Estados Unidos de América del Norte. Música. MÚSICA
Categoria:
Música
Evolución histórica. Hasta mediados del s. xviii no empezó a desarrollarse en las colonias inglesas de América una cultura musical coherente, quedando confinada esta actividad en las ciudades orientales como Boston, Filadelfia, Nueva York, Charleston y Williamsburg. Aunque la música tenía principalmente una función religiosa, la enseñanza musical ganó importancia, y ya en 1736 se daban conciertos públicos. Los primeros compositores nativos fueron lames Lyons (1735-94), Francis Hopkinson (1737-91) y William Billings (1746-1800). Estos músicos aficionados compusieron salmos, himnos y antífonas para el servicio eclesiástico. De técnica más compleja fueron las obras de músicos de procedencia europea, como Carl Theodore Pachelbel (1690-1750) y Alexander Reinagle (1756-1809), así como más tarde Raynor Taylor (1747-1825), Benjamín Carr (1768-1831) y James Hewitt (1770-1827). A Lowell Mason (1792-1872), nacido en Massachussets, se debe la introducción de la enseñanza musical en las escuelas de Boston, estableciéndose así la base del peculiar sistema de educación musical desde la escuela pública, desarrollado en EE. UU. Intérpretes venidos de Europa abundaban en las últimas décadas del s. xviii; en 1870 ya se organizaron giras regulares de músicos extranjeros por las ciudades de toda la parte oriental del país.El adensamiento del ambiente musical del s. xix produjo un creciente número de músicos nativos, entre ellos Stephen Foster (1826-64), compositor de canciones populares y melodías ligeras; Louis Gottschalk (1829-69), pianista compositor de abundante música descriptiva sobre estilos afrocubanos y antillanos y William Fry (1813-1864), autor de sinfonías y poemas sinfónicos. La Lenora de Fry (1845) fue una de las primeras óperas de autor estadounidense. El movimiento nacionalista, comenzado por Fry, fue continuado por compositores interesados por la cultura del indio americano: George Bristow (1825-98), Arthur Farwell (1872-1952) y Charles Skilton (1868-1941). El predominante estilo romántico alemán fue conservado durante este periodo por un grupo de activos compositores de Nueva Inglaterra: John Knowles Payne (1839-1906), Arthur Feote (1853-1937), Frederick Converse (18711940), John Alden Carpenter (1876-1951), Daniel Gregory Mason (1873-1953), George Chadwick (1854-1931), Horatio Parker (1863-1919) y Edward MacDowell (18611908).Todos, excepto Foote, estudiaron en Alemania. Payne, en 1875, desempeñó la primera cátedra de música en la Univ. de Harvard, e influyó mucho en la continuación de la tradición europea. El Tam O’Shanter, de Chadwick, y cuatro Bosquejos Sinfónicos revelan su dominio de la orquestación, y se caracterizan por su lirismo romántico y vitalidad rítmica. Horatio Parker, organista además de compositor, escribió copiosamente para la voz. Su oratorio Hora Novissima tuvo un gran éxito dentro y fuera de EE. UU., y Parker recibió dos premios de 10.000 dólares de la ópera Metropolitana por sus óperas Mona y País de hadas. Edward MacDowell fue el más renombrado compositor de su generación. Consolidada su reputación en Europa, donde estudió y enseñó muchos años, volvió a Boston en 1888, pasando a Nueva York en 1896 como catedrático de música en la Univ. de Columbia. Sufrió un ataque cerebral en 1905 y murió tres años después. Hoy día no suelen interpretarse sus obras mayores, pero muchas de sus piezas descriptivas para piano siguen siendo populares.Aunque el estilo romántico de Brahms, Liszt, Wagner y Dvorak era la fuerza dominante a fines del s. xtx y comienzos del xx, había corrientes contrapuestas. Compositores como Charles Martin Loeffler (1861-1935) y Charles Griffes (1884-1920) adoptaron el estilo del impresionismo (v.) francés. El Poema pagano, de Loeffler, para piano y orquesta, demuestra su personal concepción del impresionismo, mezclada con las convenciones de la música religiosa medieval. Griffes enseñó música durante algún tiempo en Alemania, después de haber estudiado allí. Sus primeras obras reflejan esta influencia, que dio paso a la preocupación por temas exóticos y la incorporación de elementos de estilo comunes a la música de Debussy, Mussorgsky y Scriabin. El palacio de placeres de Kublai Kan, escrita primero para piano y luego orquestada, es una de las más logradas composiciones de Griffes en ese estilo.El compositor más original de este periodo fue Charles Ives- (1874-1954; v.). Las cualidades innovadoras de su música contradicen el convencionalismo de su formación musical como alumno de Horatio Parker en la Univ. de Yale. El impulso hacia la experimentación procede probablemente de su padre, un músico inquieto que dirigía una banda local en Danbury (Connecticut), donde nació Ives. La música de Ives abarca todas las facetas de la vida de Nueva Inglaterra en aquella época. Sus composiciones revelan un individualismo áspero, y técnicamente anteceden a muchos esquemas de compositores, tales como Bartók, Stravinsky y Schoenberg.En el s. xx los principales descendientes de la tradición romántica son Virgil Thomson (n. 1896), Howard Hanson (n. 1896), Samuel Barber (n. 1910) y Norman Dello Joio (n. 1913). Thomson vivió varios años en París, muy relacionado con Gertrude Stein (v. vii). Esta colaboración artística con la poetisa produjo dos óperas, Cuatro santos en tres actos y La madre de todos nosotros. También ha escrito sinfonías y conciertos, y durante los años 30 compuso varias partituras para película. Howard Hanson ha tenido gran influencia en el desarrollo de la música en EE. UU. Como profesor de composición y director de la Acad. de Música Eastman, ha guiado la carrera de cientos de jóvenes músicos y ha luchado por conseguir un público para la música de los compositores estadounidenses. Respecto a su propia producción, su estilo no pasó de la sinfonía del s. xix. La música de Barber es esencialmente lírica, con un contenido armónico circunscrito. Comenzó su carrera como cantante, y ha tenido especial acierto componiendo para la voz. Su ópera Vanessa, sobre libreto de Menotti, se estrenó en la ópera Metropolitana en 1958. Quizá sus más populares obras instrumentales sean los dos Ensayos para orquesta. Las cualidades dramáticas y líricas en la música de Dello Joio se combinan en sus tres óperas, El proceso de Rouen, El rubí y Luna de sangre. Representativas de su estilo orquestal son Variaciones, Chaconne y Finale.También de rasgo básicamente romántico es la música de un número de compositores cuyo nombre se ha asociado al establecimiento de un teatro musical nativo. Entre ellos están George Gershwin (1898-1937; v.), Marc Blitzstein (n. 1905), Gian Carlo Menotti (n. 1911; v.) y Leonard Bernstein (n. 1918; v.). Las composiciones de Gershwin con estilo jazz tienen quizá más difusión en Europa que la música de cualquier otro compositor estadounidense. La Rapsodia en blue, Un americano en París, y el Concierto en fa tienen una importancia histórica que trasciende su calidad intrínseca, y la ópera popular Porgy y Bess ha servido como modelo de este género durante muchos años. Blitzstein ha producido obras para teatro con un genuino impulso dramático, incluidas La cuna se mecerá, Respuesta negativa y Regina, esta última basada en el drama de Lillian Helman Los pequeños zorros. Entre las óperas de Menotti, inmensamente populares en EE. UU., cabe citar La médium, El teléfono, El cónsul, La santa de Bleeker Street, Maria Golovin, y la ópera navideña Amahl y los visitantes nocturnos. Bernstein ha aportado una notable originalidad al teatro musical de Broadway en obras como Nuestra ciudad, Ciudad maravillosa y West Side Story. Aunque sus composiciones han logrado reconocimiento universal, su más importante contribución a la música ha sido probablemente como director de orquesta.El movimiento neoclásico de los años 20 se refleja en las obras de varios compositores estadounidenses. De una generación a otra, su música demuestra un punto de vista progresivamente internacional. Walter Piston (n. 1894), Quincy Porter (1897-1967), William Schuman (n. 1910), Vincent Persichetti (n. 1915) y Peter Mennin (n. 1923) favorecen conjuntamente las formas más amplias de música absoluta. Su obra implica una sólida profesionalidad y un sobrio contenido emocional. Otros compositores cuya música es de tendencia básicamente clásica son Harrison Kerr (n. 1897), Theodore Chanler (1902-61), Halsey Stevens (n. 1908), Arthur Berger (n. 1912), Ingolf Dahl (n. 1912), Roger Boeb (n. 1914), Gail Kubik (n. 1914) e Irving Fine (n. 1914).Algunos compositores se han esforzado en la implantación de una cultura musical propia en EE. UU. Entre los que han marcado la pauta en busca de un lenguaje musical nativo están Rey Harris (n. 1898), Randall Thompson (n. 1899), Leo Sowerby (n. 1895), Ernst Bacon (n. 1898), Aaron Copland (n. 1900; v.), Elie Siegmeister (n. 1909) y Morton Gould (n. 1913). Después de varias obras típicamente de su país (Billy el Niño, Rodeo, Primavera en los Apalaches), Copland ha vuelto a la postura estética de sus primeras composiciones. Sus obras más recientes representan el mayor impulso de la música estadounidense desde la 11 Guerra mundial, igual que la música de diversos compositores importantes, cuyo lenguaje es a la vez personal y universal: Wallingford Riegger (1885-1961), Roger Session (n. 1896), Henry Cowell (n. 1897), Otto Luening (n. 1900), Henry Partch (n. 1901), Ross Lee Finney (n. 1906), Elliott Carter (n. 1908), John Cage (n. 1912; v.), Henry Brandt (n. 1913), George Perle (n. 1915), Ben Weber (n. 1916), Milton Babbitt (n. 1916), Lou Harrison (n. 1917), George Rochberg (n. 1918), Leon Kirchner (n. 1919), Lucas Foss (n. 1922), Mel Powell (n. 1923), Billie Jim Layton (n. 1924), Gunther Schuller (n. 1925) y Seymour Schifrin (n. 1926). Entre los compositores jóvenes hay gran actividad tanto en música electrónica como en música aleatoria (v.).Vida cultural de Estados Unidos. El arte escénico en América ha experimentado recientemente una gran expansión, hasta el extremo de hablarse de una explosión cultural. Aunque la participación es muchas veces de tipo amateur, EE. UU. en 1965 tenían 1.401 orquestas sinfónicas, 754 grupos de ópera, 40.000 empresas teatrales y 200 compañías de baile. El público asistente a este tipo de actividades ha aumentado muy rápidamente. El número de entradas para las representaciones artísticas suman ahora un total de 400 millones de dólares al año, el doble de la cantidad gastada en 1950. Las autoridades federales, estatales y las corporaciones subvencionan, desde hace relativamente poco, el arte escénico. Los fondos federales se canalizan hacia las actividades artísticas a través del Consejo Nac. de Arte y del Departamento de Educación de EE. UU. Las corporaciones de arte y otros serpara la distribución de esos fondos. Las ayudas estavicios especiales funcionan como elementos coordinadores tales y privadas para las artes, incluyendo las fundaciones filantrópicas, siguen siendo un importante factor para el progreso de la vida cultural de la nación.Educación musical. Bajo el sistema educativo de América, la experiencia y actividades musicales están abiertas a todos los estudiantes como parte integrante de la educación (v. x). Durante los primeros seis u ocho años de escuela se exigen algunos conocimientos generales y vocales de música. Luego, la participación en las bandas de la escuela, orquestas y organizaciones corales es voluntaria. Los estudios profesionales de música para aquellos que quieren seguir una carrera, se realizan en un conservatorio o en el departamento musical de una universidad. Estos cursos están encaminados a la obtención de un título. Algunas universidades ofrecen incluso el doctorado en interpretación, composición, teoría y educación musical, siendo muy corriente la existencia de doctores en Musicología. Los colegios y las universidades son centros de todo tipo de actividades musicales y representan una gran fuerza en la vida artística de la nación. A nivel popular, y particularmente entre la juventud, el jazz ha abierto paso en los últimos diez años a la preocupación por la música popular, rock and roll y sus distintas formas: Jolk-rock, raga-rock, etc. La juventud muestra, sobre todo con esta música, su desacuerdo con la sociedad actual y un renovado interés por la cultura oriental.` Para la música popular y tradicional, v. xiii, 3.ARTHUR CUSTER.
BIBL.:G.CHASE, America’s Music, Nueva York 1955; 1. MACHLIS, Introduction to Contemporary Music, Nueva York 1961; C. REIS, Composers in America, Nueva York 1938; E. SCHWARTZ y B. CHILDE, Contemporary Composers on Contemporary Music, Nueva York 1967; ROCKEFELLER PANEL REPORT, The Performing Arts: Problems and Prospects, Nueva York 1965; A. ToFFLER, The Culture Consumers, Nueva York 1964; 1. C. PAZ, La música en los Estados Unidos, México 1959.
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