Estados Unidos de América Del Norte. Configuración Sociopolitica. POLÍTICA
Categoria:
Política
Caracteres y análisis de la Constitución de Estados Unidos. Conviene subrayar, en primer lugar, la importancia de esta Constitución en el Derecho constitucional moderno, ya que si es evidente la influencia en ella del pensamiento europeo, no es menor, a su vez, como destaca Sánchez Agesta (o. c. en bibl., 157), el impacto de dicha Constitución en la evolución constitucional europea posterior, el cual se puede concretar en aspectos tan importantes "como la idea de un derecho constitucional escrito contenido en un código sistemático, como plan de una organización del Estado que se protege con la garantía de una superlegalidad; la forma de gobierno republicana, que por primera vez se establecía como régimen de un país extenso, mostrando la viabilidad de un gobierno popular en contraste con la tradición monárquica europea, el federalismo como vínculo de varios pueblos, y las declaraciones de derechos y la idea democrática de igualdad".Entre los caracteres principales de esta Constitución, cabe insistir en su brevedad y en la simplicidad de su estructura; en su condición democrática republicana, basada en las libertades y derechos humanos especificados en las Declaraciones de derechos de los Estados y en la Declaración de Independencia; en un típico sistema de división de poderes, fundado en la supervisión y control recíproco y en un sistema de frenos y equilibrios mutuos; y, en fin, en su persistencia o continuidad sustancial: aunque haya sufrido enmiendas en los dos siglos de su existencia, éstas no han modificado sustancialmente ni su estructura ni su primitivo contenido.Legislativo. Según el art. 1, todos los poderes legislativos concedidos en el mismo residirán en el Congreso de EE. UU., que se compone de un Senado y una Cámara de Representantes. El primero está formado actualmente por senadores (dos por cada Estado), elegidos por seis años, si bien su renovación se efectúa por tercios cada dos años. Constituyen la Cámara de Representantes 454 miembros elegidos por cada Estado en proporción al número de sus habitantes.Entre las atribuciones principales que la Constitución señala al Congreso figuran el establecimiento de contribuciones e impuestos, la contracción de empréstitos, la regulación del comercio y las comunicaciones nacionales e internacionales, el establecimiento de Tribunales inferiores a la Corte Suprema, la acuñación de moneda y reglamentación de su valor, la declaración de guerra, el reclutamiento y mantenimiento de Ejércitos y una Armada, la promoción de las ciencias y artes útiles, etc. Sin embargo, todo proyecto de ley aprobado por ambas Cámaras será presentado antes de convertirse en Ley al presidente de EE. UU. Si éste lo aprueba, quedará sancionado; de lo contrario, lo devolverá a la Cámara de origen con sus objeciones para su reconsideración. Discutidas éstas, si, a pesar de ellas, el proyecto fuere ratificado por los dos tercios de ambas Cámaras, quedará aprobado definitivamente.El art. 2, después de establecer, de entrada, que el poder ejecutivo residirá en el presidente de EE. UU., regula la duración de su mandato (cuatro años), la forma de su elección y sus atribuciones. Dada la amplitud de éstas, así como el hecho de que se concentre en su persona la Jefatura del Estado y la Presidencia del Gobierno, se acostumbra a calificar el sistema político de EE. UU. Como presidencialista (v. PRESIDENCIAUSMO). No obstante, y aunque disponga del poder de veto indicado respecto a las leyes aprobadas por el Congreso, necesita, a su vez, el acuerdo favorable del Senado para suscribir tratados y nombrar embajadores, otros ministros públicos, cónsules y jueces de la Corte Suprema y todos los demás funcionarios de EE. UU., si bien el Congreso puede delegar exclusivamente en él, o en otros organismos, el nombramiento de funcionarios inferiores. Asimismo, la Corte Suprema ha sancionado amplias delegaciones de las facultades legislativas del Congreso en materias derivadas o secundarias, a favor del ejecutivo, por estimar la imposibilidad de que aquél regulara en detalle todas las materias sujetas a ordenación federal.El art. 3 establece el poder judicial que residirá en la Corte Suprema y en los Tribunales inferiores, garantizándose de manera especial la independencia de los mismos. Los jueces de todos los Tribunales conservarán su cargo "mientras dure su buena conducta". La Corte Suprema está compuesta de nueve miembros y le compite resolver los recursos formulados contra los casos juzgados por los tribunales federales y pronunciarse sobre las cuestiones derivadas de la legislación federal. La atribución más típica del poder judicial y, en última instancia, de la Corte Suprema en EE. UU., es la llamada "revisión judicial", que consiste en la facultad de interpretar la Constitución y en el poder de negarse a aplicar las normas que considere atentatorias contra sus cláusulas, considerándose exceptuadas de esta facultad las cuestiones constitucionales calificadas de específicamente políticas, por no existir pautas legales o implicar conceptos previos de índole política, etc.Los art. 4 y 6 regulan el funcionamiento del sistema federal, que, según señalan Corwin y Pelason (o. c. en bibl. 30), se rige por los siguientes principios: 1) La Constitución atribuye al Gobierno nacional determinados poderes en el orden legislativo, ejecutivo y judicial. 2) Reserva a los Estados los no conferidos al Gobierno nacional, si bien establece la supremacía de éste, a quien deben acatamiento en primer término todos los ciudadanos de cada Estado. 3) Por último, existen facultades que se niegan tanto a la Unión como a cada Estado o bien a una y otros en particular.Aspectos sociales de Estados Unidos. La estructura y las condiciones sociales son, fundamentalmente, las que corresponden a una sociedad urbana, altamente tecnificada e industrializadá, extremadamente pluralista, en cuanto formada por una población procedente de todas las partes de la tierra. Esto no impide que se pueda hablar de una cultura peculiar general estadounidense, que se suele calificar principalmente por su sentido pragmático y realista, que conduce a una elevada valoración de las realidades de este mundo, su culto al trabajo y a la eficiencia y su alta valoración de las cualidades individuales a este respecto. Todo ello hace que se trate de una sociedad fundamentalmente abierta, dotada de gran dinamismo, pero también muy compleja, con desajustes y contradicciones e incluso violentos extremismos antagónicos sociales y culturales.Siguiendo a R. M. Williams (o. c. en bibl., 462), se pueden caracterizar así los rasgos de la estructura social de EE. UU.: 1) existe un desarrollo relativamente bajo de los grupos y asociaciones de carácter comunitario; 2) hay una enorme proliferación de asociaciones de intereses especiales organizadas formalmente; 3) las organizaciones formales centralizadas de gran amplitud ocupan una significante y creciente posición estratégica en la estructura social total; 4) muchos grupos y asociaciones son altamente transitorios; 5) existe una alta especialización de papeles sociales; los individuos generalmente desempeñan papeles varios, diferentes y parciales; 6) la multiplicación de asociaciones formales especializadas, especialmente las de tipo centralizado y jerárquico, conduce al desarrollo de numerosas organizaciones tangenciales, de mediación o coordinación.Una característica estructural de esta sociedad que merece se destaque especialmente es la ausencia de lucha de clases e incluso de clases sociales en el sentido marxista. Desde luego, parece clara la falta de una verdadera conciencia de clases, condición esencial para la existencia de éstas en sentido estricto. En este sentido, es significativo que, según una encuesta, el 5% de los americanos blancos se estimaban a sí mismos pertenecientes a la clase superior; el 8% a la inferior y el 87% a la media. Esto no quiere decir que no existen diferencias según categorías profesionales y niveles de ingreso, sino que en lugar de una sociedad de clases opuestas entre sí, se trata de una sociedad estratificada ocupacionalmente, según niveles de prestigio, renta y poder. Un hecho en íntima relación con el que antecede es la inexistencia en EE. UU., a lo largo de su historia social, de un movimiento socialista fuerte. A juicio de Dahrendorf (o. c. en bibl., 76), "las curvas de estancamiento y de reforma han preservado a la sociedad americana del peligro de que los conflictos acumulados se transformasen en energías revolucionarias; no fue necesario exigir el cambio total, mientras continuase siendo posible la evolución en lo particular".La movilidad social en EE. UU. es extraordinariamente elevada. Se estima, como apunta Fichter (o. c. en bibl., 346), "que el pueblo americano es el más migratorio en sentido físico y el más móvil en sentido social de todos los pueblos de la tierra". Según Dahrendorf (o. c., 84), "debido a la experiencia fundamental de la emigración, a la socialización consciente y a la falta de instituciones de inmovilidad social (motivada por el escaso desarrollo de las instituciones de seguridad y política social, lo que obliga a cada uno a mirar por sí) se autorreproduce constantemente esta sociedad en movimiento".De acuerdo con estos caracteres estructurales, los sindicatos americanos, si bien enormemente desarrollados y potentes, no han presentado por lo general un matiz ideológico extremista. Según Fichter (ib., 143), "contrariamente a lo ocurrido con los sindicatos de la mayor parte de las otras grandes sociedades, los sindicatos norteamericanos se han limitado principalmente a obtener inmediatas ganancias económicas. Han actuado como grupos de presión, han ejercido influjo político, han tomado posición sobre la mayoría de los problemas sociales y mundiales contemporáneos. Sin embargo, no han formado un partido político norteamericano".En la actualidad, D. Bell (o. c. en bibl., 309 ss.), sintetiza en los siguientes rasgos la situación del sindicalismo de EE. UU.: 1) el número de miembros de los sindicatos ha alcanzado su límite superior; 2) los sindicatos han alcanzado el límite de la contratación colectiva; 3) el advenimiento del "asoladariado", en lugar de los obreros asalariados; 4) la pérdida de élan y la malquerencia del público.En cuanto a las condiciones sociales, los indicadores del nivel de vida de EE. UU. muestran una situación social media sustancialmente más elevada que los países más avanzados. Esta privilegiada situación social en los aspectos especialmente materiales del bienestar no obsta a la existencia de agudos problemas sociales, entre los que cabe destacar el racial, el juvenil, la difusión de la violencia y el crimen, e incluso una extensa zona de pobreza relativa, pues se considera que alcanza casi al 30% de la población el número de aquellos que obtienen unos ingresos inferiores al mínimo estimado como pobreza en esta nación. Además, según algunos observadores, como R. Boggs (o. c. en bibl., 167), tal Estado, conservando su fachada liberal y democrática constitucional, se ha convertido en una gigantesca máquina económico-militar-policiaca, y la idea primitiva de EE. UU. ha perdido, tanto en el interior como en el exterior, gran parte de su atractivo y prestigio, lo que acaso pueda desembocar en una revolución, de la que pueden ser indicios las graves dificultades políticas y sociales interiores y exteriores con que se tiene que enfrentar el país.V. t.: 1, 3, 5; IV.R. SIERRA BRAVO.
BIBL.: E. S. CORWIN y J. W. PELTASON, La constitución. Una interpretación de la Constitución de los Estados Unidos de América, Buenos Aires 1968; R. M. WILLIAMS (IR.), American Society. A Sociological lnterpretation, Nueva York 1952; R. DAHRENDORF, Sociedad y Sociología. La ilustración aplicada, Madrid 1966; D. BELL, El fin de las ideologías, Madrid 1964; L. SÁNCHEZ AGESTA, Curso de Derecho constitucional comparado, Madrid 1965; M. ESPINOSA, Las grandes etapas de la Historia americana, Madrid 1957; J. BOGES, La revolución americana, Barcelona 1968; M. SAVELLE, Historia de la civilización americana, Madrid 1962; J. H. FICHTER, Sociología, 5 ed. Barcelona 1969; Z. BRZEZINSKI, S. P. HUNTINCTON, Poder político USA-URSS, Madrid 1970.
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