Erosión. Acción Geológica Del Mar.
Categoria:
Geología
La acción marina puede separarse en dos: una directa e inmediata, de trabajo sobre las costas, que las erosiona, las pule y hace retroceder en unos puntos para reconstruirlas en otros; y otra acción menos evidente, a largo plazo, que convierte al mar en uno de los eternos protagonistas del ciclo geológico. Aparece así como un gran acumulador de los sedimentos, que llegarán a él tarde o temprano. Su acción como nivel de base general puede ser lejana, pero inexorable. Actúa también como un inmenso regulador del clima terrestre, y ello implica gran cantidad de consecuencias para la dinámica externa. Pero nos concretaremos al trabajo que efectúa el mar sobre las costas (v.).La e. marina se produce en la zona de contacto de dos mundos diferentes: el mar y el continente, el mundo subacuático y el mundo subaéreo. Su acción, es decir, su modelado, presenta caracteres originales que lo diferencian de otros agentes erosivos. La energía de la dinámica marina se encuentra en el viento, generador de olas, y en las diferencias de temperaturas que producen las corrientes. Para producir sus efectos erosivos, el mar se vale de los siguientes mecanismos: acción hidráulica, por la cual, al embestir las olas, se infiltra el agua por las grietas, ejerciendo enormes presiones que llegan a descolocar bloques de piedra; abrasión, es decir, desgaste de las rocas por el impacto de los guijarros que lleva la ola consigo; atrición o desgaste de los materiales que arrastra la ola, y con los cuales ejerce la abrasión, y corrosión química del agua marina, que es una solución compleja. La intensidad de la influencia de estos mecanismos depende de ciertos factores o características de la costa, tales como el tipo y la dureza de la roca a lo largo de la línea costera, la posición espacial de los estratos y el grado de fracturación o de diaclasado, lo expuesta que esté al ataque la costa, la profundidad del mar junto a ella y la abundancia, tamaño y dureza de los materiales sueltos que utilizan las olas.La acción marina comprende la erosiva, la de acumulación y la de transporte. Las formas erosivas fundamentales son el acantilado y la plataforma costera o litoral, tallada por las olas, con una ligera inclinación hacia el mar, y cubierta por la marea alta. Muy a menudo, si la costa ha sufrido elevación, la plataforma litoral aparece sobre el nivel del mar, formando entonces una rasa costera. Como secuelas de estas formas principales, especialmente del acantilado, hay una serie de formas de detalle, tales como escollos, aguias, pilares, chimeneas e islotes, cuyos nombres populares no necesitan aclaración. La e. marina diferencial también puede originar calas, caletas y ensenadas, pero casi siempre de proporciones modestas. Las grandes bahías y estuarios suelen ser topografías generadas con modelados no marinos y retocadas en detalle por el mar.Si el mar destruye las rocas en unos puntos, en otros acumula sus productos, ordenándolos con una distribución peculiar. Naturalmente, la acumulación se produce en las zonas en las que la dinámica marina pierde localmente intensidad, y la gravedad puede actuar eficazmente. El medio de transporte son las olas y las corrientes litorales, y cuando éstas pierden velocidad, su carga se deposita formando playas. Otras veces, la acumulación obedece al choque de dos corrientes marinas o a la desembocadura de un río. Los deltas son depósitos mixtos, de aporte fluvial, pero con cierta clasificación y ordenación marinas. Se producen en la desembocadura de ríos jóvenes, que acarrean muchos materiales a un mar poco activo; tal es el caso del Mediterráneo, el cual es pródigo en deltas. Las arenas depositadas en el extremo de promontorios forman las puntas o flechas, si dos de éstas se unen cerrando el paso a una bahía, se forma una barra. Una de las características del transporte selectivo del mar, que puede tener importancia minera, es el enriquecimiento de un depósito en minerales pesados. Así, en Galicia, algunas playas son un concentrado de magnetita e ilmenita, y es rentable su explotación.Ciertas corrientes pueden tener importancia, no sólo como agentes de transporte, sino también de e. Tal es el caso de las corrientes de turbidez, formadoras de cañones submarinos, si bien es cierto que estas corrientes son hasta cierto punto anormales, y deben su origen a desprendimientos de barros en el talud continental.V. t.: COSTAS; CORRIENTES MARINAS; OLEAJE; OCEANOGRAFÍA.C. CHAMÓN COBOS.
BIBL.: V. la de V.
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