Cuzco. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
Época prehispánica. La capital del Tahuantinsuyo ha tenido un desarrollo artístico condicionado por la estructura social del pueblo incaico. Como centro de un vasto Imperio (v. INCAS), se convirtió en capital artística, de tal modo que las líneas generales de su arquitectura se repiten en otras zonas. Se caracteriza ésta por la sobriedad de líneas y por la solemnidad que le proporcionan sus compactos volúmenes. Las piedras de los edificios se pulían y se trabajaban en pequeños bloques, y las portadas solían ser adinteladas. C. fue también creador de un concepto urbanístico que se extendió por todo el Imperio. La Plaza Mayor era el centro urbano y tenía un triple carácter: religioso, militar y político. Las calles eran estrechas, alargadas y muy numerosas. Todo este inmenso conjunto, en el que se alzaban templos y palacios, estaba dominado por la inmensa fortaleza de Sacsahuamán (v.), la más importante de América del Sur desde el punto de vista arqueológico.El conjunto más notable del C. prehispánico es el Templo del Sol, denominado Coricancha (cerco de oro, en quechua), por la cantidad de objetos de oro que atesoraba. Venía a ser como una ciudad en pequeño, amurallada. Iluminaba el recinto, en la parte superior del templo, un gran disco de oro que recibía los rayos del sol naciente. El patio central estaba rodeado de varias salas (especie de capillas). Una de estas salas era la Casa de las Vírgenes del Sol (Ailluhuasi), también amurallada. El Sunturhuasi era una especie de capitolio, el Sancacancha servía de cárcel y el Llachaimasi era un centro de estudio. Otros restos incaicos son los templos del Trueno, del Arco Iris, de las Estrellas y de la Luna. Aún se conserva parte de la torre cónica, que se alzaba en un costado de este conjunto. Fuera de él, pueden citarse la plaza de las Armas y el callejón de Loreto, de paredes de mampostería.Los incas no cultivaron ni la escultura ni la pintura. Como arte decorativo, desarrollaron una cerámica adornada con motivos geométricos y humanos.Época española. C. fue reconstruida por los españoles en 1534, aprovechando los muros ciclópeos de la época incaica. La mayor parte de los edificios se añadieron a las estructuras antiguas. Por lo que respecta a la arquitectura religiosa, se mezclan el renacimiento y el barroco. El barroco cuzqueño es pesadamente sólido, con piedras de color gris y oscuro (andesita). Las iglesias, con portadas muy decoradas, están flanqueadas por torres macizas.El edificio religioso más notable es la catedral, mezcla de renacimiento y barroco, levantada sobre el antiguo templo de Viracocha. La traza es de Francisco Becerra (v.). Junto con la de Lima, la catedral de C., de características similares, es una de las más interesantes de América del Sur. Cuando murió F. Becerra (1605), aún no se había terminado de edificar, pero se mantuvieron los planos de 1598 sin cambios sustanciales. Consta de tres naves, con dos hileras de capillas y arcos de medio punto; carece de girola y cúpula. La bóveda es de crucería. En conjunto, el interior resulta horizontalmente amplio; el exterior, una masa cúbica sobria. La fachada, barroca, se comenzó en 1560 y se terminó hacia 1658. En el s. xviil se construyó la iglesia del Triunfo, de tres naves, comenzada en la segunda mitad del s. xvl, terminada en 1732 y destinada a Sagrario de la catedral.Sobre el antiguo palacio de Huayna Capac, del que se conserva la portada, se levantó la iglesia de la Compañía, también en la Plaza Mayor, como la catedral. La iglesia de la Compañía de Jesús se considera la obra más representativa del barroco cuzqueño y se atribuye al jesuita flamenco Juan Bautista Gill, llamado Egidiano. Se comenzó en 1551 y se terminó en 1688. Su planta, de cruz latina, es de una nave, según el modelo jesuítico. Tiene seis capillas laterales y bóveda en el crucero. Es doblemente alta que ancha. La fachada-retablo (1651-68) es obra de Diego Martínez de Oviedo, y la parte superior de la fachada (hastial) está encuadrada por dos torres. El último lóbulo del hastial lo remata una cornisa. Adosado a un lado del templo se encuentra el antiguo Colegio de los Jesuitas (segunda mitad del s. xvii), hoy universidad; al otro lado, la capilla de Loreto.La iglesia de la Merced, de un renacimiento tardío, tiene tres naves, fachada del s. xvii y torre terminada hacia 1675. El claustro es lo más vistoso del Perú. Sobre los muros del Coricancha se construyó la iglesia de S. Domingo, conservando el ábside la estructura incaica. Del mismo modo, sobre los muros de la Casa de las Vírgenes del Sol se levantó la iglesia de S. Catalina. Otros edificios religiosos notables son las iglesias de S. Sebastián, barroca (1678); S. Pedro (1688-99), obra de Juan Tomás Tuiru-Tupac, construida según modelo de la de S. Sebastián y fachada que repiten la de la catedral, y otras. En las portadas son frecuentes los motivos decorativos indígenas: sol, luna, cantuta, charango, etc. El estilo mudéjar está representado en zócalos y artesonados.En la arquitectura civil se da una cierta mestización. Las casas son de paredes encaladas, teja parduzca y muros lisos con almohadillado. Tienen portada renacentista las casa del Almirante y de los Cuatro Bustos. Son típicos los balcones de madera tallada, como el de la Casa de Martínez de la Concha. Otros edificios característicos son las casas Garmendia, de los Cabrera y de Garcilaso de la Vega; y los palacios de los marqueses de Casa Jara, Buena Vista, Casa Palma y Valle Humbroso. En general, se sigue el estilo español de palacio renacentista: gran patio central, galerías y escalera claustral. Las portadas platerescas se decoran en jambas y pilastras.La escultura es particularmente interesante en los s. xvii y XVIII. Se ornamentan portadas de iglesias, se tallan retablos de madera y sillerías de coro, de las que son ejemplos notables las de la catedral (1678), S. Francisco y La Merced. De Diego Martínez de Oviedo son los retablos de las iglesias de S. Teresa (1664) y S. Sebastián (1679).Desde el terremoto de 1650 se aprecia unidad de estilo, pero a partir del s. xviil disminuye la actividad constructora. Para la pintura v. CUZQUEÑA, ESCUELA. Lo mismo puede decirse de la época independiente, pobre en arquitectura, pero rica en pintura (v. PERÚ VIII). Por el contrario, la escultura a partir del s. xix ha tenido escaso desarrollo, aún menor que en la etapa virreinal. La arquitectura sigue los moldes neoclásicos hasta mediado el s. xix. Posteriormente se ha revalorizado el arte colonial.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: L. CASTEDo, Historia del arte y de la arquitectura latinoamericana, Santiago de Chile 1970, 94-99, 116-117, 175-177; G. LUMBRERAS, De los pueblos, las culturas y las artes del antiguo Perú, Lima 1969; H. WETHEY, Colonial Architecture and Sculpture in Peru, Cambridge (Mass.) 1949; E. MARco DORTA, La arquitectura barroca en el Perú, Madrid 1957; G. KUBLER, Cuzco. Trabajos de conservación y restauración, París 1953; E. A. ROZAS, Cuzco, ciudad monumental y capital arqueológica de Sudamérica, Cuzco 1962; H. VIDAL, Visión de Cuzco, Cuzco 1958; 1. CORNEJO, Piedras del Cuzco, Cuzco 1958.
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