El Salvador. Historia de la Iglesia. HIST.
Categoria:
Historia de la Iglesia
Los primeros predicadores fueron algunos sacerdotes seculares y religiosos de paso. En 1551 se fundó el primer convento dominico de la capital y en 1570 otro en Sonsonate. Los franciscanos, presentes desde 1553, fundaron su primer convento en 1574 y pronto otros dos, con un total de 16 religiosos. Los mercedarios se establecieron en Sonsonate y San Miguel. Hubo algún tiempo un centro de Hermanos de San Juan de Dios y un convento de dominicas. Hacia 1690 continuaban estos religiosos en numerosos pueblos, algunas doctrinas de indios y muchas cofradías. La provincia religiosa de los franciscanos de Guatemala, del Santísimo Nombre de Jesús, tenía en 1690 un total de 30 conventos, de los que tres estaban en El S., cuidando de 125 pueblos, 30 doctrinas y 298 cofradías. La proximidad relativa de San Salvador a Guatemala explica que viviera muy relacionada con la metrópoli centroamericana. Perteneció nueve años al obispado de México y de 1534 a 1842 al de Guatemala, con cinco vicarías provinciales. En cuanto quedó consumada la independencia y disuelta la Federación Centroamericana, Gregorio XVI erigió la diócesis de San Salvador el 28 sept. 1842 como sufragánea de Guatemala. Erigida de este modo la primera diócesis del país, hubo que esperar al 11 feb. 1913 para poder contar con otras y formar la provincia eclesiástica de El Salvador. Ese día fue declarada sede arzobispal metropolitana la de San Salvador, con las sufragáneas de Santa Ana y San Miguel creadas al mismo tiempo. El 18 oct. 1943 se erigió la diócesis de San Vicente y el 2 dic. 1954 la de Santiago de María. Con esto ha quedado completado el episcopado salvadoreño, contando con 5 circunscripciones no muy extensas, aunque sí pobladas (v. SAN SALVADOR III). La capital cuenta con cuatro departamentos civiles y las restantes sedes se reparten con bastante proporcionalidad el resto.En el s. XIX tuvo cierta importancia, o mejor, resonancia, el cisma del presbítero José Matías Delgado, que intentó ser obispo de San Salvador, haciendo que la junta Provincial de El S. declarara erigida la diócesis de aquella capital, y le designara para ella el 30 mar 1822 (v. III, 4). El cisma duró algunos años y acabó por consunción en 1826, puesto que no tenía base ni arraigo popular. No obstante entre 1822 y 1832, Delgado hizo que se desterrara a unos 40 sacerdotes de El S. que no querían reconocerle. Francisco Morazán, presidente de la Federación Centroamericana, disolvió en 1830 las órdenes religiosas y expulsó al arzobispo de Guatemala y muchos sacerdotes. Hubo reacciones, pero parciales y breves. En 1843 entró el primer obispo, D. Jorge Viteri y Ungo. En 1846 tuvo que refugiarse en León de Nicaragua (v. III, 5). Su sucesor, D. Tomás Pineda y Saldaña (1853-75), conoció también el destierro en 1861. Sin embargo, volvió de Guatemala al año siguiente, y consiguió firmar un Concordato (3 oct. 1862). La situación se mantuvo hasta 1871, y durante esos años entraron los capuchinos, jesuitas y varios sacerdotes seculares. En 1874 se anuló el Concordato y al año siguiente se expulsó al obispo auxiliar, José Luis Cárcamo y Rodríguez, con varios miembros del cabildo y en 1886 se promulgó una constitución laica. Mons. Cárcamo, el tercer obispo, impulsó la construcción de la catedral y favoreció la venida de los paúles. Su sucesor, mons. Antonio Adolfo Pérez y Aguilar (1886-1926), cuarto obispo y primer arzobispo, aumentó aún el número de comunidades religiosas y de centros escolares o benéficos.La Constitución de 1950 es respetuosa con la Iglesia. Desde hace decenios los Gobiernos han mantenido relaciones mejores con la Santa Sede, hoy con embajador ante ésta y con una Nunciatura Apostólica. Sin embargo, quedan los gérmenes antieclesiásticos sembrados antes, y que fructifican en las campañas protestantes, ateas, comunistas, etc. Han ayudado a la restauración religiosa algunos sacerdotes ejemplares, como el francés mons. Basilio Plantier, que, primero en México, y desde 1915 a 1963 en San Miguel de El Salvador, ha desempeñado una labor fecunda de apostolado, como párroco, rector del seminario, escritor y creador de obras diversas.El S. cuenta aún con pocos elementos eclesiásticos propios, de modo que tendrán que pasar bastantes años para que el reclutamiento del clero y de las órdenes religiosas sea suficiente para toda la vida espiritual del país, y la promoción del laicado, sin tener que recurrir a la ayuda de otros países o comarcas católicas.Hay divergencias, a veces notables, en las estadísticas, que señalan del 85 al 95% de católicos. Los protestantes calculaban 3.970 fieles en 1937 y 18.306 en 1961. Otros aumentan algo esas cifras. Existen pequeños grupos de otras religiones o sectas. En cuanto al clero católico, había 190 sacerdotes diocesanos y 45 religiosos en 1913. El Anuario Pontificio de 1970 da 204 sacerdotes diocesanos y 191 religiosos. El papa Paulo VI concedió en 1966 el título de basílica menor a la catedral de San Salvador y declaró patrona de la República a Nuestra Señora de la Paz. Las misiones populares de 1958 con 86 misioneros en 286 centros fueron muy fructuosas, con más de 25.000 matrimonios legitimados o contraídos.LEÓN LOPETEGUI.
BIBL.: P. 1. CHAMORRO, Historia de la Federación Centroamericana 1823-1840, Madrid 1951; A. GRISERI, Labor de los Religiosos en El Salvador, "Estudios Centro-Americanos" (1963) 386391; S. R. VILANOVA, Apuntamientos de Historia Patria Eclesiástica, San Salvador 1914; R. LÓPEZ JIMÉNEZ, José Matías Delgado y de León, San Salvador 1962.
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