Epigrafia CIENCIA
Categoria:
Ciencia
1. Introducción. Del griego epígrafe, es la ciencia que estudia los textos que han sido escritos sobre materiales duraderos, tales como piedra, barro cocido, láminas de metal, etc., con el propósito de conservar alguna información o noticia. La lectura de estas inscripciones (palabra derivada similarmente del latín: in-scribere) sustituye a aquella información que no ha podido llegar a nuestros días por haber sido escrita o con sustancias colorantes, que pueden borrarse, o sobre materiales perecederos del tipo de la madera, el pergamino o las hojas de papiro. A mayor escasez del documento escrito de poca consistencia, adquieren más importancia como fuentes documentales de la Historia las inscripciones en piedra o materiales duros que, en ocasiones, llegan a constituir nuestro único medio de información.El concepto clásico de E. comprende únicamente el campo, no muy extenso, de las inscripciones griegas y el de las latinas, muchísimo más abundantes que las del grupo anterior. Dentro del conjunto de epígrafes en latín, se distinguen los no cristianos -estudiados por la E. latina- de aquellos otros que documentan o registran fórmulas pertenecientes a esta religión y que son objeto de estudio por parte de la E. cristiana. Modernamente se ha ampliado el concepto de E. no sólo por añadirse al grupo de las inscripciones en lengua latina las grabadas a partir de la Edad Media, sino por el gran impulso que han adquirido en los últimos 50 años los estudios orientales. El desciframiento de la lengua hitita, a la par que la lectura de textos cuneiformes y jeroglíficos egipcios, ha abierto a los historiadores las puertas de un nuevo mundo de información escrita, cuyo estudio preliminar corresponde a la E. En lo que respecta a América, se desarrolló un tipo de escritura jeroglífica en el Altiplano de México, Oaxaca y, sobre todo, en el área maya, consistentes en representaciones abstractas, signos llenos de sentido e incluso elementos fonéticos, que dejó su huella en inscripciones, muchas veces de carácter calendárico, en estelas, altares, dinteles, tableros empotrados, etc.La inscripción debe ser estudiada atendiendo en primer lugar a la forma, y al contenido después. Los materiales empleados, las herramientas, las características particulares de las letras, los signos de puntuación, la clase de escritura, el ambiente y lugar en que fue colocado el epígrafe, todo ello constituye el aspecto formal que estudia la E. con independencia de la lectura. Ésta, a su vez, facilitará una información, relativa al contenido de la inscripción, que permite clasificarla de acuerdo con su carácter religioso, político, funerario, conmemorativo, etc.2. Epigrafía griega. Aparte los textos escritos con alfafeto griego y en algún dialecto helénico, hay que considerar en esta rama de la E. aquellas inscripciones en las que se ha utilizado el alfabeto griego, pero en otra lengua distinta. O, por el contrario, formas arcaicas de la lengua griega, escritos con silabarios que nada tienen que ver con la escritura alfabética de épocas más recientes.Escritura lineal B. Entre las escrituras prehistóricas de Creta se conocían los signos, aún sin descifrar, de una gran cantidad de tabletas de barro con dos escrituras diferenciadas ya por el propio Evans (v.), su descubridor: el lineal A y el lineal B. El lineal A sigue siendo objeto de infructuosos estudios por parte de los investigadores.La escritura lineal B, por el contrario, ha dado lugar al sensacional desciframiento de Michael Ventris (1954) que demostró el carácter silábico de la citada escritura, al tiempo que aclaraba el problema de la lengua (un griego arcaico) en que estaban escritas. Las tablillas de Knossós, al lado de las halladas después de la II Guerra mundial por Blegen, en lo que parece ser el palacio de Néstor en Pilos, están revelando los nombres de algunas divinidades griegas en su forma más primitiva, la existencia de una organización religiosa, palaciega y agrícola en Creta y la Grecia continental, junto con otros datos de gran interés para el conocimiento preciso de la historia del Egeo.Alfabetos griegos. Antes de haber sido empleado el alfabeto jónico con carácter exclusivo, se utilizaron, en diversas ciudades de Grecia, alfabetos que presentan entre ellos algunas diversidades. Las islas del Egeo, las ciudades de la costa en Asia Menor y las de la Grecia continental, unificaron sus diferencias en un alfabeto jonio que desde el arcontado de Euclides, en el 403 a. C. se había decretado como oficial para los documentos públicos de Atenas. En un principio la escritura se hizo hacia la izquierda (Pausanias V.25.9). Más tarde se adoptó la forma llamada bustrofedon, en la que los renglones van alternativamente de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, del mismo modo que el arado (Pausanias V.17.6). Por último a comienzos del s. V a. C. se impone con carácter exclusivo, la escritura en renglones que se leen hacia la derecha.Fecha de las inscripciones griegas. El cómputo por olimpiadas, comenzando a partir del a. 776 a. C., fue de uso corriente entre los historiadores, pero rarísima vez aparece en las inscripciones. En éstas se emplea la mención de un magistrado, como el arconte epónimo en Atenas o el estratega en Etolia. En época helenística se encuentran en las inscripciones una gran cantidad de cómputos locales, que cuentan los años a partir de una mítica fecha de fundación o desde los orígenes de una competición deportiva.Clases de inscripciones. Atendiendo al contenido, las inscripciones pueden ser de muy diversa índole y también la información histórica o filológica que nos proporcionan. De los epígrafes de tipo religioso podemos reconstruir la liturgia, las misiones de los sacerdotes, sus nombres, los detalles que rodeaban a los sacrificios, la extensión del culto a determinadas divinidades, la organización de los festivales y las asociaciones de tipo religioso. Las inscripciones que podemos llamar administrativas facilitan una información de inestimable valor: leyes grabadas sobre placas de mármol, decretos, cuentas públicas de los tesoros, recaudaciones o trabajos en un edificio, listas de tributos, tratados, privilegios, etc. Las inscripciones aportan innumerables noticias históricas, de ahí su valor como ciencia auxiliar de la Historia. Es famoso en este sentido el Marmor Parium, piedra en la que se registran en 93 líneas, los principales acontecimientos de la historia griega desde Cecrops hasta el 264 a. C. Algunos epígrafes suministran datos acerca de ciertos edificios de la Acrópolis de Atenas como el Partenón, los Propíleos, el Erecteion o el reducido templo jónico de Atenea Nike, cuya sacerdotisa cobraba 50 dracmas anuales segúr. la lápida que habla del proyecto de su construcción.3. Epigrafía latina. Se ocupa de las inscripciones del mundo romano escritas en lengua latina. La lectura de estas inscripciones interesó desde fechas muy tempranas a los historiadores. Ya en el s. IX, un monje anónimo en visita a Roma, hizo una recopilación de textos que pudo leer esparcidos por todo el ámbito de la ciudad y que conocemos con el nombre de Colección del Anónimo Einsiedlense. En el Renacimiento las inscripciones antiguas llegan a valorarse como obras de arte y surge un afán coleccionista que provoca la falsificación de muchas de ellas, con fines lucrativos unas veces, o con el afán de probar una teoría histórica, las otras. Desde el s. XVI se llevaron a cabo intentos de recopilación masiva de todas las inscripciones conocidas. Las publicaciones de Peutinger (1505), Mazocchi (1521), Smezio (1570) y Grutero (1603) facilitaron la labor realizada en obras monumentales como el Novus Thesaurus Inscriptionum de L. A. Muratori (1739 al 43), y, sobre todo, el Corpus Inscriptionum Latinarum, publicado por la Academia de Berlín a partir de 1863 bajo la dirección de Mommsen (v.).El alfabeto latino. El epígrafe latino más antiguo es el llamado Lapis Niger de ca. el 600 a. C., escrito por el procedimiento bustrofédico de alternar la dirección de los renglones. Casi contemporánea es la fíbula de Praeneste, en la que se lee, en un latín muy arcaico, escrito de derecha a izquierda, la inscripción: Manios; med; fhefhaked; Numasioi (Manio me hizo para Numerio). A partir del s. V a. C. también el alfabeto latino comienza a estabilizar la dirección de sus renglones de izquierda a derecha. La E. latina tiene un amplio campo de investigación en el alfabeto, ya que éste sufre continuas transformaciones de estilo que deben conocerse para fechar aquellos textos en los que no se hace mención de cónsules epónimos.Abreviaciones. Las inscripciones latinas ofrecen generalmente la dificultad de una gran cantidad de fórmulas, nombres y cargos abreviados. Se requiere una mínima iniciación para reconocer tales abreviaturas. Así, p. ej., la fórmula S.T.T.L. (sit tibi terra levis, que la tierra te sea leve) se coloca casi siempre en las lápidas de carácter funerario. Otra fórmula de las muy comunes es la empleada en las inscripciones votivas: V.S.L.M. (votum solvit libens merito, ha cumplido su voto de buen grado).Clases de inscripciones. Teniendo en cuenta su contenido, pueden agruparse en funerarias, honoríficas, inscripciones sobre monumentos, documentos militares, etc. Cada uno de los grupos en que se reúnen ofrece un tipo distinto de información histórica o filológica. En unas leeremos la evolución del nombre y títulos de los Emperadores, en otras seguiremos los pasos de la carrera política (cursas honorum) de magistrados, cuyos nombres y hechos conocemos por otras fuentes. Son corrientes las dedicaciones a miembros destacados de una comunidad, en las que aparecen a menudo fórmulas de dedicación, como D.D. (dedit) relativas a la ofrenda hecha por los parientes o amigos. Cuando se trata de la consagración a una divinidad, se abrevia con frecuencia en fórmulas conocidas como D.I.M. (Deo invicto Mithrae), I.O.M. (Iovi optimo Maximo), entre otras muchas. En la península Ibérica son abundantes las dedicaciones a divinidades indígenas, como Ataecina Turobrigense, Endovélico, y demás dioses del panteón hispánico. Las inscripciones grabadas sobre los edificios y monumentos nos dan detalles de su historia, motivos de construcción, restauraciones que se hicieron y todas las etapas por las que pasaron. En el puente de Alcántara, sobre el Tajo, uno de los monumentos romanos más conocidos de la península Ibérica, hay inscripciones de dedicación al emperador Trajano en el octavo año de su potestad tribunicia, es decir, el 106 d. C. del mismo modo las inscripciones del templete que hay a su entrada y las adosadas al arco conmemorativo levantado en el centro, nos dan el nombre del arquitecto, Cayo Julio Lacer, y de las entidades que aportaron dinero para su construcción.Los textos más extensos corresponden a las leyes -unas veces grabadas en mármol, otras en planchas de bronce que se colocaban en el foro de la ciudad, colonia o municipio para su conocimiento público. En la península Ibérica se han encontrado leyes, como las municipales de Osuna y Salpensa o las fiscales de Vipasca, distrito minero en la Lusitania, cuya organización conocemos de forma detallada gracias a unas planchas de bronce con disposiciones legales, que fueron descubiertas a fines del siglo pasado. En el mundo romano merecen especial atención las columnas miliarias colocadas a trechos regulares en las vías y caminos. En ellas se da la distancia de una ciudad a otra en millas, indicadas por las iniciales M.P. (millia pasuum) seguidas del correspondiente numeral. Las lucernas, espejos, ánforas y otros objetos muebles de menor tamaño, suelen tener las marcas de los propietarios, o bien la de los fabricantes, éstas precedidas de la abreviatura EX.OFF (ex officina). Capítulo aparte constituye el de las inscripciones sobre monedas, cuyo estudio corresponde a la Numismática (v.).4. Inscripciones cristianas. Abundan especialmente en la propia ciudad de Roma, donde se agrupan en colecciones como la de S. Juan de Letrán, la escalinata de S. Inés extramuros o la galería lapidaria del Museo Vaticano. Casi todas son de tipo sepulcral y suelen estar escritas con minio o carbón sobre tégulas, las más antiguas, o grabadas en mármol las más recientes. Las frases más corrientemente empleadas son el saludo apostólico pax tecum y las aclamaciones Vivas in Deo o in Domino. La fórmula in pace, con su correspondiente griego, en eiphnh, aparece igualmente con mucha frecuencia.En la E. cristiana son muy corrientes los símbolos. El más usado es el monograma de Cristo, compuesto por las dos primeras letras de su nombre en griego. También el pez, la paloma, la barca, el buen pastor, la palma y otros muchos, tuvieron un significado para los cristianos primitivos.Clases de inscripciones. Las más antiguas se caracterizan por su sencillez: el nombre del difunto seguido quizá de las letras Af, símbolo de Dios como principio y fin de la vida. Más tarde el texto se complica y hace alusiones a dogmas y :creencias que ven en estos epitafios una confirmación histórica muy precisa. Epígrafes que se refieren a la unidad de Dios (...oro a vobis / fratres boni / per unum deum / ne quis titulum / meum moleste, ruego de vosotros honrados hermanos por el Dios único que nadie moleste mi inscripción), a Cristo y a la Trinidad (Deus magnus Christus). También son frecuentes las alusiones más o menos veladas a sacramentos como el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. Otras se refieren a la Comunión de los santos o su intercesión por los vivos (... vivas / in pace et pete / pro nobis). Dentro de estas clases de inscripciones tienen cabida los epitafios de mártires (beati mart / ures Felix et / Fortuna / tus), Papas, sacerdotes, siervos, señores y fieles de la comunidad. No deben menospreciarse los numerosos grafitos existentes en las paredes de las catacumbas debidos a los fieles de la Iglesia primitiva, cuya espontaneidad e información, no pretendida, son de un valor inestimables.5. Epigrafía ibérica. Del mismo modo que en Italia el alfabeto prelatino de los etruscos está aún por descifrar, en las regiones meridionales y mediterráneas de España y Portugal, es frecuente el hallazgo de textos escritos en un alfabeto prerromano, cuya lectura sigue siendo un enigma. Delgado, Hübner, Gómez Moreno, Schmoll, Tovar y otros han dedicado ingeniosos y concienzudos estudios a este problema. La situación actual de los trabajos de desciframiento de la lengua ibérica sigue estacionaria. Se conoce el valor fonético de las letras gracias a textos ibéricos escritos en latín y a las monedas con leyendas bilingües. Se aprecian también diferencias notables entre las inscripciones de una región y las de otras, que corresponden a las distintas lenguas habladas por los turdetanos, bastetanos, y el resto de los pueblos ibéricos. Unas veces se trata de signos alfabéticos y otras de caracteres silábicos. Este tipo de inscripciones, que se empleó hasta poco antes del cambio de Era, es frecuente verlo en placas de metal, como los plomos de Alcoy y Castellón, aunque no faltan estelas de piedra con inscripciones ibéricas.6. Otras inscripciones españolas. Aparte de las lenguas indígenas anteriores a la dominación romana, el estudio de la historia medieval española tiene un valioso auxiliar en la lectura de los textos en lengua árabe y hebrea. El alfabeto árabe empleado en las inscripciones sobre materiales duros recibe el nombre de cúfico. Una recopilación de esta clase de monumentos epigráficos en España ha sido hecha, recientemente, por Levi Provenzal.J. M. LUZÓN NOGUÉ.
BIBL.: Corpus Inscriptionum Graecarum (CIG), Berlín 1828-77; Corpus Inscriptionum Latinarum (CIL), Berlín 1885; P. BATLLE, Epigrafía latina, Barcelona 1963; J. VIVES, Inscripciones cristianas de la España romana y visigoda, Barcelona 1942; J. MALUQUER DE MOTES, Epigrafía prelatina de la Península ibérica, Barcelona 1968; H. BERLIN, Actualidades en la Epigrafía maya, en Antropología e Historia de Guatemala, 14,1, Guatemala 1962.
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