Diario de la Marina LIT.
Categoria:
Literatura
En 1832 apareció en La Habana el periódico El Noticioso y Lucero, resultante de la fusión de El Noticioso, fundado en 1813, y El Lucero de La Habana, creado en 1830. Venía a ser el número 12 de los diarios de la capital, pero duró tan sólo unos años, pues su director Isidoro Araujo de Lira lo transformó en un nuevo periódico, que vio la luz el 1 abr. 1844. Diario de la Marina, que llegaría a ser el más importante de la isla y uno de los máximos exponentes de la prensa de América. Fundado por españoles y dirigido por españoles hasta 1919, fue siempre órgano de los ideales e intereses de España y de los españoles en Cuba. En 1895 comenzó a dirigirlo Nicolás Rivero Muñiz, asturiano radicado en Cuba, a quien Alfonso XIII otorgó en 1919, año de su muerte, el título de conde del Rivero, para premiar su amor a España y su conducta en los difíciles momentos del tránsito a la República. Le sucedió en la dirección su hijo José Ignacio Rivero Alonso, con sólo 22 años de edad, designado por la Junta de Accionistas, propietaria entonces del periódico. En poco tiempo, el nuevo director llegó a ser más famoso que su padre, por la brillantez de su estilo y el vigor de sus polémicas. Los principios de Dios, Patria, Hogar, tuvieron un altar en el periódico, y fueron defendidos frente al laicismo de la cultura y de la política.El periódico alcanzó el máximo de poder e influencia en la opinión, por el prestigio de su ejecutoria, la probidad de que dio muestras siempre, y la confianza que despertaba en cuanto a su postura definida sin titubeos ante cada acontecimiento. Orientaba la vida de las instituciones económicas, la defensa de la Iglesia y de la propiedad y el predominio de la ley. Su lema bajo Pepín Rivero fue: "al servicio de los intereses generales y permanentes de la nación". Si al padre le había tocado el difícil paso de la colonia a la República, al hijo le tocó luchar contra la ascendente marea del comunismo, que desde 1927 asomaba en Cuba sus actividades y ambiciones. Muere Rivero Alonso en 1944, ya propietario del periódico, y le sucede su hijo José Ignacio Rivero Hernández, quien dirigió el periódico hasta el 10 mayo 1960, en que fue incautado por el régimen comunista. Al comenzar a dirigir el diario, el nuevo Rivero colocó al frente de la primera página, con el lema ya citado, este pensamiento de su padre: "el periodismo es en lo externo una profesión, en lo íntimo un sacerdocio". Defensor de los principios mencionados, el periódico sirvió también de tribuna para la divulgación y defensa de la doctrina social de la Iglesia católica. La vieja batalla contra el marxismo fue haciéndose mayor a medida que se veían más claros los avances de éste. Cuando el régimen surgido en enero de 1959 se declaró marxista-leninista, el Diario de la Marina, arriesgándolo todo, se enfrentó con aquella inesperada orientación, hasta que la violencia marxista obligó a su director a refugiarse en una embajada y el periódico fue incautado, y entregado después al partido comunista para que justamente allí instalase el diario Hoy, órgano del partido. Cerrábase así un ciclo de la existencia de uno de los periódicos más antiguos de habla castellana.Al caer en manos de los comunistas, había llegado a un nivel excepcional tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo. Desde el punto de vista publicitario, poseía la más alta pauta de anuncios, y de mayor precio. En cuanto a la influencia o presión social, contaba también como la más poderosa y eficaz. Sus ediciones diarias, desde 1930, llevaban suplemento en rotograbado. Las ediciones dominicales llegaban en ocasiones a 180 páginas de formato grande. Su nómina de colaboradores, a través del tiempo, incluía a José Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno, Azorín, Baroja, Maeztu, Marañón, Pérez de Ayala, Eugenio d’Ors, José Vasconcelos, etc. En 1958 se había terminado la construcción de los nuevos edificios y la instalación de moderna maquinaria, a un costo de cuatro millones de dólares. En el exilio, Rivero Hernández ha editado una modesta publicación que lleva el nombre de Impresiones, título de la columna diaria de su padre.GASTÓN BAQUERO.
BIBL.: B. JIMÉNEZ PERDOMO, Tres lustros de periodismo habanero, La Habana 1943; C. CABAL, Nicolás Rivero, Oviedo 1950; 1. A. FERNÁNDEZ DE CASTRO y A. HENESTROSA, Periodismo y periodistas de Hispanoamérica, México 1947.
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