Española,la. Arte Prehispánico. ARTE
Categoria:
Arte
Las tres fases principales que se vienen admitiendo, en general para las Antillas y en particular para La E., son las culturas Ciboney, Taino o Arauac y Caribe.Cultura Ciboney. Esta fase, en general de carácter preagrícola y precerámica, incluye varias facies culturales relativamente diferenciadas. La cultura Guanahatabey, según la terminología de Pichardo Moya, se localiza principalmente en la isla de Cuba, pero tiene un enclave en la bahía de Samaná, en Santo Domingo. La cultura Ciboney, en La E., presenta características regionales que la diferencian de la cultura Ciboney de Cuba (v. CUBA VI, 1). Mientras allí predominan los instrumentos de concha, en La E. son más abundantes los de piedra. De piedra se construyen hachas, martillos, moledores, bolas, cuchillos, raspadores, etc. Los gladiolitos o piedras trabajadas en forma de daga están a veces grabados con complicados dibujos geométricos. Rouse distingue tres tipos culturales distintos: el Couri o Flint, al norte de Haití; el Cabaret, en la región central de Haití, y el de la bahía de las Conchas, en la región meridional de la isla.Cultura Arauac. La cultura agrícola en las Antillas comienza con la invasión de los arauacos (v.) que, a través de Trinidad y las pequeñas Antillas, llegan hasta La E. y Cuba, constituyendo la cultura Taina en Cuba, La E., Puerto Rico, Bahamas e islas Vírgenes, mientras en algunas regiones existía la cultura Igneri y en otras la llamada Subtaina. La cultura Arauac perdurará en las islas hasta la llegada de los españoles, si bien en el s. xv se produce una nueva invasión, esta vez de pueblos caribes, los cuales dominan a los arauacos y se apropian de su cultura. Por esa razón resulta sumamente difícil llegar a distinguir una cultura propiamente caribe de la anterior Arauac. Ésta resulta mucho más elevada y compleja que la Ciboney; ello se pone de manifiesto sobre todo en las construcciones, de las que la más notable es, sin duda, el batey, cuya finalidad era servir como juego de pelota, aunque se ha debido utilizar como plaza ceremonial para la celebración de lanzas y ritos. Entre los más importantes bateyes de Santo Domingo pueden citarse los de San Juan de la Maguana, Chacuey, Dajabón, etc.En todas las Antillas, pero especialmente enLa E., son abundantes los petroglifos: así, en la cueva de la Guácara del Comedero y en la de Hernando Alonso. Son característicos de esta cultura los instrumentos elaborados en concha, hachas, cinceles, etc., si bien son muy abundantes también los objetos trabajados en piedra tales como morteros, percutores, buriles, hachas ceremoniales, etc. Han debido tener una gran importancia ceremonial y religiosa algunos enigmáticos objetos trabajados en piedra, tales como las trigonolitos y las piedras acodadas. La cerámica arauac no es de una gran riqueza de formas, pero presenta una decoración muy animada en pintura positiva o negativa y en aplicaciones, modelado e incisiones.En Haití se distinguen dos tipos de cultura Arauac: la Meillac, que corresponde al tipo Subtaino, y la Carrier, que pertenece al Taino típico. La cerámica Meillac es fina y de paredes delgadas. En el periodo Carrier aparecen ya los juegos de pelota, así como las aldeas y poblados. En Santo Domingo, que se halla más cerca culturalmente de Puerto Rico que de Haití, se diferencian dos fases típicamente tainas. La fase Anadel viene a ser una etapa de transición entre la cultura Cuevas de Puerto Rico y la de Boca Chica de Santo Domingo. Esta última ofrece una cerámica de superficie muy pulida, siendo el cuenco la forma más usual. Son muy características en esta cerámica las asas verticales y las agarraderas decoradas por modelado o incisión. Cruxent distingue cinco tipos en la cerámica Boca Chica: Burén simple, Ciruelos simple con decoración incisa, Secadillo simple, Chacuey simple y Villa simple.I, ALCINA FRANCH.
BIBL.: M. AUBOURG, Haití préhistorique, Puerto Príncipe 1951; R. BASTIEN, Archéologie de la baie de Port-au-Prince, Puerto Príncipe 1944; É. DE BOYRIE, Monumento megalítico y petroglifos de Chacuey, Santo Domingo 1957; M. VELOZ, Los trigonolitos antillanos, Madrid 1970.
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