Europa. Geologia.
Categoria:
Geología
A pesar de su extensión relativamente pequeña, la constitución geológica de E. es indudablemente más complicada que la de los demás continentes, salvo Asia. A grandes rasgos pueden distinguirse cuatro principales conjuntos estructurales situados de N a S; son los siguientes: 1) el cratón fenoscándico y ruso; 2) la cordillera caledoniana; 3) la cordillera herciniana; 4) las cordilleras alpinas; 5) además, hay que considerar otros elementos estructurales no directamente relacionados con la propia evolución de estos conjuntos; son esencialmente las grandes cuencas y los grandes sistemas de bloques fracturados.Cratón fenoscándico y ruso. Está constituido fundamentalmente por un zócalo de rocas ígneas y metamórficas de edad precámbrica. Estas fueron afectadas por diversas orogenias, en tiempos anteriores al Paleozoico. Este zócalo aflora muy extensamente en Suecia y Finlandia (escudo fenoscándico o báltico) y en Ucrania; otros afloramientos se encuentran en las Hébridas. Al S del escudo fenoscándico, el zócalo se hunde suavemente debajo de una cobertera formada por terrenos principalmente paleozoicos. En vastas áreas, p. ej., en la plataforma rusa, esta cobertera no es muy potente. En otras, como en la depresión germanopolaca, lo es mucho más, y los terrenos pospaleozoicos están bien representados en ella. Lejos ya del escudo báltico, el zócalo de la plataforma rusa se hunde fuertemente hacia el nordeste, en la depresión de Pechora; hacia el sudeste, en la depresión pericaspiana. Al E de ambas depresiones, y en la zona intermedia, inmediatamente en contacto con la plataforma rusa, se levanta la cordillera de los Urales (v. ASIA Ib), de edad comparable a la cordillera herciniana europea, aunque sin tener necesariamente continuidad espacial con la misma.Cordillera caledoniana. Esta cordillera se originó en el Paleozoico inferior. Comprende la mayor parte de las Islas Británicas y Noruega. La parte intermedia se encuentra actualmente sumergida. El estilo tectónico de la cordillera, el tipo de metamorfismo y otras características recuerdan los de los Alpes, especialmente por la existencia de mantos de corrimiento de gran envergadura. En la cordillera caledoniana, la dirección general de los pliegues es NE-SO, y se advierte una polaridad transversal bastante acusada. La parte sudeste de la cordillera está constituida esencialmente por terrenos poco o nada afectados por el metamorfismo; y la parte nordeste, más interna en sentido tectónico, está constituida por la superposición de varios mantos de corrimiento, formados por terrenos metamórficos.Hay que señalar, por otra parte, que la cordillera caledoniana debió ser bastante más extensa que lo que parece actualmente. Es más que probable que existiera continuidad y continüidad entre la cordillera caledoniana del nordeste de E. y la de América, es decir, la que constituye la zona Tacónica de los Apalaches (v.) la cual está actualmente escindida por efecto de la apertura y ensanchamiento progresivo del Atlántico (v.) septentrional. Por otra parte, trazas de la orogenia caledoniana han sido reconocidas en diversos puntos de E. central y occidental; en estos casos, los elementos caledonianos fueron englobados en las cordilleras hercinianas y/o alpinas, y sus características originales han quedado más o menos enmascaradas.Cordillera herciniana. Debido a los efectos de la orogenia alpina, en unos puntos, de la fracturación antigua o reciente, en otros, o bien de la subsidencia, en otros, la cordillera herciniana aparece fragmentada en diversos elementos discontinuos. El más extenso es el hespérico, o de la Meseta ibérica; v. MESETA (Región española). Otros importantes son: el macizo Central francés; el de Bohemia; el renano, que se continúa con las Ardenas; los Vosgos; la Selva Negra; Bretaña y Cornualles. Otros elementos de la cordillera herciniana han quedado incluidos en la alpina, y sus estructuras originarias han sido más o menos intensamente modificadas, como se observa en los Pirineos y en los Alpes. A causa de dichas circunstancias, la reconstrucción de las características de la cordillera herciniana sólo puede hacerse parcialmente. Las correlaciones entre los distintos fragmentos actualmente visibles son difíciles de establecer. Sin duda, las posiciones relativas de esos fragmentos no son, en muchos casos, las originarias. Hay que contar, especialmente, con las traslaciones por efectos de fallas de deslizamiento según dirección, cuyos movimientos fueron seguramente importantes durante el pérmico (v. PRIMARIA, ERA), y en parte en épocas posteriores, en relación con la apertura del Atlántico septentrional.En primera aproximación puede reconstruirse un amplio fragmento que desde Cornualles y Bretaña se dirige al centro de E.; es la cordillera rénica o de E. media. En ella se distinguen varias zonas longitudinales. La más interesante en sentido tectónico es la Moldanúbica, representada sobre todo en el macizo de Bohemia; también pertenecen a ella la mayor parte del macizo Central francés, los Vosgos y la Selva Negra. Está constituida, sobre todo, por materiales precámbricos del zócalo preherciniano, más o menos activados en el ciclo herciniano. Caracterizan a esta zona Moldanúbica el predominio de rocas metamórficas y la existencia de numerosos plutones graníticos. Al N de la zona Moldanúbica, se halla la saxoturíngica, caracterizada por el notable desarrollo de la sedimentación devónica y del carbonífero inferior, la cual es de tipo geosinclinal y se acompaña de importantes manifestaciones volcánicas. El metamorfismo regional y la actividad magmática están bien representadas, aunque sin alcanzar el desarrollo logrado en la zona Moldanúbica. A la zona Saxoturíngica pertenecen los montes Metalíferos y parte de Bretaña, de la Selva Negra, de los Vosgos, así como varios macizos antiguos de Alemania meridional.Más al norte se halla la zona Renohercínica, caracterizada por el gran desarrollo de la sedimentación de tipo flysch en el carbonífero inferior, acompañada de escasas manifestaciones volcánicas; en la parte septentrional se advierte ya el paso de las condiciones geosinclinales a las de plataforma. A esta zona Renoherciniana pertenece el macizo esquistoso renano, las Ardenas y Cornualles. Más al norte aún se encuentra la antefosa, rellena sobre todo de la serie hullera, y a la cual corresponden las importantes cuencas de Gales, la Francobelga y del Ruhr y de Silesia.Hay que advertir que, en algunas regiones, tales como Bretaña y el macizo de Bohemia, en la cordillera herciniana han quedado incorporados también restos de estructuras de plegamiento más antiguos, formados poco antes del proceso del comienzo de la Era Paleozoica (durante la orogénesis cadomiense o asíntica). La importancia relativa de estos plegamientos no es todavía bien conocida, pero muchos autores suponen que llegó a ser comparable a la de los grandes ciclos caledoniano, herciniano o alpina.Al S de la zona Moldanúbica se encuentran otras zonas de la cordillera herciniana; están aún mal conocidas, especialmente debido a los efectos de la orogenia alpina. Probablemente, a las mismas hay que referir los materiales paleozoicos del borde sur del macizo francés (Montagne Noire y Cévennes), de la zona axial pirenaica, del macizo catalán y de otros puntos de E. meridional. Las relaciones de la Meseta con la cordillera rénica no son claras. Recientemente, algunos autores tienden a enlazar las alineaciones de pliegues hercinianos de la Meseta con los de aquélla, mediante un recodo que permitiría unir Galicia y Bretaña; este recodo habría quedado hundido ulteriormente por la abertura del golfo de Vizcaya. Pero es prematuro asegurar tales conclusiones.La estructura tectónica de la cordillera herciniana europea se caracteriza por índices de estrechamiento relativamente moderados; en todo caso son mucho más modestos que para las cordilleras caledoniana y alpina. Aunque no falta la representación de mantos de corrimiento (en Asturias y en la Montagne Noire, es espectacular), son mucho menos importantes que en la cordillera alpina. La actividad magmática del ciclo herciniano fue en cambio muy importante. El plutonismo granítico no sólo se desarrolló ampliamente en las zonas internas (Moldanúbica), sino que se extendió hasta otras bastante extensas. El metamorfismo regional tuvo también notable desarrollo, y por su parte acredita un predominio del factor térmico sobre el dinámico.En el carbonífero superior y en el pérmico, el área de la cordillera herciniana europea y otras adyacentes fueron afectadas por una importante tectónica de fractura. Más que una relación inmediata con el propio desarrollo de la cordillera herciniana, parece probable que haya que buscarla con otros procesos, de distensión, relacionados con la deriva continental y la apertura del Atlántico norte, mediante la cual se individualizan y separan las grandes placas norteamericanas y eurásica. Esta tectónica de fracturas se acompañó de una importante actividad magmática y volcánica, bien representada en el pérmico de casi toda E.Cordilleras alpinas. De modo casi continuo, la parte meridional de E. se halla ocupada por las cordilleras alpinas. Se distinguen dos alineaciones. La más larga es la septentrional y a la misma pertenecen las cordilleras Béticas (v.), que se continúan hacia las islas Baleares; los Alpes (v.), los Cárpatos (v.) y los Balcanes (v.), cuya continuación oriental hay que hacerla hacia Crimea, y quizás al Cáucaso. La meridional comprende los Apeninos (v.), los Dinárides y los Helénides o cordilleras de Grecia, que se continúan por las islas del mar Egeo hacia Turquía. Ambas alineaciones están en contacto al norte de Italia y en Macedonia, mientras que ambos sectores quedan notablemente separados por la gran cuenca panónica. Los Pirineos (v.) constituyen un caso aparte entre las cordilleras alpinas, ya que por sus características geológicas difieren bastante de éstas, si bien desde el punto de vista geológico se prolongan por el Languedoc y montes de Provenza, con los Alpes.Las cordilleras alpinas propiamente dichas presentan ciertas características comunes. Una de ellas es su anchura relativamente reducida, lo que en gran parte está relacionado con su propia estructura, caracterizada por un empilamiento de mantos de corrimiento; ello permite un grado de estrechamiento muy notable respecto al espacio primitivo ocupado por los materiales que las forman. Otra, la importancia relativamente reducida del plutonismo; en varias de las cordilleras alpinas falta por completo. El metamorfismo regional, por lo regular limitado a las zonas internas, muestra etapas de fuerte predominio del factor dinámico sobre el térmico, contrariamente a lo que se observa en la cordillera herciniana y, coincidente en cambio, a este respecto, con la cordillera caledoniana.Los Cárpatos muestran una estructura comparable a la de los Alpes, especialmente los orientales. Como en estos últimos, la etapa principal de plegamiento y génesis de grandes mantos de corrimiento ocurrió en el periodo cretáceo. El metamorfismo alpino y el vulcanismo preorogénicos están mucho menos desarrollados en los Cárpatos que en los Alpes. En cambio, la sedimentación de tipo flysch, de edad cretácea y terciaria, llegó a adquirir tal importancia que constituye uno de los rasgos característicos de los Cárpatos. La estructura de los Balcanes, menos conocida que la de los Cárpatos, parece no diferir esencialmente de estos últimos, posiblemente con menos desarrollo de la estructura de mantos de corrimiento. La edad de las deformaciones principales es también cretácea en los Balcanes. Por el este, los pliegues de los Balcanes se continúan por los montes Póntidos en Asia Menor y, en gran parte, por debajo del mar Negro. A esta continuación pertenecen, según varios autores, las montañas del sudeste de Crimea y el Cáucaso.Aunque desde el punto de vista orográfico los Apeninos se alinean paralelamente al eje de la península italiana, desde el punto de vista geológico no es así. Comprenden en realidad diversos elementos a modo de zonas longitudinales más bien alargadas de N a S, que son cortadas oblicuamente por las costas ligures tirrenas y adriáticas, y que de O a E tienen características progresivamente externas en cuanto a su posición originaria en la cuenca sedimentaria. Son las zonas: Paleoapenínica, que actualmente está sumergida en el golfo de Liguria, pero de la cual proceden los materiales de las series aperanicas de tipo flysch, de edad cretácea y terciaria; la de Toscana y Liguria, en la cual tienen un notable desarrollo las rocas volcánicas de edad mesozoica, pero los materiales predominantes son arcillas y margas de diversas edades, confusamente entremezcladas por efecto de deslizamientos sufridos, de estructura más sencilla, en los fondos marinos originarios; la zona de Umbría, en la que predominan las rocas calizas de edad secundaria y terciaria; la zona de los Abruzos y de Apulia, con potentes calizas recifales. Al S y SE fuera del edificio apenínico propiamente dicho quedan los macizos cristalinos de Calabria y Sicilia y otros elementos de significación controvertida. Los movimientos principales ocurrieron durante el cretáceo en el Paleoapenino y, en épocas cada vez más modernas, en las zonas situadas progresivamente más al E.Los Dinárides tienen unas características relativamente parecidas a las de los Apeninos, aunque con menos importancia en el desarrollo de mantos de corrimiento, y presentan un dispositivo en cierto modo simétrico con respecto a éstos, de modo que las zonas más "externas" son aquí las más occidentales. La edad de los principales movimientos orogénicos es cretácica para las zonas internas y eocena y/o miocena para las externas. A la altura de Sentar¡, una gran falla de desgarre hace avanzar hacia el SO la continuación de las zonas plegadas de los Dinárides: esta continuación meridional recibe el nombre de Helénides, aunque desde el punto de vista geológico las características fundamentales siguen siendo las mismas. Por su parte meridional los Helénides se hunden bajo el mar Egeo, si bien quedan jalonados por innumerables islas, y describen un arco convexo hacia el SO, hasta enlazar con las cordilleras del Tauro que constituye una continuación en tierras asiáticas.Grandes cuencas. Por fuera del ámbito alpino, indiscutiblemente sobre restos de las cordilleras hercinianas o de otras más antiguas, que han adquirido un carácter cratónico, es decir, rígido (v. CRATONES), se ha desarrollado en grandes extensiones la sedimentación mesozoica y/o terciaria. En algunas áreas esta sedimentación ha sido más continuada y potente debido a la progresiva formación de grandes cuencas; tal es el caso de la cuenca de París (v.) que ocupa buena parte del norte de Francia y se continúa por debajo del Canal de la Mancha hasta el sur de Inglaterra. Mayor ha sido el hundimiento y más potente la sedimentación acumulada en la cuenca de Alemania septentrional. Con características en parte diferentes, son notables las cuencas del bajo Danubio, de Aquitania y las de ambas Castillas. La cuenca de Panonia, en Hungría y parte de los países limítrofes pertenece a otro tipo, puesto que está encuadrada por cordilleras alpinas, y más bien puede ser comparada con las alpinas, sumergidas, del Mediterráneo occidental, como la del mar de Alborán.JOSÉ MARÍA FONTBOTÉ.
V. t.: 1, 2; ALPES; PIRINEOS I; ESPAÑA 1; TERCIARIA, ERA. BIBL.: J. AUBOIN, Place des Hellénides parmi les édi/ices structureaux de la Méditerranée orientale, "Annuaire Géologique des Pays Hélleniquesu X, Atenas 1959; R. BRINKM.ANN, Geologic Evolution of Europe, Stuttgart 1960; P. DORN, Geologie von Mitteleuropa, 2 ed. Stuttgart 1963; R. FABIANAI y A. G. SEGRE, Schema structturale delle regione italiane, "Contribuzione di Scienzia Geologicau, 2, Roma 1952, 7-23; M. GIGNOUx, Géologie Stratigraphique, París 1953; G. KNETSCH, Geologie von Deutschland und einigen Randgebieten, Stuttgart 1960; D. V. NALIVKIN, The geology of the USSR. A short outline, Oxford 1960; M. G. RUTTEN, The Geology of Western Europe, Amsterdam 1969; V. ZOUBEK (ed.), Tectonic development of Czechoslovakia, Praga 1950; A. HOLMES, Geología física, Barcelona 1952; L. C. KING, The Morphology of the Earth, Londres 1967.
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