Eisenhower, Dwight David
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Biografía GER
General y XXXIV presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, n. el 14 oct. 1890 en Denison (Texas), en el seno de una familia de condición modesta. A los pocos meses de su nacimiento, la familia se trasladó a Abilene (Kansas) y aquí viviría E. junto con sus cinco hermanos hasta cumplir los 21 años. Inició su carrera militar en 1911 y, aunque se le rechazó en la Acad. Naval, ingresó en la Acad. Militar de West Point. Tras unos estudios poco brillantes, se graduó como segundo teniente en 1915, juntamente con un grupo de futuros generales que recibieron el apodo de la clase sobre la que cayeron las estrellas.El militar. Su primer empleo lo tuvo en el fuerte Sam, en Houston (Texas), donde conoció a Mamie Geneva Doud, con la que contrajo matrimonio (1916). Durante la I Guerra mundial, ya capitán, demostró sus cualidades de organizador, dirigiendo una unidad de adiestramiento de carros de combate en Gettysburg (Pensilvania); y fue ascendido a ’comandante en 1918. Terminada la contienda se diplomó en el Army War College y en el Army Industrial College y, nombrado ayudante del general Douglas Mac Arthur, a la sazón jefe de Estado Mayor, se trasladó en 1935 a Filipinas para organizar el ejército de la Mancomunidad. Allí obtuvo el título de piloto de aviación. Ascendido a teniente coronel (1940), fue designado jefe de la División de Planificación de Guerra del Estado Mayor General y, cuando el desastre de Pearl Harbour, ya era general de brigada. Por sus conocimientos de la zona del Pacífico, el general George C. Marshall le retuvo en la Sección de Operaciones del Pentágono (1941). El trabajo que desarrolló en este tiempo consistió en la planificación de las campañas del Pacífico y en la de las futuras operaciones a emprender en Europa, motivo por el que, ya general de división, fue destinado a Inglaterra.Era virtualmente un desconocido fuera de los círculos profesionales del Ejército, cuando el presidente Franklin D. Roosevelt le designó jefe supremo de las fuerzas aliadas para la invasión de África (1942). El desembarco en aquel continente (operación Torch), la campaña de Túnez y los desembarcos en Sicilia e Italia constituyeron otros tantos éxitos que le valieron la jefatura de las fuerzas aliadas para la liberación de Europa occidental (24 dic. 1943). Su misión, que parecía imposible y exigía grandes condiciones diplomáticas. consistió en unificar los ejércitos americano y británico y, una vez lograda esta conjunción, abrir el segundo frente. Para ello E. tuvo la cualidad de saber escoger y dirigir,a sus colaboradores (Montgomery, Patton, Bedell, Tedder, etc.) y, tras desembarcar en Normandía (Y. GUERRA MUNDIAL, SEGUNDA), inició la victoriosa conquista de Francia y Alemania.Desde la capitulación del Reich (1945), ocupó el cargo de gobernador militar de la zona norteamericana de Alemania, sucediendo un año más tarde, en Estados Unidos, al general Marshall como jefe del Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos. En mayo de 1948 se retiró del servicio activo y se convirtió en presidente de la Univ. de Columbia (Nueva York), hasta 1950, año en que, llamado de nuevo a la actividad, presidió en el Pentágono el Comité de jefes de Estado Mayor Conjunto, además de ser consejero militar del presidente Truman. En diciembre de 1950 fue enviado a París para ostentar la jefatura suprema del ejército de la OTAN, coordinando las fuerzas de los 12 países miembros y organizando el Mando Supremo Aliado para Europa (SHAPE), que dirigió en Roquencourt hasta 1952.El presidente. E., que siempre había manifestado sus simpatías por el partido republicano, inició su carrera política al aceptar, ante la presión de varios miembros del Congreso, la candidatura para la nominación presidencial del mencionado partido. Su candidatura, confirmada en la convención de Chicago (julio 1952), le llevaría a la Casa Blanca, tras una vigorosa campaña electoral, al derrotar al representante demócrata Adlai Stevenson en las elecciones presidenciales (1953).Con E., respaldado por la mayoría que su partido obtuvo en el Congreso, se inició una nueva etapa republicana para los Estados Unidos que, desde 1933, habían sido gobernados por demócratas. E. llevó a la Casa Blanca, además de su prestigio personal, la idea de que la tarea esencial de un presidente es conciliar los puntos de vista dispares dentro de la nación. Esta idea, correcta en principio, condujo a un inmovilismo interno, puesto que al apoyarse casi exclusivamente en el ala derecha de su partido, acentuó aún más su tendencia conservadora, de manera que no se experimentaron las reformas decisivas que parte del pueblo americano esperaba. El alto nivel económico alcanzado por el país le permitió acortar los gastos federales y reducir en un 10% los impuestos y, tras una breve recesión en 1954, los Estados Unidos conocieron una época de prosperidad inigualable. Sin embargo, esta prosperidad favoreció únicamente los intereses de determinados grupos sociales que, defendidos por el conservadurismo republicano, no permitieron ningún progreso a las iniciativas emprendidas por E., sobre todo las de tipo antisegregacionista, gestándose así los movimientos de protesta que habrían de tener lugar en el futuro.En el ámbito de las relaciones internacionales, E. llegó a la presidencia en unos momentos difíciles para todo Occidente. Los problemas planteados en los primeros años de la posguerra habían cristalizado en situaciones concretas, fruto del antagonismo Estados Unidos-Unión Soviética, que si en Europa se reducía a los tradicionales forcejeos de la "guerra fría", en Asia significaba una guerra en Corea y el peligro de extender el conflicto a China. El armisticio de Panmunjom (21 jul. 1953), al poco tiempo de subir E. al poder, supuso no sólo el cumplimiento de una promesa electoral, sino también un triunfo para el presidente y la consolidación de su prestigio interno, así como también el punto de partida de una nueva política internacional, de la que iba a ser pieza clave el Secretario de Estado Foster Dulles.La paz mundial era el objetivo inmediato que E. pretendía y como prueba de su buena disposición propuso en la ONU (1953) un programa para el uso de la energía atómica con fines pacíficos (Átomos para la paz) y la creación de una agencia internacional de energía atómica (lAEA). Pero la situación europea y el conflicto coreano dejaron entrever que, pese a la desaparición de Stalin (v.), el comunismo seguía siendo una amenaza en todo el mundo y, para controlarlo, E. dirigió sus esfuerzos hacia una política de alianzas que cercase diplomática y militarmente el bloque soviético. Siguiendo esta línea, se incrementaron los presupuestos militares, se aumentó el número de bases estratégicas (España, 1953), se apoyó el ingreso de Alemania Federal en la OTAN (1955) y se consolidó la posición occidental en el Sudeste asiático (SEATO, 1954) y en el Cercano Oriente (CENTO, 1956).Respaldado por esta estructura defensiva, E. se entrevistó en julio de 1955 con el líder soviético Bulganin en Ginebra, a fin de iniciar una serie de contactos para rebajar la tensión mundial y alejar la posibilidad de un holocausto atómico. Sin embargo, los acontecimientos hicieron imposibles sus buenos propósitos y, en 1956, la paz se pondría de nuevo en peligro por los sucesos de Hungría (v. HUNGRíA IV), en los que, frente a la opinión general, E. se abstuvo de intervenir directamente y sólo actuó por vía diplomática, igual que cuando la acción anglofrancesa en Suez (v. EGIPTO VI), limitándose a condenar las operaciones de sus aliados.La reelección. Pese a su delicada salud, E. se presentó a la reelección presidencial, apoyado por el ala derecha del partido republicano; en las elecciones de 1958 triunfó con el mayor número de votos jamás logrado por candidato alguno hasta la fecha, aunque los demócratas obtuvieran el control de la Cámara y el Senado. Este fracaso le convenció de que su partido debía ser modernizado si quería superar las limitaciones sufridas, y E. lo orientó hacia una liberalización, produciéndose una crisis en el seno del republicanismo, cuyo sector conservador acusó a E. de tendencias izquierdistas y le negó su respaldo. Por ello el inmovilismo interno de su primer mandato se hizo en este segundo más acentuado, ya que el Congreso, con mayoría demócrata, y desunidos los republicanos, dificultó su tarea.En el exterior E. continuó su política precedente, fortaleciendo la posición occidental, reflejada en su decisión de intervenir incluso militarmente para mantener el statu quo en el Oriente Medio (desde Libia a Pakistán y desde Turquía al Sudán), zona de tensión por entonces. Fruto de esta idea (doctrina E.) fue el desembarco de marines (julio 1958) en las costas del Líbano. Mas a este respecto, una de sus mayores equivocaciones consistió en no autorizar la ayuda económica a Egipto para costear la presa de Asuán, hecho que originaría la introducción soviética en el mundo árabe, en donde desde entonces el prestigio americano ha decaÍDo ostensiblemente.Sin embargo, los Estados Unidos, respaldados en su propio potencial bélico, en las alianzas suscritas y en su superioridad económica sobre Occidente, siguió controlando la política internacional, frente al bloqueo comunista, tanto en las nuevas naciones africanas como en Asia. Aquí, a través de la SEATO (v.) E. prestó un apoyo decisivo al presidente Chiang Kai-chek (v.) frente a los intentos imperialistas de la China de Mao Tsetung (v.), país al que Norteamérica impidió el ingreso en la ONU. En Indochina, los Estados Unidos ocuparon el lugar de Francia al introducir su influencia en Vietnam dei Sur (v. VIETNAM Iv), respaldando al régimen de Ngo Din Diem. Con respecto a Sudamérica, E. mantuvo las directrices de magistraturas anteriores, si bien aprobó el desembarco de Fidel Castro en Cuba (v. CUBA III) y su lucha contra el presidente Batista (v.), de forma que, con el fin de proteger los intereses americanos en la isla y favorecer su posición en el Caribe, Castro fue reconocido inmediatamente de conseguir el poder (1959).Los acontecimientos mundiales bajaron de tensión al iniciar Jruschov la coexistencia pacífica, política que permitió la inauguración, aunque sin ningún resultado positivo, de una conferencia de desarme en Ginebra y la entrevista que sostuvieron E. y el primer ministro soviético (1959) en Camp David (California), con ocasión de la asistencia de aquél a la apertura de la Asamblea General de la ONU. Dentro de los mismos contactos diplomáticos, se fijó para los primeros días de mayo de 1960 una conferencia cumbre en París; mas E. sufrió la mayor decepción de su vida cuando se hundieron las esperanzas, al negarse Jruschov (v.) a asistir a la conferencia a menos que el presidente norteamericano, que había aceptado toda la responsabilidad, le presentase excusas por el incidente de un avión espía U-2 de los Estados Unidos derribado sobre territorio de la URSS.Los últimos meses de la presidencia de E. se vieron perturbados por dos sucesos de trascendentales repercusiones. Uno, la ruptura de relaciones con Cuba, como colofón de una serie de hechos que perjudicaban ostensiblemente los intereses norteamericanos, motivados por las reformas socialistas que iniciaba Fidel Castro (v.), declarada ya su ideología marxista; el segundo, la invasión de Laos por las tropas comunistas de Vietnam del Norte, creando una situación conflictiva en el Sudeste asiático. Interiormente, en las elecciones de 1960 E. apoyó la campaña de Richard Nixon para la presidencia, pero la división del partido republicano supuso la victoria del candidato demócrata John F. Kennedy (v.). Desde su retirada, la salud de E. fue debilitándose hasta el punto de tener que hospitalizársele en varias ocasiones, y m. el 28 mar. 1969. Considerado héroe nacional, sus restos mortales fueron expuestos para rendirle tributo en la catedral de Washington y en el Capitolio, y sepultados en Abilene (Kansas). E. había publicado sus memorias de guerra en 1948 (Crusade in Europe) y, una vez retirado, las de sus años en la Casa Blanca (1963).A. BRAOJOS GARRIDO.
BIBL.: D. D. EISENHOWER, Crusade in Europe, Nueva York 1948 (en castellano Historia de la guerra, Barcelona s. a.); H. SPEIDEL, invasión 1944, París 1950; M. MATLOFF y E. M. SNELL, Strategic lor coalition wartore, Washington 1953; 1. VIDAL SALvo, Eisenhower visto por un español, Barcelona 1953; R. 1. DoNOVAN, Eisenhower: the inside history, Washington 1956; M. J. PUSSEY, Eisenhower the president, Londres 1966.
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