Estrabón
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Biografía GER
Vida. N. entre los a. 63 a 43 a. C.; no se conoce la fecha de su muerte. Natural de Amasia, capital del Ponto e importante centro de cultura griega. La información geográfica que nos ha llegado de la Antigüedad se contiene principalmente en E. y Ptolomeo (v.). Uno y otro representan respectivamente dos escuelas o rumbos: la geografía astronómica-posicionista y la geografía etnográficahumana.La Geografía de E. corresponde a la era de Augusto. Aparte de su valer en sí, nos ha conservado noticia de multitud de escritores que en otro caso hubieran sido totalmente desconocidos; además, pueden bucearse en ella muchos datos de la vida de su autor. Así, p. ej., por la misma conocemos los eminentes maestros que toman parte en la educación del geógrafo de Amasia. Siendo joven, y en Nysa, oyó las lecciones de Gramática y Retórica de Aristodemo, el educador de los hijos de Pompeyo; después, en Roma, fue discípulo de Tirón, el maestro de Marco y Quinto, los dos hijos de Cicerón; por último, escuchó al filósofo Xenarchus. Probablemente Tirón le inculcó la afición a la geografía.E. viajó mucho. Tenía conocimiento directo de buena parte de Asia Menor, de Egipto, de Italia y de Sicilia. A pesar de ser maestro de la escuela peripatética, profesó en la estoica por la amistad que le unió con Ahenedoro, maestro y consejero de Augusto. En política fue E. partidario entusiasta de Roma y de su imperialismo, y de la beneficiosa influencia de la pax romana. Gran parte de la actividad literaria de E. se consuma en su obra titulada Memorias históricas, obra perdida pero que fue muy utilizada por Josefo y Arriano.La "Geografía". La Geografía de E. se compuso probablemente en Roma. Tiene como objeto dar a conocer en forma amena todo cuanto pudiera interesar de las diferentes regiones de la tierra y de sus habitantes. En sus páginas se presta tanto interés a lo físico como a lo humano. En toda región estudia la composición del suelo, clima, productos, carácter de sus habitantes, su historia y demás circunstancias que puedan interesar al fiel retrato de la misma. Trata por igual el mundo civilizado como el llamado bárbaro. Junto a esto, se preocupa de la influencia del medio físico sobre el carácter de sus habitantes y sobre la historia. Recordemos, p. ej., lo que dice de Roma E.; entiende que en el poder de Roma han influido las peculiaridades físicas de Italia: naturaleza peninsular, variadas temperatura y clima a tenor de la altura, abundan cia de aguas potables y alimentos y su posición central entre las grandes etnias y razas. Por esta causa ha merecido E. el título del "filósofo de la Geografía". Aunque esta labor la intentaron alguna vez Éfeso y Polibio, sólo el geógrafo de Amasia sintetiza y generaliza la actuación del medio físico sobre la actividad del hombre.Está libre E. de la sequedad de estilo de Plinio y Ptolomeo: su información está hábilmente engarzada y ordenada para que el lector no se fatigue, e incluso trata de distraerle con varias digresiones, aunque que lo consiga o no ya es otra cosa; buscando una mayor plasticidad hace frecuente uso de comparaciones, a veces muy atinadas. P. ej., el contorno del Peloponeso lo compara a una hoja de plátano de sombra; los oasis del desiertos de Libia, a las manchas de la piel del leopardo; el monte troyano, ida, tan irradiado, a un ciempiés. También establece comparaciones entre características geográficas de regiones muy distintas.Contenido de la "Geografía". Veamos ahora cómo se distribuye y organiza el contenido en la Geografía de E. Sus dos primeros libros son a modo de introducción, donde expone su plan y propósito; una descripción general del mundo y de los continentes, y sus ideas sobre geografía astronómica o matemática y física. Con relación al contorno del mundo habitado sigue a Eratóstenes (v.), que lo consideraba como un cuerpo oblongo irregular con extremidades aguzadas al E y O. Esta figura la compara E. a la clámide del manto griego, de forma rectangular, doble de largo que de alto y pieza triangular en sus extremos. Defiende la prioridad de Europa, como parte habitable, sobre los otros continentes: África y Asia. Europa dice que es de contornos muy recortados, a diferencia de la maciza África; Asia en este punto ocupa una posición intermedia. Su forma variada facilita la comunicación entre sus habitantes. Su clima templado y la proporción entre montañas y llanuras favorece el desarrollo de la población en sus matices bélico y pacífico, y suministra a sus habitantes lo necesario para la vida, aunque no lo superfluo y lo exuberante.Los libros III, IV y V se refieren a la descripción de los países del occidente del mundo: Iberia, Galia y Bretaña. Para la información sobre Iberia (España) utiliza los datos de Polibio, Artemidoro y Posidonio, iniciando su descripción en el Promonturium Sacrum (cabo de San Vicente), por considerarlo el punto más occidental de Iberia. El último de los cinco capítulos que integran el libro III dedicado a Iberia se consagra a sus islas: Baleares, Cádiz, y las Casitérides, ya que por Iberia pasaba la ruta hacia las islas del estaño. García Bellido, en España y sus habitantes hace dos mil años, ofrece la traducción directa de dicho libro III.En el estudio de la Galia (Francia), que ocupa el libro IV, destaca E. especialmente su red hidrográfica, y la ventaja de este país sobre otros de Europa, por la fácil comunicación de una cuenca con otra y las cómodas vías de relación que ofrecen sus ríos. Tanto en el estudio de Bretaña (libro V), como en el de la Galia, se apoya mucho en el relato de las campañas de César.Los libros V y VI se refieren a Italia y Sicilia. Se hace en ellos numerosas alusiones a fenómenos volcánicos. Todo lo que dice de Roma permite adivinar la impresión que hacía la ciudad en un culto e inteligente extranjero. El libro VII se refiere a las comarcas norteñas y orientales de Europa. En la descripción de Germania aprovecha los conocimientos obtenidos en las campañas de Druso y Germánico. Los libros VIII, IX y X se ocupan de Grecia y de sus islas orientales y occidentales; es ésta una sección muy endeble en la Geografía de E., debido a su extravagante veneración de Homero como autoridad geográfica.El libro XI se ocupa de Asia del norte, la situada más allá del Tauros (Himalaya), que supone, como Eratóstenes, que atraviesa el continente de parte a parte. Los libros XII, XIII y XIV se consagran a Asia Menor; no es extraño el trato de favor que le concede, por conocerla bien y ser natural de la misma. Los XV y XVI al Asia del sur: India, Persia, Asiria, Siria y Arabia. Las noticias de la India se basan en Nearco, Aristóbulo, Onesícrito y otros que acompañaron a Alejandro en su famosa expedición. El libro último de la Geografía de E. se refiere a África. Se inicia con una descripción de Alejandría, la más extensa de este género de todas las de E.El geógrafo de Amasia ha sido diversamente valorizado. Humboldt lo rehabilita con estas palabras: "No posee la seguridad numérica de Hiparco, ni la información matemática o geográfica de Ptolomeo; pero su obra se distingue de otras geográficas de la Antigüedad por la diversidad de materias que comprende y la grandeza de su composición" (Cosmos).AMANDO MELÓN.
BIBL.: H. F. TOZER, A History of ancient Geography, Nueva York 1961; J. LóPEz, Libro III de la Geografía de Estrabón, Madrid 1787; J. ALEMANY BOLUFER, La geografía de la Península Ibérica en los textos de los escritores griegos y latinos, Madrid 1912.
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