Del Castagno, Andrea
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Biografía GER
Pintor italiano. Uno de los grandes artistas del Quattrocento florentino. Su verdadero nombre fue Andrea di Bartolo di Bargilla, y el de C., con el que se le conoce, procede del lugar donde fue a vivir su padre. N. en Corella en 1423; víctima de la peste, m. en Florencia en 1457. Era hijo de un campesino. Se quedó huérfano y en la pobreza siendo muy joven; sin embargo, algunos biógrafos dicen que en una carta suya de 1430 se declara propietario, en la aldea de su padre, de una cabaña y de un trozo de tierra, pero esa fecha no es exacta o no puede serlo la de su nacimiento. Unos años antes de morir tenía casa en la Via Fibbiai de Florencia y vivía con desahogo. Se cuenta, sin duda equivocadamente, que dibujando rudas figuras sobre piedras y muros llamó la atención de Bernardetto de Médicis, quien, llevándole a Florencia, le puso como aprendiz de Masaccio (v.). Sin duda, la áspera manera de C. le valió una extraña encomienda: pintar sobre los muros del Palacio del Podestá las figuras de los ajusticiados adversarios de Cosme de Médicis, condenados después de la batalla de Anghiari, "pintura de infamia" (hoy día perdida) en que se veía a los rebeldes "colgados por los pies en extrañas actitudes muy variadas y bellas", "algo mayores que el natural" (Vasar¡); esa obra realizada a los 17 años le dio gran fama, pero también un apodo bastante molesto: "Andreino degli impiccati" (Andresillo de los colgados), lo cual provocó su marcha de Florencia a Venecia. Según Vasari fue hombre de mal carácter y poco honrado, propagando en la biografía que hizo de él, la leyenda de que asesinó por celos a Domenico Veneziano, dato erróneo, pues un documento irrefutable prueba que Veneziano m. en agosto de 1461, o sea, cuatro años más tarde que su pretendido asesino.Del C. entra, sin duda, dentro de la revolución plástica florentina, pero la matiza claramente de dramatismo y vigor, cualidades estas que se acusan más en él que en los pintores contemporáneos suyos; bien es verdad que, sin duda, las personalidades que más influyeron en él fueron Masaccio y, en especial, el escultor Donatello (v.), influencia esta última que explica muchas cosas del estilo, orientación y plasmación de obras de C.; basta comparar los relieves en bronce de Doriatello, con sus fondos arquitectónicos y disposición largamente apaisada, y el Cenáculo de A. del C.En 1442, durante su estancia en Venecia, decora el ábside de S. Zacarías con la representación, al fresco, siempre con energía, de Dios Padre con algunos santos. Después pinta en la capilla del castillo de Trebbio a S. Juan Bautista, a S. Jerónimo y a los hijos de los Pazzi, sobre fondo de damasco. Más tarde llegará su gran encargo de decoración para el Cenáculo de S. Polonia, realizando, 1445-50, monumentales frescos con escenas de la Pasión: Crucifixión, Santo entierro y Resurrección. Completaba el conjunto la gran Cena, la obra más famosa de C. En ella, el artista resuelve de modo magistral el problema típicamente cuatrocentista de la masa de la figura, considerada fundamentalmente como volumen, pero inscribiéndola, casi matemáticamente, dentro del espacio; espacio, en este caso, cerrado y delimitado estrictamente por todos sus lados, con simétrico juego de perspectivas y severa disposición geométrica; no es ajena a ésta como apuntamos antes, la disposición de algunos relieves de Donatello, traspuestos aquí con mayor severidad y menor barroquismo dinámico, con más estatismo y sobriedad, la estructuración del conjunto de figuras se apoya e integra al espacio mediante las acusadas horizontales y la rica y policroma geometricidad de la decoración del salón en que se sitúa la escena. Esa Cena debió causar impresión, tanto por su sabia disposición, como por el vigor de la ejecución y la fuerza expresiva de sus personajes. Ello hace que se le sucedan los encargos. En 1449 pintará para S. Miniato el retablo de la Asunción (Berlín). A partir de 1451 continúa en S. Egidio unos frescos comenzados por Veneziano. En 1454-55 pinta en la Annunziata. En 1456 ejecutará en la catedral de S. María dei Fiori el gran mural con la figura ecuestre de Niccoló de Tolentino, otra pieza capital de su obra. Ya antes había hecho la serie de representaciones de Personajes ilustres, decorando una galería de la Villa Carducci de Legnaia, en donde vuelve a plantearse de nuevo la inserción del volumen-figura ante un fondo ornamental arquitectónico delimitando espacio, resuelto aquí aún más sabiamente que en la Cena y concediendo mucha mayor importancia (era natural, dado el tema) a la caracterización de los personajes; el vigor de las formas es casi escultórico; la figura de Pipo Spanno se planta violentamente y de modo rotundo ante el espectador. El final será todavía más dramático, más simplista también: la Crucifixión para el monasterio de los Ángeles, con sus tres monumentales figuras alzándose solas e implacables ante el liso fondo, entroncando de nuevo con su arranque en Masaccio. Pocas veces se ha logrado más intenso patetismo con mayor simplicidad de medios. Esta Crucifixión y la serie de Personajes ilustres, trasladados de su lugar originario, se muestran hoy en el gran refectorio de S. Polonia, permitiendo así contemplar y estudiar reunidas esas piezas capitales de la producción de C. Fuera de Florencia poco puede verse de C.; entre esas obras emigradas, la más bella es seguramente el David triunfante, de la Col. Widener, en la National Gallery de Washington. Los frescos de Venecia han sido restaurados recientemente, recobrando su espléndido vigor.Esa fuerza y esa solidez, así como su particular solución a las búsquedas experimentales del primer Renacimiento, indudablemente válida y coherente, aseguran a este pintor un puesto destacado y un poder eficaz, aun cuando su "estilo duro", tenga, después, más repercusiones fuera que dentro de Toscana.V. t.: FLORENCIA, ESCUELA DE.FEDERICO TORRALBA.
BIBL.: M. SALMI, Paolo Ucello, Andrea del Castagno, Domenico Veneziano, Roma 1936; G. M. RICHTER, Andrea del Castagno, 1943; M. SALMI, Andrea del Castagno, Novara 1961; A. M. FORTUNA, Andrea del Castagno, Florencia 1957.
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