Expresionismo. Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
Concepto. Movimiento estético de vanguardia que surgió en Alemania hacia 1910 y, ya plenamente desarrollado tras la primera posguerra mundial (durante la República de Weimar), se extendió hasta 1933, en su último periodo señalado por la "nueva objetividad" (Neue Sachlichkeit). Había surgido antes -como otros movimientos de vanguardia (V. VANGUARDISMO)- en las artes plásticas (v. II), de las que pasó a la literatura, e, incluso, a la música (v. III), como reacción frente al naturalismo (v.) y al impresionismo (v.).El e. representa, según Lothar Schreyer, "el movimiento espiritual de una época que coloca la experiencia interna por encima de la vida exterior". Es un fenómeno complejo, pues no sólo supone una estética conceptual y formal, sino una nueva temática y hasta un clima espiritual diferente. Aunque nacido en Alemania y especialmente difundido en este país y en Austria durante más de 20 años, la palabra expresionismo no es alemana, pues la empleó por vez primera (1901) el pintor francés Julien Auguste Hervé, dándole carta de naturaleza el ilustre crítico e historiador del arte Wilhelm Worringer, en la rev. "Der Sturm", hacia 1911. Otras rev., "Die Aktion", 1913; "Die Neue Kunts", "Das Neue Pathos" y "Die Revolution", así como la Col. "Weissen Blátter" contribuyeron al desarrollo del e.Ha sido el e. uno de los movimientos de vanguardia más importantes de este siglo en su esfuerzo por transformar la poesía e incluso la misma existencia humana, y su verdadera gloria consiste en que ha combatido por la causa del espíritu. "Algunas semillas fructificaron, dice Modern, y han sabido perdurar de una u otra manera. ¿Qué más puede pedirse de un movimiento literario?". En efecto, el e. no se limitó a defender una nueva moda o técnica literaria, sino que se enfrentó con el más hondo problema de las relaciones entre el hombre y la vida, arrancando de un idealismo casi religioso. Por ello ha representado una crisis en la conciencia contemporánea, a la vez que un sentimiento de insatisfacción.Como observa Cirlot, en el e. no es ya el artista quien expresa, porque todos los elementos de su obra se independizan y adquieren de por sí un propio valor expresivo. Por su misma raíz pasional, es el arte más alejado de lo temático, y, si apareció como continuador del impresionismo, sólo fue en el sentido de que las "expresiones" eran "impresiones" del mundo interior. Es decir, el expresionista traduce sus vivencias más íntimas, sus propias pasiones interiores, aunque tenga que desarticularlas de la naturaleza exterior. En este sentido, el e. ha supuesto el primer paso hacia el surrealismo (v.). Como ha dicho con precisión Elise Richter, "expresionismo es la reproducción de representaciones o de sensaciones provocadas en nosotros por impresiones externas o internas, sin que entren en consideración las propiedades reales de los objetos que suscitan tales impresiones... El arte expresionista no se ocupa de lo objetivamente presente... Ofrece el pensar y el sentir subjetivo sobre las cosas, presentes en la conciencia especulativa... Lo que ve son imágenes lanzadas desde el interior al espacio, como por una linterna mágica".La finalidad de este movimiento (quizá, entre los movimientos de vanguardia, el que ha triunfado más ampliamente en sus diversas manifestaciones estéticas) ha sido la de expresar la verdad subjetiva de los sentimientos hasta convertir la obra del escritor en el reflejo de su propia pasión íntima. De ahí el que haya sido, por encima de todo, antes incluso que un movimiento artístico, una tendencia espiritual, representativa sin duda de una "generación beligerante" (la de la segunda década del s. xx) que lleva a la literatura su angustia personal y sus inquietudes religiosas y sociales, mediante una exacerbada afirmación de la personalidad, en clara oposición a las circunstancias ambientales.De ahí que su radio de acción haya sido mucho más amplio que el de cualquier otro movimiento o corriente estética: de las artes plásticas pasó a la literatura, especialmente al ensayo y a la novela y, sobre todo, al teatro, para extenderse también al cine (V. CINEMATOGRAFÍA I, 3) y a la música. Y, como curioso contraste, es preciso advertir que el término expresionismo, pese a su gran aceptación, no ha tenido el apoyo popular, quizá porque, a diferencia del impresionismo, que pintaba gentes y paisajes "con la vista", en medio de una riqueza de luces y colores deslumbrantes, el e. trataba de captar realidades íntimas o sustanciales "con el alma". En este sentido, no se puede olvidar que las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud (v.) influyeron no poco en el proceso evolutivo del e., principalmente en Alemania y Austria, por lo que esta tendencia se ha considerado, a veces incluso de un modo especial o restringido, como el periodo "moderno" del arte germánico. Con razón se ha podido decir que toda la nueva generación alemana, entre 1910 y 1933, fue expresionista o estuvo influida por el e."El estilo expresionista, observa Guillermo de Torre, rompe con el naturalismo anterior y viene a reanudar otras corrientes más genuinas (gótico, barroco)... El expresionismo, antes que otra cosa, supone una mutación óptica, un cambio de modo de ver: tiende a visualizar lo eterno y deja de lado el mundo de las apariencias; tiende más a lo ideológico, a la imaginación, al ensueño"... Como ha dicho Westheim, la misma palabra expresión significa la voluntad activa de penetrar la naturaleza con el espíritu, proyectando en ella el temperamento, el estilo del artista. Eso explica muy bien que el lenguaje expresionista (cortado, casi telegráfico, reiterativo o estático, lírico o abundante en monólogos interiores) rompa con la sintaxis lógica del razonamiento, porque no trata de narrar, sino de ahondar en el mismo ser las raíces más puras de sus sentimientos. Y esto explica también que, con frecuencia, la imagen se convierta en el instrumento libre y móvil de la expresión y que la acción sea, a veces, caótica, abrupta o en extremo sorprendente; en este sentido el imaginismo (v.) contribuyó poderosamente al desarrollo del e. Reacción contra el simbolismo (v.), el impresionismo y el objetivismo naturalista, el e. pretende manifestar las sensaciones internas y a la vez mostrar un espíritu de crítica y de protesta contra las costumbres y los módulos del mundo presente, recogiendo en tal sentido no pocas reivindicaciones de orden social, por lo que ha podido hacer, sobre todo, del teatro su gran campo de acción y de tanteo experimental.Influencias y antecedentes. Como todo movimiento estético, ha recibido muy diversas influencias anteriores, ya desde el s. xix, y concretamente, de pensadores y escritores de la talla de Nietzsche (v.), Dostoievski (v.), Strindberg (v.), Ibsen (v.), Kierkegaard (v.), Simmel (v.), Martin Buber (v.) y Rudolf Steiner, entre otros. De otro lado, podría establecerse, observa Guillermo de Torre, un curioso paralelismo entre las fechas que señalan los anales expresionistas y los principales acontecimientos politicosociales de esos mismos años: 1905, 1914, 1919, 1933...También se pueden considerar como verdaderos antecedentes del e. algunas obras anteriores a este movimiento: así, p. ej., y de modo concreto, el drama de Frank Wedekind (1864-1918) Frühlings Erwachen (Despertar de primavera), publicado en 1891 y representado en 1906; y algunas obras del ya citado Strindberg: Till Damaskus (A Damasco), 1898; Dr¿imspelet (Una comedia de ensueño), 1902, y Spáksonaten (La sonata del espíritu), 1907. Como precursor del e. poético puede considerarse también al norteamericano Walt Whitman (v.), en su famosa obra Leaves of Grass (Briznas de hierba).Desarrollo histórico. Sin embargo, la historia del e. literario (viva y rica en contradicciones, que acaba con el naturalismo anterior y que, inspirada en el gótico y el barroco, parece devolver a Alemania su genuina tradición artística, aunque por nuevos cauces que rompen violentamente con la civilización burguesa de la época) se extiende, genéricamente, entre 1910 y 1933.Se han señalado, dentro del movimiento expresionista, dos tendencias muy acusadas: la una, de carácter literario y plástico, representada por la revista y galería de arte berlinesa "Der Sturm", desde 1910; y la otra, acentuadamente política y social, cuyo órgano fue la rev. "Die Aktion". Varios críticos opinan que en el drama Der Sohn (El hijo), 1914, de Walter Hasenclever (1890-1940), se produjo como "una segunda oleada" del e. Más tarde, los a. 1919 y 1920 señalan, respectivamente, un final de la primera etapa y el comienzo de la segunda etapa del movimiento expresionista. Por último, la "nueva objetividad", que aparece en 1927 y alcanza hasta 1933, la cual, bautizada por Gustav Hartlaub y difundida por Franz Roh (en un interesantísimo libro, pronto y bien traducido al español con el título de Realismo mágico, 1926), se ha considerado por algunos como una especie de neorrealismo (v.) y, por otros, como una regresión.Poesía. Entre los poetas expresionistas más significativos, se puede citar al muniqués Johannes Becher (n. 1891); al berlinés Gottfried Benn (v.), también autor de novelas, cuentos y ensayos; al triestino Theodor Dáubler (1876-1934); al vienés Albert Ehrenstein (n. 1886), lírico y prosista; a los silesianos Georg Heym (18871912) y Kurt Heynicke (n.1891), este último también novelista y dramaturgo; al alsaciano Ernst Stadler (18831914); al salzburgués Georg Trakl (1887-1914); al checo Franz Werfel (1890-1946), asimismo dramaturgo y novelista, entre otros varios; ya en el periodo de la llamada "poesía obrera", a Gerrit Engelke (1892-1918) y Alfons Petzold (1882-1923). Dentro de la literatura española, hallamos algún eco expresionista, p. ej., en algunos poemas de Dámaso Alonso (v.).Prosa. De los prosistas de lengua germánica, cabe destacar a Arnold Zweig (n. 1887), Leonhard Frank (n. 1882), Alfred Dóblin (n.1878), Kasimir Edschmid (conocido como Eduard Schmid; n. 1890) y, muy especialmente, al gran novelista checo de lengua alemana Franz Kafka (v.), cuya obra, trágica e inquieta, se relaciona con el e. También, en cierto modo, algunas obras de Rubiner, Gol], Strasser, Weiminger, Wassermann (1873-1934), Hermann Hesse (v.), en La ruta interior, y Gustav Meyrinck (1868-1932), en la novela Golem. En otras literaturas, la trilogía USA (Paralelo 42, 1919, La gran moneda), de John Dos Passos (v.), fiel reflejo de la vitalidad norteamericana; o, dentro de la literatura española, otra trilogía de Pío Baroja, v. (La busca, Mala hierba, Aurora roja), desgarrada pintura del suburbio madrileño plenamente lograda con técnica de fuerte e.Teatro. Pero es el teatro expresionista el que merece una especial mención, porque renovó la visión de la escena. Tras los antecedentes citados de Wedekind y Strindberg, hay que tener muy en cuenta a Heinrich Lautensack (1881-1919); de modo especial, a los "activistas": los alemanes Toller (1893-1939), Becher (1891-1958), Hasenclever y, sobre todos, Georg Kaiser (1878-1945), creador de un teatro de ideas -El mendigo, De la mañana a la medianoche-, y al norteamericano John N. Lawson, que pretendían una sociedad nueva y mejor. También a los "místicos" o "irracionalistas", entre los que se cuentan los alemanes Sorge (1891-1916), Unruh (n. 1885), Werfel (1890-1945); y los norteamericanos O’Neill (v.) -Days without End (Días sin fin), Emperor Eones (El emperador Jones)- y Elmer Rice (n. 1892) -The adding machine (La máquina de calcular)-, muy partidarios del psicoanálisis y de las innovaciones escenográficas; y otros como Sternheim (1878-1942), Edschmid y Kornfeld (18881942). Mención aparte merece Bertolt Brecht (v.), cuyos dramas -Mutetr Courage und ihre Kinder (Madre Coraje), Der kaukasische Kreidekreis (El círculo de tiza caucasiano)-, sociales y expresionistas, son una sátira demoledora. En las literaturas latinas, se puede destacar algún rasgo de existencialismo intelectualista y expresionista en Pirandello (v.) -Se¡ personaggi in cerca d’autore (Seis personajes en busca de autor)- y, sobre todo, en los esperpentos de Valle Inclán (v.), con los que ha logrado, sin duda, el más fuerte e. de la literatura universal.V. t.: VANGUARDISMO.JOSÉ ANTONIO PÉREZ-RIOJA,
BIBL.: H. BAHR, Expressionismus, Munich 1920; F. ROH, Realismo mágico. Post-expresionismo, Madrid 1926; R. E. MODERN, El expresionismo literario, Buenos Aires 1950; J. E. CIRLOT, Del expresionismo a la abstracción, Barcelona 1955; 1. BRUGGER, Teatro alemán expresionista, Buenos Aires 1959.
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