Europa. Prehistoria, Arqueología y Etnologia. HIST.
Categoria:
Historia
Paleolítico. Los más antiguos representantes de los homínidos que conocemos en E. pertenecen al grupo de los arcantropinos, en el que también se hallan incluidos los pitecantrópidos. Estos hallazgos son la mandíbula de Mauer, cerca de Heidelberg, el llamado hombre de Vertesszíjllos (Hungría) y el importante fósil descubierto en 1971 en la Grotte de 1’Arago (Tautavel, Francia) por el prof. H. de Lumley y que corresponde al macizo facial de un arcantropino. Más numerosos son los hallazgos correspondientes a los llamados preneanderthales -Montmaurin (Francia) y Steinheim (Alemania)- y presapiens -Swanscombe (Inglaterra) y Fontechevade (Francia)A éstos corresponden industrias del Paleolítico inferior, representado en su primera fase por la industria de cantos rodados, generalmente de cuarcita: pebble culture. El abbevilliense está presente en forma pura prácticamente sólo en el Somme. El achelense (v.), en cambio, goza de una amplísima difusión en toda E., alcanzando el punto culminante de sus realizaciones técnicas con el micoquiense. Paralelamente existen industrias sobre lascas, como el clactoniense, poco extendido, y el tayaciense. Se añade con frecuencia el levalloisiense, aunque como industria independiente está sujeto a crítica por varios autores.El Paleolítico medio o musteriense (v.) está ampliamente representado en E., tanto por los hallazgos de numerosos fósiles humanos neanderchaloides como por los de la industria. Se conoce con cierta precisión en Francia (V. FRANCIA 11I), donde la presencia de un musteriense de tradición achelense lo relaciona técnicamente con el Paleolítico inferior. El Paleolítico superior está protagonizado por el Homo sapiens. Éste puede subdividirse en E. en dos grupos diferenciables por su estatura y grado de robustez: los hombres de Cro-Magnon (v.) y los de Chancelade. Existirían también negroides como los de Grimaldi. Desde el punto de vista de las industrias, la más antigua sería el auriñaciense-perigordiense. Su primera fase, el castelperroniense, se encuentra sólo de forma pura en el Périgord (Francia). El auriñaciense (v.) típico, con sus hojas estranguladas, se halla en los Balcanes, E. Central y Occidental. El gravetiense cuenta sus principales centros en E. Meridional y Occidental. El auriñaciense-perigordiense es sucedido por el solutrense (v.), que refleja en. toda E. Central y Occidental un mundo diferente. Su extensión abarca hasta Crimea. Su característica principal es el retoque plano invadiente y la aparición de auténticas puntas de flecha, que suponen el conocimiento del arco. Su origen es muy debatido, y es el solutrense, en buena parte, sincrónico del perigordiense-auriñaciense. La última de las industrias principales del Paleolítico superior el es magdaleniense (v.), correspondiente a los episodios más avanzados de la glaciación Würm. Su principal característica es el desarrollo de la industria del hueso (arpones, azagayas, bastones de mando) y se le encuentra en toda E. Occidental y Central. Prácticamente llega a unificar culturalmente un área muy vasta. La actividad de los magdalenienses se centraba en la caza de los grandes animales del Würm y se desplazaban siguiendo, posiblemente, los rebaños.El arte rupestre (v.) cuaternario es la expresión estética de las creencias e ideología de los cazadores del Paleolítico superior (v. vi). Tras el descubrimiento de Altamira (v.) por Marcelino de Sautuola en 1879, los hallazgos se han multiplicado, abarcando Francia centromeridional y la región cantábrica española (v. ASTURCÁNTABRA, REGIóN ii). El tiempo ha demostrado el carácter europeo occidental de este arte con sus extensiones al centro y sur de España e Italia meridional (v. ESPAÑA V; ITALIA III). El arte mueble paleolítico se extiende además hacia E. Central y Oriental. Este arte mueble se manifiesta en los pequeños objetos grabados o esculpidos que se encuentran en los yacimientos paleolíticos.Mesolítico. El hecho de que el arte cuaternario se extienda de modo fundamental en E. Sudoccidental responde a los factores climáticos que en la última glaciación hacían prácticamente inhabitables extensas regiones de E. Septentrional. La desaparición del clima de la última glaciación, la de Würm, y la consiguiente retirada o extinción de numerosas especies animales (mamut, rinocerontes, renos) de los que se alimentaba la humanidad paleolítica, llevó a un cambio de las condiciones de vida que se refleja en la cultura material con un empobrecimiento del utillaje. Nos encontramos ante una etapa de transición, auténtica Edad Media de la Prehistoria, denominada Mesolítico (v.). La tradición magdaleniense sigue en Francia y en , la España cantábrica con aziliense (v.). En el Mediterráneo, las antiguas técnicas perduran con el epigravetiense. En las regiones atlánticas, grupos humanos recolectores y consumidores de mariscos se manifiestan con unas industrias pobres arcaizantes, que aparecen mezcladas a los restos de sus comidas acumuladas en enormes concheros (v.) y que se extienden del Báltico a Portugal.En esta etapa mesolítica, desarrolla sus primeras fases el arte rupestre del Levante español (v.), que refleja un espíritu diferente del que movía al artista paleolítico. Perdura hasta fases muy avanzadas.Neolítico. En el Próximo Oriente se produce, en el VII milenio a. C., la revolución económica del Neolítico (v.), que transforma la actividad cazadora-recolectora de la humanidad en una economía de producción, origen del actual sistema de subsistencia de la especie humana. Los grupos humanos desarrollan el cultivo de gramíneas y la domesticación de animales. El paso del Neolítico a E. es difícil de situar cronológicamente. En E. Occidental, las primeras manifestaciones corresponden a los yacimientos con cerámicas impresas, muy elaboradas, con fechas de radiocarbono del V milenio a. C. Lógicamente su antigüedad es mayor en el Egeo, con cerámicas incisas con motivos de líneas y puntos. El Neolítico acaba por extenderse a toda E., destacando los círculos culturales de Chassey-Cartaillod y Michelsberg en Francia, de Windmill-Hill en Inglaterra, el grupo almeriense en España (v. EL ARGAR, CULTURA DE). En E. Central y Oriental penetra la colonización neolítica por los Balcanes hasta la llanura del Danubio. De gran personalidad es el grupo del bajo Danubio y sur de Rusia, como la cultura de Cucuteni (Rumania) y la de Tripolje, en el valle del Dnieper, de agricultores y ganaderos que habitan en poblados. A través de E. Oriental llegan a las comunidades europeas el perro pastor y el caballo asiático de escasa talla. En E. Central se desarrolla el círculo de la cerámica de bandas que ocupa el Alto Danubio y valle del Rin. Más al norte queda el Neolítico nórdico que se superpone al mundo mesolítico del maglemosiense y que tiene formas culturales cercanas al campiñiense (v.) franco-holandés. En las regiones septentrionales perdura mucho tiempo este mundo neolítico.Edad del Bronce. En el III milenio a. C. empieza a propagarse hacia Occidente una fuerte corriente cultural propia del Mediterráneo oriental, caracterizada por el rito funerario consistente en tumbas colectivas de tipo megalítico y el aprovechamiento de los metales. La vida en poblados experimenta un aumento considerable, y las relaciones sociales se complican acentuando la estratificación en clases. La tesis tradicional ve una rápida expansión hacia Occidente del mundo megalítico oriental. Estas manifestaciones de la primera fase de la Edad del Bronce (v.) o Eneolítico logran un gran apogeo en las costas atlánticas, de modo que puede hablarse de una auténtica comunidad entre esas costas durante toda la Edad del Bronce. La prospección de los metales, cobre y más tarde estaño, es motor fundamental de las relaciones culturales en ese periodo y se produce una auténtica diversificación durante toda la Edad del Bronce que pone las bases de la división europea en pueblos. La etapa siguiente del Bronce antiguo supone para E. la creación de grandes centros metalúrgicos (Argar, Aunjetitz). En el Bronce medio se difunden las técnicas metalúrgicas y se produce una diversificación en el repertorio de realizaciones materiales. Ya en esta etapa y en la siguiente del Bronce final, con un mecanismo no suficientemente explicado, los pueblos indoeuropeos (v.) se extienden hacia el centro y occidente con un ritual funerario de incineración y el caballo como medio normal de transporte. En el s. viit a. C. llegan al extremo occidental, produciendo los cambios descritos como primera Edad del Hierro (v.) o Halltatt (v.). Debemos tener en cuenta que, durante la Edad de los Metales (v.) el Egeo y algunas zonas han alcanzado la Historia.Edad del Hierro. Con la Edad del Hierro, el centro de gravedad de la civilización tiende progresivamente a desplazarse hacia occidente, de tal manera que en esta época el hálito civilizador oriental pasa a manos de los griegos (s. viii a. C.) y con ello por vez primera a E. (v. v 1). A partir de entonces, y gracias a las relaciones comerciales de los mundos griego y semítico, la civilización se extiende hacia el occidente mediterráneo, fenómeno al que coadyuvan en gran manera las fundaciones coloniales griegas de Sicilia y Magna Grecia y las semíticas de Sicilia, Cerdeña, norte de África y península Ibérica.Mientras tanto, la E. continental conoce un tipo de civilización que, basado aún en gran parte en la metalurgia del bronce, entra paulatinamente en una cultura cuya base tecnológica se hallaba centrada en la siderurgia. Esta, con el consiguiente abaratamiento de los productos utilitarios, contribuye grandemente a la elevación del nivel de vida de las capas sociales más desfavorecidas. La Edad del Hierro europea se caracteriza por presentar un tipo de estructuras sociales basadas en la existencia de dos grandes grupos en la población, uno de ellos formado por la aristocracia terrateniente y el otro, por el bajo pueblo integrado básicamente por agricultores. Es el tipo de sociedad que describe Hesíodo para la Grecia de época arcaica. Las diferencias sociales expuestas se documentan, además de en los textos de los escritores antiguos, en las diferencias de tipo funerario que se aprecian en las tumbas de una y otra clase social.Para la primera Edad del Hierro, o periodo de Hallstatt, se señalan diversas áreas culturales que abarcan desde el norte de España hasta el mar del Norte y desde el norte de Francia hasta Hungría. El sustrato étnico de esta cultura fue una rama de los indoeuropeos que, partiendo del centro de E., se extendió hacia occidente en continuadas y permanentes emigraciones. La cultura inaterial de este periodo ofrece el panorama de una sociedad dirigida por una aristocracia guerrera que habitaba oppida fortificados entre los que destacan los de la Heuneburg situado en la región del bajo Danubio, área de Sigmaringen, y el del Mont Lassois, en el alto Sena, cerca de Chátillon, entre Troyes y Dijon. El primero de ellos es de excepcional importancia, pues recibió a partir del s. vi a. C. las influencias civilizadoras mediterráneas merced a rutas comerciales no bien determinadas, ya que se discute si sería a través de Marsella, el Ródano y el Saona, o, a través de los Alpes, procediendo de la zona etrusca. Este oppidum posee además una muralla hecha con una técnica de encofrado de madera y adobe, y torres rectangulares, que demuestran la influencia de una poliercética totalmente griega. El ritual funerario de este periodo es la incineración e inhumación de las cenizas dentro de urnas, por lo que a los cementerios de este periodo se les ha llamado urnenfelders o campos de urnas (V. URNAS, CULTURA DE LAS).Existen, sin embargo, grandes tumbas principescas bajo túmulo, rito heredado de la civilización de los túmulos propia de la Edad del Bronce, que perduró junto al nuevo rito indoeuropeo de la incineración, coexistiendo ambos en formas mixtas. Algunas tumbas hallstátticas son excepcionales por su riqueza, como la de Cormimboeuf en el cantón de Friburgo (Suiza), la de Gráchwill en el cantón de Berna (Suiza), el de la Garenne de SainteColombe (Francia) y, sobre todo, la de Vix, que contenía una crátera broncínea de 1,64 m. de altura, decorada con frisos de guerreros y asas con forma de volutas representando cabezas de Gorgonas. Acompañaba a una princesa hallstáttida enriquecida seguramente por el comercio con Marsella o con Etruria. Todo parece indicar que uno de los productos más importados por el centro de E. en este periodo fue el vino, como señalan las cráteras, las hidrias, las copas cerámicas, etc. A cambio, es seguro que ofrecían materias primas, sobre todo el estaño, cuya explotación estaba controlada por los fenicios, que dominaban el estrecho de Gibraltar. Así, el preciado metal, llegaba a Marsella y al occidente griego a través de la vía terrestre del Sena-Ródano, evitando la ruta fenicia. Esta fue una de las causas de la prosperidad de la Borgoña en la primera Edad del Hierro. La cultura de Hallstatt, y con ella el conocimiento de la tecnología del hierro, se extendió hacia la península Ibérica a través del pasillo languedgciano, creando fuertes centros con personalidad muy marcada en Cataluña (donde se conocen bien las necrópolis y bastante mal los habitats), Valle del Ebro y Bajo Aragón. Son importantes las estaciones de Agullana, Cortes de Navarra, El Redal, Roguizal de Rullo, Roques de Sant Formatge, entre otras. Por lo que a Gran Bretaña se refiere, se aprecian migraciones hacia el s. vi a. C. con las primeras aportaciones, muy reducidas, de utillaje de hierro. Hasta el s. v no empezaron las migraciones célticas llegadas de los Países Bajos y del norte de Francia.La Edad del Hierro en Italia se inició hacia el s. Ix, muy prematuramente con respecto al resto de E. Se caracteriza por la existencia de dos grandes grupos, uno incinerador y otro inhumador, a ambos lados de una línea imaginaria que iría de Rímini a Roma. En el primer grupo destaca la cultura de Vilanova, llamada así por una necrópolis hallada en dicho suburbio de Bolonia. Está repartida por la Lombardía, la Emilia, la Toscana y el Lacio. Su base económica se encontraba en la agricultura y en la industria metalúrgica, cuyos productos se exportaron en cantidad. El grupo norteño se caracteriza por el uso funerario de la urna bicónica, cubierta frecuentemente por un yelmo metálico o de terracota, mientras que en el Lacio las urnas adoptan forma de cabaña rectangular con representaciones esquemáticas de los detalles. A partir del s. vli, el villanoviano recibió las influencias orientales a través de griegos y fenicios dando lugar, el sustrato autóctono y las influencias culturales nuevas, a la cultura etrusca (V. ETRUScos ii) que, según Heródoto, estaría también basada en la llegada de un nuevo stock racial procedente de Lidia (Asia Menor). Paralelas a la cultura villanoviana son las de Golasecca y de Este, con fuerte personalidad propia. La Italia del Este, con culturas inhumadoras, se caracteriza por las civilizaciones de "las tumbas en fosa" que se extienden por la Calabria y la Campania y que influenció al grupo del Lacio. La cultura de Novilara, por su parte, ocupa los Abruzos y las Marcas, es decir, las regiones del Samnium y de la Umbría. Fue agrícola, pero con una fuerte base guerrera, como lo demuestra la presencia de armas en abundancia dentro de sus tumbas. La Apulia tuvo una cultura mezclada al parecer con elementos ¡lirios. La colonización de sus costas por los griegos tuvo gran influencia en el interior del país. Los muertos eran inhumados bajo túmulo o en cistas.A partir del s. v a. C. debuta la segunda Edad del Hierro, llamada también época de La Téne (v.), del nombre de una importante necrópolis situada cerca de Neuchátel (Suiza). Dicha época se considera que acabó en tiempos de la conquista romana de las Galias, del sur de Germania y de las Islas Británicas. Corresponde a la época de auge de la civilización céltica europea, coetánea al apogeo de Grecia es de la civilización romana. La época de La Téne no presenta unos trazos uniformes dentro de la protohistoria europea ya que, de una manera diacrónica, diferentes regiones europeas entran ya en la Historia mientras que otras mantienen durante siglos formas de vida prehistóricas. Así ocurre, por ej., con la región del Lacio, fecundada culturalmente por las aportaciones etruscas y griegas y con las zonas centrales de la península Ibérica o de Francia. La época de La Téne no es uniforme para toda E. ya que mientras en algunas regiones hubo un desarrollo cultural de este tipo, en otras la evolución desde el Hallstatt siguió caminos distintos. Es lo que ocurre con el centro-oeste europeo, donde es posible hablar de un periodo de La Téne, por un lado, y lo que ocurre en la zona ibérica, donde el desarrollo cultural es completamente distinto ya que, para poner un ejemplo que afecta a algo tan importante como son los ritos funerarios (V. FUNERARIO, ARTE), mientras la zona ocupada por la cultura de La Téne es inhumadora, el área ibérica continúa con el rito hallstáttico de incinerar los cadáveres y enterrarlos en urnas.Conocemos muchos aspectos de la vida material y aun social y espiritual de los pueblos de la segunda Edad del Hierro, incluso sus nombres étnicos, debido a que atrajeron la curiosidad de los historiadores y geógrafos griegos, algunos de los cuales llegaron a conocerlos directamente, como Posidonio y Polibio. El poder tanto en las zonas célticas como en la ibérica estaba en manos de la aristocracia, formando cada poblado u oppida un Estado independiente, y siendo frecuentes las luchas entre ellos. Los habitats se hallan en puntos fácilmente defendibles, lo que indica un periodo de fuerte inseguridad. Debido a las influencias coloniales, estos pueblos, sobre todo los cercanos a la fachada mediterránea, lograron crear un arte y unas formas de vida que los sitúan de hecho, aunque en zona periférica, dentro de la cultura clásica. La estatuaria ibérica o la céltica del valle del Ródano, la escritura, la aparición de la moneda, el uso del torno de alfarero y su vinculación personal a las luchas de las grandes potencias en el Mediterráneo como mercenarios de aquéllas, hacen que tengamos que considerar a estos pueblos como poseedores de una elevada cultura que sólo será superada por el genio de Roma. Las regiones más periféricas llegarían a alcanzar un estadio cultural parecido con su integración dentro del Imperio romano. V. t.:PALEOLÍTICO; PREHISTORIA; y por países.E. RIPOLL PERELLÓ.
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