Esteban I de Hungría, San
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Biografía GER
Hijo del duque Geisa de Hungría, quien, por influencia de su segunda esposa, Adelaida de Polonia, abrazó el cristianismo el 973 recibiendo el bautismo juntamente con su pequeño hijo E. que había n. ca. 970 en Esztergom. Tras su bautismo el duque pidió misioneros alemanes a Otón II (v.), el cual le envió a S. Pelegrín, obispo de Passau, a S. Wolfango, entonces monje de Einsiedeln y más tarde arzobispo de Ratisbona y a S. Adalberto de Praga: las conversiones se multiplicaron y se pusieron las bases para la cristianización del país.La educación del joven príncipe se encomendó a los sacerdotes Bruno de Querfurt y Radla y al caballero italiano Teodato de S. Severino. En 996 E. casó con Gisela, hija del duque de Baviera Enrique el Pendenciero y hermana, por tanto, del futuro Emperador S. Enrique II (v.). Al morir su padre el 997 se produjo una insurrección paganizante, capitaneada por Koppany, descendiente del conquistador Arpad, de la que salió triunfante, tras haberse encomendado a la Santísima Virgen y a S. Martín de Tours. Tras la victoria solicitó y obtuvo del papa Silvestre II (v.) la corona real en la Navidad del a. 1000, con lo que Hungría se convirtió en un reino vasallo de la Santa Sede; concertó también tratados de alianza con el Emperador bizantino Basilio II y con el romano-germánico Otón III (v.), y, cuando este Emperador murió sin descendencia y fue sucedido por Enrique 11, cuñado de E., las relaciones de alianza se estrecharon considerablemente. Con esta política exterior se aseguró el nuevo monarca el clima necesario para desarrollar su labor organizadora, labor que realizó tan profundamente que puede afirmarse que nadie como él ha influido en el desarrollo de la nación húngara.En la organización del reino siguió los modelos occidentales pero dándoles un carácter propio y conservando todo aquello que en las antiguas costumbres magiares no era incompatible con el cristianismo. No sólo organizó el Estado sino también la Iglesia actuando como legado pontificio; creó dos arzobispados (Esztergom y Kalocsa) y ocho obispados y fundó numerosos monasterios con ayuda de benedictinos italianos: el de Pannonhalma en honor de S. Martín, el de Zalavar en honor de S. Adoryan, el de Bakonybél en honor de S. Mauricio, el de Pécsvarad en honor de la Virgen María, el de Zoborhegy en honor de S. Hipólito y posteriormente los de Csanád, Oroszlámos, Ják, Tata, Sár, etc. En estos monasterios florecieron la liturgia, la ciencia, la cultura, la enseñanza, la biblioteca, las artes e incluso la vida económica. Los benedictinos llevaron consigo de Italia el acervo de la cultura antigua desde la edificación en piedra hasta las más diversas ramas de la literatura, junto con una floreciente vida económica. Estos benedictinos fueron también los primeros ocupantes de las recién creadas sedes episcopales. Entre ellos destaca, por su colaboración íntima con E., el obispo de Csanád, S. Gerardo.E. se propuso por encima de todo la cristianización profunda de su pueblo y no por motivos políticos sino sobrenaturales: y comenzó por su propia familia y por sus más íntimos colaboradores para ir descendiendo hacia todas las manifestaciones de la vida húngara. Nadie ha influido tanto y tan favorablemente en la historia de Hungría, nación que desde entonces ha jugado un importantísimo papel en la historia europea. La labor de E. en favor de la Iglesia fue más allá de sus fronteras despertando la admiración de Occidente con la construcción de hospitales para los peregrinos de Tierra Santa en Jerusalén, Constantinopla, Roma y Rávena.Mientras su cuñado fue Emperador de Alemania las relaciones entre ambos reinos se mantuvieron dentro de un clima de amistad y colaboración. Con la nueva dinastía sálica o de Franconia (v.) las cosas fueron peor. En 1030 Conrado II invadió Hungría pero fue vencido por E. y la paz se restableció.La vida espiritual de E. fue de una sincera y constante búsqueda de la santidad. Practicaba la meditación y un severo examen de conciencia. Cuando Dios, con la muerte de su hijo S. Emérico, le pidió el mayor sacrificio de su vida, se entregó más a la práctica de la caridad distribuyendo muchas limosnas a los pobres, viudas, huérfanos, peregrinos y monasterios. Según nos cuenta un biógrafo del s. xI, antes de morir se encomendó a sí mismo y a su reino, en incesante plegaria, a la protección de la Virgen María, Madre de Dios, que goza entre los húngaros de un destacado honor.. M. a la avanzada edad de 70 años en 1038; sus restos fueron colocados en un sarcófago de mármol en la catedral de Székesfehérvár. Fue canonizado por S. Gregorio VII (v.) en 1083 juntamente con su hijo Emérico y con el obispo Gerardo de Csanád. Su fiesta, que se celebraba el 2 de septiembre, ha sido recientemente trasladada al 16 de agosto. Su esposa, Gisela, que rivalizó con él en obras de caridad y en preocupación por el cuidado de los monasterios, ingresó después de la muerte de su esposo en un convento de Passau donde permaneció hasta su muerte en avanzada edad (ca. 100 años) en olor de santidad. No ha sido canonizada oficialmente, aunque su caso está en estudio por parte de la Santa Sede.V. t.: HUNGRÍA V; EUROPA VII, 1.JOSEMARIA REVUELTA.
BIBL.: MGH, Scriptores, X1,223-242; Acta Sanct., Septiembre 1,562-575; E. PÁSZTOR, Ste/ano, en Bibl. Sanct. 12,19-22; VARIOS, Historia de la Iglesia católica, ed. BAC, II, 3 ed. Madrid 1963, 52 ss.; A. ERHARD y W. NEuss, Historia de la Iglesia, III, Madrid 1961, 147, 158, 272; D. SINOR, History of Hungary, Nueva York 1959; G. BáNIS, István király, Budapest 1956 (en húngaro; excelente monografía que, sin embargo, no refleja los aspectos reli. giosos).
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