Escuela. Organización Escolar. EDUC.
Categoria:
Educación
1. Concepto. Entendemos por organización escolar el estudio de la e. y de la mejor ordenación de todos los elementos, subjetivos, materiales, formales, cte., que integran su múltiple realidad, a fin de conseguir con ello una superior educación de los escolares. Para llegar a perfilar este concepto, aparentemente tan sencillo y lógico, ha habido que salvar no pocas dificultades e impugnaciones conceptuales. Quizá ello sea una demostración del gran interés que hoy existe por estos problemas de índole organizativa. En efecto, en el campo de la actividad empresarial, p. ej., la o. y coordinación de los departamentos se considera hoy de primerísima importancia. Asimismo, en educación, la organización escolar ha dejado ya hace tiempo de ser un aspecto olvidado de los saberes pedagógicos. Todo esto es explicable si se considera el hecho evidente de la diversificación y aumento de los problemas escolares de todo tipo: personal, relaciones, servicios, etc.Interesa significar una característica esencial de la organización escolar: su propia existencia y sus modos de acción dependen de lo que la comunidad ha previsto o desea obtener de los educandos. Es indudable que tanto la entidad de la organización escolar como el funcionamiento de los servicios escalares están, antes de nada, subordinados a una conciencia y a un destino prefijados por la sociedad. Y esta disposición social, a su vez, está configurada por hechos como la tradición, las costumbres, la organización económica, política, religiosa, etc. El trabajo escolar, en definitiva, está articulado con el de otras instituciones docentes y, más ampliamente, con una reglamentación de tipo unificador en cada país. Se hace natural entonces la usual trabazón entre el programa social y el escolar.2. Posibilidad científica de la organización escolar. ¿Es la organización escolar una ciencia o constituye solamente una mera reflexión, sin tal jerarquía? La primera impresión que nos ofrece esta materia es la de ser un quehacer práctico, y un simple quehacer práctico no presupone ciencia ni mucho menos. "Organizar vale tanto como disponer ordenadamente las partes de un todo. Organizar, por otra parte, es una actividad que se realiza con algo complejo; las cosas simples no son susceptibles de organizar" (V. García Hoz, Pedagogía sistemática, Madrid 1963, 209). Al hablar de organización escolar entendemos, entonces, que la escuela es algo complejo que precisa ordenación. Como un primer paso, pues, podemos afirmar que la organización escolar es la coordinación de todos los elementos escolares para que, así coordinados, ayuden a obtener la mejor educación de los escolares. Esta afirmación aún no se sale del campo de la estricta actividad, es decir, no pretende todavía ser científica. Mas sigue estando latente la posibilidad de este saber científico. En efecto, "si el conocimiento que nosotros tenemos de la escuela y de sus elementos, en cuanto tales, es científico, es decir, sistemático y demostrado, podemos hablar de una ciencia de la organización escolar" (V. García Hoz, o. c.).En esa ciencia, naturalmente, el objeto sería la e. o, mejor aún, la institución escolar, con todos sus elementos. Elementos que, relacionados entre sí y precisamente por su relación, encontrarán el sentido científico que requerimos. Ciertamente, si la organización escolar pretende ser una ciencia, no puede quedarse en la enumeración de cada una de las actividades que se hacen en la e., al modo de algunos manuales conocidos, sino que ha de penetrar en el sentido de las relaciones de los elementos de la e. entre sí y de todos con la e. misma. La complejidad de esta ciencia, como puede verse, no es pequeña. Si, por ej., tratamos el tema de la promoción escolar, ha de estudiarse relacionado con el alumno en primer lugar, y luego, con otros temas como son el de los niveles de enseñanza, los cuestionarios y programas, la graduación escolar, el rendimiento de los alumnos en su actividad escolar y, en fin, con casi todos los demás asuntos de la e. Solamente de este modo, es decir, situados los elementos dentro de un esquema general que relacione perfectamente medios y fines, cada uno de ellos, y en definitiva la organización escolar, adquirirá un sentido.Hoy, la organización escolar se incluye en el capítulo general denominado Ciencias de la Educación. En un estudio analítico del problema educativo (Pedagogía general), al tratar del análisis material, quedaría encuadrada dentro de los elementos técnicos-culturales de la ciencia pedagógica general. El carácter científico de la organización escolar, nos viene dado por el estudio de los elementos de la escuela y de las relaciones y ordenación de los mismos. Además, dicho carácter científico se revela al estudiar, no tanto los hechos escolares por separado, cuanto las distintas relaciones de los mismos. En efecto, "cuando mencionamos los elementos de la escuela, en tanto que partes de ella, mentamos claramente relaciones más que cosas, de donde podemos inferir que el contenido de la organización escolar se halla, sin más, en el género de los contenidos científicos". (V. GARCÍA Hoz, o. c., 213).3. Contenido. Conviene analizar detenidamente todos los elementos propios de la e. para, así, encontrar el exacto contenido de la organización escolar.Elementos personales. No olvidemos que, ante todo, la e. es una asociación de maestros y escolares; son ellos los que integran el contenido esencial de tal disciplina. El elemento personal más importante, centro de toda la tarea escolar, como se ha dicho, es el alumno (v.). Los problemas típicos que suscita el alumno son los que se refieren a su admisión, clasificación, agrupamiento, programación de su actividad, problemas de disciplina, de promoción y de comprobación de su rendimiento.El otro elemento personal de la e. es el docente. El personal docente es variado, pero destaca, entre todos, la figura del maestro (v.), o sea, la persona dedicada enteramente a la tarea educativa. También han abundado en los últimos años los estudios sobre el tema del maestro y su repercusión en la obra educativa. En su encíclica dedicada a la educación de la juventud, Pío XI ha dicho: "Las buenas escuelas son fruto no tanto de las buenas ordenaciones cuanto de los buenos maestros". La relación maestro-discípulo constituye también otra problemática importante en la actividad escolar, pues el docente debe superar la dificultad que supone, por un lado, ser compañero y amigo del alumno y, por otro, ser el superior y educador. Si el maestro tiene un contacto más directo con los alumnos, también ha de contarse con otro personal docente, directores, inspectores, rectores, que de un modo menos mediato dirige las instituciones educativas. No podemos olvidar tampoco a los psicólogos escolares, médicos escolares y asistentes sociales en su misión asesora. Cae dentro del campo de la organización escolar precisar detalles sobre la función, formación, selección y perfeccionamiento de este personal, así como prevenir la actuación conjunta de todos ellos y programar sus contactos y discusiones.Elementos materiales. Estos son: el edificio escolar, el mobiliario y el material didáctico. Al hablar del edificio escolar (v. IV) se incluyen problemas de arquitectura, decoración, aulas y patios de recreo; en una palabra, de la organización del espacio escolar. El mobiliario considerará los problemas que plantea el crecimiento de los alumnos y estará también acorde con los procedimientos didácticos usados en la escuela. El material didáctico es el utilizado por el maestro y los alumnos como auxiliares de su trabajo. Ha tenido este material una positiva evolución hasta desembocar en la variada gama del material audiovisivo moderno. En un tratado de organización escolar, al enfrentarnos con esta cuestión del material didáctico, no puede faltar alguna alusión al modo de aplicación de cada elemento, sobre todo si se trata de los modernos aparatos audiovisuales.Actividad escolar. Esta se proyecta en el llamado plan de trabajo, cuya teorización constituye los cuestionarios y.los programas. Se llama cuestionario al índice de temas que se propone para la enseñanza; el programa es una ordenación previa de las actividades escolares. El programa y el cuestionario "difieren entre sí no sólo por la mayor o menor minuciosidad con que exponen el contenido, sino también por su orientación: la del cuestionario es de orden esencialmente intelectual, ya que constituye un repertorio de cuestiones que han de ser aprendidas; la del programa es a la vez intelectual y práctica, puesto que en él se incluye no sólo lo que el alumno ha de aprender, sino todo lo que tiene que hacer y realizar para alcanzar el aprendizaje". (V. GARCÍA Hoz, Diccionario de Pedagogía, Barcelona 1964, 745).Elementos funcionales. De gran interés también en la escuela; entre ellos podemos referirnos a la periodización del trabajo escolar, que nos conduce inmediatamente al tema del curso escolar y los horarios escolares.Perspectiva social. Esta debe ser considerada, no sólo por la Pedagogía general, sino también por la organización escolar. La e. es una asociación que está incluida en otra de mayor alcance y de la cual depende. Entra dentro, efectivamente, de esta materia la maduración de planes sobre actividades sociales complementarias, instituciones sociales escolares, relaciones con padres y familiares de los alumnos, etc., los cuales, armonizados con las normales actividades, coronarán la labor escolar. Puede decirse que la e. es el centro de la enseñanza y, más aún, el centro de la educación. Pero no olvidemos tampoco que no es fácil que esta institución pueda proporcionar toda la educación que hoy se necesita, no todo es formación intelectual, y la escuela tiende, naturalmente, hacia ese tipo de formación. Por otro lado, existe el peligro de que la e. se cierre excesivamente sobre sí misma, dando lugar a una situación más o menos convencional. No podemos poner en duda que al niño ha de iniciársele en la realidad social; este contacto deberá ser progresivo y seguirá en lo posible el ritmo que marquen sus propios intereses. Diremos que una escuela ha logrado sus objetivos cuando los que fueron un día sus alumnos están hoy en disposición de estampar un estilo de vida en la comunidad en que se mueven.Comprobación del rendimiento (v. RENDIMIENTO ESCOLAR). Es un capítulo necesario en cualquier enseñanza y debe ser tratado también por la organización escolar. Se solucionará esta cuestión con garantía cuando se logre hallar la relación que existe entre la labor realizada por el maestro y los alumnos, por una parte, y el perfeccionamiento que recibieron estos últimos, por otra. Para que la comprobación del rendimiento escolar pueda decirse que es completa, debe abarcar las dos facetas educativas, es decir, aprendizaje y conducta. Gracias a los adelantos logrados por la Pedagogía experimental, es más fácil averiguar hoy los detalles de este rendimiento. Como subcapítulos de este problema pueden citarse: cuestión relativa a los niveles de. comprobación; evaluación o apreciación de ciertos aspectos de importancia en la tarea escolar: hábitos de trabajo o estudio, actitud del escolar ante la materia de estudio, iniciativa y otros, que pueden evaluarse o estimarse, pero no medirse; la cuestión de las técnicas a utilizar para realizar la comprobación, etc.4. Legislación y administración escolares. Poseen hoy los Estados un medio de acción político-administrativa que inspira unidad de objetivos a las distintas instituciones educativas. Recordemos cómo la ordenación de los sistemas escolares correspondió primeramente a las entidades religiosas, más tarde han influido claramente los complejos económicos, y por fin, los grupos políticos. Desde principios del s. XIX la enseñanza pasó a ser objetivo imperioso para la acción de los gobernantes. Interesa la consideración de estas relaciones político-escolares con el fin de no distanciar dos estamentos de tan estrecha vinculación. Cada nación es lo que es la cultura y la educación de sus ciudadanos, y, ciertamente, estos valores culturales y educativos han seguido unos cauces marcados por condicionamientos de orden nacional. La forma de expresión política de los organismos que dirigen la función pública es la legislación. La legislación escolar marca las directrices culturales y educativas por las que se rige el país. Los textos legislativos escolares indican el grado de participación que se subroga el Estado en la marcha educativa general. La legislación escolar no es algo ajeno del sistema jurídico general de los pueblos. La investigación legislativa abarca varias etapas: recopilación de disposiciones; clasificación de las mismas dentro de los distintos apartados pedagógicos; explicación y crítica de la ley y recomendación de transformaciones o de nuevas leyes.El término administración escolar ha invadido últimamente los textos que tratan sobre cuestiones pedagógicas. Con no poca frecuencia la expresión se identifica con la de organización escolar. En verdad, ambos conceptos tienen de común el que presuponen la existencia de algo exterior a la escuela, en posesión de más alcance que ésta y que ordena el oficio de todos los elementos escolares. Pero, a poco que reflexionemos, podremos observar las claras diferencias que existen entre ambas. La organización escolar tiene una función más bien técnica, mientras que a la administración escolar competen principalmente asuntos legales. Puede decirse que "la organización escolar se ocupa de los problemas técnicos pedagógicos interiores de la escuela, mientras la administración escolar mira, sobre todo, a los problemas exteriores, que se plantean al relacionarse la institución escolar con otras sociedades, especialmente con las entidades de carácter público" (V. GARCÍA Hoz, o. c., 227). En la práctica, parece que es hoy la inspección escolar el cuerpo que personifica las gestiones de la administración escolar en la mayoría de los países.5. Teorías generales sobre organización. La enorme complejidad y expansión que han ido adquiriendo los servicios escolares hizo necesario pensar en la aplicación en ellos de modelos generales de tipo organizativo y administrativo; modelos que ya surtieron excelente efecto en cometidos de otro tipo, para los que fueron ideados primeramente. Todos los problemas que interesan a la organización escolar son tratados desde la perspectiva de la eficiencia; indudablemente, lo que se pretende es lograr la mayor eficacia posible, el mejor provecho para los alumnos, contando con la ordenación de los elementos escolares como medio. Importa encontrar unas formas adecuadas que nos lleven a los fines pretendidos, con un alto margen de probabilidad y el menor gasto posible. Es decir, los objetivos son, en este sentido, equivalentes a los perseguidos por cualquier empresa. Surge entonces la cuestión de si es factible encontrar unos principios de acción que puedan ser utilizados indistintamente para los diversos casos de organización que se nos presenten; parece ser que sí es posible, y que estos esquemas generales son poco más o menos los que se han llamado desde hace algunos años métodos de racionalización del trabajo.Con miras a la eficiencia en cualquier empresa, una de las teorías que más se ha valorado ha sido la llamada técnica de la departamentalización. En Europa esta teoría la sostuvieron varios autores, entre los que destacan el inglés R. B. Haldane y el francés Henri Fayol. Este último piensa que para que una organización pueda considerarse correcta, debe abarcar una serie de objetivos parciales que vienen significados con estas palabras: prevenir, organizar, dirigir, coordinar y controlar. Trabajos posteriores de Luther Gulick perfilaron esta teoría elaborando un esquema más amplio y de mayor alcance. Los trabajos singulares se reúnen en unidades administrativas elementales -que, asociadas entre sí, formarán después los distintos departamentos. Con siete palabras inglesas, planning, organizing, staf Jing, direccióg, coordinating, reporting y budgeting, cuyas iniciales forman la abreviatura POSDCORB, puede abarcarse, según Gulick, la articulación íntegra de cualquier empresa, también la empresa escolar.V. t.: TRABAJO ESCOLAR;CALENDARIO III;DIDÁCTICA I, 2; EXAMEN (Pedagogía); ECOLOGíA III.D. DEL RÍO SADORNIL.
BIBL.: S. HERNÁNDEZ RUIZ y OTROS, Organización escolar, México 1954; M. B. LOURENo~o FILHO, organización y administración escolar, Buenos Aires 1965; L. JIMÉNEZ CORLA, organización escolar, México 1954; R. DOTTRENS, Structura e contenuto della scuola moderna, Roma 1964; V. GARCÍA Hoz, Principios de Pedagogía sistemática, Madrid 1963, 207; A. DE LA ORDEN y OTROS, !lacia nuevas estructuras escolares, Madrid 1969; O. F. OTERO, D. ISAACS, Dirección y organización de centros educativos, Pamplona 1970; E. LAVARA GROS, Concepto y límites de la Organización escolar, en Orientaciones pedagógicas para Directores escolares, Madrid 1965, 315; E. REDONDO, Selección bibliográfica sobre Organización escolar, "Rev. de Educación" 61 (1957); M. MARTÍNEZ LóPEZ, Fundamentos para una política social de la educación de base, Madrid 1970; H. L. HAYMAN, The administración of American Public Schools, Nueva York 1951; H. R. DOUGLAS, Organización escolar moderna, Madrid 1968; D. GRIFFITHS y OTROS, Organizing Schools for Eflective Education, Danville (Illinois) 1962; E. LAPORTA, La Comunitá scolastica, Florencia 1963; V. SINISTRERO, Organizzazione e Legislazione della Scuola, Roma 1959; CEDODEP, Organización y supervisión de escuelas, Madrid 1966; G. CIVES, La Realtá della Scuola, Bolonia 1960; E. PLANCHARD, A organieáo científica da Scola, "Rev. Portuguesa de Pedagogía" 1, Coimbra 1960; J. CASTRo HARRISON, Administración y planeamiento integral de la educación, Bogotá 1960; BIE-UNESCO, Planification de l’éducation, París 1962; D. C. SPERB, Administraedo e Supervifáo na scola primaria, Río de Janeiro 1963; VARIOS, Estructuras y regímenes de la enseñanza en diversos países, Madrid 1969; la MARTÍN RAMíREZ, La escuela europea, Madrid 1971; A. DE LA ORDEN, El agrupamiento de los alumnos, Madrid 1975; J. ORTIZ DIAz, La libertad de enseñanza, Málaga 1980.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.