Ecuador, República de El. Música. MÚSICA
Categoria:
Música
La actividad musical culta se remonta, según algunos historiadores, a los s. XVII y tal vez XVI, aunque se carece de documentos capaces de acreditar esta aseveración, más bien inferida del hecho comprobado de que al incorporarse el país a la vida independiente existiese en las principales ciudades ecuatorianas (Quito, Guayaquil) cierta tradición operística europea. Hasta bien entrado el s. XIX fue notable y notoria la imitación que de esa misma música hacían los contados y poco importantes compositores. La fundación por decreto gubernativo en 1870 del Conservatorio de Quito iba pronto a manifestarse con saludables consecuencias para la música culta. Hiciéronse notar desde entonces compositores tan estimables como Segundo Luis Moreno (1882-1961), autor de una Suite ecuatoriana, la cantata La emancipación y algunas oberturas, entre ellas las dedicadas al 10 de Agosto y al 9 de Julio, en conexión con hechos revolucionarios acaecidos en tales fechas, y Luis H. Salgado (n. 1903), autor de un importante poema sinfónico, Atahualpa o El ocaso de un imperio y un encantador Pasillo-Intermezzo, felizmente tratado en la orquesta sinfónica.En 1911 se incorporó también a la docencia musical un español, José Mulet, excelente pedagogo a quien se debe la fundación, según modelo parisino, de una Schola Cantorum y de la Escuela Superior de Música. Fue aún más decisiva la acción del maestro Pedro Traversari (1874-1950). Había nacido éste en E., pero formado musicalmente en Italia regresó a su patria procedente de Chile, donde fue contratado como profesor del Conservatorio de Santiago. Publicó notables trabajos sobre el folklore de su país y desarrolló una actuación notable, tanto en el ámbito de la composición (varios melodramas indígenas sobre temas legendarios, un Himno pentafónico y el Tríptico indoandino, ambos para orquesta), como en las disciplinas de la docencia y en su actividad como director. También merecen citarse entre los compositores sus discípulos Sixto M. Durán y Víctor Rendón. Tan sintética reseña no sería completa sin mencionar al P. Raimundo M. Monteros, quien ha contribuido asimismo al resurgimiento musical ecuatoriano de extracción nativista con varias publicaciones, entre ellas el breve pero importante volumen titulado Música autóctona de Oriente (Quito 1942), en cuyas páginas recoge gran número de melodías indígenas, invariablemente pentáfonas.JUAN MANUEL PUENTE.
BIBL.: N. SLONIMSKY, La música en América Latina, Buenos Aires 1947; S. M. Dutz (N, Música en el Ecuador, Buenos Aires 1948; R. V. GARCÍA, L. C. CROATTO y A. A. MARTiN, Historia de la música hispano-americana, Buenos Aires 1938; F. C. LANGE, La música en América, Montevideo 1940.
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