Documental
Categoria:
Cultura
Concepto y origen. Puede definirse así: la utilización del cine con un fin de veracidad. Su temática es tan amplia como la vida y tiene, según se aplique, distintas y expresivas denominaciones: testimonial, histórico, artístico, biógrafo, costumbrista, social, turístico, etc. Exige, para que cumpla eficazmente su finalidad informativa o cultural, firmes conocimientos de la peculiar técnica fílmica y cualidades artísticas en la tarea de creación y recreación. Estas películas comienzan con el mismo cine. Las que se exhiben en los primeros programas de los Lumière (v.), producidas por ellos, además de periodísticas -noticiarios- son d., ya que reflejan aspectos verdaderos de la vida. Cuando Charles y Émile Pathé fundan su productora y crean la Sección de Prensa Visual, "Pathé Journal", no tardan en hacer películas sobre un solo tema, como Los castillos del Loire. Captan y difunden las bellezas naturales de Francia, sus riquezas artísticas y sus diversos aspectos culturales. La duración de estas películas varía entre los 10 y 15 min. Se efectúan con criterio "de tarjeta postal". Se procura reflejar "lo más bonito", para su lucimiento en una fotografía cuidada. Algunas son en colores, por el procedimiento, muy primitivo, de gran paciencia, de la iluminación a mano. Así nació este importante género fílmico.Mientras Méliès (v.) idea el cine (v. CINEMATOGRAFÍA) como espectáculo, hombres de ciencia, investigadores y descubridores lo emplean ya en sus trabajos. Martin Duncan, el Dr. Doyen y Robert Omegna inician esa ruta. Les supera el Dr. Comandon, que armoniza sólidos conocimientos médicos y destreza cinematográfica. Tiene un significado aleccionador que sean unos hombres de estudio, de laboratorio, de trabajo constante de fusión de lo teórico y lo práctico, los que al ver en el cine, aún en sus comienzos, un poderoso medio educador y de cultura, decidan utilizarlo en estos importantes cometidos. Entendido y realizado de esa manera, pertenece a los ámbitos restringidos de la enseñanza en sus diferentes grados y no a los amplios del espectáculo. Años después se aplicaría a temas difíciles, pero en tono divulgador, para asegurar su extraordinaria difusión.Interesado el cine por todo, le atrae cardinalmente conocer tierras poco o nada exploradas. El Polo, África y los mares del Sur son sus lugares preferidos: El capitán Scoit en el Polo Sur (1911), inglesa; Shackleton en el Polo Sur (1917) y La expedición de Quest (nuevo viaje de Shackleton), de 1922, ambas norteamericanas; y una danesa sobre las exploraciones polares de Amundsen (1925); Pájaros salvajes del África (1912), A través del continente negro (por las rutas de Livingstone y Stanley), de 1915, las dos norteamericanas, de Charry Kearton; Aventuras en la jungla (1911) y El viaje del Snark a los mares del Sur (1912), de Martin Johnson; En el corazón del África ecuatorial (1923), de Sidney Snow; Expedición Vandernberg al centro de África (1923), de Ernest B. Schattuck; El Continente misterioso (1924), del francés Paul Castelnau.Todas estas películas tienen el valor de lo directo, de lo auténtico. De este tipo son: Australia, desconocida y salvaje (1923), de los norteamericanos M. Adan y W. Shepard; y La América desconocida (1925), del belga M. Wavrin. Entre los cazadores de cabezas de los mares del Sur (1923), de Martin Johnson, es sensacionalista. Los hermanos Williamson, californianos, escrutan fílmicamente las profundidades oceánicas en un aparato de su invención, sumergible, que les permite fotografiar la flora y la fauna. Merecen resaltarse por su verismo, calidad cinematográfica y valor etnográfico: La travesía del Sahara en automóvil (1925), francesa; El Crucero negro (1926), también francesa, de Léon Poirier; Éxodo o por otro título Hierba (1925), que refleja en su angustia, en sus incidencias ciertas, la penosa y esperanzada marcha de todo un pueblo, que abandona sus tierras estériles en busca de otras fructíferas. Sus realizadores son Merian Cooper y Ernest Beaumont Schoodack, los mismos de Chang, hecha en Sumatra. Y en España, el duque de Medinaceli filma sus expediciones a las zonas polares.Cine sonoro. Robert Joseph Flaherty (v.), la gran figura de este género, empieza su labor en la época de las pantallas mudas: Nanuck, el esquimal (1920-22) y Moana (1923-25). Define su obra un estudio minucioso, profundo, del tema que se quiere plasmar fílmicamente, con cuantos asesoramientos o colaboraciones sean precisas. Y un estilo narrativo diáfano. Unida ya al cine la palabra hablada, al ser fusión de la imagen y la voz, no cambian las preferencias de los documentalistas. Se repiten los temas en realizaciones de calidades superiores por los avances técnicos y los nuevos conceptos estéticos: Expedición Byrd al Polo Sur (1930), de Joseph T. Ruckes y Willard von den Veer; Groenlandia (1935), alemana, de Fred Matter; La odisea del Tohelieskine (1935), soviética, de Troyanovsky; Groenlandia (1955), francesa, de Marcel lchad; Habla África (1930), norteamericana, de Paul Roefler y Walter Futter. En África, con Cobham (1932), de R. Bennet; Gongorila, de ese mismo año, y Bahhena, las dos de Martin Johnson, cazador profesional de fieras.En Adiós, África (1965), de los italianos Gualterio Jacoppeti y Franco Prosperi, se suceden los horrores, los detalles truculentos, para atraer la curiosidad malsana de las gentes. De estos mismos directores es la serie El Mundo Perro, que reúne aspectos denigrantes, repelentes, de la humanidad en distintos y distantes países. Pertenecen al sensacionalismo, sin reparar en medios para conseguirlo. Se falsea la verdad, al elegir de unos hechos reales solamente unas facetas, unos momentos. Batouk (1967), de Gunter Sachs y Gerard Leclery, es un panorama muy subjetivo de África, con textos y poemas de Sedar Sangher y Aimé Cesare, con bellísima fotografía en color de Christian Jouville y música de Michel Magne. Realizadas en regiones apenas exploradas de la América hispana: Entre los jivaros (1930), belga, de M. Wavrin; y El Alto Amazonas (1932), del francés Fred Matter. Los argentinos y los brasileños efectúan largometrajes sobre sus comarcas menos conocidas. Otros títulos descollantes son El crucero amarillo (1932), del francés André Sauvage, que refleja las jornadas principales de la expedición automovilista por Asia, hasta adentrarse en China, con una detenida estancia en la región del Himalaya. La conquista del Himalaya ha sido acometida fílmicamente por franceses, ingleses, norteamericanos y japoneses.La revelación de los misterios de las profundidades de los mares alcanza su esplendor con Jacques Yves Cousteau en El mundo del silencio (1956) y El mundo sin sol (1964), culminación de su labor en cortometrajes de estos temas. De exploraciones submarinas es también Sexto Continente (1966), del italiano Folco Quilici, realizador de El último paraíso, hecha en los mares del Sur, d. novelado, con una parte verÍDica y otra imaginaria; modalidad que inició en 1928 Maurice Tourner, precisamente con una película de los mares del Sur Aloma del Mar. Los italianos Enrico Gras y Mario Craveri obtienen extraordinarios éxitos con El Continente perdido (1956) y El Imperio del Sol (1957). No son realmente puros, ya que se ve, en muchos pasajes, que están preparados. Como no lo es Magia verde, un recorrido por las selvas del Brasil.El cine alemán ha concedido, a todo lo largo de su historia, gran interés a estas películas. El Departamento Cultural de la UFA, de Berlín, desarrolló una excepcional labor. Una de las principales figuras de este género es Walter Ruttman, que lo renovó con el empleo del montaje como elemento decisivo en el significado que se quiere dar a las imágenes, afines o contrarias. Sus grandes éxitos son Berlín, sinfonía de una gran ciudad (1927) y Melodía del mundo (1929). Otra extraordinaria figura de estas películas es Leni Riefensthal, que gana admiración mundial con Olimpiada y Juventud deportiva (1935). Merece citarse al Dr. Arnold Franck, con sus realizaciones montañeras.Renovación del documental. John Griersen, que ha puntualizado lo que, según él, tiene que ser el d. -"reflejo fiel de estos tiempos, cumplido con inquietud artística y suma destreza técnica"-, proporciona al cine inglés el mérito de ser el iniciador de la renovación de este género, al considerar al hombre su factor más importante y dirigir sus miradas hacia lo social. Son sus colaboradores Paul Rotha, Stewart McAllister, Basil Wrigth, Harry Walt, Arthur Elton, Len Lye y Humphrey Jannings. También trabajan con Griersen figuras prestigiosas como Robert Flaherty y Alberto Cavalcanti, brasileño, n. en Río de Janeiro, que desenvuelve la mayor parte de su labor en el cine europeo. Títulos reveladores del documentalismo británico son Night Mail (Correo nocturno), North Sea (Mar del Norte), Listen to Britain (Escuchen a Gran Bretaña), Housing problems (Problema de la vivienda), World of plenty (Mundo de la abundancia), Song of Ceylon (Canción de Ceilán), Cargo from Jamaica (Cargamento en Jamaica). Son de Griersen: Drifters (Barcos pesqueros) e Industrial Britain (Gran Bretaña industrial), éste en colaboración con Flaherty. Resumen exactamente la situación de estas películas las siguientes palabras de Griersen: "Con gran rapidez, la Televisión se ha convertido en su principal productora y, por tanto, en su fuente distribuidora más segura. Es una satisfacción que esta clase de cine sea ya parte integrante de la vida cultural de los países". En 1939 el Gobierno del Canadá llama a Griersen, para que con su experiencia y conocimientos cree un Departamento Oficial de Cine, especialmente dedicado a d., y cortometrajes y filmes experimentales. De acuerdo con esa idea, se funda la National Film Board. Le ayudan en la empresa Stuart Legg, Raymond Stanley Hawes y Norman McLaren. No tardaría este último en alcanzar celebridad mundial con sus películas de dibujos, muñecos y figuras humanas, lo que se denomina cine de animación (V. CINEMATOGRAFÍA II).Holanda no tiene casi producción de largometrajes, pero es uno de los países que realiza mejores d. y cortos. Yoris Yvens, triunfador en Zuiderzee (1933), abandona su patria y desarrolla su labor en diferentes países. Efectúa en Chile el d. Valparaíso, muy discutido. Bert Haanstra, después de dirigir el largometraje Fanfarria y no gustarle nada su trabajo, vuelve al d. Logra películas de gran calidad y originalidad en el enfoque de los temas, sin apartarse de lo auténtico, como Espejo de Holanda y una ironía suave, sin hiel, ni miel, al establecer comparaciones en Zoo, entre los que están fuera y dentro de las jaulas, y mirarse unos y otros con ojos curiosos y descubrir sus impresiones, de asombro o de burla, en gestos muy expresivos. Retorna al largometraje en Todos los hombres, sobre su patria.Bélgica tampoco cuenta con una gran producción fílmica. Sin embargo, ha señalado rutas, técnicas distintas, a esta modalidad cinematográfica. Le corresponde el éxito de haber acertado en los ámbitos del arte, al infundir movilidad fílmica a la que ya existe en cuadros famosos, pero perennizada en una sola posición. Esas escenas que contienen vida se animan por el empleo resurgidor de la cámara. Henri Storck y Paul Haeasearts son los principales documentalistas belgas. La obra de Rubens y la de Rembrandt, éste en una impresionante biografía expresada por sus autorretratos ensamblados en certero montaje, han sido esclarecidas, fílmicamente, por el cine belga. Merece resaltarse Un siglo de oro (1935), de Haeasearts, que utiliza cuadros de Van Eyck, Van der Weyden, Bouts, Van des Goes, Bochs, Memling, Metsys y Brueghel.Cumple el cine francés en este género una importante labor. Los principales directores de "la nueva ola" empezaron como documental istas: Georges Franju, Jean-Luc Godard (v.), Agnés Varda, Alain Resnais (v.). Así comenzó René Clair (v.): Entreacto y La Torre, que naturalmente es la Eiffel, de París. Marcel Carné, con Négent, el dorado domingo. Y Jean Vigo, con Á propos de Nice (1929). El último descubrimiento es el cine-verdad, cine encuesta. Destacan: jean Rouch, etnógrafo, director del Museo del Hombre de París (Crónica de un verano y La pirámide humana), Ruspolli (Miradas sobre la locura), Chris Marker (Cuba, China), Serge Bourgrigon (La sonrisa), François Reimbach (América insólita), Arthur Rubinstein (El amor a la vida), Denys Columb de Daumont (con su interpretación como ballet de la fiesta taurina) y Albert Lamorisse, con su Viaje en globo, etc.El cine italiano, que fue un adelantado en esta labor, al crear Mussolini el Instituto Luce, ha seguido firme en esta tarea. Utilización del cine por los jóvenes como campo de experiencias en todos los temas, con tono del estilo realista de elegir costumbres equivocadas, que es preciso corregir. Matizaciones políticas. Y errores como Los misterios de Roma, que no son, por haberlos divulgado el propio cine italiano, de Cesare Zavattini. La Unión Soviética señala un camino en las películas de Diza Vertov, de 1923 a 1929, y en Turksiv (1929), de Viktor Turin. Japón efectúa muy buenos d. de los más variados temas. Estados Unidos fue de los primeros en hacer estas películas. Firmas famosas de industriales, como Ford, potencia automovilista, tenían una Sección de Cine. La gran figura de esta utilización del cine es Walt Disney (v.). Sus películas La Gran Pradera y El desierto viviente se han proyectado en el mundo entero con muchísimo éxito.España ha pasado por distintas etapas. Cuando no había protección oficial, se consiguieron algunos excelentes, como El Escorial, Infinitos y Almadrabas, de Carlos Velo y Fernando G. Mantilla. Al concederse la ayuda estatal, surgieron nuevos directores. Boda en Castilla, de Manuel Augusto GARCÍA Viñolas, es premiada en Venecia. Se crean productoras especializadas en estas películas, que dirigen sus propios fundadores, como José López Clemente, Enrique Torán y Manuel Hernández San Juan. Se hacen d. sobre Velázquez, Goya, el Greco, Sorolla y Solana. La Guinea es una serie equiparable a los mejores extranjeros. Los directores jóvenes, diplomados de la Escuela Oficial de Cinematografía, les dan gran impulso. La ayuda oficial consiste en la exhibición obligatoria de un número determinado a los que se clasifican de "interés especial". Juguetes rotos, de Manuel Summers, y Canciones para después de una guerra, de Basilio M. Patino, pertenecen a esta modalidad fílmica. La Dirección de la Semana Internacional del Film de Mannheim (Alemania) organizó en 1964 un referéndum para que los críticos e historiadores señalasen los 12 mejores d. Fueron éstos: Nanouck of the North (Nanuck el esquimal), 1920, de R. Flahe’rty; Night Mail (Correo nocturno), 1936, de H. Watt y B. Wright; Turksib (1929), de V. Turin; Berlín, sinfonía de una gran ciudad (1927), de W. Ruttman; El hombre con la cámara (1923-29), de Vertov; Louisiana Story (1946-48), de R. Flaherty; Farrebique (1945-46), de G. Rouquier; Nuit el brouillard (1955), de A. Resnais; La línea general (1926-29), de S. M. Eisenstein (v.); Drifters (1929), de J. Griersen; Tierra española (1937), de Y. Ivens; y Las Hurdes (Tierra sin pan), 1932, de Luis Buñuel (v.).Dos ejemplos contrarios de d. recreados por el montaje son Morir en Madrid (1953), de Frederic Rossif, tendencioso, más que en las imágenes, en los comentarios; y París 1900 (1947), producción de Film del Panthéon de París, de Nicole Vedress, que supo enlazar curiosos lotogramas de películas de épocas diversas. Prueban la importancia de estas películas los certámenes internacionales que se les dedican exclusivamente: Venecia; Oberhausen y Mannheim, ambos en Alemania; Tours (Francia); Florencia, sobre etnografía y Bilbao, en España. Se han hecho tres d. sobre la historia del cine: Nacimiento del cine (1946), de Roger Leenhardt; Lumiére (1954), de Paul Paviet y Le Grand Méliés (1955), de Georges Franju.L. GÓMEZ MESA.
BIBL.: H. ANGEL, Répertoire analytique de 80 court-métrages, París 1951; J. LÓPEZ CLEMENTE, Cine documental español, Madrid 1960; 1. MITRY, Dictionnaire du Cinéma, París 1963; F. PORCILE, Déjense du court-métrage français, París 1965; P. ROTHA, S. READ y R. GRIFFITH, Documentary Films, Londres 1939.
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