Europeísmo. Instituciones Europeas. POLÍTICA
Categoria:
Política
Ideas generales. Con justeza se han colocado las bases de Europa en la herencia cultural grecorromana y en el cristianismo. No obstante, esta larga tradición, es sólo en la segunda mitad de la Edad Media cuando comienza a surgir la idea de una unidad europea, precisamente como reacción contra el peligro de fraccionamiento que supusieron los incipientes nacionalismos. La obra de S. Tomás (De regimene Principum, 1266), De Dante (De Monarchia, principios del s. xiv), de Dubois (De recuperatione Terre Sancte, 1305), constituyen los primeros proyectos organizativos.Constituidos los Estados nacionales desde finales del s. xv, tales planes fueron olvidados durante siglos, si bien nunca desapareció en Europa ese sentimiento de común pertenencia. Desde esos Estados nacionales se realizó la enorme expansión cultural hacia occidente que hizo de las tierras americanas una prolongación de Europa, y, en general, la expansión colonial y de poder que dio al mundo una visión europeo-céntrica. El ius gentium se identificó con el ius publicum europeum; cultura europea y civilización, Europa y Mundo quedaron así equiparados.No es meramente casual, por tanto, el dato de que sólo se pueda hablar de un movimiento europeísta a partir de la Sociedad de Naciones (Plan Briand de federación europea), ya que sólo en la relativa universalización de esta organización captaron los Estados europeos su singularidad. Mas el desvío voluntario de los Estados Unidos de América de esa organización la convirtió de hecho, por lo menos, en un organismo tan europeo como universal. Sólo más tarde, en la segunda posguerra mundial, surgirían aquellos factores que hicieron posible el movimiento de unificación europeo. Entre ellos podemos contar los siguientes: a) Intensificación del fenómeno de universalización de la organización internacional, y, en contrapartida, regionalización a diversos planos. b) Aparición de grandes centros de poder fuera de Europa. c) Avance tecnológico que coloca a la mayor parte de los Estados en una forzosa situación de interdependencia. d) El hecho de la II Guerra mundial como factor de debilitamiento y de división intraeuropea.Al margen de esto, y en el periodo que corre entre las dos Guerras mundiales, surgió un fuerte movimiento de opinión que iba a actuar con eficacia en la segunda posguerra. Tal movimiento fue iniciado y animado por el conde R. Coudenhove-Kalergi con su libro Paneuropa, aparecido en 1923. La organización constaba de "grupos nacionales" y tenía como programa la creación de los "Estados Unidos de Europa".El movimiento unificador después de la II Guerra mundial. La idea inicial de Roosevelt (v.) era la alianza con la URSS como la mejor garantía de paz universal; no había lugar, pues, en ella a una formación de Estados europeos como organización separada. Más aún, se oponía, ya que en esa política del Mundo unificado (one World) era pieza fundamental del entendimiento con la URSS, la aceptación por los Estados Unidos de una Europa dividida. Sólo la imposibilidad práctica ulterior de llegar a ese entendimiento (guerra fría) hizo entrar en la esfera de lo posible la organización de Estados europeos como unidad (v. COEXISTENCIA). Nadie como Churchill (v.) entendió la correlación íntima en que se encontraban ambas cuestiones (Plan de 1943 sobre una confederación europea, discurso en Fulton en el que por primera vez se utilizó la expresión "telón de acero", conferencia en Zürich en septiembre de 1947). La idea básica de su plan era una Europa confederada conectada con Norteamérica a través de Inglaterra. Frente a ella, el movimiento federalista europeo propugnaba la creación de un Estado Federal (v. CONFEDERACIÓN DE ESTADOS; FEDERALISMO III). Otros muchos hombres habían de ser señalados también aquí; entre ellos los de A. De Gasperi (v.), K. Adenauer (v.), M. Schuman, etc.Proceso organizativo. Los distintos intentos de organización han dado lugar a una floración de organizaciones u organismos europeos que no son necesariamente ejemplo de vitalidad, sino a veces, por el contrario, de debilidad. Tanto en su estructura como en sus fines, tales organizaciones responden a dos concepciones distintas: a) la de mera coordinación; y b) la de integración, que implica transferencia de competencias de los Estados a la organización o instancia internacional.a) Al primer grupo pertenecen la mayor parte y son: La Organización europea de cooperación económica (OECE), 1948, transformada en 1961 en OCDE (v.) con el ingreso de Norteamérica y Canadá, y del Japón en 1963; Asociación europea de libre comercio (EFTA; v.), creada en 1958 por Inglaterra como oponente del Mercado Común, en el que ese país entonces renunciaba a entrar por su intención y propósito integrador; Unión europea occidental (UEO), 1948; Organización europea para la investigación atómica (CERN), 1953).La principal de todas las de esta categoría es el Consejo de Europa (v.), verdadero lugar de encuentro de la mayor parte de los Estados europeos occidentales y cuyo propósito básico es fomentar la unión entre estos Estados sobre la base de las libertades democráticas y el respeto a la regla de Derecho. Esta organización, a su vez, ha dado lugar a la creación de otros dos organismos, la Comisión y el Tribunal de los Derechos del Hombre sobre la base de la Convención Europea de los Derechos del Hombre.b) De mayor significación e importancia son las organizaciones de integración: Comunidades europeas (v.), Comunidad europea del carbón y del acero (CECA; v.), Comunidad económica europea (v.), Comunidad europea de energía atómica (Euratom). Todas ellas constituidas sobre la idea de la trasferencia parcial de competencias ejercidas desde instituciones internacionales; es precisamente esta parcialidad en la integración uno de los problemas mayores con los que ha de enfrentarse en el próximo futuro el proceso de integración. Una política energética global sólo puede ser llevada racionalmente a escala europea si se integran sectores como el eléctrico o el de combustibles líquidos que todavía no lo han sido. Sin resolver está igualmente el problema de la responsabilidad política en las decisiones comunes de los Estados miembros, o el de la oposición de intereses entre países con un amplio sector de economía agraria (Francia) e industrial (Alemania), o, finalmente, el de la política monetaria o coyuntural respecto de las cuales el Tratado del Mercado Común se contenta con consignar que los Estados miembros consideren estos problemas como cuestiones de interés común (art. 103).Aunque la OTAN (Organización del tratado del Atlántico norte; v.), no es estrictamente una organización europea, merece ser citada aquí no sólo por pertenecer a ella la mayor parte de los Estados europeos occidentales, sino también por haberse creado sustancialmente en defensa de Europa frente al peligro comunista.En Europa occidental merecen mención también dos organismos regionales como formaciones periféricas: el Pacto balcánico y el Consejo de los países escandinavos. El primero fue creado por Yugoslavia, Grecia y Turquía como frente común contra la amenaza comunista, pero hoy puede ser considerado prácticamente como extinguido. El segundo ha sido y continúa siendo cauce de amplia colaboración entre esos países en aspectos culturales, económicos, sociales y jurídicos.El contrapunto a estas organizaciones, europeas occidentales se encuentra en el Consejo de asistencia económica mutua (COMECON; v.), fundado en 1949, y que, al menos hasta la reforma de 1955-56, sirvió de instrumento de explotación de las economías de los países satélites en favor de la URSS. En el específico campo militar, a la OTAN se opone el Pacto de Varsovia (v.).Perspectivas de futuro. Según quedó insinuado, el fenómeno de unificación europea presenta una íntima relación con la paz mundial; pero, curiosamente, la experiencia de los 25 años de posguerra no prueban que esa paz general sea un factor positivo de integración en Europa. De probar algo sería más bien lo contrario. El "equilibrio en el terror" atómico, en su inestabilidad, ha hecho imposible una guerra local en Europa; por otra parte, la "colaboración bipolar" de las dos superpotencias ha significado una distensión intraeuropea y pérdida de un interés inmediato en los Estados por acelerar la integración.En la valoración de las perspectivas de futuro de este proceso integrador deben ser tenidos en cuenta los siguientes elementos:El movimiento de unificación inicial (Plan Schuman) tenía como principio basilar la puesta en común de materias primas de significación bélica (carbón y acero)... pero de guerras pasadas. Si psicológicamente la idea era justa, no lo era tanto como anticipadora de futuro. En las circunstancias de 1950 la guerra había dejado de ser posible entre Francia y Alemania.Los tratados comunitarios se basan en el principio de un automatismo en la integración que las realidades actuales han colocado en tela de juicio. La "europeización" de determinados sectores económicos no arrastra al resto. Las soberanías estatales siguen siendo muy vivas y el elemento político prevalece sobre la conveniencia o racionalidad económica.Por otra parte, algunos de los Estados a integrar tenían hipotecada su libertad de acción con problemas particulares que los demás no han considerado como necesariamente comunitarios (colonias francesas, reunificación alemana).Finalmente, la influencia de la relación bipolar EsteOeste sobre la integración europea es notoria. Fue el Plan Marshall el golpe inicial decisivo que puso la integración en marcha. Pero conflictos como los de Suez y Vietnam o los casos de Hungría o de Checoslovaquia han puesto demasiado en claro los condicionamientos de la política europea de los Estados Unidos. De otro lado, el enfeudamiento de la economía europea a la norteamericana muestra bien el carácter ilusorio de algún Estado (Francia gaullista con pretensiones hegemónicas dentro de Europa) o de algún sector doctrinal (federalismo europeo) de hacer de Europa una Tercera Fuerza que rompiera el bipolarismo de los dos Supergrandes. Ahí Europa ha sido y, desgraciadamente por ahora seguirá siendo, más bien objeto que sujeto activo de política.Principales Instituciones europeístas existentes en España. Asociación Española de Cooperación Europea (Madrid). Instituto de Estudios Europeos (Barcelona). Instituto de Estudios Europeos (Zaragoza). Centro de Estudios Europeos (Pamplona). Fundación Europea Dragan (Palma de Mallorca). Sección Española de la Association Européenne des Enseignants. Centro Europeo de Documentación e Intercambio (CEDI).V. t.: EUROPA V.CARLOS VECINO.
BIBL.: De entre la gran cantidad de obras acerca de los diversos aspectos que encierra este vasto tema, podemos destacar: G. A. C. BELIAARS, Bibliographie historique et culturelle de Pintégration européenne, Bruselas 1957; M. FAUCHER, Bibliographie européenne, París 1964; L. L. PAKLONS, Bibliographie européenne, Brujas 1964. Publicaciones jurídicas: COMMUNAUTÉS EUROPÉENNES, Publications juridiques concernant Pintégration européenne, Luxemburgo 1962; R. PINTO, Organisations européennes, París 1965; P. REUTER, Organisations européennes, París 1965; A. H. ROBERTSON, European Institutions; cooperation, integration, unification, Londres 1959; L. BENAVIDEs, Europa, unidad política, "Nuestro Tiempo" n° 36, junio 1957, 661-687; G. GUERON, R. COHEN, 1. MEYER, Educación sin fronteras, Barcelona 1970; 1. MARTíN RAMIREZ, La Escuela Europea, Madrid 1971; ISTITUTO PER LA COOPERAZIONE UNIVERSITARIA, Pro e contro PUniversitá Europea, Milán 1970; W. HALLSTEIN, La Europa inacabada, Barcelona 1971.
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