Declinación EDUC.
Categoria:
Educación
La palabra, al analizar el pensamiento, se divide en distintas partes que relaciona entre sí. Estas relaciones, en la lengua latina (v.), en la griega (v.) y en la mayor parte de las derivadas, y que forman el grupo indoeuropeo, se hacen mediante inflexiones y cambios diversos en las terminaciones de los sustantivos y los verbos. Dichas inflexiones aplicadas al sustantivo reciben el nombre de d. y, aplicadas al verbo, el de conjugación (v.). Podemos, por tanto, definir la d. como el conjunto de variaciones morfológicas con que el sustantivo indica las distintas funciones en la oración.El origen de estas terminaciones es uno de los problemas más oscuros de la lengua. Es Bopp (1791-1867) el primero que pone luz en esta cuestión. Trató de ello en Del sistema de conjugación de la lengua sánscrita, comparado con el de las lenguas griegas, latina, pérsica y germánica. En sánscrito (v.) y en las lenguas de la misma familia aparecen dos raíces: la primera es más numerosa y produjo verbos y nombres y la constituyen las raíces verbales. De la segunda se derivan los pronombres, todas las preposiciones primitivas, así llamadas porque indican todas una idea pronominal, que está más o menos oculta en las preposiciones, las conjunciones y las partículas. Según Schlegel las flexiones de las raíces verbales no tienen significación y son, por tanto, simples modificadores sin existencia independiente. Para Bopp, a diferencia de las raíces semíticas, que tienen la facultad de indicar las relaciones gramaticales, tanto por su composición como por las modificaciones internas de las vocales, las raíces indoeuropeas, cuando han de indicar una relación gramatical, necesitan recurrir a un complemento. El principio esencial de flexiones en los idiomas indoeuropeos es, pues, para Bopp, la combinación de las raíces con las sílabas o raíces externas, constituyendo ambas como el alma y el cuerpo de las palabras. ¿Pero de dónde vienen estas letras o sílabas? Según Schlegel son producto espontáneo de la inteligencia humana. Bopp, en un primer trabajo sobre la conjugación del verbo, demostró que las desinencias verbales son pronombres personales agregados a la raíz. Las terminaciones tenían, por tanto, en su principio, un significado. Pero con el paso del tiempo el valor de las terminaciones desinenciales se ha perdido. En las lenguas de flexión, la d. distingue el caso y frecuentemente el género y número, con valor de masculino, femenino y neutro, y de singular y plural, y también dual en algunas de ellas. Los casos varían según los idiomas; así en sánscrito se distinguen ocho casos; nominativo, vocativo, acusativo, instrumental, dativo, ablativo, genitivo y locativo. Se distinguen también tres géneros y tres números. Los gramáticos indios reducían a siete el número de casos, puesto que identificaban el acusativo y el vocativo, éste como una modalidad del primero. En ruso (v.) aparecen también siete casos: nominativo, genitivo, dativo, acusativo, vocativo, instrumental y proporcional, dos números y tres géneros. En griego tenemos tres géneros, tres números y cinco casos, lo mismo que en latín, donde aparece además el ablativo y se prescinde del género dual. El alemán (v. GERMÁNICAS, LENGUAS Y LITERATURAS), por lo que se refiere a las desinencias de declinación, es igual que en latín con la única diferencia de que en alemán el artículo acompaña al sustantivo y se declina con él.Las relaciones gramaticales que en latín se indicaban mediante desinencias casuales, al pasar a las lenguas romances se expresan mediante el uso de preposiciones, por pérdida de dichas desinencias. La d. se conserva únicamente en el caso de los pronombres personales. La sola flexión que, p. ej., el español conserva es la diferencia entre el singular y el plural con morfemas de distinción -s o -es, según las terminaciones, y los géneros masculino y femenino, con morfemas de distinción -o/-a; -e/-a; además del neutro, pero incluso esta flexión se ha perdido en algunos casos, puesto que hay palabras que únicamente distinguen uno de los números o uno de los géneros. La función sintáctica la reconocemos por el empleo de las preposiciones, y en ocasiones por el orden de colocación de los elementos en las oraciones.Como señala Menéndez Pidal en su Manual de Gramática Histórica, las cinco declinaciones latinas se fueron identificando y los casos se resolvieron mediante formas perifrásticas, quedando como único caso de derivación el acusativo, a excepción de los demostrativos que derivan en el singular del nominativo.V. t.: ORACIÓN GRAMATICAL.L. NIETO JIMÉNEZ.
BIBL.: R. MENÉNDEZ PIDAL, Manual de Gramática histórica española, Madrid 1962; M. BASSOLS DE CLIMENT, Sintaxis latina, Madrid 1967.
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