Escuela Activa EDUC.
Categoria:
Educación
1. Concepto. La e. a. es una organización docente que recurre a la acción empleando métodos didácticos en los que se huye de la pasividad del alumno como mero receptor de conocimientos. La e. a. supone la participación de los alumnos de una forma dinámica en su mismo proceso educativo.La e. a. surge como una fuerte reacción frente a los viejos sistemas educativos vigentes en el s. XIX, calificados de pasivos o receptivos, acusados de conceder la primacía a los móviles extrínsecos, la coacción, la obediencia y la disciplina exterior. Frente a estas características, la e. a. sostiene que la actividad educativa ha de responder a los principios y postulados de necesidad, deseo, disciplina interior, espontaneidad, libertad, y en cuanto a los principios que hacen referencia a realidades privan los de expresión, producción, invención, movimiento y trabajo. Las conclusiones aprobadas en la Asamblea de Stuttgart por la Deutsche Lehrerverein referentes a la educación activa que había de ser adoptada en la escuela pública alemana, definían así la e. a.: "Escuela activa es una designación sintética de los esfuerzos dirigidos a educar de un modo metódico para la creación espontánea y para la solución de los problemas sociales. El método de la escuela activa ha de ser la investigación espontánea de la verdad y la iniciación en el trabajo, la preparación para una autoocupación intensa, el despertar del sentido del trabajo, fortalecido todo con una obra de colaboración entre los alumnos y entre éstos y el maestro".Para evitar el equívoco del término "activo", ante la imprecisión y vaguedad de los términos "actividad" y "acción" (v.), Claparéde (v.) ha preferido hablar de "educación funcional" o "concepción funcional de la educación".2.Precedentes. La e. a. supone la recogida de una serie de recursos didácticos ya vislumbrados por algunos pedagogos anteriores (Vives, Locke, Rousseau, etc.) y que a finales del s. XIX y primera década del xx se vieron reforzados y fundamentados gracias a la Psicología Experimental.La e. a. supone la recogida y superación de diversas corrientes, fruto de los últimos descubrimientos pedagógicos, en especial del naturalismo (v.) russoniano que aporta la idea de autodesarrollo. Influye también el acento intelectualista de la escuela herbartiana (v. HERBART, J. F.), la concepción naturalista de la educación y los principios de Pestalozzi (v.) de que la conciencia humana es actividad y creación.La primera contribución en el tiempo la constituyen diversas instituciones de carácter educativo y que no son unitarias en cuanto a su corriente de pensamiento, siendo su orientación heterogénea y respondiendo cada una de ellas a las ideas y formación de sus iniciadores. Entre ellas encontramos la "Escuela de Yasnaia Poliana" fundada en 1859 por León Tolstoi (v.) en Rusia; en Inglaterra el "Instituto de Abbotsholme", fundado en 1889 por Cecil Reddie; la "École des Roches", creada en 1899 en Francia por Edmond Demolins; los "Landerziehungsheim" (Hogares de educación en el campo) fundados en Alemania en 1898 por Hermann Lietz y las "Escuelas del Ave María" fundadas en Granada por D. Andrés Manjón (v.) en 1889.3. Corrientes diversas. Pero la e. a. no se reduce solamente a soluciones meramente didácticas; también ha poseÍDo teóricos que han dado a esta corriente sus bases de pensamiento. Éstas, aunque variadas, coinciden en algunos puntos fundamentales. Uno de ellos es el "puerocentrismo", es decir, el niño es el centro de la educación, girando a su alrededor todas las otras circunstancias educativas. Las diferentes orientaciones que presenta este movimiento de e. a. nos permite clasificarla en tres corrientes: una primera corriente "mística" que se fija el valor absoluto de la infancia, una segunda, "filosófica", que intenta la justificación racional de este valor absoluto de la infancia y, por último, una tercera corriente con preocupación "científica" que suministra a la tarea educativa el fruto de sus investigaciones. Dentro de la corriente mística destacan Tolstoi, Ellen Key, etc. En la dirección filosófica se encuentran Dewey (v.) y Kerschensteiner (v.). Y, por último, en la orientación científica destacan Decroly (v.) y Claparéde.Dewey es el principal teorizador de esta nueva educación en su doble vertiente de pedagogo de la acción y pedagogo de la experiencia. Como pedagogo de la acción, para Dewey solamente la acción manual e intelectual promueve la experiencia y "la educación no es otra cosa que una reconstrucción continua de experiencias". La esencia de su método reside en favorecer la manifestación espontánea de estímulos, orientaciones e intereses que permitirá el paso de la actividad al aprendizaje. De aquí deduce que la actividad-trabajo puede constituir el instrumento más adecuado para cualquier aprendizaje científico. Como pedagogo de la experiencia, es ésta la que únicamente nos hace conocer el verdadero sentido de la realidad. Su método experimental consta de los siguientes pasos: observación de los hechos de experiencia, planteamiento de un problema mediante una formulación y un razonamiento y verificación experimental, que convierte la educación en un aprendizaje por la acción y el experimento.Kerschensteiner aporta una valiosa contribución a la e. a. por medio de su realización práctica de "la escuela de trabajo", en la que presenta como método educativo el trabajo colectivo, trabajo que por una parte enlaza, en la medida de lo posible, con las disposiciones individuales de sus alumnos y que, por otra, concede un gran valor a la creatividad y al desarrollo del libre espíritu.Para Decroly el acto educativo parte de las necesidades infantiles. La observación es el punto de partida de todas las actividades y base de todos los ejercicios.Para Claparéde la e. a. se convierte en funcional. Partiendo de una necesidad hay que procurar que esta necesidad produzca en el educando interés y deseo. En un segundo paso hay que producir una reacción conveniente para satisfacerla. Por último esta reacción provocará la adquisición de conocimientos determinados para controlarla, dirigirla y llevarla a su fin.Sin embargo, si la e. a. ha sido fecunda en el plano teórico, donde su aportación ha sido más valiosa es en el campo de la metodología didáctica. Hay abundancia de métodos y de orientaciones didácticas y educativas. Citemos como más representativas la "Casa dei bambini", fundada por M. Montessori (v.), el "Plan Dalton", ideado por Helen Parkhurst (v.), los "centros de interés" de Deeroly, las "Escuelas de Winnetka", organizadas por C. Washburne (v.), etc.La e. a. arranca de una fundamentación biológica y naturalista: lo que nos interesa, lo que más puede tener alguna consecuencia para la vida, atrae preferentemente nuestra actividad. Es la "ley de necesidad o de interés" expresada por Dewey: "La actividad está siempre suscitada por una necesidad"; necesidad de saber, de buscar, de mirar, de trabajar. La e. a. tiene en cuenta las necesidádes de los educandos o las suscita cuando convenga provocando las reacciones adecuadas para satisfacerlas. Esto exige conocimientos adecuados para regular estas reacciones y dirigirlas al fin propuesto. El saber se halla así al servicio de la acción.Otro puntal de la escuela activa va a radicar en que para aprender, hay que hacer: la enseñanza, por tanto, ha de ser práctica. Ahora bien, si entendemos por "hacer" todo género de actividades y de trabajos que el alumno realiza, siempre "se ha hecho" en las escuelas: se han trazado palotes para aprender a escribir, se han estudiado reglas gramaticales, etc. Pero la e. a. no pretende esta manera de "hacer". Su acción la constituye un ensayo de actividades comparables con las que han de desarrollarse en el futuro o por lo menos ponen al alumno en relación con cosas concretas fácilmente comprensibles y utilizables. En la e. a. el maestro no manda atender, sino que trata de despertar la atención, no se estudian las lecciones sino que se proponen trabajos concretos en los que se obliga no sólo a estudiar, sino a fijarse en las instrucciones dadas, a investigar, a seguir un método recomendado como mejor para llegar a un fin determinado; se estimula a estudiar y a penetrar en el fondo de las cosas mediante el planteamiento de problemas interesantes. La e. a. es, en resumen, donde se aprende a indagar y a investigar, no la escuela donde el aprendizaje es pasivo por parte de los alumnos. La e. a. Obliga a actuarintensamentealeducando. Pero también obliga a actuar al educador, guiando, dirigiendo hacia los móviles que previamente ha señalado y ha hecho sentir como propios al discípulo.En la e. a. el acto didáctico consiste en poner en marcha las energías interiores del educando, el aprendizaje se realiza por la acción y la experiencia. Se valora la espontaneidad y el interés, el arte creador (libertad de expresión en el dibujo y en todas las manifestaciones escolares: lenguaje, ritmo, movimiento) a través de las cuales el escolar puede evidenciar al exterior su intimidad.V. t.: ORIENTACIÓN;PEDAGOGÍA;RESPONSABILIDAD;RENDIMIENTO ESCOLAR.V. 1. RAMOS MIGUEL.
BIBL.: I. GUTIÉRREZ ZULUAGA, Historia de la Educación, 2 ed. Madrid 1969; 1. MALLART Y CUTO, La educación activa, 5 ed. Barcelona 1957; E. CLAPARÉDE, La educación funcional, Madrid 1932; R. SKIDELSKY, La escuela progresiva, Barcelona 1973.
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