Edetanos SOCIOL.
Categoria:
Sociología
Las más antiguas noticias los sitúan, con el nombre de esdetes, en el litoral del Segura hasta pasado el Ebro, pero a partir del s. III a. C. los hallamos ya encuadrados, bajo el nombre de e., entre los ríos Júcar y Mijares, cerrados al interior por las estribaciones orientales del Sistema Ibérico, aunque adentrándose por los pasos de Castellón hasta alcanzar el Ebro en las cercanías de Zaragoza. Entre sus ciudades hay que mencionar Edeta, la capital de la comarca, emplazada en el cerro de S. Miguel, junto a la actual Liria, donde las excavaciones han puesto al descubierto tan importante población destruida durante las guerras sertorianas; Sagunto, asentada en el montículo del Castillo; Sepelaco, Artalias y otras, de las que ignoramos el emplazamiento. Contrariamente, hay muchos yacimientos (Monravana, Los Villares, Orleyl, etc.), de los que desconocemos su nombre antiguo, pero de los cuales poseemos ricos materiales. Poco se puede decir de sus santuarios y necrópolis. De aquéllos cabría citar, por ser posible perduración de un antiguo lugar de culto indígena, el que estuvo dedicado en tiempos romanos a las Ninfas, junto a un manantial cercano a Edeta. Los escasos datos que tenemos de las necrópolis prueban que, como en las zonas colindantes, se practicaba la incineración, guardándose las cenizas del difunto y su ajuar en urnas enterradas en el suelo.Su lengua fue la hablada a lo largo del litoral, desde el SE hasta el Hérault, en Francia. De su escritura, la ibérica levantina, disponemos de textos sobre cerámica (vasos de Liria), plomo (Liria, Castellón, Solaig, Orleyl), bronce (S. Antonio) y piedra (Sinarcas). Los restos escultóricos son escasos: el toro de Sagunto y algunos pequeños bronces, debido, tal vez, a que orientaron sus inquietudes artísticas hacia la ornamentación cerámica. Aparte la lucrativa actividad bélica, ejercida como mercenarios, se dedicaron a la agricultura, pastoreo, caza, pesca, comercio, y a las industrias textil, metalúrgica, alfarera, etc. Acuñaron también moneda. Todo ello está documentado por la arqueología, fuentes literarias y decoraciones vasculares con escenas de la vida cotidiana, que confirman la unidad de modos de vida de los pueblos ibéricos.D. FLETCHER VALLS.
BIBL.: A. SCHULTEN y P. BOSCH GIMPERA, Fontes Hispaniae Antiquae, Barcelona 1922 ss.; P. BOSCH GIMPERA, La formación de los pueblos de España, México 1945; L. PERICOT, La España Primitiva, Barcelona 1950.
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