Europa. Biologia. BIOL.
Categoria:
Biología
Introducción. La plataforma que ocupa E. en su aspecto natural, y cuyo concepto es el que biológicamente interesa, no debería ser analizada bajo la individualidad política con que hoy se nos presenta. Su cohesión geográfica y biológica con Asia perfilan su verdadera fisonomía naturalista; por ello, a través de un prisma racional, tendríamos que referirnos a Eurasia, interesando a los dos continentes antedichos. Son muchas las especies que en E. han reducido sus efectivos y otras, incluso, han sucumbido por la acción directa del hombre. De la misma manera, varias se han introducido, tomando carta de naturaleza en lugares extraños hasta el punto de tenerlas que incluir en el catálogo de las propias o indígenas, dada su perfecta adaptación e incluso predominio. E., con su gran demografía, ha de ser un continente biológicamente pobre; sus cuantías, en este sentido, van todavía disminuyendo sensiblemente a causa de la guerra química y de la expansión industrial y urbana que, insensiblemente, van minando el patrimonio natural. Se ha de destacar, a su vez, que, después de las lesiones que impuso la última glaciación, E. se constituyó en un grande y eficiente almacén biológico desde el cual se repoblaron en continuas corrientes de traslación, extensas regiones, consolidando diversas especies.Plataformas biológicas. Pese al sentido restrictivo que en cuanto a extensión y contenido animal hemos evidenciado, no por ello queda E. exenta de interés biológico, ni privada de diversidad de zonas zoológico-vegetativas, las cuales, impuestas por la climatología, condiciones del sustrato u otras influencias, perfilan bien representativos habitats, donde se mantiene un importante catálogo de especies animales y vegetales (v. I, 2). La tundra, la taiga, la estepa, el bosque caducifolio y la zona mediterránea, son los encuadres más definidos.Desde un punto de vista zoogeográfico, E. queda comprendida en la región Holártica (v. ZOOGEOGRAFÍA), a la cual pertenece también la mayor parte de Asia, el Norte de África y Norteamérica. La parte de esta demarcación que corresponde al Viejo Mundo recibe el apelativo de subregión Paleártica y en ella se diferencian dos áreas: la Ártica, cuya frontera Sur la define el límite de los grandes bosques, y la Boreal, localizada debajo de aquélla.La tundra. Es un singular paisaje de tipo extremo que la mayor parte del año queda cubierto por la nieve y sólo unas pocas semanas disfruta de una auténtica vida activa. El borde septentrional de E., desde la península Escandinava hasta la franja rusa situada frente a los Urales, es, junto con Groenlandia, su más típico reducto. Cuando los rayos de sol funden la costra helada, una vegetación de musgos y líquenes, asociados con varias especies de fanerógamas de vistosísimas flores y aun expresiones de árboles, cual son los abedules enanos, brotan del barrizal en el cual queda inmerso el paisaje, consiguiendo una imagen efectista.La concurrencia animal se asocia en este despertar, y una gama notable de seres con aptitudes especiales, hacen acto de presencia o reactivan su faceta biológica. El buey almizclado (Ovidos moschatus) es como una imagen tipo del animal del frío, su lana abundante lo cubre por completo, sobresaliendo, de sus contornos redondeados, sólo sus más destacados apéndices. Es una especie reliquia cuya vida transcurre con dificultades, habiendo desaparecido de muchas zonas. Un sentido proteccionista lo mantiene y aun lo ha repuesto en parajes de donde fue desterrado. El reno (Rangifer tarandus) es la especie más conocida de la estampa del ártico, se conjuga con el esquimal y constituye una de sus pocas riquezas. Ambos sexos poseen astas, de "candiles" variables, que en el macho adulto llegan a formar un auténtico arabesco de gran volumen. El oso polar (Thalarctos maritimus) es otro gran mamífero cuya vida discurre por estas regiones, a veces, incluso, viajando sobre los grandes témpanos de hielo o icebergs, que el mar traslada a la deriva. Su comida preferida es la foca de Groenlandia (Phoca groenlandica), tan vinculada, igualmente, a la vida del esquimal. El zorro polar, el pequeño lemming, famoso por sus grandes migraciones masivas, la lechuza polar, el arenque, cuyas hembras dan puestas de más de 50.000 huevos, y hasta el mundo de los insectos, como la mariposa Leptidia sinapis, figuran en el valioso catálogo de esta particular región.La taiga. Abarca un área mucho más extensa, cuyo límite extremo, en el norte, es concomitante con la tundra, fundiéndose, en el sur, con el bosque caducifolio centroeuropeo. Transversalmente se extiende desde los macizos montañosos de Escandinavia hasta las aguas del Pacífico. Su piso vegetativo lo integran, preferentemente, las coníferas. El clima adquiere una cierta benignidad.El alce (Alces alces) es el animal de mayor corpulencia que habita esta región. Su cornamenta es de formas aplanadas. Suecia es el país en que más abunda. El glotón (culo gulo) es un carnicero de gran combatividad, que gusta de efectuar largos recorridos visitando extensas zonas y alimentándose de carroña, si es preciso (v. HusTÉLIDAS). Los osos pardos (Urcus arctos) están en franca regresión, así como también los linces (Lynx lynx) a causa del valor de su piel. El oso come raíces y frutos esencialmente, mientras que el lince es carnívoro y devora con preferencia a roedores. Las ardillas son genuinos seres del bosque de coníferas. Su área de expansión es muy amplia y existen varias especies, con preponderancia manifiesta de la ardilla roja (Sciurus). El castor (Castor f iber) es una especie destacada por su curiosa biología. Sus madrigueras tienen la entrada subacuática. Los urogallos, cisnes cantores, la grulla común, el somormujo, las grandes lechuzas grises, los picos carpinteros, etc., encabezan una larga lista de la avifauna de estas planicies austeras y profundas.La estepa. Proviene del este y abarca desde el extremo sur de los montes Urales y la parte occidental de la costa del mar Caspio, donde tiene base el triángulo que forma, hasta los Balcanes, en que apoya su prominente vértices de penetración. Los roedores: marmotas, espermófilos, jerbos, etc., son mamíferos frecuentes en esta región, hoy día objeto de extensos cultivos. No obstante, como animal más representativo destacaremos a la saiga (Salga tartárica), el único antílope que vive en E. Su cabeza convexa, terminada por un amplio labio superior lo hace inconfundible. Es de una austeridad alimenticia casi increíble, lo cual le permite sobrevivir en estos lugares. Pasó una gran crisis en que se temió por su extinción, pero está superada felizmente hoy día.El bosque caducifolio. Ocupa la gran masa central del continente europeo a modo de franja transversal, desde el Atlántico hasta los Urales. En España ocupa la mitad de su superficie. Su nombre es indicativo de las características del piso vegetativo, formado por árboles de hoja caduca: robles, hayas, fresnos, olmos, etc., a los que se asocia un copioso sotobosque de plantas arbustivas. Ello constituye un biotopo excelente para albergar una gran variedad de formas animales: ciervos, gamos, cabras monteses, rebecos, lobos, así como también los antes citados osos y linces del bosque de coníferas. El tejón, la gineta, la garduña, el jabalí, insectívoros y multitud de micromamíferos habitan esta plataforma.Abundan las grandes rapaces (águilas, halcones, lechuzas, mochuelos), los urogallos, perdices y especialmente una gran densidad de paseriformes (pájaros). Pocos reptiles y anfibios, múltiples insectos y animales invertebrados completan el muestrario faunístico. El bisonte europeo (Bison bonasus), aunque existía en los bosques de coníferas hasta Escandinavia, también pastaba en el bosque caducifolio. Por su enjundia y prestancia es, quizá, el animal más destacado del continente. La lucha con otras especies y particularmente con el hombre, lo llevaron, prácticamente, al exterminio. Su último reducto fueron los bosques ruso-polacos de Bialowieza. Según se asegura, en el año 1921 se cazó el último bisonte libre, y la especie hubiera desaparecido, si unos pocos ejemplares, confinados en jardines y reservas zoológicas, no hubieran permitido su feliz recuperación. En el parque zoológico de Barcelona existe un buen núcleo de estos animales.La región mediterránea. Ocupa la parte meridional de E., desde Portugal al Asia Menor, incluyendo España, Italia y Grecia, con sus islarios. Es ésta la zona más abundante de especies animales, ya que participa de las del bosque caducifolio y las del vecino continente africano. En esta última particularidad se fundamenta la denominación de subtropical que, por ciertos seres y factores que concurren, se aplica a esta región. La zona de las marismas (Doñana, Las Nuevas, etc.) en el sur de España, son un testimonio de este aserto. Como animales representativos citaremos, aparte de los ya mencionados: la cabra montés, el gamo, corzo, ciervo, jabalí, lince, zorra, tejón, roedores varios, etc., los cuales, no obstante, se diferencian, en muchos casos, en formas acusadas, hasta merecer ser elevados a especies o variedades distintas. Otros tienen concomitancia con los de la tierra africana: puerco espín, mangosta, garcetas, espátulas, buitres, flamencos, etc. En el Peñón de Gibraltar, vive, en libertad, aunque importado del Norte de África, el único primate (v.) que, si así se acepta, tendría E., y es la mona de Gibraltar (Macaca sylvana).V. t.: /, 2; ZOOGEOGRAFíA; RITOGEOGRAFÍA; ASIA III; AMÉRICA 111; ÁFRICA III.A. JONCH CUSPINERA.
BIBL.: A. JONCH CUSPINER.A, El mundo viviente, Barcelona 1967; The naturalist’s Europe, "Animals" V, 16 (1965); F. H. VAN DEN BRINK, A field guide to the Manunals of Britain and Europe, Londres 1967; R. PETERSON, G. MONTFORT y P. A. D. HOLLONI, Guía del campo de las aves de España y demás países de Europa, Barcelona 1967; W. LUTHER y R. FIEDLER, Peces y demás fauna marina de las costas del Mediterráneo, Barcelona 1968; R. HAIN.ARD, Les manuniferes sauvages d’Europe, París 1961-62; G. B, CORBETT, The terrestrial mammals of western Europe, Londres 1966; E. SCHUH.M.ACHER, The last of the wild, Londres 1968; R. CARRINGTON, Great National Parks, Londres 1967; C. A. VAUCHER, Andalousie sauvage, Lausana 1967; A. CABRERA, Fatma ibérica, Madrid 1914; Nuestros árboles forestales, ed. Ministerio de Agricultura, Madrid 1968; A. CHAPSt.AN y W. S. BUCK, España agreste, Madrid 1964.
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