Escandinavia. Etnografía y Folklore.
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Varios
De los cuatro países nórdicos, Suecia y Noruega tienen una vida tradicional muy semejante; la vida en Finlandia es más dura; Dinamarca, muy llana, tiene una vida más fácil; su capital, Copenhague, se presenta en primavera como un jardín. Casa. Se emplea mucho la madera, esencialmente en los tres países verdaderamente nórdicos: Suecia, Noruega y Finlandia. Las grandes granjas de Dalacarlia y otras regiones centrales de Suecia son generalmente de troncos enteros, unos encima de otros o colocados verticalmente. Constan de varias edificaciones: la casa vivienda, otra para los servidores, los establos, los graneros y una para aperos. Se colocan dejando un espacio cuadrado pri el centro. Se construyen algo elevadas del suelo para evitar la humedad; la cubierta a dos aguas es de césped o ramas vegetales. La cocina es pieza fundamental, con su gran chimenea, una mesa de tablero muy largo y a sus lados dos bancos (uno arrimado a la pared), grandes armarios que tienen encima cuencos de madera y cacharros de metal. En el sur, las casas forman calles unidas unas con otras. En el norte se conservan cocinas cónicas semejantes a las cabañas de los lapones (v. LAPONIA), o bien casas rectangulares con el fuego en el centro sin salida de humos; suelen estar formadas por una sola habitación, para combatir mejor el frío. Las mejores son de armazón de tablones, hay muchas pintadas de rojo.En Finlandia, las granjas suelen tener dos edificaciones: una, la cabaña para los animales, porte, y otra para vivir y también para secar el grano, el rokstu-ria. El interior es muy simple; para hacer el fuego hay una gran piedra, sin chimenea, pues así el humo se esparce por todas partes, ennegreciendo y abrillantando las paredes (recordemos las cocinas acharoladas en las regiones españolas muy frías de Campoo en Santander, y algunas en Burgos y Soria). Las casas más primitivas son las cabañas de los lapones, simples graneros con postes para colocar los víveres y utensilios. En Dinamarca, las edificaciones se hacen con postes de madera rellenos de tierra apisonada o ladrillos. La cubierta, generalmente de paja o cañas, se apoya en dos postes en la línea central del edificio; ésta es la más antigua. En otros, el techo avanza sobre la fachada y se sostiene sobre postes colocados a un metro de la pared que así queda defendida de la humedad. En el interior el fuego es esencial; en Judandia, con tiro abierto, hay chimeneas en la cocina y también en la alcoba principal. El calor de la chimenea se aprovecha en la habitación contigua; a veces hay un armario donde se acaban de secar las ropas y se ponen los cacharros para que no estén tan fríos. En la habitación en que normalmente se hace la vida se hallan las camas empotradas en unos huecos; los muebles están pintados con colores vivos y sobre ellos colocan cacharros de cerámica y de estaño, que sirven de adorno.Las iglesias eran también de madera, algunas con un corredor alrededor para poder hacer la procesión en épocas de nieve, todavía quedan algunas con culto; otras pueden verse en los Museos al Aire Libre.Es muy curiosa la costumbre sueca de adornar las paredes y techos con pinturas, en las que se representan escenas de caza o de la vida, formando frisos; también pintaban el techo como si fuera el forro de una caja. Como esto era caro, después hicieron las pinturas sobre telas, que colgaban,en las paredes los días de fiesta o más bien en los que celebraban alguna, ceremonia familiar.Traje. La forma de vestir tradicional ha durado mucho más que en Europa occidental. En 1940 todavía, en varias regiones, los ancianos vestían sus trajes, y los jóvenes se los ponían para las fiestas. Se da gran variedad de formas y colores, generalmente vivos, pero hay algo impuesto por el clima que no han desechado: el calzado de madera en grandes zuecos o zapatos de cuero muy amplios para poder calzar medias de lana bien gruesas. Los hombres llevan la cabeza cubierta con sombreros o gorros de piel o de lana con amplias viseras para proteger la cara de la nieve, o con partes laterales que se bajan para cubrirse las orejas, lo mismo que las monteras de los pastores en España, chaquetas cerradas con botones, generalmente con piel por dentro y grandes bocamangas con muchos botones, semejantes en Suecia y Dinamarca y que recuerdan los uniformes de tiempos de Napoleón. En verano vestían faldas y delantales de tonos vivos, chalecos con pechera, dejando lucir las amplias mangas de la camisa de lino que se ceñían con un puño. El pañuelo de lana o el gorro de paño se cambiaba en verano por amplias cofias de formas diversas, muy almidonadas y, generalmente, con caídas por los hombros. Estas características esenciales tienen naturalmente diferencias no sólo en los cuatro países, sino también en las comarcas de un solo país.Alimentación. Comen el pan blando, aunque existe además la especialidad del pan duro, seco, como si fuese galleta. En las panaderías lo venden hoy en paquetitos de plástico; en el campo, aún es posible encontrar pan de harinas que no son de trigo, que hacen en grandes láminas, doblan en cuatro y conservan durante varios meses colgados de unas cuerdas, no muy lejos del fuego, para que no se enmohezca. Se alimentan a base de queso, manteca y muy diversas formas de leche cuajada. Toman mucho pescado ahumado: salmón, arenques, sardinas, anchoas, etc. También lo toman con sal, sin guiso alguno. Hay buena carne, especialmente en Dinamarca. En los países más al norte toman carne de reno y de ciervo, que conservan con especias. Como curiosidad diremos que en agosto celebran el mes del cangrejo; ponen en los escaparates, como adornos grandes cangrejos de paja; en Finlandia hacen una fiesta especial. Hay muy buenas frutas de zarza, como frambuesa, mora, grosella, que toman con frecuencia con nata o cuajada. En las ciudades comen a base de smórgüs en Suecia, sntorebrod en Dinamarca, que son canapés, o un cuadradito o pico de pan con cualquier pescado, carne, riñones, o mezcla con verduras y salsas diversas. Beben mucha cerveza (hay grandes fábricas en Dinamarca) y licor de madera (fortísimo) o de frutas de zarza. El Skál o brindis, iniciado siempre por la dueña de la casa, es un verdadero rito.Artes populares. Uno de los tejidos más interesantes de los indígenas de Suecia es la Rya o colcha, nombre que significa la lana que cae de la piel del cordero al esquilarle. Su origen se remonta al s. XIV; eran de un solo color, blanco, pardo o gris; se ponían con el pelo hacia adentro, para que abrigase más, y por fuera el tejido con los dibujos. Hasta el s. XVII las usaba la nobleza, luego la burguesía y por fin los aldeanos, ya con el pelo hacia afuera. En el s. XIX, las ponían de alfombras. Había ryas en los cuatro países, en Noruega desaparecieron totalmente.Emplean bordados para adornar las prendas de vestir. En Dinamarca, desde el s. XVIII, hacían bordados con lana sobre un paño fuerte para adornar los asientos. En Amagen, isla próxima a Copenhague, familias venidas en tiempo de Cristián II, en la primera mitad del s. XVI, trajeron la costumbre de bordar en blanco sobre lienzo finó para ropa de vestir y colchas, algunas sacando hilos. Hacían también bordados en seda negra para baberos y pañuelos que llevaban a la iglesia en las grandes fiestas. En la segunda mitad del s. XIX, se ponían al cuello grandes pañuelos, plisados al bies, de sedas que importaban de Barcelona.En Noruega el arte popular tiene el interés de ser por y para los aldeanos. Cuando estaban unidos a Dinamarca y la capital era Copenhague, por la dificultad de comunicación y por el desagrado que los aldeanos sentían por los empleados, que eran daneses, desarrollaban su propio arte. Este momento coincide con el apogeo económico de 1700; al valorizarse las tierras, embellecen sus casas con pinturas, esculturas y muebles, tanto tallados como pintados. Aunque es arte industrial y no popular, debemos recordar las porcelanas de Copenhague, de fábrica real, muy bellas con sus figuras y tonos azul grisáceos. Como contraste está la cerámica negra rudimentaria y útil, hecha sólo por mujeres. En Suecia siempre ha tenido fama su cristal, antes fino y rizado, después muy grueso. La buena madera da lugar a industrias no sólo del mueble, sino de zuecos, cucharas, cuencos y juguetes pintados.Fiestas. Las Navidades tienen celebración semejante en cuanto a fiesta hogareña; en Nochebuena, se coloca él árbol, tradición importada de Alemania, adornado con bolitas de cristal, figuritas de paja, guirnaldas de flores, coronado por una estrella o la bandera del país. La cena se hace a base de platos tradicionales; en Suecia jamón cocido y pan de centeno remojado en caldo de jamón. En Noruega se cree, como en otros países, que en Nochebuena los animales hablan en los corrales y hay paz entre los más hostiles. En algunos lugares de Finlandia continúa existiendo la costumbre de levantar el palo de Navidad: se clava en el patio o corral un tronco de pino pelado que conserva sólo la rama superior. En Osterbotten, en el centro de Finlandia, decoran los palos y ponen colgando del techo una corona de paja para que no falte el pan hasta la nueva cosecha. Derraman cerveza en el suelo, para que se alimenten los gnomos.En países que durante el invierno están casi totalmente privados de sol es natural que festejen su vuelta. En Noruega, hacían ofrendas de mantequilla, colocándola en la ventana en que daban los primeros rayos de sol, diciendo "Sol, sol, aquí tienes mantequilla de invierno, danos mantequilla de verano". Creían que el domingo de Pascua el sol bailaba con la Virgen en una fuente de plata. En la noche de S. Juan, uno de los días más largos del año, ya que al norte no se pone el sol, hacían grandes fiestas. En las plazas de las ciudades, como en los pequeños pueblos, levantan altos mástiles que adornan con ramas y flores; a su alrededor juegan y danzan. Especialmente en Noruega, encienden fuegos, lo mismo que en casi toda Europa y en España, como reminiscencia de antiguo rito de adoración al sol. Antes de S. Juan, en mayo, celebraban la fiesta de Walpurguis o venida del verano con procesiones a caballo y cantos de mayo.Fiesta en pleno apogeo es la de S. Lucía, muy celebrada en Suecia, más en las ciudades que en el campo, donde coronan a algunas muchachas con flores y velas encendidas. Es digno de señalar que ciertas costumbres en trance de desaparecer en Europa occidental están aquí en pleno vigor, como la de alumbrar a los difuntos el día de Todos los Santos. Los aficionados a la cinegética celebran el día de S. Huberto con grandes cacerías.Música y baile. Las melodías populares de Noruega se conocen en el mundo a través de Grieg (v.). Hay dos grupos, unas para instrumentos, otras para acompañar al baile. Los principales instrumentos son el lure de viento, que es de madera cubierta de corteza de abedul, el langleik, tabla cuadrada con una cuerda de melodía y siete para acompañamiento, y una flauta con agujeros y sin ellos. Entre las danzas citaremos una de hombres donde ejecutan el spring: el bailarín se eleva en un gran salto en el que da una vuelta intentando tocar un gorro colgado muy alto; una danza de parejas muy antigua es el gangar, y una de parejas muy viva el springar, muy semejante al pols de los suecos acompañados con violón. En los cuatro países son muy generales las danzas en rueda, más o menos ceremoniales, que durante el verano pueden verse en los Museos al Aire Libre.Costumbres familiares. En Noruega, al nacer un niño, las vecinas y amigas traen a la madre la comida tradicional de polentas de avena; a veces metían dentro tres palitos para dar al niño buena suerte, como reminiscencia de la creencia en las tres Normas que sentadas debajo del árbol Iggdrasil hilaban los hilos de los destinos humanos. Creen en Dinamarca que los nacidos en Nochebuena, Sábado Santo o Pentecostés, tienen el don de ver lo sobrenatural, mientras que en el oeste del país dicen que el nacido en un invierno duro llegará a ser muy viejo. Antes de bautizar al recién nacido le metían en una canasta y le cubrían con granos de cebada; esto le traía suerte. En Finlandia decían que una joven no estaba en disposición de casarse hasta que no era capaz de quitar la lana de la espalda de la oveja y ponerla en la del novio, es decir, debía saber hilar, tejer y coser.V. t.: LAPONIA.N. DE HOYOS SANCHO.
BIBL.: S. ERIXON, Les peintures rustiques dans la Suède, en Art Populaire, I, París 1931, 127-129; G. MIDTTUN, L’art populaire en Norvège, ib. I, París 1931, 101-102; E. MYGDAL, La broderie paysanne danoise, ib. II, París 1931, 64-67; OM SANDVIK, La musique populaire norvégienne, ib. II, París 1931, 130-132; V. SYLVAN, La Rya suédoise, II, París 1931, 89-91.
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