Enciclopedia LIT.
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Literatura
El conjunto de todas las ciencias se denomina e. Así define el Diccionario de la Lengua Española el término e., en una de cuyas acepciones incluye la de diccionario enciclopédico. Sin embargo, debe distinguirse, en la práctica, entre e. y diccionario enciclopédico. A esta distinción se ha llegado por evolución del concepto e. Etimológicamente, procede del griego enkiklopaideia o enkiklos paidea, instrucción en círculo, entendiéndose por tal la enseñanza que se impartía a los alumnos colocados en círculo, consistente para los griegos en una instrucción completa. Esta finalidad era la pretendida por el círculo de aprendizaje, lo que hoy se entiende como educación general. Los autores griegos y latinos de los s. I y II emplearon el vocablo e. como sinónimo de conjunto de conocimientos. En este sentido lo utiliza Plinio el Viejo (S. I; v.), en la introducción de su Historia naturalis, diciendo que su obra abarca todos los conocimientos de los griegos. Posteriormente, la palabra e. dejó de tener este significado y no volvió a emplearse hasta el s. XVI, cuando se dan a conocer las obras de los clásicos. Jacobus Philomusus en su Margarita philosophica encyclopaediam exhibens (Estrasburgo 1508) utiliza la palabra e. como sinónimo de artes liberales. Parece ser, según los ingleses, que el primero que utilizó la voz e., en la Edad Moderna, fue Thomas Elyot en The Governour (1531). Este autor define la e. diciendo "que comprende todas las ciencias y estudios liberales". El humanista croata Paulus Scalichius de Lika o Pablo Skalic publicó en Basilea (1559) una colección heterogénea de ensayos titulada Encyclopaedia seu orbis disciplinarum tam sacrum quam profanum epistemon. Con anterioridad habían aparecido obras que, por su contenido, pueden considerarse e. Para la división en Edades, que a continuación se expone, se sigue la cronología española.1. Edad Antigua. Los primeros en compilar toda clase de conocimientos fueron los romanos. Aunque sus obras no adoptaran el nombre de e. pueden considerarse como tales, si se entiende por e. una obra que pretende dar a conocer el saber humano en su conjunto. Esta consideración merece la Historia naturalis ya citada, compuesta de 37 libros. Esta obra, con 146 autores latinos y 327 no latinos, fue muy utilizada hasta bien entrada la Edad Media. Marco Terencio Varrón (s. I a. C.; V.) en Disciplinarum libri IX acomete la tarea de reorganizar enciclopédicamente, es decir, en su totalidad, los conocimientos de su tiempo. Anteriormente, Marco Porcio Catón (s. II a. C.; V.) había reunido obras de agricultura, retórica, medicina, etc.Entre los romanos fue frecuente la e. de tipo biográfico, o sea, lo que en la actualidad se llama diccionario de biografías. Este género lo cultivaron el ya mencionado Varrón, además de Cornelio Nepote (v.), Suetonio (v.), cte. Entre los griegos, las obras de Aristóteles (s. IV a. C.; V.) constituyen una e., pues se componen de tratados sobre lógica, metafísica, ética, política, retórica, biología, etc.La obra de Flavio Magno Aurelio Casiodoro (v.), Institutiones divinarum et humanarum lectionum (ca. 551), dividida en dos libros, referente el primero a la Biblia y el segundo sobre las siete artes liberales (De artibus et disciplinis liberalium litterarum), está considerada como una pequeña e. Pero tal vez sean las Etimologías de S. Isidoro (v.), en 20 libros, la primera obra que se acerca al concepto actual de e. Escrita en los a. 600-630, el obispo de Zaragoza S. Braulio la dividió en capítulos. Adopta la forma de un vocabulario. De cada concepto se explica la etimología, y a continuación se expone todo lo que hasta entonces se sabía. Etymologiarum libri XX de S. Isidoro ejerció gran influencia y constituyó fuente primordial para el conocimiento de la Antigüedad.2. Edad Media. Con base en los textos y títulos de obras que han llegado hasta nosotros, es de creer que desde el s. IX se siente cada vez más la necesidad de compendiar los conocimientos, de recoger las obras en una especie de Bibliotecas. De este modo, la labor compiladora medieval constituye una actividad enciclopédica sin antecedentes demasiado claros. En Bizancio, hacia el 857, Focio (v.) termina su Bibliotheca, que es un sumario de libros.La producción enciclopédica en la Edad Media se realiza sobre todo a través de Bibliotecas (obras que reúnen varios autores), Sumas (a modo de resúmenes) y Espejos, donde se intenta reflejar el saber humano. De este último tipo es el Speculum maius, de Vicente de Beauvais (11901264), obra escrita bajo el patronazgo de S. Luis IX de Francia. De las cuatro partes en que Vicente de Beauvais dividió su obra, tres fueron escritas por él. En total, se recogían 450 autores, entre hebreos, griegos, latinos y árabes. Con anterioridad, Thierry de Chartres (m. ca. 1150) realizó en su Heptateuchon una compilación de las siete artes. Hugo de San Víctor (1096-1141) trató las siete artes liberales y las siete artes mecánicas en su Didascalion. La primera e. en lengua romance fue la del florentino Brunetto Latini (m. 1294) exiliado en Francia, que escribió Li livres dou trésor (1260), dividida en tres libros y 413 capítulos. También se considera e. el Imago mundi, de Honorio de Autun, a fines del s. XII. Carácter de diccionario enciclopédico filosófico tiene el Compendium philosophiae (ca. 1320), atribuido al dominico Hugo de Estrasburgo. Los Imago fueron frecuentes en la Baja Edad Media. En ellos se pretendía dar una visión global del mundo. El Imago mundi del teólogo francés Pedro de Ailly (1350-1420) fue consultado por Cristóbal Colón. Gualterio de Metz escribió, en la segunda mitad del s. XIII, Image du monde. A este tipo de obras corresponde el Liber de natura rerum, de Conrado de Megemburgo (m. 1374). El Arbre de Sciéncia (1296), de Raimundo Lulio (v.), es una especie de e. alegórica.Del s. XIV al XVI las obras enciclopédicas vienen a ser compilaciones de filosofía, pedagogía, lexicografía, historia, cte., con cierta preocupación por el modo de organizar los conocimientos, preocupación que se reflejará aún más en este tipo de obras, a partir de la Edad Moderna, que es cuando realmente las e. se asemejan a las actuales. No obstante, en China tenían ya, desde el s.X, una idea moderna de las enciclopedias. A Wu Shu (947-1002) se atribuye una obra dividida en 30 libros, que trata de mineralogía, botánica, fenómenos celestes y terrestres, cte. Consiste esencialmente en extractos de obras, al estilo de las Bibliotecas de Occidente. Del 987 es una obra enciclopédica más amplia, preparada por Wu Shu y Li Fang, que contiene extractos de 1.690 obras, cuyo contenido se divide en 1.000 libros. Las compilaciones en China fueron frecuentes y dan idea del alto nivel intelectual del país. Gracias precisamente a estas compilaciones ha podido conocerse, al igual que en Occidente, la producción literaria y científica que, de otra manera, difícilmente se hubiera conservado. Del s. XV se tiene conocimiento de una compilación compuesta de 22.937 libros. También en la India se hicieron compilaciones, en las llamadas puranas (s. II-VI; V.), aunque no al modo de las chinas y occidentales.Entre los musulmanes existió la costumbre de reunir en una sola obra la diversidad de conocimientos, con una preocupación, al mismo tiempo, por el problema de la división de las ciencias (v.). De esta preocupación participa Averroes (v.), en sus Comentarios a Aristóteles, que divide las ciencias en religiosas y no religiosas. Averroes fue también autor de una especie de e. médica, conocida como Colliget (en árabe Kitáb al-Kullyyát fi-1tibb), en la que se reunían los conocimientos farmacológicos de la época (s. XII). Los Prolegomena de Ibn Jaldún (v.) constituyen una e. de sociología y filosofía de la historia, en la que se aborda el tema de la clasificación de las ciencias (segunda mitad del s. XIV). Pero los tratados enciclopédicos en lengua árabe son más antiguos. Se conocen algunos del s. X. La existencia del Catálogo de las ciencias de al-Fárábi nos ha llegado a través de una versión latina. Obra enciclopédica de carácter histórico-geográfico es la escrita por al-Masudi ca. 947.3. Edad Moderna. La invención de la imprenta supuso un gran avance en la evolución de las e. Hasta el s. XVI no puede hablarse propiamente de e., sino más bien de obras con cierto carácter enciclopédico, en cuanto que raramente se sistematizan los conceptos de un modo orgánico y aun menos se exponen por orden alfabético, según es característico de las e. modernas. Las Bibliotecas, Sumas y Espejos de la Edad Media se enriquecen con los Tesoros y Tableaux del s. XVI. La palabra e. aparece entonces en títulos de obras que no son compendios de todos los conocimientos, sino tratados pedagógicos o filosóficos de artes liberales. De este estilo es Orbis disciplinarum liberalium (1528), de P. Cosentino y M. Aurelio Cassiodoro. Mayor carácter enciclopédico tiene la obra Lucubrationes vel potius absolutissima Kiclopaideia (1541). Menos general, pero anterior, son los Comentarioruna rerum urbanorum libri XXXVII (1506), de Raffaele Maffei (Volaterranus). De causis corruptarum artium, de L. Vives (v.), está considerada como una e. En el s. XVII, parece que se restringe el uso del término e. a tratados que abarcan diversos conocimientos, excluyéndose de las obras enciclopédicas los clásicos manuales pedagógicos del s. XVI. También se advierte una mayor preocupación por la división de las ciencias y las artes, como ya había ocurrido entre los autores medievales en lengua árabe. Johann Heinrich Alsted (1588-1638) publica una e., que es una compilación de las artes. Dedica su Encyclopaedia septem tomis distincta (1630), a las siete artes. Pero la base filosófica más utilizada en la división de los conocimientos son las obras Novum Organum (1620) y De dignitate et augmentis scientiarum (1623), de F. Bacon (v.). Siguiendo a este autor, Antonio Zara trata en su Anatomia ingeniorum et scientiarum (1614) las ciencias de la memoria.Una ampliación de la obra de Charles Estienne, Dictionarium historicum ac poéticum (1553), fue el Dictionnaire théologique, géographique, poétique, cosmographique et chronologique (1644) de Juigné-Broissiniére, supervisado por Louis Moréri (1643-80) en Le grand dictionnaire historique ou le mélange curieux de l’histoire sacrée et profane (Lyon 1674), que era una e. alfabética, con nombres de personas y lugares, términos históricos y geográficos, y artículos sobre libros y artes. La 20 ed. de esta e. apareció en 1759, y se tradujo a muchos idiomas. En 1697, había sido ampliada por P. Bayle en su Dictionnaire historique et critique. En esta línea de diccionario enciclopédico se encuentra el Lexikon universale historicogeographico-chronologico-poético-philologicum (1677), de Johann Jacob Hoffmann (1635-1706).Desde la segunda mitad del s. XVII, las e. tienden cada vez más a la vulgarización, haciéndose accesible a lo que corrientemente se denomina lector medio. Comienza entonces el trabajo en equipo. Las e. dejan de ser recopilaciones y ya no son tampoco la obra de un solo autor. Gana en importancia la figura del redactor, que es quien escribe los artículos distribuidos en orden alfabético. Se inspira para ello en trabajos ajenos y es, al propio tiempo, investigador. Francia, Alemania y Gran Bretaña preferentemente marcan la pauta en la creación de e., en parte también por su mayor nivel cultural. En Italia, el proyecto enciclopédico del franciscano Vicenzo Maria Coronelli (1650-1718) se realiza en 7 vol., con 30.269 artículos, en la Biblioteca universale sacro-profana (1701-06), en la que se asientan las bases de una gran tradición enciclopédica que los italianos han continuado dignamente hasta nuestros días.A partir del s. XVIII hay una mayor originalidad y espíritu crítico, sobre todo en la utilización de las fuentes. Al mismo tiempo, se esboza un concepto más moderno de las e., en cuanto que pretenden abarcar de forma breve la complejidad de los conocimientos. Por el predominio de las humanidades y ciencias del espíritu, las e. son principalmente humanísticas. Nueve autores prepararon una e. universal que Johann Heinrich Zedler (1706-63) publicó en 1732-54 con el título Grosses Vollstündiges Universal Lexikon aller Wissenschaften und Künste (64 vol.). La Cyclopaedia or Universal Dictionary of Arts and Sciences (1728), de Ephraim Chambers, es un diccionario enciclopédico de ideas, no de personas.Las obras de Chambers y Zedler están consideradas como las precursoras de las modernas e. alfabéticas. Pero la primera e. alfabética en inglés fue Lexicon Technicum or an Universal English Dictionary of Arts and Sciences, 1704, de John Harris (1666-1719). A ésta siguió, en alemán, el diccionario enciclopédico, también sobre arte y ciencia, Allgemeines Lexikon der Künste und Wissenschaften (1721), de J. T. Jablonski.La Encyclopédie ou dictionnaire raísonné des Sciences, des arts et des métiers, par une société de gens de lettres, conocida como la Enciclopedia por antonomasia, por la influencia social, política y literaria ejercida hasta el s. XX principalmente, es la obra que enlaza la producción enciclopédica de la Edad Moderna con la de la Edad Contemporánea. Con ello, ciertamente, nace un género literario muy difundido en nuestros días, aunque escasamente apreciado en España.Características de este género. Se caracteriza por un estilo breve, conciso, sin galanuras literarias, de frase certera y expresiva, que expresa de un modo claro ideas y conceptos, que expone simplemente, al tiempo que sugiere. La e. como género persigue un fin didáctico, que pretende compaginar con una cierta amenidad de forma. Huye de lo superfluo y sólo utiliza lo anecdótico con afán ejemplarizador. Los breves periodos de la frase enlazan ideas del modo más simple. Los datos son reflejo de las ideas y aquéllos nos llevan a éstas. Mediante esta técnica literaria el lector capta lo fundamental.El escritor de e. es a un tiempo ensayista y erudito. Su estilo responde a la necesidad cada vez más apremiante de captar en el menor espacio el mayor número de ideas. Este estilo se da ya en la citada Enciclopedia, en la que colaboraron unos 60 autores (entre ellos J. J. Rousseau, v., Voltaire, v., Montesquieu, v., Holbach y Buffon), y se ha afirmado a través del tiempo y de la numerosa producción enciclopédica universal.La Enciclopedia francesa y el enciclopedismo. Sus autores, colaboradores y simpatizantes se denominaron enciclopedistas, porque participaban de un mismo espíritu, que es el que se refleja en la Ilustración (v.). La influencia de sus ideas se extiende por Europa, y hay quien sostiene que basa doctrinalmente y promueve la Revolución francesa (v.). En todo caso, puede considerarse una de sus fuentes ideológicas. Las ideas fundamentales de la obra se contienen en el Discours préliminaire de D’Alembert (v.). Desde un punto de vista religioso, no todos los colaboradores son coincidentes. Los hay ateos, deístas, católicos ortodoxos, etc. Política y económicamente, la tendencia general es liberal. Aunque el espíritu del Evangelio puede considerarse más bien liberal, tiene otras exigencias personales que no van por caminos políticos, pero que indudablemente inspiran y condicionan la actividad política, social y económica del hombre. Sin embargo, la Enciclopedia, en la voz Christianisme, bajo un aparente respeto, reduce la religión a una función social. En la voz Encyclopédie Diderot contrapone una visión antropocéntrica del mundo a la idea teocéntrica. Para D’Alembert, la moral nace con la sociedad.En gran parte, la Enciclopedia fue expresión del iluminismo (v.) francés. Existe en sus autores una evidente oposición, comprensible en cuestiones temporales, a la excesiva autoridad de la Iglesia. Les preocupan los problemas sociales, la técnica, el progreso, etc. Partidarios de la libre expresión, los enciclopedistas más caracterizados se muestran racionalistas y niegan la Revelación divina. Todo este conjunto ideológico, revolucionario en su época, se ha denominado enciclopedismo: tendencia liberal e ilustrada, tolerancia religiosa, aunque con cierto fanatismo anticatólico e irenista. Desde un punto de vista católico, el enciclopedismo contiene aspectos sociales, científicos y de política religiosa que no son totalmente rechazables. No puede negarse tampoco al enciclopedismo el valor de una mayor apertura de pensamiento, el tratamiento amplio y vulgarizador de cuestiones técnicas y científicas, patrimonio antes de una minoría, que pasaron al conocimiento de grupos más amplios. La Enciclopedia abordó también temas teológicos, aunque no acertadamente, pero secularizó problemas que competen a todos los cristianos y que no son parcela de eclesiásticos.El proyecto de la Enciclopedia surgió de una primera idea de traducir en 1745 la Cyclopaedia de Chambers ya citada. El proyecto se transformó en una obra original, en la que además se utilizaron elementos de las e. de Chambers, Harris (también se ha citado anteriormente) y Thomas Dyche (A New General Dictionary, 3 ed. 1740). Diderot (v.) se hizo cargo de la dirección general de la Enciclopedia, en 1747, excepto para la parte de matemáticas, de la que se responsabilizó D’Alembert (v.). El primer volumen se publicó en 1751. Según el Discours préliminaire, se trata de "un diccionario analítico de las ciencias, las artes y el comercio". Siguiendo a F. Bacon, se dividía el conocimiento según las facultades de memoria (historia), imaginación (bellas artes) y razón (filosofía). Los artículos versaban sobre biología, química, gramática, historia, matemáticas, medicina, filosofía, física y religión. El sistema baconiano de las ciencias en la Enciclopedia se inspira en Locke y Newton. El análisis lockeano del conocimiento se basa en el atomismo epicúreo de Pierre Gassendi (1592-1655) y en el escepticismo de Pierre Bayle (1647-1706), del que ya se ha citado su Dictionnaire.La primera edición completa de la Enciclopedia apareció en 1780, en 35 vol. Con este material se confeccionaron diferentes diccionarios: de geografía (3 vol.), de medicina (13 vol.), de zoología (7 vol.), etc. Los mayores adversarios de la Enciclopedia fueron los jesuitas, que la combatieron, acusándola de plagiaria e irreligiosa, desde el fournal de Trévoux, editado desde 1734 en París. En este fournal, que luego tuvo un carácter enciclopédico, se daban a conocer publicaciones, descubrimientos, etc. Journalistas y enciclopedistas constituyeron los bandos ideológicamente irreconciliables. A los ataques de los jesuitas se unieron los jansenistas. En 1759, la obra había sido incluida entre los libros peligrosos, por considerarla un atentado contra la fe católica. En el mismo a. de 1780, Pancoucke inició una nueva edición de la Enciclopedia, pero no alfabética sino sistemática, con el nombre de Encyclopédie méthodique. Los 166 volúmenes proyectados terminaron de publicarse en 1832.4. Edad Contemporánea. El desarrollo enciclopédico debe bastante, aun en su aspecto formal y técnico, a la Enciclopedia. Durante un siglo ha sido fuente de inspiración. En España, sirvió de base a F. P. Mellado para su Enciclopedia moderna (1850), concebida como un vocabulario. En el s. XIX se generaliza el sistema alfabético, que tiene la ventaja de facilitar la consulta. El rigor científico es una de las características de las grandes e. que comienzan a aparecer en el s. XIX. La profundidad es menor en los diccionarios enciclopédicos, que en menos espacio pretenden abarcar en síntesis lo mismo, sin aparato bibliográfico, en artículos que son extractos y resúmenes. A diferencia de las grandes e., que centran su interés en un tema determinado, los diccionarios enciclopédicos engloban bajo una misma voz las diferentes acepciones e incorporan el léxico. Las grandes e. suponen en el lector una serie de conocimientos elementales, que puede proporcionar el diccionario enciclopédico. Éste complementa a las grandes e.Desde el s. XIX, se distingue ya entre e. generales o universales y especiales. Estas limitan su contenido a una materia o grupo de materias. La reacción contra la Enciclopedia citada estimula la producción de e. católicas, cuyo fin principal es dar a conocer la verdadera doctrina católica, orientar sobre los errores, los dogmas, la moral, etc., manteniéndose fieles al magisterio de la Iglesia. Posteriormente, surgen e. que, sin llamarse católicas, adoptan un punto de vista verdaderamente cristiano sobre todos los problemas que preocupan al hombre.Las e. confesionales, bien sea las técnicamente católicas (que tratan con mayor amplitud las ciencias eclesiásticas y teológicas, y todo lo demás en relación con estas ciencias y la historia de la Iglesia), musulmanas (referentes a la cultura y a los pueblos islámicos), judías, protestantes, etc., se agrupan entre las especiales. Entre éstas, han adquirido importancia, en los países de mayor tradición enciclopédica, las e. juveniles, dedicadas a niños de edad escolar y jóvenes de enseñanza media; son obras que persiguen una finalidad didáctica. Por la tendencia y espíritu que informa a las e., pueden considerarse: racionalistas, materialistas, etc.Las e. simplemente informativas del s. XIX se convierten, en posteriores ediciones, en vehículos de sistemas, escuelas, tendencias, etc., pero conservan ese carácter de "quinta-esencia del meollo intelectual", como decía el historiador francés H. Taine, a fines del s. XIX.Desde la primera posguerra mundial, la competencia en el mercado se incrementa. El progreso técnico, la mejora de las comunicaciones y de los medios de información, la elevación del nivel cultural, el aumento de los medios de adquisición, la especialización del saber y otros factores favorecen el movimiento enciclopédico. Las e. se convierten en complemento de la enseñanza especializada, compendian el "saber social", lo que el hombre quiere y debe saber, y que no se lo proporciona su carrera ni la enseñanza básica adquirida en los estudios preuniversitarios. Periódicos y anuarios, con suplementos enciclopédicos, contribuyen a la vulgarización de conocimientos humanísticos y científicos. La edición de e. por fascículos se multiplica, se comienzan coediciones en varios idiomas, las e. ilustradas compiten en alarde de colorido y presentación, el grabado gana espacio en detrimento de la extensión del texto, pero éste se beneficia en calidad.La puesta al día de las e. se hace cada vez más necesaria. Tras los suplementos, vienen las nuevas ediciones. Se crean institutos para la edición de e. Las universidades colaboran en esta tarea cultural, que amplía las fronteras del conocimiento. La colaboración en este tipo de obras se internacionaliza a escala mundial. Las e. constituyen ya un puente cultural más entre Europa y América. España ensaya su vocación atlántica a través de e. que se adjetivan hispanoamericanas e iberoamericanas. El mundo que franceses y anglosajones comienzan a llamar latinoamericano realiza también obras enciclopédicas que versan especialmente sobre la América de habla española y portuguesa. Los lazos culturales entre Portugal y Brasil se mantienen por medio de e. comunes a ambos países. Los campos se delimitan y surgen e. nacionales de la Europa occidental. Rusia encabeza la producción enciclopédica del mundo eslavo. No queda ya arte, ciencia o actividad humana sin su correspondiente e.5. Exposición de las principales enciclopedias modernas. Enciclopedias generales. a) En lengua española. En el sentido más moderno de la palabra, la primera e. es Pan Lexikon, editada por J. Peñalver (1846). A ésta le sigue la ya citada de F. P. Mellado. Editado por Montaner y Simón se publica en 1887-98 el Diccionario enciclopédico hispano-americano de literatura, ciencias y arte, en 23 vol., bajo la forma de un vocabulario. Este mismo sistema sigue el Diccionario enciclopédico popular ilustrado, de Salvat, que comienza a publicarse en 1906, y alcanza 12 vol. En 1962, salió la 10 ed. de esta obra que es e. y diccionario de la lengua, alfabético, de breves artículos sin firma ni bibliografía. Existe un Diccionario enciclopédico Salvat (4 vol., 1969) y su adaptación al catalán: Diccionari enciclopédic Salvat (1968-70). Continuando esta tradición, ha empezado a editarse en 1969 el Diccionario enciclopédico Salvat, llamado Salvat Universal, proyectado en 20 vol. (en julio de 1971 ya se habían publicado ocho). Es una e. alfabética, abundantemente ilustrada en color, de unas 500 pág. cada vol., para un público de cultura media. Muy popular, y de esta editorial también, es la Monitor. La Enciclopedia Labor (10 vol., 3 ed. 1964) es sistemática. De ésta se ha publicado una edición abreviada: Enciclopedia abreviada Labor, 3 vol., 1965.La e. en lengua española de mayor difusión ha sido Enciclopedia universal ilustrada europeo-americana de Espasa-Calpe, conocida como Espasa, alfabética, en 70 vol. (1905-30), con 10 vol. de apéndices (1930-33) y suplementos anuales. En 1961 totalizaba 93 vol. El Diccionario enciclopédico abreviado (7 vol., 7 ed. 1957; apéndice alfabético en 1 vol., 1965) es un extracto del Espasa. Entre las hispanoamericanas cabe destacar el Gran Diccionario Enciclopédico UTEHA (10 vol.), 1951, de próxima reedición. La Enciclopedia universal Herder (4 ed. 1960) es adaptación de Herders Volkslexikon (1951). Alfabética, con artículos breves, es de orientación católica. La Gran enciclopedia del mundo (20 vol., 1961-64), alfabética, es adaptación de American Peoples Encyclopedia (Chicago 1961), editada por Durvan. La Enciclopedia temática CIESA, proyectada en 20 vol., comenzó en 1967, y se caracteriza por su excelente presentación.Entre otras e. en lengua española, de carácter general, pueden citarse: Enciclopedia Fakta, en 8 vol. (1962-66), el último con índices, es una traducción y adaptación hecha por Rialp, S. A., de la e. sueca Bokídrlaget Fakta AB (8 vol., 1959); Acta 2000 (1970), también editada por Rialp, S. A., es una excelente e. sistemática en 8 vol., que sigue el sistema decimal de la Fakta en la distribución de secciones, temas y capítulos, pero con un nuevo texto totalmente original y puesto al día, de carácter más bien popular y vulgarizador de la cultura, redactado por licenciados especializados en cada materia; y Gran Enciclopedia Larousse, alfabética, traducción y adaptación hecha por la editorial Planeta del Grand Larousse encyclopédique, proyectada en 10 vol. con bibliografía exclusivamente española, y que es realmente un diccionario enciclopédico (incorpora el léxico castellano) para un público de cultura media. Comenzó a publicarse en 1968.En 1977 terminó de publicarse la primera edición de la Gran Enciclopedia Rialp; muy distinta de todas las anteriores, tiene reimpresiones actualizadas posteriores y es conocida internacionalmente por la abreviatura GER. Es la primera y única e. de nivel científico general -abarcando todas las ciencias- publicada en lengua española; las demás e. existentes son de nivel de divulgación y resumen. A nivel científico en España sólo se había publicado alguna e. sobre ciencias o áreas temáticas restringidas; la GER viene a ser una suma o conjunto de enciclopedias especializadas, en la que cada uno de sus artículos es una monografía científica.Por su carácter científico y por su volumen, la GER se sitúa en cabeza de las grandes enciclopedias internacionales. Consta de 24 grandes tomos que contienen 15.000 extensos artículos, en orden alfabético, de todas las ramas del saber; en el último volumen, un índice alfabético general equivale a un extensísimo diccionario enciclopédico, pues recoge 225.000 términos (cosas, conceptos, lugares, personas, etc.), remitiendo a los tomos y páginas donde aparecen. Todos los trabajos son originales, van firmados, llevan bibliografía seleccionada y moderna además de las fuentes y obras consideradas clásicas. Las ilustraciones en blanco y negro o en color (unas 500 por tomo) son complementarias de los textos. Dentro de su universalidad, concede especial atención al mundo de habla española y portuguesa. Han redactado y firmado los artículos unos 3.000 científicos y especialistas, de 70 países, en su mayoría catedráticos de Universidad, profesores de investigación, etc.La Gran Enciclopedia Rialp ha sido planeada y dirigida por un Consejo de Dirección y un equipo de 60 Directores de Sección, destacados especialistas en sus materias respectivas. Se abordan con especial amplitud las cuestiones más vinculadas a la vida humana; presta fundamental atención, por tanto, a las ciencias del espíritu, ciencias humanas, artes y humanidades, y a las ciencias sociales; también son tratados con profundidad los temas de las ciencias físico-naturales, medicina, ingeniería y tecnología, así como los deportes, folklore, espectáculos, etc. El criterio editorial fue mantener la mayor objetividad y dar a conocer y facilitar el contenido de los diversos campos del saber a toda clase de especialistas y estudiosos, de forma que la GER sirva tanto para encontrar o consultar rápidamente los datos y temas de la propia especialidad como para tener a mano una amplia información sobre los temas y asuntos de otras especialidades. La GER quiere contribuir al intercambio y conocimiento mutuo entre las diversas ciencias y artes, a una realización más plena del hombre en su triple dimensión, física o material, intelectual y moral. Incorpora las últimas aportaciones de ciencias recientes desde las de la comunicación e información social a las de la energía y técnica nucleares.Un eficaz sistema de remisiones (con v.: véase) de unos artículos a otros evita repeticiones y contribuye a una visión más completa de los asuntos tratados. El aspecto moral cristiano y la doctrina de la Iglesia sobre temas determinados tienen artículo propio. Todos los autores consagrados, con una obra de importancia que haya dejado huella universal, tienen artículo propio, y algunas veces más de un artículo, cuando su completo tratamiento haya requerido la colaboración de más de un especialista. La extensión de los artículos está en función de la amplitud del tema y de su importancia. En la bibliografía se indica lugar y año de la edición más moderna; cuando se trata de obras traducidas al español, se ha preferido indicar la versión española.b) En lengua portuguesa. La Grande enciclopédia portuguesa e brasileira (40 vol., 1935-60) es alfabética. Carácter enciclopédico, aunque limitado, tiene el Diccionario Popular Histórico, Geográphíco, Mithológico, Biographico (16 vol., 1876-90), que ha quedado anticuado.c) En lengua alemana. Base de las modernas e. en lengua alemana es el Frauenzimmer-Lexikon, comenzado a publicar por Gotthelf Renatus Lóbel (1767-99) en 1796, o e. para la mujer. Friedrich Arnold Brockhaus (17721823) terminó la edición en 1808, y posteriormente cambió su título por el de Brockhaus Konversations-Lexikon, más ampliado. Esta tendencia nacionalista dio lugar a la aparición en diversos países de e. nacionales. Imitando al Brockhaus, apareció Meyer Grosses KonversationsLexikon (46 vol., 1840-52). Herders Konversations-Lexikon, 5 vol., se publicó por primera vez en 1853-57. En esta e. se ha basado el moderno Der Grosse Herder (10 vol., 5 ed., 1953-56), en el que se concede preferencia a las ciencias del espíritu. Más popular es Der neue Herder (9 ed., 1957).La gran tradición del Brockhaus se ha mantenido en Der Grosse Brockhaus (13 vol., 16 ed. 1953-58), e. alfabética, con un Atlas publicado en 1960. Ediciones populares y resumidas de esta e. son: Der neue Brockhaus (5 vol., 3 ed. 1958-60) y Der Kleine Brockhaus (2 vol., 1961). También en lengua alemana, con preferencia por los temas suizos, es la e. publicada en Suiza bajo el título Schweizer Lexikon (7 vol., 1945-48), alfabética.La Real-Enzyklopddie der klassischen Altertumswissenschaft (1839-52), e. de la ciencia de la Antigüedad, geográfica, histórica, arqueológica y muy rica en filología, fue publicada por A. Pauly y difundida por G. Wissowa a partir de 1894.d) En lengua francesa. Después de la ya citada Enciclopedia, Francia ha continuado publicando e. y diccionarios enciclopédicos en tal número y calidad que sitúa al país entre los primeros en cuanto a este género literario se refiere. En 1832, se completó la Encyclopédie méthodique, sistemática, y terminó de publicarse la Encyclopédie moderne, 26 vol., 1823-32. Como e. de vulgarización se editó, en 1866-76, el Grand dictionnaire universel du XIXe siècle, 15 vol., de Pierre Larousse, que combina la idea de una e. y un diccionario. En 1873, fue incluido en el Index librorum prohibitorum. La tradición Larousse se ha mantenido hasta nuestros días. Desde 1960 se publica anualmente Petit Larousse, útil en cuanto a nombres de personas y geográficos. E. y diccionario de la lengua es el Grand Larousse encyclopédique (10 vol., 1960-64).La mejor e. francesa de su tiempo se ha considerado la Grande encyclopédie, inventaire raisonné des sciences, des lettres el des arts (31 vol., 1885-1902), alfabética. Aunque pretende ser objetiva, está influida por la filosofía positivista y ha quedado anticuada. En 1955, se reanudó la Encyclopédie f rancaise (20 vol., 1935-64), sistemática y obra de síntesis e ideas más que de datos; en el mismo año, comenzó a publicarse la Encyclopédie de La Pléiade, ed. R. Queneau, planeada en 40 vol.e) En lengua inglesa. En Gran Bretaña, han influido los Brockhaus, de pequeños artículos, y la Encyclopaedia Britannica. La primera edición de esta e. comenzó en 1768 como un modesto diccionario de artes y ciencias. Escocesa en su nacimiento, se imprimió en Edimburgo. Hoy día tiene oficinas en Londres y Chicago, donde se edita desde 1902. Desde 1930 a 1960 ha sido revisada continuamente, con impresiones anuales desde 1936. La última edición, de 1968, consta de 24 vol. de 1.000 páginas aproximadamente. En el último volumen se incluyen mapas e índices general y geográfico, así como de colaboradores. Fue considerada como una de las mejores e. del mundo, con artículos firmados y bibliografía, aunque no todos. Anualmente se publica como suplemento el volumen Britannica Book of the Year.De las e. publicadas en el s. XIX, la más voluminosa fue la Cyclopaedia, 45 vol., 1819-20. La British Cyclopaedia, 10 vol., 1835-38, es alfabética. The Encyclopedia Americana (13 vol., 1829-33) fue en parte una traducción y adaptación de la 7 ed. del Brockhaus. Reimpresa en 7 vol. (1841), fue revisada en 1862 y publicada bajo el título The Popular Encyclopaedia. Esta e. es el antecedente de The Encyclopedia Americana (30 vol., 1963). Se completa con el suplemento American Annual. La Chamber’s Encyclopaedia, 10 vol., 1859-68, se basó en una traducción de la 10 ed. del Brockhaus. Cien años después (1959) se ha publicado en Londres una nueva edición en 15 vol. The International Cyclopaedia, publicada por primera vez en 1884, se basó parcialmente en la Chamber’s Encyclopaedia de 1878-80. En 1902, se publicó bajo el título The New International Encyclopaedia. Para un público de cultura media es Collier’s Encyclopedia (24 vol., 1963), que se completa anualmente con el Collier’s Yearbook. The American Peoples Encyclopaedia (20 vol., 1 ed. 1948; 14 ed. 1961) publica suplementos anuales. La Grolier Encyclopaedia, revisada anualmente, se continuó desde 1963 y fue reemplazada por la Grolier’s Universal Encyclopaedia, 10 vol.f) En lengua italiana. Una de las mejores e. del mundo es la Enciclopedia italiana di science, lettere ed arti (39 vol., 1929-49), editada por el Istituto Giovanni Treccani. Es alfabética, con amplios artículos, firmados por especialistas y acompañados de buena bibliografía y abundante ilustración. Predominan los temas humanísticos. En los artículos de política, la tendencia es fascista; se incluyen unos 60.000 artículos repartidos en 37.000 páginas. Los mapas son del Touring Club Italiano. La Enciclopedia Garzanti (5 vol., 1959) es alfabética, de artículos breves. En 1963, se completó la 3 ed. de la Enciclopedia Motta, alfabética, en 12 vol. Pero la tradición enciclopédica italiana data del s. XIX. En 1875-88 se publicó Nuova enciclopedia italiana, 25 vol. En 1841-51 había aparecido ya la primera edición de esta e., en 14 vol., sobre la base de una primitiva Enciclopedia italiana.g) En otras lenguas. La influencia de los Brockhaus ha sido enorme en los países nórdicos y ha dado lugar a la aparición de e. en lengua danesa de H. A. Kofod, en 28 vol., 1816-28; de P. Larsen, en 8 vol., 1849-60), sueca (de P. G. Berg, en 4 vol., 1845-52; de Bonnier, en 4 vol., 1856-66) y noruega. La gran obra standard nórdica es el Store illustrerede Konversations-Lexikon, de Salmonsen, editado en Dinamarca (1892-1907). En 1947-55 apareció la 2 ed. de Svensk Uppslagsbok, en 32 vol., con amplios artículos, excelente impresión y encuadernación. A ésta le precedió Bonniers Konversations Lexikon, 2 ed. 14 vol. y suplemento, 1937-50. La producción enciclopédica más interesante es la de la URSS. En 1926, apareció el primer volumen de la Bol’saia Sovetskaia Entsiklopedija, completada en 1947, con 65 vol. Ha habido en esta obra frecuentes cambios de editores, según las circunstancias políticas, y también en el modo de interpretar la historia. Contiene abundante bibliografía y numerosos mapas e ilustraciones. En 1949 comenzó la 2 ed., terminada en 1958. Desde 1957, se publica un suplemento anual. Esta e. es una exaltación del comunismo y pretende demostrar la superioridad de la cultura socialista sobre la cultura del mundo capitalista. Su base doctrinal son las teorías marxistas-leninistas. Pero la primera e. rusa ha sido Spravonij enciklopediceskii slovar’, 16 vol., 1847-55. De 1890 a 1907 se publicó en San Petersburgo Enciklopediceskii slovar’, en 82 vol. En Yugoslavia comenzó a publicarse en 1955 la Enciklopedija Yugoslavije (8 vol.). También en el mismo año se inició, en servocroata, la Enciklopedija Leksikografskog zavoda (6 vol.).La gran e. en lengua griega Magale hellenike enkyklopaideia, 24 vol., 1926-34, se publicó en 1958 en su 2 ed. con seis volúmenes más de suplemento. La gran e. japonesa Dai-hykka.jiten, 28 vol., se publicó en 1931-35, con un suplemento en 1939. De interés para temas orientales es la Sekai dai hyakkajiten, 32 vol., 1955-59, también japonesa.Enciclopedias especializadas: a) Juveniles. En este grupo se incluyen las dedicadas a los niños. Tienen un fin didáctico y suelen ser de carácter general. En español: El tesoro de la juventud. Enciclopedia de conocimientos, ed. Éxito (17 vol., 1958). En francés: Encyclopédie Larousse pour la jeunesse, 5 vol., 1958-62. En inglés: The Children’s Encyclopaedia (1908), se editó en USA bajo el título The Book of Knowledge, 24 vol., 1910; Oxford junior encyclopaedia, 12 vol., 1948-54; The World book encyclopedia (20 vol., Chicago 1961); la Children’s Britannica, 12 vol., apareció en Londres en 1960; la Compton’s Pictured encyclopedia (15 vol., Chicago 1962) es alfabética, de artículos extensos. En italiano: Enciclopedia dei ragazzi, 10 vol., 33 ed. 1962. En ruso: se ha publicado en 1961-62 la Detskaya entsiklopedija, 10 vol.b) Católicas. Se consideran bajo este nombre las que dedican una atención preferente a la Iglesia y a las ciencias teológicas. En este sentido, pueden citarse, en español: Enciclopedia del católico en el siglo XX, dir. Daniel Rops, Andorra 1958, proyectada en 150 vol., con bibliografía selecta, adaptación del francés. Enciclopedia del católico, ed. Seix Barral (3 vol., Barcelona 1951). En alemán Allgemeine Realencyclopúdie oder Konversations-Lexikon für das Katholische Deutschland (13 vol., 1846-50, 4 ed. 1880-90); Herders Konversations-Lexikon (5 vol., 1853-57; 4 ed. Der Grosse Herder, 12 vol., 193135); Lexikon für Theologie und Kirche (10 vol., 1930-38), ed. Herder, es segunda edición de Kirliches Handlexikon, con abundante documentación condensada en artículos breves que van firmados y se acompañan de buena bibliografía, e incluye temas filosóficos y culturales relacionados con la religión (nueva ed. 1957-67 en 11 vol. el último de índices). En francés Encyclopédie théologique, 1844-66, dir. J. P. Migne, compuesta por 168 diccionarios sobre dogma, moral, liturgia, etc.; Catholicisme hier, aujourd’hui et demain, dir. G. Jacquemet, 1948-63, ha sustituido a Dictionnaire pratique des connaissances religieuses, dir. J. Bricou (6 vol. 1925-28); Letouzey comenzó en París la publicación de la serie Encyclopédie des sciences religieuses compuesta por Dictionnaire de la Bible (5 vol., 1895-1912; supl. 1928 ss.), Dictionnaire d’archéologie chrétienne et de géographie ecclésiastiques (1912 ss.), Dictionnaire de théologie catholique (15 vol., 1930-50), Dictionnaire de spiritualité ascétique et mystique (1932 ss.) y Dictionnaire de droit canonique (1935 ss.). En holandés: De Katholicke encyclopaedia (24 vol. 1933-38), entre otras. En inglés: New Catholic Encyclopedia (15 vol., 1967), ed. McGraw-Hill, hecha bajo los auspicios de la Univ. Católica de América, continuación de The Catholic Encyclopedia (17 vol., 1907-14), que hasta mediado el siglo fue la mejor obra en inglés de este estilo. En italiano: Enciclopedia cattolica, dir. Pio Paschini (12 vol., 194854). En japonés: Katolikku daijiten (4 vol., 2 ed. 194850), hecha en colaboración con ed. Herder.c) Protestantes: Realencyklopüdie für protestantische Theologie und Kirche, ed. J. J. Herzog (21 vol., 1853-68; 3 ed. A. Honch, 21 vol., 1896-1908); Die Religion in Geschichte und Gegenwart, ed. F. M. Schiele (5 vol., 1909-13; 2 ed. H. Gunkel y L. Zscharnack, 5 vol., 192731); Encyclopedia of religion and ethics, ed. J. Hastings (12 vol., 1908-21).d) Judías: The fewish encyclopedia, ed. J. Singer (13 vol., 1901-06); Universal fewish Encyclopedia (11 vol., 1939-44); jüdisches Lexikon, ed. G. Herlitz y B. Kirschner (5 vol., 1927-30); Encyclopaedia judaica. Das judentums in Geschichte und Gegenwart, ed. J. Klatzin y J. Ellbogen (10 vol., 1928-34); Enciclopedia judaica castellana, 1948.e) Islámicas: Encyclopédie de PIslam (4 vol., 1913-36; 2 ed. 1953) y Encyclopedia of Islam, ed. B. Lewis, 2 ed. 1954 ss.f) Científicas. En este grupo se incluyen las de ciencias y tecnología, filosóficas, de medicina, de pedagogía, etc. Hay pocas e. a la vez científicas y generales, como la GER ya citada; la mayoría son e. de ciencias o temáticas limitadas, a nivel científico o de divulgación. Pueden citarse sobre ciencias fisiconaturales y tecnología: Enciclopedia Salvat de la ciencia y la tecnología (15 vol., 1964), conocida como ESCYT; Enciclopedia scientifica e techica (2 vol., 1951); Van Nostrand’s scientific sciences (15 vol., 1937-49); Enciclopedia de ciencias naturales (18 vol., 1966); Encyclopedia of the social sciences (15 vol., 1937-49); Staatslexikon. Recht, Wirtschaft, Gesellschaft, ed. Herder (8 vol., 1957), diccionario enciclopédico sobre ciencias sociales y políticas. Concretamente sobre Derecho se han publicado, con carácter enciclopédico, entre otras obras: Nueva enciclopedia jurídica, ed. Seix y Barral, 1950 ss., que es la segunda edición de Enciclopedia jurídica española (30 vol., 1910); Enciclopedia jurídica Omeba, Buenos Aires 1966; Novissimo Digesto italiano, Turín 1957, ss., que es la tercera edición del Digesto UTET, llamado Digesto italiano en 1884-1921 (49 vol.) y Nuovo Digesto italiano, 1937-40 (13 vol.); Enciclopedia del Diritto, Milán 1958 ss. De filosofía hay muchos diccionarios que son casi e., como el Diccionario de filosofía, de J. Ferrater Mora (2 vol., 5 ed. 1965), y el Diccionario de Filosofía de W. Brugger (6 ed. Barcelona 1969), que, sin embargo, no tienen la amplitud de la Enciclopedia filosofica, dir. G. C. Sansoni (6 vol., 2 ed. 1968-69). Sobre medicina hay e. en varios idiomas, con intentos vulgarizadores (Enciclopedia Salvat de Ciencias Médicas, 5 vol.). Sobre educación se han publicado, entre otras: Enciclopedia de la educación moderna (2 vol., 2 ed. 1956) y el valioso Diccionario de Pedagogía Labor dirigido por V. García Hoz (2 vol., 2 ed. Barcelona 1970).g) Otras especialidades. Se pueden considerar e. especializadas las nacionales dedicadas a la cultura de un país, como la Enciclopedia de la cultura española (5 vol., 1963); o un área geográfica, como Diccionario enciclopédico de las Américas (1 vol. 2 ed. 1947) y Encyclopédie de l’Amérique latine politique, économique, culturelle (1 vol., 1954). Entre la abundante producción enciclopédica sobre la Biblia, puede citarse: Enciclopedia de la Biblia, dir. A. Díez-Macho y S. Bartina (6 vol., 1963). Las e. sobre arte son numerosas. Diccionario universal de Arte y de los artistas (7 vol., 1970). En 1960, comenzó a publicarse la Encyc1opedia of the world art, proyectada en 15 vol. E. Benezeit ha dirigido el Dictionnaire critique et documentaire des peintres, sculpteurs, dessinateurs et graveurs (8 vol., 2 ed. 1955). La mejor se considera Allgemeines Lexikon der bildenden Künstler von der Antike bis zur Gegenwart (37 vol., 1911-50), que se ha modernizado en Allgemeines Lexikon der bildenden Künstler des XX fahrhunderts (6 vol., 1953-62). Sobre literatura hay obras e. en casi todas las lenguas. El Diccionario literario Bompiani (12 vol., 1959-64), de obras y personajes, consta además de un Diccionario de autores (3 vol., 1963-64). La publicación de la Enciclopedia de orientación bibliográfica, dir. T. Zamarriego (4 vol., 1964-65), ha supuesto un gran avance para la bibliografía española.V. t.: DICCIONARIO.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: R. L. COLLISON, Encyclopedias: their history throughout the ages, Nueva York 1964; G. A. ZISCHKA, índex lexicorum, Viena 1959; F. VENTURI, Le origini dell’Enciclopedia, Florencia 1946; H. J. DE VLEESCHAUWER, Encyclopédie et bibliothèque, Pretoria 1956; M. DE BAUARD, Encyclopédies médiévales, "Rev. des questions historiques>> 16 (1930) 258-304; P. GROSCLAUDE, Un audacieux message: I’Encyclopédie, París 1951.
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