Egipto (misr). Lengua y Literatura Preárabe. LIT.
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Literatura
1. Lengua. Escritura. El origen de la lengua egipcia es un problema delicado. Situado entre poblaciones semíticas y africanas, el egipcio fue el producto del cruce de dos familias, y, dadas sus relaciones con las lenguas semíticas y los dialectos beréberes, se le relaciona con la familia camito-semítica (v. CAMITAS II). Parece ser que se trata de una lengua africana modificada parcialmente por elementos semíticos; el copto es un derivado directo del antiguo egipcio. Como todas las lenguas vivas, ha evolucionado constantemente. Se distinguen cuatro periodos: el antiguo egipcio (IV-VI DINASTÍAS, III milenario a. C.); el egipcio medio (XI-XVII DINASTÍAS, s XXX-XV a. C.); el egipcio tardío (XIX-XX DINASTÍAS, s. XVII-XI a. C.); y. finalmente, el demótico, que comenzó en el s. vu a. C. (Se sigue aquí la cronología de Petrie). La escritura (v.) jeroglífica tuvo como principio la pictografía; los egipcios emplearon a continuación ciertos ideogramas por sus valores fonéticos y añadieron los determinativos. Los signos jeroglíficos se han dividido en cuatro grupos: 24 signos alfabéticos que representan un solo sonido; los signos silábicos bilíteros o trilíteros, es decir, los que representan una combinación de dos o tres consonantes, sin que la vocal estuviese nunca indicada; los signos-palabras que son dibujos de los objetos y, finalmente, los signos determinativos que representan, bien el objeto mismo que quería describirse, o bien la naturaleza del concepto expresado:ser , objeto o idea.Paralelamente a la escritura jeroglífica, se desarrolló una escritura cursiva llamada hierática, sacerdotal, casi exclusivamente empleada por los sacerdotes; son los signos jeroglíficos simplificados. La primera forma se utilizaba para las inscripciones en piedra o madera y la segunda para los papiros y tablillas de arcilla, llamadas ostraha. Hacia el s. VII a. C. apareció una escritura más cursiva aún, la demótica, la escritura popular. A partir del s. III d. C., se utilizó en E. el alfabeto griego al que se agregaron las letras necesarias para ciertos sonidos específicamente egipcios; a esta escritura se le dio el nombre de copla, por ser los cristianos de E. quienes lo emplearon exclusivamente; la lengua copla fue una lengua viva en E. hasta el s. XVtl y aún hoy se sigue usando como lengua litúrgica.Los jeroglíficos fueron descifrados gracias al descubrimiento por los soldados de Napoleón, en 1799, de la gran estela trilingüe de Roseta que daba en griego, en demótico y en jeroglífico el texto de un decreto en honor del rey Ptolomeo Epifanes. Este rey declaró exentos de impuestos a los sacerdotes del país, y éstos, para agradecérselo, ordenaron que este decreto estuviese en todos los templos de E. Los trabajos del sueco Akerblad sobre el texto demótico, al que llegó a leer en parte en 1802, por medio del copto, del inglés Young, que descubrió en 1814-1816, que estas escrituras no eran alfabéticas; y, finalmente, gracias al descubrimiento definitivo del francés J. F. Champollion (v.), en 1822, se pudo establecer la gramática y el vocabulario de la escritura egipcia.2. Literatura. La literatura del E. faraónico que ha llegado hasta nosotros es muy fragmentaria; los muros de los templos y de las tumbas presentan numerosos textos religiosos y mágicos, pero se trata sólo de una parte de la literatura, ya que habitualmente se escribía sobre la hoja del papiro y esto explica su rareza. Además, casi todos los ensayos literarios del Imperio medio (dinastías XI a XIII, 3005-2112 a. C.), se han encontrado en los manuscritos del nuevo Imperio (dinastías XVII a XIX, 1738-1120 a. C.), y parece ser que formaban un fondo clásico que se ha ido transmitiendo de generación en generación.Antiguo Imperio. Lo que nos ha llegado del antiguo Imperio (dinastías IV a VI, 3998-2475 a. C.) es esencialmente religioso; el texto más antiguo es una colección de himnos esculpidos sobre los muros de las cámaras mortuorias de las pirámides de Saqqara de los cinco reyes de la V dinastia (ca. 2800 a. C.); se les llama los Libros de las Pirámides. Su contenido supone una época mucho más antigua, pues fueron copiados repetidas veces y su lenguaje se hizo casi incomprensible. Su conocimiento se transmitió oralmente hasta la XII dinastía, aproximadamente, en que estos textos aparecieron pintados en los féretros de la época. También se encontraron extractos de los himnos mágicos en la colección de textos llamados impropiamente por los primeros egiptólogos Libro de los Muertos. Se trata de una serie de partes, divisiones o capítulos escritos sobre papiros, frecuentemente ilustrados con miniaturas, encontrados en las tumbas del nuevo Imperio (v. VII, 4); los capítulos no están relacionados unos con otros y no forman, por tanto, realmente un libro. Son una serie de fórmulas mágicas protectoras que se colocaban entre el vendaje de las momias para apartar al difunto de los peligros del otro mundo y proporcionarle palabras eficaces. La primera traducción de estos textos fue hecha en 1842 por Lepsius.Las obras literarias del antiguo Imperio forman un conjunto de reflexiones morales y preceptos, atribuidos a ancianos personajes ilustres de la historia de E.; el primer texto que se posee es el Libro de la Sabiduría de Ptah-Hotep, ministro de finales de la V dinastía (hacia el 3500 a. C. de la cronología según Petrie, o 2475, según Breasted); el estilo es muy religioso, basado sobre una profunda y erudita ética, demostrando una gran elevación filosófica. De finales de la VI dinastía (ca. 3335 a. C.) nos ha llegado una interesante obra, El diálogo del desesperado, sobre los problemas de la injusticia y el dolor por el paso del tiempo, con exclamaciones vehementes y lamentaciones que hacen vislumbrar el futuro estilo bíblico. Hacia 2600 a. C., apareció un texto de consejos políticos dados por el rey Jeti II a su hijo Merikare, colección de preceptos morales y políticos, muy interesantes para el estudio de los conceptos filosoficosociales de ese momento de la historia egipcia.Imperio medio. De la XI a la XIII dínastias (3005-2112 a. C.) se da una literatura más brillante; los tres géneros literarios de la época parecen haber sido tratados de moral, profecías, cuentos y relatos literarios propiamente dichos. El género literario de las profecías ha debido de ser muy antiguo; se utilizaba para extraer de las enseñanzas del pasado una lección para el porvenir; son textos de gran interés para la historia de los periodos agitados de la XII dinastía. Uno de ellos es el de Las profecías de Neferrohu, papiro que anuncia la venida de un salvador en la persona del rey Ammenemet I (llamado Ameni), fundador de la XII dinastía; el autor profetiza después los desastres y las sublevaciones en el E. de aquella época. Otro famoso autor de este periodo fue Jeti; redactó sus Advertencias, testamento ficticio de Ammenemet, quien fue asesinado en una conspiración de harén; el príncipe heredero, Sesostris, tomó el poder y encargó a Jeti que escribiera este texto para legitimar su elevación al trono y asentar así su autoridad. El mismo autor escribió un Himno al Nilo, alabanzas poéticas al gran río bienhechor de E., y también fina Sátira de los oficios, en la que describió los oficios manuales, duros y fatigosos, acabando por exaltar el de escriba. De esta época data el Cuento del náufrago, historia imaginaria de un marino egipcio que naufraga en una isla mitológica habitada por una serpiente fantástica y afable que le hace contar sus aventuras. Al final, la serpiente manda al marino a su casa cargado de regalos. El lenguaje de esta historia es claro y variado.Sin embargo, la obra popular más conocida de esta época es la Historia de Sinué, que además, tiene cierto fondo histórico. Se trata de la historia de un noble egipcio que huyó a Asia, se casó en una tribu de beduinos del desierto, de la que llegó a ser el jefe, pero que en su vejez volvió a E., donde fue recibido por el faraón. Es un relato vivo y despierto. Señalemos también el relato conocido bajo el nombre de Cuento del aldeano, en el que un pobre campesino sufre una gran injusticia, defiende su causa ante el rey y le impresiona por su oratoria; el texto da interesantes detalles sobre las condiciones de vida de E. durante el Imperio medio. La literatura de la época es simple, concreta, precisa y viva, con un lenguaje rítmico y elegante.Imperio nuevo. La paz y la prosperidad caracterizan al Imperio nuevo (XVII-XX dinastías, 1738-1102 a. C.) y en él se desarrolla el gusto por la literatura, que llegó a ser más popular, más romántica y sensual; la poesía abandonó su tono épico y moralizador y fue convirtiéndose en poesía sentimental, lírica y amorosa; cantó al campo y las alegrías de la Naturaleza. Igualmente, debe señalarse la aparición de una literatura histórica: el papiro Sallier I es una crónica bastante bien documentada sobre la guerra sostenida por el último rey de la XVII dinastía contra los hicsos (ca. 1600 a. C.); en él se encuentra un relato novelesco de la querella de Apofis y de Sekenenre. Señalemos de Anales de Tutmosis III y el papiro Harris 75 que cuenta las campañas asiáticas del gran conquistador de la XVIII dinastíay la guerra civil que precedió al advenimiento de Ramsés III. Ésta fue la forma de la epopeya que tuvo mayor éxito a partir de Ramsés II: los escribas, con motivo de un hecho histórico, desarrollaban extensamente los relatos legendarios e inverosímiles dedicados a la gloria y al poder del faraón. El Poema de Pentauro es un ejemplo de este género en el que se cuentan los fantásticos combates de Ramsés II contra la coalición hitita en las orillas del Orontes. El lenguaje de estas epopeyas del Imperio nuevo es clásico y la cadencia de las frases hace pensar en las estrofas que podrían ser cantadas por los bardos.Se poseen numerosas cartas de este periodo, pero tienen poco interés en el aspecto literario, si no es por los detalles que suministran sobre la vida y las costumbres del E. del Imperio nuevo. Mucho más interesante y rica es la literatura poética, formada principalmente por los himnos y las elegías. Los egipcios vivían muy cerca de la Naturaleza y la cantaban muy complacidos. Hay que señalar aquí los admirables himnos al sol compuestos por Amenofis IV (v.) o Akhenaton, de la XVIII dinastía (s. XIV a. C.), revolucionario reformador solar de la religión funeraria tradicional; han sido comparados frecuentemente a los himnos del rey David. Había himnos al Nilo, el gran benefactor de E., a los dioses, a los seres divinizados. Junto a estos himnos religiosos, hay que citar también los cantos de amor y las elegías; a menudo son pasajes bucólicos muy bellos que evocan el campo y las alegrías de la vida sencilla. Los acontecimientos cuentan poco en estos poemas donde sólo importan los sentimientos; fueron muy celebrados, incluso hasta en Siria; el Cantar de los Cantares les debe mucho. Al igual que el canto bíblico, se trata de un diálogo entre dos amantes, dividido en estrofas; el lenguaje es rico, muy fantástico, y el tono, gn general, casto y reservado.Por último, los papiros egipcios de este periodo nos han transmitido cierto número de cuentos, cuyos temas están, generalmente, llenos de magia y simbolismo. Los más conocidos son el Cuento del príncipe predestinado, de tema similar al cuento europeo de la Bella durmiente del bosque; el Cuento de los dos hermanos, de estilo muy vivo, que recuerda la historia de José y la mujer de Putifar, con resurrecciones y aventuras mágicas; el Cuento de las Constelaciones de Horus y de Set, vieja leyenda religiosa popular, donde la competencia de los dos dioses da lugar a peripecias, a veces grotescas; el Cuento de la Verdad y de la Mentira, una variante del anterior, que narra la lucha de dos hermanos enemigos, y recuerda la leyenda de Osiris vengado de su hermano Seth por su hijo Horus y que vuelve a aparecer casi idéntica en el Cuento de Bedreddin Ali de las Mil y Una Noches; Sabiduría de Ani, que parece ser una de las últimas producciones del Imperio nuevo; los temas y los consejos de Ptah-Hotep, de la V dinastía, se toman de nuevo por Ani para su hijo Jensu-Hotep expuestos en un estilo más imaginativo, pero con un espíritu más sentimental.Época Baja. Finalmente, aparece lo que se llamó la Época Baja que corresponde al periodo comprendido entre la XXI dinastía (1085 a. C.) y la XXX dinastía, y que acabó con la conquista de E. por Alejandro en el a. 332 a. C. El país se encontraba dividido y empobrecido; el cuento más representativo de este periodo, aunque se ha considerado incompleto, es El Viaje de Unamún, cuya acción ocurre en la época en que Heritor y Smendes ejercían respectivamente el poder en Tebas y en Tanis; Unamún es enviado por el gran sacerdote de Karnak para comprar madera de cedro al Líbano y cuenta sus tristes aventuras. Más tarde, apareció el texto de la Sabiduría de Amenemope, escrito por un escriba del catastro, obra llena de fina psicología y en la que a la belleza de la poesía se une una gran elevación moral; todo se resuelve en un fervor humilde y confiado en Dios, que es la única perfección. Esta obra, muy célebre en egiptología por su valor filosófico y religioso, ha inspirado el libro bíblico de los Proverbios. Las obras literarias de esta época, de las que sólo se conservan fragmentos, testimonian una mezcla de realismo brutal y de poesía idealista, pero con un permanente fondo religioso que, a veces, toma la forma de magia y de superstición en las tradiciones populares.Breve nota sobre la literatura posterior: griega, romana, copia, bizantina, árabe, etc., en Egipto. Durante la dominación griega de los Ptolomeos y después de la época de sumisión a Roma, E. cultivó todos los géneros literarios tratados en épocas anteriores; estuvieron de moda las novelas sentimentales, así como los libros de caballerías con las luchas de los héroes de la historia antigua egipcia. La literatura griega fue estudiada, como lo demuestra el descubrimiento de obras clásicas griegas de filosofía y poesía en las bibliotecas de E., p. ej., en Oxirrincos. La literatura copla, que va desde los comienzos de nuestra Era hasta la Edad Media árabe, permite ver la evolución de la civilización egipcia a través de los escribas y de los templos y después, por los teólogos y los monjes.Dos hechos dominan este periodo: la creación de una nueva literatura egipcia y griega a la vez y el desarrollo de la escritura y la lengua copla. Después de la fundación de Alejandría en el 331 a. C., E. se hizo bilingüe bajo los Ptolomeos y se enriqueció su literatura. Apareció toda una producción de rituales, de libros de magia y astrología, de crónicas; a partir del s. II d. C. se desarrolló una literatura bizantina de libros sagrados cristianos y gnósticos; pueden citarse la Pistis Sofía, los apócrifos bíblicos y cristianos (El libro secreto de Juan, Revelación de Adán), las traducciones de la Biblia y los textos del Termes Trismegisto, el dios Thot helenizado, cuyos fragmentos se han reunido en el Poemander (El pastor). Los textos maniqueos de esta época fueron descubiertos en 1931 en Fayum. Los eremitas y los cenobitas enriquecieron la literatura copla a partir del s. III con las biografías de los Padres del desierto y toda una literatura ascética: homilías, tratados teológicos, poesías litúrgicas (a veces fantásticas), de santos. El convento de S. Macario en Wadi Natrún desarrolló del s. X al XIII una literatura en dialecto bohairico que contiene gran número de escritos eclesiásticos, de himnos, y, sobre todo, el Martirio de Juan de Phanidjoit, egipcio convertido al Islam que luego se arrepintió y sufrió martirio; es una obra en la que lo maravilloso juega un papel. Esta literatura religiosa del Delta se difundió fuera de las fronteras de E., principalmente en Abisinia, donde tuvo gran influencia. Después del s. XIII, el copio sólo quedó como una lengua litúrgica.La conquista musulmana de E. en el 640 introdujo lo árabe (v. XII) y, hacia el s. XIII, se comenzó a traducir a esta lengua la literatura copla, a la que se añadieron escritos escolásticos y teológicos como el Libro de la Lámpara de las Tinieblas de Abú-1-Barakát; un extenso Sinaxario recogió las múltiples biografías de santos coptos y de las obras de adivinación y magia que aparecieron. Esta literatura (v. ÁRABES II) transmitió al mundo medieval un eco del pensamiento del E. antiguo, eco débil e imperfecto, pero que, no obstante, refleja el esplendor de lo que fue el E. antiguo, hierático y poderoso.V. t.: IV;CAMITAS II;ESCRITURA.1, ROGER RIVII:RE.
BIBL.: S. R. K. GLANVILLE, El legado de Egipto, Madrid 1944; P. MONTET, Egipto eterno, Madrid 1966; 1. A. WILSON, La cultura egipcia, Madrid 1953; A. ERMAN, L’Égypte des Pharaons, París 1939; A. H. GARDINER, Egyptian Grammar, Londres 1957; A. ERMAN y A. M. BLACKMAN, The Literature ol the ancient Egyptians, Londres 1927; 1. PIRENNE, Historia de la civilización del antiguo Egipto, 3 vol., Barcelona 1963; G. MASPERo, Les contes populaires de 1’Égypte ancienne, 4 ed. París 1911; G. LEFEBVRE, Romans et Contes égyptiens de 1’époque pharaonique, París 1949; B. VAN DER WALLE y G. POSENER, La Transmission des textes littéraires égyptiens, Bruselas 1948; P. GILBERT, La poésie égyptienne, Bruselas 1949; S. MORENZ, Die Koptische Literatur, en Handbuch der Orientalistik, vol. I: .Agyptologie, Leiden 1952, 207-219; M. A. MURRAY, The Splendour that was Egypte, Londres 1964.
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