Diodoro Sículo
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Biografía GER
Vida y obra. D. S. vivió en Roma en tiempos de César y Augusto. Pero, fuera de este hecho, pocos datos seguros se tienen de su vida. Se sabe que era griego de origen y n. hacia el 90 a. C. en Agyrium de Sicilia (Agirone), a lo que debe su sobrenombre. Hacia el 49 a. C. era hombre importante en el mundo de las letras de Roma. Entonces concibió una magna Historia Universal, que preparó concienzudamente con largos viajes durante tinos treinta años por Asia y Europa. Recogió ingente cantidad de materiales especialmente en Roma. El plan de su obra en 40 libros, que se tituló Biblioteca Histórica, abarca desde los orígenes del mundo hasta el comienzo de la guerra de César en las Galias. Los seis primeros libros comprenden los tiempos anteriores a la Guerra de Troya (versan sobre Egipto, Asiria, Caldea, Escitia, Arabia, Islas del Océano, pueblos de África, amazonas, atlantes y mitología griega). El resto de los libros comprende los tiempos históricos de cronología segura, a partir de la Guerra de Troya. Su relato llega hasta la conquista de las Galias por César en el 59 a. C.Su concepción de la historia era auténticamente universalista y pretendía sobrepasar a Polibio y Bforo en cuanto a la extensión, pues la hizo llegar a todos los siglos y a todos los pueblos: bárbaros, griegos o romanos. Más aún, decidió incluir la geografía, la historia de las costumbres e instituciones, las letras y las artes. Su plan de exposición no siguió un riguroso orden cronológico por años, sino que lo iba realizando por periodos en los que exponía uno tras otro la serie de acontecimientos paralelos. Su obra se nos conserva, en buena parte, completa: libros 1 al V y XI al XX. Del resto de su historia han llegado a nosotros sólo fragmentos 0 extractos, principalmente a través de la Excerpta Constantiniana de Focio. Lo suficiente para constituir una valiosísima y muy amplia fuente de información y a la vez para que podamos darnos cuenta de la mediocridad de su talento como historiador.Concepto de la Historia. D. indica en su prólogo algunos fundamentos teóricos de su obra: todos los hombres son ciudadanos de una sola ciudad, necesitan, pues, una sola experiencia humana. Es el cosmopolitismo estoico que tratará luego de convertir en Historia. Pero cree que dará aires de cosmopolitismo a esta Historia con sólo recoger obras de varios autores y mencionar países varios, es decir, acumulando hechos. Cuando la realidad es que se convirtió en un abreviador de sus fuentes numerosas y que le permitieron completar decorosamente un cuadro narrativo muy amplio, pero, a no dudarlo, la influencia de Roma y de su autoridad imperial dejó su impronta en esa falta de originalidad de D. En Roma, confiesa el propio autor, encontró las principales fuentes de su trabajo, y por eso, en realidad, no hizo más que anticipar los orígenes y preparación política del mundo hacia los destinos de esta ciudad.A pesar de todo, no se puede negar la magnitud del proyecto y del esfuerzo de D. para conseguir esta Historia de la humanidad, que él concibió con sentido unitario y que teóricamente consiguió. En la práctica tuvo grandes fallos porque tal empresa exigía mejores dotes de historiador y capacidad espiritual para resistir a ese medio ambiente social y cultural que concurría en la Roma de su tiempo. D. tuvo más ambición que posibilidades reales de lograr su propósito universalista. Este proyecto, nada vulgar, mereció, sin embargo, mejor suerte. Pues, si D. S. ofrece el interés de constituir una de las más útiles y amplias fuentes de toda la Historia del mundo antiguo, al abarcar desde los tiempos más remotos, carece totalmente de sentido crítico; la intervención de la providencia se refleja en su visión de los acontecimientos con un criterio excesivamente simplista. Ninguna idea de progreso o de decadencia de los pueblos, de la marcha de la civilización, de las causas de relación histórir,a, y, defecto más grave aún para un historiador, en todo su campo histórico tratado, ninguna visión acerca de los momentos culminantes, ni valoración de cada época de la evolución de la humanidad, ni de sus hechos trascendentales. Lejos de la concepción de Polibio (v.) de que las Guerras Púnicas constituyen el periodo clave del Imperio de Roma, se limitó a hacer una crónica episódica. No pasa, pues, de ser un compilador que a veces no pudo, y otras no supo, superar las dificultades inherentes a su magno proyecto.Fuentes. En realidad su valor primordial es que por los datos y las fuentes que utiliza le debemos en compensación un hecho de excepcional importancia: la posesión íntegra de numerosas fuentes o su resumen. Estas son a veces muy distintas de las comunes. Como cuando, para los orígenes de Roma, copia una analística más antigua y menos legendaria que la de Tito Livio o, como han constatado los papiros con las Hellénicas de Oxyrrhinco, se remite a £foro y a Fílisto para mejorar a Jenofonte.La posteridad tuvo mucho que agradecer a aquel abigarramiento seriamente intentado por D. S., y buena prueba es su éxito y su conservación a través de los tiempos, pues muchas veces copia literalmente.Entre sus fuentes principales figura Apolodoro para la cronología, Hecateo de Abdera para Egipto, Ctesias para Persia. Además, tenemos grandes fragmentos de Heródoto, £foro, Topompo, Agatárquides, Fílisto, Timeo, Polibio, Posidonio. De Timeo y de Posidonio están especialmente tomados los datos interesantísimos que en el libro V nos da sobre las Baleares y la Celtiberia. Pero ni en la recopilación de sus fuentes ni en el método utilizado para aprovechar las obras seleccionadas, muestra buen criterio: desprecia a Tucídides y a Jenofonte y se sirve de £foro que ya le ofrece una labor sintetizada. Copia y resume, pero no critica ni se preocupa de confirmar sus datos por inscripciones o archivos. Ha acumulado hechos, pero nunca los ha agrupado para juzgarlos en conjunto. Ninguna idea de progreso o decadencia, ninguna atención a las causas y consecuencias y a las instituciones que han permitido la formación de los grandes Imperios; ni siquiera le han conmovido estos grandes hechos. Curiosidades y hechos, pero sin juicio ni sentido histórico, son su legado. Bien narrados, porque sólo quiere alimentar una curiosidad. Todo es providencial, nada racional, de ahí que no le haya preocupado el entronque de los hechos.A. MONTENEGRO DUQUE.
BIBL.: E. MANNI, Da Ippi a Diodoro, "Kokalos" (1957); G. PERL, Kritische Untersuchungen zu Diodoros remescher iahrzahlung, Berlín 1957; J. M. FONTANA, Il problema delle lonti per il XVII libro di Diodoro Siculo, "Kokalos" (1956); T. S. BROWN, Timaeus and Diodorus eleventh book, "American Journal of Philology" (1952); E. TRoILO, Considerazioni su Diodoro Siculo e la sua Storia Universale, Venecia 1940-1941; S. ACLAME, Le lonti di Diodoro per la guerra deceleica, Roma 1938; N. L. G. HAMOND, Diodorus narrative ol the sacred war, "Classical Quarterly" (1937); J. PALM, Uber sprache and stil des Diodoros von Sizilien, Lund 1955.
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