Évora.arte. ARTE
Categoria:
Arte
Ciudad portuguesa, capital de la provincia homónima, con 24.144 hab. en 1960.É., metrópoli meridional de la nación, fue la Ebora o Liberalitas Julia del Imperio romano, etapa de la que procede su más notorio monumento. Es el templo romano dedicado a Diana, soberbia construcción de fachada exástila, de la que por fortuna permanece un frente completo, con columnas corintias de 7,68 m. de altura y 1 m. en el diámetro mayor de fuste, resultando el monumento de esta índole más completo de la Península. Le sigue en importancia la catedral, gran templo comenzado en 1186, pero que todavía se obraba en 1282. Estas fechas bastan para considerarla de iniciación románica, pero de prestancia gótica, ayudada por su triforio y sus arcos muy apuntados. Aparte el Apostolado gótico de la portada principal, otras muchas piezas son notables en esta iglesia, como el Santuario, todo él de mármoles varios, obra de Ludovici, el arquitecto del monasterio de Mafra, el Batisterio, con reja debida a Antonio Fernandes, a partir de 1529, y el sepulcro del fundador de la sede, D. Pedro, del s. xiv. Otras dos insignes iglesias de É., las de S. Francisco y S. Juan Evangelista, así como el gracioso Palacio de D. Manuel, merecen especialísima mención por sus arcos de herradura geminados, que por hallarse ornamentados en estilo manuelino, arrojan la más feliz simbiosis del mudéjar peninsular con el estilo lusitano nacional por antonomasia, resultando raras muestras del dominio de esta forma arquitectónica morisca en periodo tan avanzado del arte portugués. Por lo demás, É. es la ciudad de los bellos y sugerentes claustros, como el cuatrocentista de N. S. de Espinheiro, y el cincocentista del Convento de S. Elena do Monte Calvario. Entre las construcciones civiles, importan referirse al noble Palacio del Card. D. Enrique y a las torres de la muralla fernandina y al adyacente acueducto llamado da Agua da Prata, obra del reinado de Juan III. La preciosa ciudad es abundante en otros muchos monumentos de singularísimo interés, iglesia de S. Antáo, ermita de S. Braz, convento de la Cartuxa, etc., y no ha de olvidarse, en una posible visita, el Museo Regional, establecido en el antiguo Palacio episcopal.J. A. GAYA NUÑO.
BIBL.: C. DAVID, Évora, Oporto 1952.
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