Diagnóstico y Pronóstico. Medicina. MEDICINA
Categoria:
Medicina
1. Diagnóstico. Significa etimológicamente "capaz de reconocer" (del gr. día, a través; y gnosos, conocer). Es la calificación que da el médico a la enfermedad a la vista del conjunto de signos y síntomas que aparecen en el paciente. El d. médico, junto con el p. y el tratamiento, constituyen los juicios clínicos, fin primordial de la Clínica y de la Medicina.El d. debe basarse en un total conocimiento del desarrollo de la enfermedad (v.), desde sus causas y principios hasta el momento en que el paciente se presenta al médico. Es la síntesis más completa de la relación médico-enfermo, en la que el saber del clínico juega un papel fundamental.Fases del diagnóstico. El examen médico recoge una serie de datos e informaciones a veces dispersos. Se empieza con la anamnesis o interrogatorio, en el que el enfermo o sus familiares informan sobre la dolencia. Es dirigido y ordenado por el médico, que extrae los datos importantes de todo lo anecdótico y secundario. A continuación se procede a la exploración y examen sistemático del enfermo, que sirven para la recogida de los signos de la enfermedad, junto con todos los exámenes analíticos y complementarios. Se tiene entonces una serie de datos, a veces contradictorios, con los que el médico comienza a elaborar el d. Bien es verdad que como todo el examen previo debe ser intencionado, es inevitable y conveniente que el facultativo, ya desde el principio, establezca una serie de posibilidades diagnósticas por el aspecto del enfermo, datos de historia y exploración, etc.Clases de diagnósticos. Al establecerse un d. se pretende que sea total, por lo que deben determinarse la identidad de la enfermedad, sus causas, los mecanismos de producción de las lesiones, la alteración funcional y el origen de los síntomas y signos.Desde el punto de vista expositivo conviene reseñar los diferentes tipos de d.Diagnóstico genérico. Tiene por objeto determinar si el sujeto está o no enfermo. Generalmente no ofrece dificultad resolver esta duda, pero a veces se plantean problemas de enjuiciamiento, pues hay que contar con una posible simulación y con las neurosis e histerias, que constituyen verdaderas enfermedades. En otras ocasiones, el paciente no se siente enfermo, por lo que el hallazgo de la enfermedad es el resultado de una exploración sistemática o casual.Diagnóstico nosológico. Es la determinación específica de la enfermedad.Diagnóstico etiológico o causal. Determina las causas de la enfermedad; es esencial para el d. total de muchas enfermedades y, como consecuencia, para el tratamiento, sobre todo cuando son infecciosas. Pero el hallazgo de las causas es imposible en un gran porcentaje de enfermos, unas veces por carencia de datos y muchas más porque existe un gran número de enfermedades cuya causa se desconoce (enfermedades criptogenéticas o esenciales).Diagnóstico patogenético. Consigna los mecanismos que producen la enfermedad, por la acción de las causas y la reacción orgánica. En estos mecanismos patogenéticos descansa todo el desarrollo y la exteriorización de la enfermedad, por lo que su conocimiento es fundamental para el d. total y el tratamiento.Diagnóstico lesional o anatómico. Es la localización e identificación de las lesiones en los diferentes órganos y tejidos, bien como consecuencia de la exploración, de los exámenes biópsicos, de intervenciones quirúrgicas y, en último extremo, de la autopsia (v.).Diagnóstico sintomático. Tiene por objeto identificar la enfermedad mediante los síntomas. Generalmente un síntoma aislado no da una indicación precisa de la enfermedad, puesto que puede ser propio de muchas de ellas.Diagnóstico sindrómico y funcional. Los síndromes son conjuntos de signos y síntomas con un desarrollo común; p. ej., el síndrome ictérico (piel amarilla, orinas encendidas, heces decoloradas, etc.). Aunque en algunas ocasiones no se puede avanzar más, permite un d. patogenético parcial, pero que posibilite un tratamiento funcional.Diagnóstico individual o clínico. Es el total emitido a partir del contraste de todos los antes mencionados, siempre que sea posible, y de las condiciones personales del enfermo: constitución y reacciones peculiares, características ambientales de vivienda, alimentación, trabajo, costumbres, etc. Todos estos factores determinan cualitativa y cuantitativamente el cuadro clínico, de manera que éste puede ser diferente aun cuando la entidad morbosa sea la misma. A esto se refiere la máxima "no hay enfermedades, sino enfermos".Teoría y métodos del diagnóstico. Comúnmente se distinguen cuatro procedimientos diagnósticos: intuitivo, razonado o inductivo, diferencial e hipotético.Diagnóstico intuitivo. También denominado evocativo, porque el médico lo elabora basándose en el recuerdo de casos semejantes o conocidos a través de la literatura médica. Corresponde al denominado "ojo clínico" de la Medicina clásica. Aunque el clínico no excluye tal intuición durante el examen del enfermo, no se deja llevar por ella y procura que el d. sea razonado.Diagnóstico razonado o inductivo. Es la conclusión a que llega el médico al considerar todo el desarrollo de la enfermedad, remontándose a las causas desde la sintomatología que recoge, agrupando los signos y los síntomas en diferentes síndromes, localizando los órganos lesionados o funcionalmente alterados y tratando de deducir el proceso patogénico preguntándose no sólo cuál es la enfermedad sino cómo y por qué ha sobrevenido. Con este razonamiento se llega a considerar los factores etiológicos de la enfermedad.Diagnóstico diferencial. Es análogo al intuitivo. Consiste en hacer comparaciones y exclusiones entre varias enfermedades con síntomas similares.Diagnóstico hipotético. Se establece con carácter provisional hasta que se tengan elementos de juicio que permitan hacer otro definitivo. De esta modalidad es el llamado d. ex-jubantibus, cuya confirmación depende del resultado de un tratamiento.2. Pronóstico. Del griego prognostikon (lo perteneciente al conocimiento de lo que ha de venir). Es la predicción del desarrollo y fin de la enfermedad. En realidad el p. es un d. evolutivo.Tipos de pronóstico. Son los siguientes: a) quoad vitam, sobre si vivirá o morirá el enfermo; b) quoad longitudinem vitae, sobre cuánto vivirá el enfermo; c) quoad sanationem (valetudinem), sobre si la enfermedad ha de curar o durar toda la vida; d) quoad restitutionem (functionem) sobre si el enfermo quedará totalmente bien.Clases de pronóstico. Se sigue la pauta dada por el prof. Balcells. La simple denominación de cada clase exime de otras aclaraciones. Según la intensidad o gravedad: banal, leve, grave, gravísimo e infausto o mortal. Según la certeza: categórico, probable, dudoso, imposible (si no se ha hecho d.). Por último, puede hablarse de un p. explícito, cuando no hay dudas sobre las categorías antes citadas; y reservado, cuando el clínico se reserva su juicio sobre la evolución de la enfermedad, admitiendo, por tanto, un posible agravamiento del proceso.La actitud del médico ante el enfermo y sus familiares debe ser serena, sobre todo cuando enjuicia enfermedades importantes. El médico ayuda en cualquier circunstancia, incluso en los momentos en que la enfermedad se hace irremediable y se acerca el fin. Procura, en lo posible, mantener el ambiente familiar libre de angustias, sin caer en situaciones exageradas, cuando no falsas, de optimismo o pesimismo.V. t.: ENFERMEDAD; PATOLOGÍA.M. BONDÍA GARCÍA-PUENTE.
BIBL.: P. CARDA, Nosología, Madrid 1950; E. ROMERO, Patología general y fisiopatología, Valladolid 1959; A. BALCELLs GoRINA, Teoría del diagnóstico. Clínicos e internistas, "Farmaes" 26, 1959; P. LAN ENTRALGO, Patología general, 2 ed. Barcelona 1968.
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