Dufy, Raoul
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Biografía GER
Aunque amigo de H. Matisse e incorporado durante algún tiempo al grupo de los fauves (v.), D. tuvo una personalidad y siguió una trayectoria completamente original. N. en Le Havre el 3 jun. 1877, el espectáculo permanente del mar, de las olas y de los barcos, influyó durante toda su vida en sus temas, e incluso en su estilo, en la vibración de sus grafismos. Hijo de una familia de empleados, numerosa y pobre, tuvo que trabajar desde muy joven en una casa de importación de café; pero afirmando pronto su vocación pictórica, y siguiendo con su amigo Othon Friesz algunas clases en la escuela local de Bellas Artes; al terminar el servicio militar en 1900, consigue una beca y se va a París: su pintura de entonces, retratos, puertos y barcos, fiestas populares, es impresionista reflejando las influencias de E. Boudin y C. Pissarro (v.). En París decepcionado por la enseñanza académica de L. Bonnat trabaja sobre todo en el Louvre y, atraído por las orientaciones de Matisse, toma parte en las exposiciones f auves, en el Salón de Independientes y en el Salón de Otoño (1906), con el mismo afán de cromatismo puro, pero sin las violencias de M. de Vlaminck (v.) o Derain.Después, lo mismo que sus amigos A. Derain (v.) y G. Braque, atraviesa una crisis de austeridad geométrica y cezaniana que reflejan sus paisajes de Provenza (L’Estaque 1910), lindando algún tiempo con el cubismo (v.). Pero, a partir de 1911, una circunstancia accidental decide su orientación definitiva: por conducto del célebre modisto Paul Poiret que le encarga modelos de telas impresas, descubre su vocación de decorador: instalado en el estudio de Montmartre donde trabajó hasta sus últimos años, se interesa por todas las técnicas, sedas y biombos, carámica, grabado, tapices, decoración teatral, con una ingeniosidad inagotable, expresando una visión alegre y panorámica del mundo con un color deslumbrante, una perspectiva audazmente simplificada, un dibujo conciso y sutil que se convierte a veces en una especie de ideograma jeroglífico, sin dejar nunca de evocar la realidad viva. D. triunfó lo mismo en paisajes inspirados por sus viajes por Provenza, Inglaterra, Italia, etc., como en los "ciclos" que varían maravillosamente sus temas preferidos: carreras de caballos, regatas, estudios, orquestas, incluso recuerdos literarios de la mitología (Anfitrite) o de la Comedia italiana (Arlequín). La más amplia y ambiciosa de sus composiciones decorativas fue la inmensa pintura mural (60 por 10 m.) que le encargaron para el Pabellón de la Electricidad en la Exposición de Artes y Técnicas (1937), milagro de gracia y fantasía sobre el tema árido del descubrimiento y de las aplicaciones del "Hada Electricidad". Después de la guerra, la salud de D., torturado por reumas incurables, decayó rápidamente; sin embargo, no dejó de viajar (España 1949, Estados Unidos 1950) y de pintar. Después de su muerte en Provenza el 23 mar. 1953, fue apareciendo, cada vez más patente, la amplitud de una obra a la vez tradicional y revolucionaria, al margen de las batallas estéticas, y cuyo encanto espontáneo, a veces casi infantil, parece disimular, casi a propósito, la ciencia, la lucidez, la inquietud permanente.PAUL GUINARD.
BIBL.: 1. LASSAIGNE, Dufy, París 1954; P. COURTHION, Raoul Dufy, París 1954; R. COGNIAT, Dufy, París 1959.
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