios bursátiles y doña Desusa Matheu. Fue, por tanto, su infancia acomodada y feliz.Comienzos. El niño M. de F. habrá de verse rodeado de aquel ambiente de alta burguesía comercial de la capital gaditana, más abierta siempre a todas las corrientes culturales, más al día, como gran puerto de mar, en toda inquietud intelectual. La madre, al piano, será siempre una estampa viva que alentará su eterna vocación. Las tradiciones del opulento Cádiz dieciochesco guardan celosamente un recuerdo perenne e imborrable: la ejecución anual de las Siete Palabras de Cristo en la Cruz en la S. Cueva, fundación del marqués de Valde-Iñigo. Todos los Viernes Santos se interpretaba la página del viejo Haydn. El pequeño F. comenzará su carrera de intérprete con ella, como pianista, en la antigua iglesia de S. Francisco. No pasarían muchos años sin que ofreciera un concierto público en el local de los Quirell, comerciantes dedicados a la venta y arreglo de pianos.El maestro F. aseguraba haber’ decidido su vocación definitiva en un concierto sinfónico en la sala del Museo de Cádiz cuando contaba 17 años de -edad. Quedan atrás los primeros pasos, con su profesora de solfeo y piano E. Galluzo y después con A. Odero. Al morir Odero se hizo cargo de instruir a F. en armonía y contrapunto el compositor E. Broca. El camino de la música se abría ya claro y definitivo para el joven gaditano, que pasaría a ampliar sus conocimientos pianísticos con J. Tragó, profesor del Real Conservatorio de Música madrileño. La ruina de su padre motiva el traslado de la familia a Madrid, cuando F. contaba 20 años. En 1899 termina sus estudios y obtiene el primer premio de piano del Conservatorio de Madrid. Son los años en que intenta el éxito en el teatro lírico, en boga a principios del s. xx y finales del xix. Es la etapa de la creación de La Casa de Tócame Roque, Limosna de Amor, El corneta de órdenes, La cruz de Malta y Los amores de la Inés. Ésta fue la única de las zarzuelas de F. que mereció los honores del estreno.De alrededor de 1900 son, asimismo, Serenata Andaluza, Vals-capricho, Nocturno (compuestas para piano) y la canción Tus ojillos negros. Todas ellas pueden considerarse las más antiguas de cuantas han sido editadas. Ya entrado en los años iniciales del presente siglo le vemos como finalista en el concurso convocado por el Conservatorio para premiar una pieza de piano, no impresa, que sirviera de obra impuesta en el examen de fin de carrera. El premio fue otorgado al Allegro de concierto de E. Granados. Dicha obra finalista fue interpretada por F. en el concurso Ortiz y Cussó del Ateneo madrileño, en el cual salió vencedor.En 1905 termina La vida breve, que obtiene el premio en el concurso convocado por la R. A. de Bellas Artes de San Fernando. El libreto de esta ópera en un acto era de C. Fernández-Shaw. Sería prolijo analizar los motivos que impidieron el estreno de la obra en el Teatro Real, como parece que era la promesa, si no oficial, oficiosa, que hizo concebir esperanzas a los autores. El hecho produjo una gran desilusión al compositor. Por aquel tiempo había ya encontrado un libro cuyo contenido le abrió nuevos horizontes y un cúmulo de posibilidades. Se trataba de Acoustique nouvelle de L. Lucas, tratadista de mediados del s. xix, en el cual se estudiaba el fenómeno de la resonancia natural de los cuerpos sonoros y preveía, como afirma S. Demarquez, "las formas de la armonía moderna, avanzando considerablemente sobre los principios de Rameau". Falla encontraba en estas sagaces observaciones sobre ancestrales conceptos de enharmonía, la raíz y el secreto del propio cantar de su pueblo, que tanto le serviría en su creación artística.Su contacto con una página de la obra de F. Pedrell, Pirineos, le abre una nueva esperanza. "Fui a casa de Pedrell -nos cuenta él mismo- para rogarle que fuese mi guía, y a su enseñanza (muy superior a lo que dicen los que le siguieron sin la necesaria preparación técnica) debo la más clara y fuerte orientación de mi trabajo". Estudia con el gran maestro catalán, más que en una enseñanza formal, en conversaciones sobre problemas de estética musical y análisis de partituras.Estancia en Francia. La desilusión sufrida por F. ante la imposibilidad del estreno de La vida breve le hace replegarse a la cotidiana tarea de dar lecciones de piano y a sus reuniones de los sábados, donde con los colegas y entusiastas de los nuevos cauces gozaba de la esperanza de un porvenir noble de la música española. Su marcha a Francia se presenta de manera insólita. Un biógrafo la resume así: "Durante el verano de 1907, una ocasión inesperada se ofreció a Manuel de Falla para realizar su más caro deseo. Provisto de un billete de ida y vuelta que debía llevarlo al balneario de Vichy, prolongó su viaje hasta París con la intención de residir allí una semana: se quedó siete años enteros". Y, de no mediar la 1 Guerra mundial, no sabemos hasta qué punto la atrayente y sugestiva atmósfera musical parisiense le hubiera retenido.Un nuevo y espléndido mundo se presentaba ante sus ojos. Conocerá a C. Debussy, será generosa y espléndidamente alentado por P. Dukas, que le presentará a Albéniz. Éste le llevará al conocimiento de R. Viñes, el gran pianista español triunfador en París. Después vendrán los contactos -muchos de ellos generadores de amistad ferviente- con M. Ravel, F. Schmitt, M. Delage y tantos otros, que supieron valorar el alcance de la obra, ya notable, del músico español. Ya llevaba en su equipaje _a París las Cuatro piezas españolas, estrenadas por Viñes en aquella capital en 1909. Pronto tendrá la alegría de estrenar La vida breve en el Casino Municipal de Niza y, pocos meses después, en 1913, en la ópera Cómica de París. Otra de las satisfacciones de estos años de triunfos en Francia fue la edición, en 1910, de sus Tres Poemas de Teóf ilo Gautier.Regreso y estancia en Granada. Al comenzar la guerra, abandona el país galo, habiendo rechazado, en distintas ocasiones, la oferta de nacionalizarse francés. Es el año de su estreno de La vida breve en el Teatro de la Zarzuela madrileño. Regresa a la patria con todos los honores. La crítica presta su general aplauso a la obra, que obtuvo 26 representaciones. 1915 es muy rico en acontecimientos en la vida de F., porque durante el mismo se estrenan Las siete canciones populares españolas, Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos, la música para la representación de Otelo, y El amor brujo. Se escalonan en 1916 y 1917 el estreno en los Teatros Real y Eslava, respectivamente, la obra para piano y orquesta Noches en los jardines de España y la pantomima, en dos cuadros, El corregidor y la molinera. Esta última, en su versión de ballet, se estrena en Londres, dos años más tarde. Con su gran partitura para piano Fantasía Bética parece como si F. se despidiera de Madrid -corría el año 1919- y de la temática andaluza como determinante esencial. Habían muerto en aquel año sus padres, con un intervalo de pocos meses. Decide trasladarse a Granada con su hermana María del Carmen, y allí se establecerá ya hasta su último viaje a América, en un carmen que hoy es casa-museo dedicada a su memoria. Desde 1920 le vemos hacer viajes rápidos a distintos lugares de España o del extranjero; pero son muy destacados los que realiza a Sevilla y la breve temporada en Mallorca de la cual surgió su Balada de Mallorca. Destacan algunas visitas al extranjero y su triunfal viaje a Barcelona, donde se le rindió un memorable homenaje.Poco después del Homenaje a Debussy, estrenado en 1921 en París y compuesto para guitarra, aparecerá su obra cumbre del segundo periodo: El Retablo de Maese Pedro, que se estrena en versión de concierto, en el Teatro sevillano San Fernando el 23 mar. 1923 y en versión teatral, en los salones parisinos de la princesa de Polignac, patrocinadora de la obra. A partir de entonces realiza su idea de organizar, con la ayuda de los amigos de Sevilla, la Orquesta Bética de Cámara, muchas veces vehículo de las incursiones en el mundo de los conciertos y la difusión de la música. E. Halffter, el alumno predilecto, será puesto al frente de la agrupación instrumental.En 1924 estrena Psique, para mezzo y cinco instrumentos. En 1926 el Concierto para clavicémbalo, obra cumbre, a la que seguirán el Soneto a Córdoba (sobre texto de Góngora), en 1927, la ya citada Balada de Mallorca, Homenaje a Paul Dukas, para piano, Fanfarria sobre el nombre de F. Arbós y Homenajes (versión orquestal de estos temas). Tal serie puede decirse queda interrumpida en 1938, que es la fecha de terminación de la versión instrumental de sus homenajes a los músicos amigos.Viaje a América y muerte. El proyecto, tantos años acariciado y muy avanzado, de Atlántida viaja con él para América, en oct. de 1939. Había sido invitado por la Institución Cultural Española para celebrar su vigesimo quinto aniversario. En el Teatro Colón de Buenos Aires dirige unos conciertos con obras suyas y estrena Homenajes, a cuya partitura añadió el dedicado a Pedrell. Motivos de salud le hicieron buscar la zona del interior. Se estableció en Alta Gracia, en la Sierra de la Córdoba argentina, donde m. el 14 nov. 1946. En 1947 fue trasladado su cadáver a Cádiz y sepultado en la cripta de la catedral.La obra. Si dejamos aparte sus primeras piezas, pertenecientes a lo que llamó Gerardo Diego, en feliz frase, "el premanuel de ante-Falla", la producción de F. es reducida en relación con su vida. La autoexigencia era tan severa como para desechar cualquier creación que no lograra el grado de perfección a que aspiraba su alto ideal estético. Dos etapas fundamentales apreciamos en su obra. Al ocuparnos de su vida hicimos notar que el cambio de rumbo en la temática y la estética tiene lugar alrededor de su establecimiento en Granada. Muchos críticos y musicógrafos coinciden en destacar cómo al radicarse en Andalucía -alrededor de 1920- abandona el tema de lo andaluz.Con la Fantasía Bética, para piano, cierra el ciclo que se iniciara 15 años antes con La vida breve. Entre las obras de este ciclo destaca la aparición de las piezas para piano Aragonesa, Cubana, Montañesa y Andaluza, que, según J. Rodrigo: "No son danzas propiamente dichas, no son expresiones geográficas puras, concretas, como en Albéniz Navarra, Triana y Almería; sino más bien productos geográficos". Su antecesora, La vida breve, es, sin duda, la primera gran obra de auténtico empeño, como se ha demostrado a través de los años ante los cuales permaneció inmarchitable su actualidad. Los grandes valores musicales sobresalieron sobre la mediocridad del primitivo libreto. Fue revisada y transformada en dos actos, porque Fernández-Shaw y F. estimaban que el único con que contaba al ser premiada, era excesivamente prolijo. Las melodías compuestas sobre textos de T. Gautier Les Colombes, Chinoiserie y Seguidilla quizá, como afirma Sagardía, recuerdan a Debussy y Chabrier.Las Siete canciones populares españolas constituyen un recorrido por las diversas regiones, aunque predominan los cantares del Sur. En documentadísimo trabajo ha estudiado el prof. García Matos el antecedente de ellas. Seguidilla murciana, El paño moruno, Asturiana, Jota, Nana, Canción y Polo, son los títulos de esta maravillosa colección de pequeñas joyas, después de las cuales puede decirse que la música vocal hispana tiene unos nuevos y amplísimos horizontes.La Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos (canto y piano) tienen texto de Martínez Sierra y expresan las ansias de paz de un alma tan exquisita como la de su autor. El estreno de El amor brujo en el Teatro Lara madrileño señala un gran triunfo de F. Subtitulada gitanería, esta creación alcanzaría un renombre y resonancia populares de incalculable importancia. La partitura estaba concebida para ballet y canto, con una reducida plantilla instrumental. Aquí la crítica no acertó al valorar su estreno, tal vez por considerarla -con visión superficial- una muestra más de la "españolada" tan en boga. Lo cierto es que su versión orquestal sigue interpretándose en el mundo entero. Noches en los jardines de España deben enfocarse en sus tres tiempos, En el Generalife, Danza lejana y En los jardines de la Sierra de Córdoba, como algo muy distinto al concepto tradicional de un concierto para piano y orquesta. Aquí el piano es un elemento más esencial, inserto en el esquema orquestal.Sobre el conocido cuento de P. A. de Alarcón El corregidor y la molinera, escribe en 1917 G. Martínez Sierra el libreto de la pantomima del mismo nombre. (Posteriormente, en 1922, el título de esta obra pasó a ser El sombrero de tres picos: un éxito que el ruso Diaghilev (v.) pasearía, con su compañía de ballets rusos, por los más prestigiosos escenarios internacionales.) Una ópera, Fuego fatuo, en tres actos, quedó sin estrenar e inédita, aunque tenemos las mejores referencias sobre su música.El retablo de maese Pedro, compuesto sobre textos originales del Quijote arreglados por el propio músico, marca el cambio en la temática. F. se orienta hacia una visión más castellana de su música, en consonancia con la orientación de la generación literaria del 98, vigente en aquel momento. Aquí, como en el Concierto para clave, el concepto instrumental llega a su máxima depuración y altura. Para Ravel, el segundo movimiento del Concierto es página clave en la música contemporánea. Los Homenajes, dentro de este "segundo" F. son trazos vibrantes de su arte.Atlántida, compuesta sobre el gran poema de mosén Jacinto Verdaguer (v.), fue la obra tantos decenios acariciada e inconclusa. La remataría o completaría, al menos, su discípulo E. Halffter (V. HALFFTER, FAMILIA). De enormes proporciones, es un gran oratorio, una epopeya musical y algo totalmente distinto a lo que podíamos imaginarnos de su autor. Aquí surge el F. de las grandes masas corales y de enormes recursos instrumentales. Se estrena, en versión parcial, en Barcelona y Cádiz en 1961 y, en 1962, en la Scala de Milán.V. t.: ESPAÑA XII.E. SÁNCHEZ PEDROTE.
BIBL.: L. CAMPODóNICO, Manuel de Falla, París 1959; M. GARCIA MATOS, Folklore en Falla, "Rev. Música" 1959; R. MANUEL, Manuel de Falla, París 1930; A. SAGARDÍA, Manuel de Falla, París 1946; F. SOPEÑA, Escritos sobre música y músicos, Madrid; ID, Atlántida, introducción a Falla, Madrid; 1 B. TREND, Manuel de Falla and the Spanish Music, Nueva York 1930; S. DEMARQUEZ, Manuel de Falla, Barcelona 1968; 1. VINIEGRA, Manuel de Falla, su vida íntima, Cádiz 1966; K. PAHLEN, Manuel de Falla, Madrid 1960; 1. PAHISSA, Vida y obra de Manuel de Falla, Buenos Aires 1947.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.