Enrique VIII de Inglaterra
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Biografía GER
Rey de Inglaterra en 1509-47, n. en Greenwich el 28 jun. 1491. Segundo hijo de Enrique VII y de Isabel de York. De niño, recibió una cuidada educación ya que iba a ser destinado a la Iglesia, pero la muerte de su hermano Arturo (1502) le convirtió en heredero del trono inglés, siendo proclamado Príncipe de Gales en 1503. M. su padre en 1509, tomó las riendas del gobierno. Contaba entonces 18 años. Era el nuevo rey un joven alto y fuerte, aficionado a todos los deportes, especialmente a la equitación y al tenis; en el aspecto intelectual, poseía amplios conocimientos de teología y de literatura caballeresca, dominaba varios idiomas y componía poemas a los que solía poner música.En su reinado, hay que distinguir dos periodos separados por la cuestión de su divorcio de Catalina de Aragón. Durante la primera etapa, aparece como un hombre de carácter amable, generoso y amado por su pueblo; pero a partir de 1534 en que se produce el cisma y su ruptura con Roma, se muestra irascible, cruel v sanguinario, y siempre dominado por sus instintos, sobre todo su insaciable apetito hacia las mujeres, que le llevó a contraer matrimonio en seis ocasiones. A pesar de su apariencia de hombre fuerte, siempre se dejó gobernar por sus ministros: Wolsey (v.). Cranmer y Cromwell. Al subir al trono, contrajo matrimonio con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos y viuda de su hermano Arturo. Para poder casarse, tuvo que obtener una bula pontificia, ya que la Iglesia prohibía los casamientos entre cuñados, y probar además que la primera boda de Catalina no se había consumado.Alianza con Carlos I. En 1511, intervino por vez primera en la política europea, uniéndose a la Liga Santa encabezada por Fernando II de Aragón el Católico (v.) contra Luis XII de Francia (v.). En 1513, su ministro Wolsey organizó una expedición contra los franceses compuesta por 15.000 hombres. Su misión era ayudar en el ataque a Guyena (v.) a D. Fernando, pero éste desistió del plan trazado y se apoderó de la Navarra francesa; en tanto las tropas inglesas, que estaban inactivas, se amotinaron y hubieron de ser reembarcadas. Para resarcirse de este fracaso, Wolsey organizó en 1514 otra expedición contra Francia, y esta vez le acompañó el éxito. Se apoderó de las ciudades de Terouanne y Tournay y obtuvo en Guinnegate la fácil victoria de las Espuelas. A partir de estos momentos, Wolsey, proclamado canciller, fue el alma de la política inglesa. En 1516, preparó una liga contra Francia en la que entraron junto a E., el emperador Maximiliano de Austria (v.), el rey de España Carlos (v.) y el papa León X (v.). Sin embargo, los éxitos logrados por el rey francés Francisco I en el Milanesado obligaron al Papa a abandonar a los aliados; más tarde, Carlos I hizo la paz con Francisco I (tratado de Noyon), por lo que el proyecto de E. se vio condenado al fracaso. Entonces, cambió el rumbo de su política y buscó la amistad del rey francés. lo que logró por el tratado de Londres (1518), en virtud del cual se comprometía a devolver la ciudad de Tournay mientras que Francisco I se prometía en casamiento con la princesa María, hija de E. y de Catalina de Aragón.En 1519, murió Maximiliano. Al quedar vacante el trono imperial, E. presentó su candidatura en unión de Francisco I y de Carlos I. Sus posibilidades eran escasas, ya que siempre estaba falto de dinero, de modo que salió elegido el representante español. Pero ello motivó la rivalidad entre éste y Francisco I, por lo que E. pensó en sacar partido a la situación, manteniendo el equilibrio entre ambos. En 1520, celebró una entrevista en Sandwich con Carlos V y otra en el Campo del Paño de Oro con Francisco I, pero sin lograr ninguno atraérselo a su bando. En 1521, se rompieron las hostilidades entre españoles y franceses, v, si bien E. se mantuvo neutral al principio, sin embargo no duró mucho esta situación, ya que al año siguiente firmó con Carlos I el tratado de Windsor. En este mismo año publicó un tratado contra Lutero titulado Assertio septem sacrainentorum que le valió el título de Defensor Fidei, En 1523, renovó su alianza con Carlos I, comprometiéndose a invadir el territorio francés, pero con la condición de recibir a cambio las regiones francesas de Normandía, Bretaña, Aquitania, Anjou y Gascuña. El emperador consideró excesivas sus pretensiones y desistió de su alianza, a lo que respondió E. pasándose al bando de Francisco I. Sin embargo, las cosas no marcharon bien para los nuevos aliados, ya que Francisco I fue derrotado y hecho prisionero en la batalla de Pavía (24 feb. 1525), teniendo que servir E. de intermediario en las negociaciones que se llevaron a cabo para su puesta en libertad. Entonces, comenzó a germinar en E. la idea de su divorcio. De su matrimonio con Catalina, sólo había tenido una hija, María. Aunque en Inglaterra podían reinar las mujeres, la seguridad del país exigía un varón. E. pensó que nunca podría tener un hijo porque su matrimonio estaba maldito, y empezaron los escrúpulos sobre su legitimidad. Además, existía una mujer que había acaparado la atención del rey, Ana Bolena, perteneciente a una familia muy fértil. De modo que decidió apelar a la Santa Sede con objeto de casarse con ella y anular su primer matrimonio. Envió a Roma a su canciller Wolsey, que consiguió del papa Clemente VII (v.) que el caso fuese juzgado en Londres, para lo cual envió a su legado el card. Campeggio.Cisma anglicano. Al año siguiente, las presiones de Carlos I sobre el Papa dieron lugar a que éste revocara los poderes entregados a Wolsey y a Campeggio y que ordenara el traslado de la causa a Roma. Esto exasperó a E., que acusó a Wolsey de traición y después de juzgarlo lo condenó a la pérdida de todos sus bienes. La persona elegida para sustituir a Wolsey fue Tomás Moro (v.). Sin embargo, aparece un nuevo personaje que será quien en poco tiempo consiga ganarse por completo la voluntad del rey. Se trata del clérigo Thomas Cranmer, que sostenía que no era preciso seguir el proceso de divorcio en Roma, sino que bastaba con que se obtuviese de algunos teólogos eminentes la certeza de la nulidad del primer matrimonio. El rey tan pronto oyó tales razonamientos los puso en práctica. Consultó a las Univ. de Oxford y Cambridge, que se manifestaron favorables a la causa real, e igual sucedió con otros seis centros docentes que fueron interrogados. Los resultados obtenidos se elevaron para su aprobación al Parlamento, que respondió reconociendo a E., en 1531, como "Único Jefe Supremo de la lglesia" en Inglaterra. En 1533, Cranmer fue nombrado arzobispo de Canterbury, casando en secreto al rey con Ana Bolena, que ya esperaba un hijo. El 23 de abril declaró nulo el primer matrimonio v, a continuación, anunció la nueva boda. El 1 de junio coronó a Ana Bolena como reina de Inglaterra. El Parlamento aprobó el Acta de Apelaciones, prohibiendo a los tribunales eclesiásticos ingleses apelar a Roma, a lo que contestó el Papa excomulgando a E. el 23 mar. 1534.El cisma se había consumado y ahora el Parlamento legalizó la constitución de la Iglesia anglicana mediante el Acta de Supremacía. Se pidió el juramento de aprobación a estas reformas. Al negarse a ello, Moro y el arzobispo Fisher fueron decapitados, iniciándose una ola de terror que duró hasta el final del reinado. A continuación, Thomas Comwell, nuevo secretario del rey, consiguió del Parlamento la aprobación de una ley por la que se suprimían los monasterios. Sus bienes fueron vendidos y los terrenos que poseían los monjes fueron repartidos entre los grandes señores, que a partir de este momento se convirtieron en fieles colaboradores. Tal medida no contó con el apoyo popular y se registraron motines y levantamientos en varios condados: Yorkshire, Cumberland y Westmoreland.En 1536, hizo aprobar por la Cámara de los Lores el Book of Ten Articles, en el que se definían los dogmas básicos de la nueva "Iglesia" (v. ANGLICANISMO). Se reconocían tres sacramentos, Bautismo, Penitencia y Comunión; se afirmaba la creencia en el Purgatorio, la necesidad del celibato eclesiástico y las Misas en privado. En este año, murió Catalina de Aragón. Poco más tarde, Ana Bolena, que sólo había dado una hija al rey, Isabel, fue acusada de infidelidad conyugal y ajusticiada (18 mayo 1536). A los pocos días (30 mayo), E. contrajo nuevo matrimonio con Juana Seymour, que logró al fin darle el fruto apetecido durante tantos años. El 12 dic. 1537 nació su hijo y futuro sucesor Eduardo, pero la madre murió a consecuencia del parto. El 3 en. 1540 E. volvió a casarse con Ana de Cléves, mujer sosa e insulsa de la que se cansó pronto, aunque este fracaso le costó la vida al artífice de dicha boda: Cromwell. El 28 de agosto E. se casó por quinta vez con Catalina Howard, que fue condenada por infidelidad y ajusticiada el 11 feb. 1542. La sexta y última esposa de E. fue Catalina Parr, que es la única que logró sobrevivirle.Fin del reinado. Los años finales de su vida se vieron ocupados por dos conflictos bélicos, uno interior contra Escocia v otro exterior contra Francia. En el primero, tras derrotar a los escoceses en la batalla de Solwav (1542), acaeció la muerte de su rey Jacobo V y entonces pensó solucionar la cuestión casando a la hija de éste. María, con su hijo Eduardo, pero las negociaciones no tuvieron éxito y se vio obligado a continuar la guerra, asolando el territorio escocés. La segunda guerra fue contra Francisco I de Francia y en ella intervino como aliado de Carlos I. Sus tropas desembarcaron en Calais el 15 jul. 1544 y sitiaron Boulogne que se rindió el 14 de septiembre, pero a los pocos días el emperador firmó la paz de Crépy con Francisco I, por lo que E. tuvo que continuar las hostilidades hasta 1546, en que llegó a un acuerdo con el francés. En virtud de él, E. devolvía la plaza de Boulogne a cambio de una pensión anual. Estos años finales de su reinado fueron sangrientos. Nadie se sentía seguro y las ejecuciones alcanzaban lo mismo a católicos que a protestantes. M. el 28 en. 1547, en Westminster, siendo asistido en el lecho de muerte por el arzobispo Cranmer. La sífilis contraída en su juventud había hecho enormes progresos, afectándole izo sólo a su cuerpo, que degeneró en repugnante gordura, sino también a su mente.Aunque en política interior se anotó algunos éxitos, tales como la anexión de Gales (v. GALES II), la pacificación de Irlanda y la reorganización de la flota, sin embargo quedan un tanto oscurecidos por la ola de terror que acompañó a gran parte de su reinado.J. M. RODRIGUEZ GORDILLO.
BIBL.: J D. MACKIE, The Earlier Tudors, en Oxford History of England, VII, 1952; A. F. POLLARD, The Reign of Henry VIII Londres 1934; G. MATTINGLY, Catherine of Aragon, Londres 1942; P. FRIEDMANN, Ana Bolena, Londres 1884; P. HUGUES, The Reformation in England, Londres 1950-54; M. SMITH, Henry VIII and the Reformation, Londres 1948; 1. K. MCCONICA, English Humanists and Reformation Politics under Henry VIII and Edward VI, Oxford 1965; G. CONSTANT, La Réforme en Angleterre, París 1930; M. POWICKE, The Reformation in England, Oxford 1961; J. BOWLE, Enrique VIII, Barcelona 1970; A. VÁZQUEZ DE PRADA, Sir Tomás Moro, 2 ed. Madrid 1966.
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