Empresario. Economía. ECON.
Categoria:
Economía
Persona física y jurídica que realiza las funciones de promoción, creación y gobierno de la empresa, siendo responsable del logro de los objetivos de la misma tanto en el plano privado como desde el punto de vista social y de la economía en general. Como quiera que estas funciones y cometidos genéricos se descomponen en fases parciales muy diversas, rara vez todas ellas son realizadas por un mismo sujeto en una misma empresa (v.). Otra causa de diversidad es la variedad de formas, dimensión, régimen jurídico, etc., de las diferentes empresas. De este modo el concepto de e. es, en último término, una abstracción; aun cuando se llegue a identificar a determinadas personas como "un empresario".Promoción y creación de la empresa. Evidentemente la primera actividad que cabe esperar de un e. es que cree una empresa. Ello implica dar lugar a la aparición de una entidad nueva que no constituya simplemente la actividad laboral independiente de un individuo (profesional, artesanal, comercial o de negocios) por racional que la misma sea. La empresa surge cuando existe una asociación de carácter consciente encaminada al logro de unos objetivos de producción y distribución de bienes o servicios económicos.Aceptación del riesgo de las actividades de la empresa. En la empresa se lleva a cabo una integración de factores de producción obteniéndose un producto o servicio. Dos factores están siempre presentes: trabajo (v.) y capital (v.), pudiendo los restantes ser obtenidos por medios de compras en el mercado. Surge adicionalmente un nuevo factor productivo, la acción empresarial, que organiza y asegura la ejecución del proceso de producción (v.). En pura mentalidad capitalista este factor nuevo asegura a los restantes unos ciertos resultados, los cuales anticipa en forma de salarios o intereses devengados con anterioridad a la terminación del proceso productivo. Como los resultados de este último son inciertos y sólo observables al concluir el mismo, sucede en virtud de este seguro anticipado que el factor acción empresarial viene a formar como suyos, en exclusiva, los riesgos del proceso productivo y de distribución de la empresa. La contrapartida de esta aceptación de riesgos es la asignación del beneficio (v.).Gobierno de la empresa. Este cometido es realizado por el e., bien mediante gestiones personales en las que actúa como apoderado general del negocio, bien "haciendo hacer" a los demás miembros de la entidad a través de la función administrativa, tal y como la doctrina de la empresa, a partir de Fayol, ha venido precisando. En ambos casos, esta acción de gobierno es principalmente desarrollada por el e. mediante la adopción de decisiones, posteriormente traducidas en gestiones realizadas por él en persona, o en órdenes a los demás miembros de la organización. Las decisiones son de múltiple naturaleza: normas (o planes de uso múltiple, en la terminología, ya clásica, de W. H. Newman); políticas y orientaciones a largo plazo y de gran amplitud; programas, o previsiones de un curso de acción futuro, a corto o medio plazo; o bien simples elecciones de un tipo de acción entre varios posibles, con reducida repercusión.Cuando una empresa es pequeña, todas las decisiones de gobierno son adoptadas normalmente por el jefe propietario. Pero tan pronto como el negocio aumenta y el número de subordinados crece, el jefe-propietario debe prolongar su personalidad por medio de un cierto número de colaboradores en quienes delega autoridad con la consiguiente facultad de adoptar decisiones de las que responden ante su superior. El mando ya no es unipersonal: existe un grupo directivo. El responsable es uno solo, pues la responsabilidad no se delega con la autoridad, pero son varios los que adoptan decisiones. De otra parte, la empresa se inicia muchas veces con un contrato de sociedad (v.) o compañía. Las formas jurídicas son diversas, pero en el caso más frecuente (la sociedad de responsabilidad limitada a la anónima) hay diversos órganos de gobierno: junta de accionistas, que delega en un consejo de administración, que a su vez delega en un consejero delegado, etc. Todos éstos son órganos de decisión.Esta panorámica viene a dejar muy en la sombra, al menos en teoría, la personalidad de quienes realmente gobiernan la empresa. Por otra parte y aun sin admitir la posición de H. A. Simon (según la cual las decisiones en la empresa son resultado de un proceso casi mecánico y de rutina en el que intervienen muchos individuos aportando porciones de decisión, por así decirlo, de forma que las decisiones se impersonalizan), debe reconocerse la importancia de la interacción entre directivos a la hora de las decisiones. Modernamente, la decisión de grupo (comités de decisión a nivel de ejecutivos) gana terreno como consecuencia de la mayor complejidad de las decisiones.Función social del empresario. Las decisiones del e. en orden al gobierno de la empresa tienen un poderoso impacto en la evolución del sistema macroeconómico en una economía libre. El e. decide su nivel de actividad en función de sus expectativas de beneficio, e influye con ello en aspectos tales como la tasa de ocupación, el nivel de salarios, el volumen de importaciones y exportaciones, el ritmo de inversiones, etc. De esta forma, las expectativas de los e. tienen evidente importancia en la evolución de la coyuntura, y buena parte de la política económica consiste en influir sobre tales expectativas, corrigiendo los desequilibrios a que pudieran dar lugar excesos de pesimismo u optimismo. La acción del empresariado en cuanto a políticas a largo plazo tiene gran influencia en el desarrollo económico como consecuencia del carácter cada día más creativo de tal acción. Todas estas circunstancias hacen que la existencia o no en un país de una clase empresarial eficaz sea un factor decisivo para el desenvolvimiento socioeconómico del mismo.Personalización del empresario. Ser e. no es una profesión definida como la de médico o abogado. Es realizar las funciones de e. y éstas son llevadas a cabo por personas muy diversas: pequeños comerciantes, ejecutivos de grandes empresas, propietarios, promotores de nuevas concepciones comercialmente útiles, gentes del mundo de las finanzas o funcionarios que de facto manejan las empresas públicas. Ser e. es un hacer personal, y cada e. logra realizar su cometido aprovechando las oportunidades que encuentra en las estructuras sociales que le rodean. El e. es, finalmente, el hombre creativo capaz de asegurar la transformación de los factores de producción en bienes y servicios para satisfacer las necesidades humanas.El empresario ¿nace o se hace? Este individuo creativo debe poseer ciertas condiciones personales, si bien no hay acuerdo entre los autores sobre cuáles deben ser en concreto tales cualidades. Pueden ser, no obstante, enumeradas algunas de ellas a título orientativo: amplio nivel cultural; equilibrio psicológico, autodominio y discreción, calma y prudencia; firmeza negociadora, habilidad, rapidez de ingenio; inteligencia profunda y de síntesis; imaginación; autoridad con los subordinados; audacia y desenvoltura comercial y espíritu de aceptación del riesgo, etc. Difícil es que nadie nazca con todas estas (y varias más) cualidades. Frente a una postura estrictamente temperamentalista parece oportuno contraponer otra voluntarista, según la cual un hombre con una base de cualidades logrará hacerse e. si se empeña en desarrollarlas y completarlas.Empresario individual, colegiado y de equipo. La dificultad de encontrar hombres suficientemente completos y cualificados ha promovido en parte la tendencia a la gerencia colegiada. Otra circunstancia que favorece esta fórmula es el temor al autoritarismo. Modernamente se considera que para los aspectos que pudieran denominarse legislativos y judiciales de la gestión empresarial resulta correcto el uso del sistema colegiado o de comités. Para los aspectos de ejecución se hace preferible la acción personal; o, como Ducker ha preconizado, la de equipo, en la que un mando superior actúa con un grupo de colaboradores en quienes no delega funciones específicas, sino que les hace participar en las propias tareas en calidad de adjuntos. Tendencias modernas aceptan, cuando menos un cierto paralelismo entre la acción empresarial y la política; y recomiendan una división de poderes en la empresa al objeto de asegurar una mayor democratización de la misma. Los consejos de administración pasan a ser "consejos de vigilancia"; y la Dirección o "poder ejecutivo" de la empresa, se profesionaliza y se separa de aquellos consejos ante los que se responsabiliza. Existen fuertes obstáculos en cuanto a los intereses en juego para que se acepte y generalice una tal concepción.V. t.: PRODUCCIÓN I; EMPRESA I.P. CUADRA ECHAIDE.
BIBL.: V. la de EMPRESA I.
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